Cada semana, como probablemente sabes, querido lector, escribimos entradas de este blog enfocadas a escritores y a lectores, tratando de brindar herramientas útiles que ayuden a enriquecer la experiencia literaria de las personas que visitan nuestro espacio virtual. Afortunadamente no lo sabemos todo (pues eso significa que aún podemos aprender muchas cosas nuevas) y estamos conscientes de que tú, como escritor y como lector, sabes trucos, conoces atajos y cuentas con herramientas que has adquirido con la experiencia y que nos gustaría conocer y compartir. Por eso decidimos abrir este espacio para crear una comunidad de conocimientos compartidos y, de esa forma, juntos generar una plataforma que enriquezca nuestro oficio.
Géneros literarios
Qué es un cuento, una novela, un cómic o un ensayo, cuáles son sus partes, sus elementos y sus tipos, con ejemplos para la tarea y para entender cómo se arma una historia. La entrada es los géneros literarios.
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De escritor a escritor y de lector a lector: los conocimientos compartidos saben más rico.
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Aprender a investigar para enriquecer tus relatos de ficción
Según el diccionario de la Real Academia Española, una ficción es cualquier obra literaria (o cinematográfica, aunque eso no es lo que nos atañe aquí), sobre sucesos y personajes imaginarios. Creamos un nuevo mundo a partir de lo que sale de nuestra cabeza, pero eso no significa que absolutamente todo pueda ser inventado.
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Géneros literarios: qué son, clasificación y ejemplos
Al vaciar la bolsa de la biblioteca, dejas sobre la mesa un cuento, un libro de poemas y una historieta. Los abres por turnos: en uno encuentras párrafos; en otro, versos; en el tercero, dos personajes discuten dentro de sus globos de diálogo.
Los géneros literarios son categorías que agrupan obras por rasgos comunes de forma, contenido y uso del lenguaje. Una clasificación frecuente distingue narrativo, lírico y dramático; otras añaden el didáctico o el ensayístico. Sirven para reconocer cómo funciona un texto, mientras que etiquetas como infantil, cómic o audiolibro señalan otros criterios.
Vuelve al libro que tienes abierto y fíjate en cuántos nombres podría recibir. Un cuento pertenece al género narrativo, pero también puede ser de misterio, estar dirigido a la infancia y escucharse en una grabación. Cada nombre responde a una pregunta distinta.
Puedes ir directo a la duda que traes:
- Los principales géneros
- Por qué unas clasificaciones cuentan tres y otras cuatro
- Géneros y subgéneros
- Una canica, tres maneras de escribir
- Prosa y verso
- Cómic, álbum, público y audio
- Cómo reconocerlos al leer juntos
¿Cuáles son los principales géneros literarios?
Narrativo, lírico y dramático son los tres grandes grupos de una clasificación muy usada para estudiar literatura. Para distinguirlos, mira qué ocupa el primer plano: alguien cuenta una historia, una voz comparte su manera de sentir o unos personajes actúan y hablan.
M.ª Isabel Cortijo Delgado, en su recurso para el INTEF, explica esta división y señala que las obras pueden reunir rasgos de varios grupos. En una novela puedes encontrar diálogos; en un poema, una historia.
Género Qué hace el texto En qué puedes fijarte Narrativo Una voz cuenta lo que les sucede a unos personajes. Alguien relata acciones y puede describir el lugar o introducir lo que dicen los personajes. Lírico Una voz da forma a percepciones, emociones o ideas mediante el lenguaje. Importan las imágenes, el ritmo y la manera de mirar una experiencia. Dramático Presenta acciones y palabras de personajes para llevarlas a escena. Suelen aparecer nombres antes de los parlamentos e indicaciones para la representación. ¿Qué distingue al género narrativo?
En la narrativa, seguimos lo que alguien cuenta. Esa voz puede pertenecer a un personaje o estar fuera de la acción. Si lees «Inés se acostó en el piso para buscar su canica», ya hay alguien relatando lo que ella hace.
El cuento y la novela pertenecen a esta familia. El primero suele contar una historia breve; la segunda tiene más espacio para desarrollarla. Puedes seguir esa diferencia desde qué es un cuento o desde qué es una novela, con ejemplos de cada forma.
¿Cómo reconocer el género lírico?
La lírica nos acerca a una manera de sentir o mirar. Una voz se queda con la luz de una ventana, con la ausencia de alguien o con la extrañeza de estar creciendo, y trabaja las palabras para que esa experiencia llegue a quien lee.
Quien escribe puede inventar la voz que habla en el poema. Antes de tomar sus palabras como recuerdos de su autor, escucha qué dice. Para seguir leyendo poesía, puedes explorar el género lírico.
¿Qué caracteriza al género dramático?
El texto dramático ofrece palabras y acciones que pueden representarse. Puedes leerlo en el sillón o repartir los personajes con alguien; al hacerlo, los parlamentos pasan de una voz a otra. También puede hablar un solo personaje, como ocurre en un monólogo.
Las acotaciones indican gestos, movimientos o detalles de la escena. «Inés se arrodilla y mira debajo del refrigerador» puede funcionar como indicación para quien la representa. El género dramático incluye obras de humor, conflictos graves y combinaciones de ambos.
¿Por qué se habla de tres o cuatro géneros literarios?
El número cambia según la clasificación. El esquema de tres reúne narrativa, lírica y dramática. Cortijo Delgado señala que algunas clasificaciones añaden el didáctico o el ensayístico. Las obras didácticas buscan enseñar; en un ensayo, quien escribe desarrolla una reflexión.
Si el libro de la escuela pide cuatro, revisa qué nombre le da al cuarto y qué obras coloca allí. Puedes acompañar la tarea con ese esquema y explicar que otras clasificaciones ordenan las mismas obras de otra manera.
¿De dónde viene esta clasificación?
Aristóteles estudió los géneros en su Poética, aunque su clasificación difiere de la que usamos aquí: José Antonio Hernández Guerrero y María del Carmen García Tejera explican que Aristóteles distingue con claridad epopeya y drama, mientras que la inclusión de la lírica en su esquema sigue siendo objeto de discusión.
Cuando encuentres «épico» en un cuadro escolar, mira cómo lo usa. Puede referirse a relatos de hazañas o aparecer como nombre histórico relacionado con la narrativa. Los cantares de gesta, que relatan hazañas en verso, permiten ver un cruce que sigue siendo útil: también se narran historias con versos.
¿Qué son los subgéneros literarios?
Los subgéneros reúnen obras con rasgos más específicos dentro de una categoría amplia. Cuento y novela, por ejemplo, se estudian como subgéneros narrativos. También se les llama géneros cuando la conversación se centra en esas formas. En un cuadro escolar verás «cuento» debajo de «narrativa»; en una conversación sobre escritura oirás hablar del «género cuento».
Familia amplia Algunas formas o subgéneros Qué permite distinguirlos Narrativa Cuento, novela, leyenda La extensión, la organización del relato y su relación con una tradición, entre otros rasgos. Lírica Oda, elegía La alabanza o la experiencia de una pérdida, respectivamente. Dramática Comedia, tragedia El tratamiento de las acciones y los conflictos, y el efecto que buscan en el público. Es una selección para orientarte. Si quieres encontrar una lectura parecida a otra, quizá necesites afinar todavía más: «una novela de aventuras» dice algo distinto de «una novela sobre una familia». En el primer caso esperas cierto tipo de peripecias; en el segundo conoces el asunto, que puede contarse de muchas maneras.
¿Qué ejemplos ayudan a distinguir los géneros literarios?
La búsqueda de una canica aparece aquí como cuento, poema y escena teatral. Los tres textos son originales de esta pieza.
La canica del fondo · cuento
Inés estaba haciendo una fila de canicas en el piso de la cocina. La verde iba al frente. Era la única que tenía una burbuja en el centro y, cuando le daba la luz, parecía guardar una hoja diminuta.
Su papá pasó cargando la ropa limpia. Una calceta cayó sobre la fila.
Las canicas salieron rodando.
Inés recogió las azules junto a la mesa, la amarilla detrás de su pie y dos transparentes al lado de la puerta. La verde había desaparecido bajo el refrigerador.
Se acostó boca abajo. Al fondo brillaba un puntito.
—La veo —dijo—. Pero mi mano no cabe.
Su papá dejó la ropa en una silla y le acercó una regla. Inés la deslizó por el suelo. Tocó algo, empujó y el brillo se fue más lejos.
—Ahora vive hasta atrás.
Su papá se acostó a su lado. Debajo del refrigerador encontraron una tapa, una migaja enorme y una pelusa que se movía con sus soplidos.
—Parece que hay viento —dijo él.
Inés sopló otra vez. La pelusa avanzó hacia la pared. La canica siguió quieta.
Entonces vio la calceta que había causado todo. La enrolló alrededor de la punta de la regla y la sujetó con una liga. Esta vez pasó la regla por detrás de la canica y la trajo despacio, rozando el piso.
La verde salió envuelta en polvo.
Inés la limpió con la orilla de su playera y la levantó hacia la ventana. La hoja seguía adentro.
Su papá empezó a recoger la ropa.
—¿Seguimos con la fila?
Inés puso las canicas en una caja. Después volvió a acostarse.
—Espera. Quiero saber de qué es la tapa.
En el cuento, una voz acompaña la búsqueda de Inés desde que se dispersan las canicas hasta que aparece una nueva curiosidad. También escuchamos a los personajes, pero la voz narradora decide cuándo mostrar sus palabras y cuándo contar sus movimientos.
La canica del fondo · poema
Bajo el refrigerador
cabe una noche pequeña.
Mi canica verde
guarda la única ventana.
Pego la mejilla al piso:
qué lejos queda mi mano
de esa luz.Al pegar la mejilla al piso, ese rincón oscuro se vuelve una noche y el vidrio parece una ventana. La mano sigue lejos de la canica.
La canica del fondo · escena teatral
Inés y Papá están acostados boca abajo frente al refrigerador. La ropa limpia espera en una silla.
INÉS: La veo. Pero mi mano no cabe.
PAPÁ: Prueba con la regla.
Inés desliza la regla, la retira y vuelve a mirar.
INÉS: Ahora vive hasta atrás.
Papá apoya la mejilla en el piso. Los dos soplan.
PAPÁ: Parece que hay viento.
INÉS: La pelusa sí se mueve. Mi canica quiere quedarse.
Inés mira la calceta que está junto a la silla y estira el brazo para alcanzarla.
Esta escena adapta un momento del cuento. Las palabras en cursiva indican qué hacer; los nombres, a quién le toca hablar. Si la leen entre dos, dejen un momento después de «hasta atrás»: Inés tiene que volver a asomarse.
Al comparar los textos Cuento Poema Escena teatral ¿Quién lleva la voz? Un narrador cuenta e introduce diálogos. La voz de quien mira la canica. Los personajes hablan por turnos. ¿En qué se detiene? En los intentos y el hallazgo. En la luz, la distancia y la sensación de mirar. En lo que se dice y se hace delante del público. Puedes señalar «Ahora vive hasta atrás» en el cuento y en la escena. La frase es la misma. Lo que cambia es cómo llega hasta ti: dentro de una narración o como parlamento que alguien interpreta.
¿Cómo se relacionan los géneros con la prosa y el verso?
Prosa y verso son maneras de organizar la expresión escrita que pueden aparecer en distintos géneros. En la prosa leemos frases distribuidas en párrafos; en el verso, los cortes de línea marcan el ritmo y pueden cambiar cómo entendemos una frase. Hay relatos y teatro en verso, además de poemas en prosa.
En nuestro cuento, «La verde salió envuelta en polvo» sigue el movimiento de la búsqueda. En el poema, dejamos «de esa luz» en una línea breve para detener la voz ahí.
La rima es una de las posibilidades del verso. El verso libre permite construir ritmo con otras relaciones entre palabras, pausas y repeticiones. Puedes comparar prosa y verso con ejemplos si la duda apareció al ver la disposición de las líneas en una página.
¿Dónde entran el cómic, el álbum ilustrado y la literatura infantil?
Con esas etiquetas puedes distinguir cómo intervienen las imágenes y a quién se dirige la obra. Para ordenar los libros de la mesa, separa las preguntas.
Pregunta Etiquetas posibles Qué te dicen ¿Cómo presenta la experiencia? Narrativo, lírico, dramático Qué predomina en la obra. ¿Qué forma literaria adopta? Cuento, novela, oda, comedia Con qué otras obras comparte rasgos más específicos. ¿Qué tipo de historia propone? Misterio, aventura, fantasía Qué situaciones y convenciones puedes esperar. ¿Cómo trabajan palabras e imágenes? Cómic, álbum ilustrado Qué papel tiene el lenguaje visual en la lectura. ¿A quién se dirige? Infantil, juvenil, adulto Qué público tiene en cuenta la propuesta. ¿Cómo accedes a ella? Libro impreso, libro digital, audiolibro En qué soporte o modalidad la lees o escuchas. Si en la portada lees «novela gráfica infantil de aventuras», tienes pistas de varias filas: cuenta con imágenes, se dirige a la infancia y propone aventuras.
¿Qué cuenta una imagen?
Stephanie Mahar, en una guía de la American Library Association, describe la novela gráfica como un formato que cuenta mediante imágenes en secuencia. Al leer un cómic, las viñetas pueden llevar una aventura, una historia cotidiana o un misterio.
El álbum ilustrado también pide mirar. Igor Saksida, en su estudio presentado en IBBY, explica la relación entre texto e imagen y contempla álbumes sin palabras. Puedes seguir esa pregunta al descubrir cómo cuentan juntos el texto y la imagen en un álbum ilustrado.
Si dibujáramos la cocina de Inés, podríamos mostrar la tapa debajo del refrigerador mucho antes de que ella la encuentre. Quien mira sabría algo que el personaje todavía ignora. Ese sería un cambio en la manera de contar nuestra historia.
¿Qué significa que una obra sea infantil?
La etiqueta infantil indica que la obra se dirige a niñas y niños. Isabel Tejerina Lobo, al estudiar la literatura infantil, incluye narrativa, poesía y teatro. En casa puedes encontrarte con cualquiera de esas formas.
Por eso, al pedir un libro en la biblioteca puedes combinar las pistas: «Buscamos un cuento para leer juntos, con algo de misterio». La literatura infantil y sus formas de lectura abre ese recorrido. Después podrán decidir si quieren seguir las imágenes, repartir voces o escuchar.
¿Qué cambia al escuchar un audiolibro?
El audio cambia la manera en que recibes las palabras. Un cuento leído en una grabación conserva su narración; una adaptación con reparto, sonidos y cambios de texto puede ofrecer otra experiencia. Conviene comprobar si la edición se presenta como lectura íntegra, abreviación o adaptación.
¿Cómo identificar el género literario al leer juntos?
Cuando acompañas una tarea, lee un pasaje en voz alta y busquen una frase que ayude a reconocer el género.
- Escucha quién lleva la voz. ¿Alguien cuenta lo que sucede, una voz comparte su manera de mirar o los personajes hablan para una escena?
- Señala una prueba en la página. En el ejemplo, «Inés recogió las azules» permite reconocer la narración; «cabe una noche pequeña» abre una imagen poética; el nombre antes del parlamento orienta la lectura teatral.
- Mira el conjunto. Una conversación dentro de un cuento sigue formando parte de ese relato. Explica qué predomina y qué otros recursos aparecen.
Si tu hija señala que el cuento también tiene imágenes bonitas, pueden volver a «parecía guardar una hoja diminuta». Puedes darle la razón y leer otra vez esa frase. El cuento sigue contando la búsqueda, y esa imagen nos deja mirar la canica como la mira Inés.
Si disfrutaron decir los parlamentos, otro día pueden buscar una obra breve para repartir voces. Si se quedaron mirando la canica a contraluz, quizá quieran abrir un libro de poemas o un álbum.
Puedes terminar la lectura donde Inés pregunta por la tapa. Si alguien quiere inventar de qué era, le toca contar. Si prefiere volver al poema, la canica sigue brillando debajo del refrigerador.
Fuentes
- M.ª Isabel Cortijo Delgado. Los géneros literarios. Concepto y clasificación. INTEF, 2021: clasificación general, narrativa, lírica y dramática. Se consultaron las explicaciones; los ejemplos literarios del artículo son propios.
- M.ª Isabel Cortijo Delgado. El género lírico, «Rima», apartado de verso libre, y El género didáctico, «Subgéneros», introducción y ensayo. INTEF, 2021.
- José Antonio Hernández Guerrero y María del Carmen García Tejera. «Aristóteles», portal Retórica y Poética, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, s. f., apartado «Los géneros literarios».
- Stephanie Mahar. «Graphic Novels Overview, Part One: Format Guide». The Hub, YALSA / American Library Association, 18 de agosto de 2023; apartado «What is a Graphic Novel».
- Igor Saksida. «The Development Trend of Children’s Picture Books (in Slovenia)». Congreso de IBBY, 2006; introducción y discusión de las definiciones de álbum.
- Isabel Tejerina Lobo. «Literatura infantil y formación de un nuevo maestro». En J. J. Monge y R. Portillo (coords.), La formación del profesorado desde una perspectiva interdisciplinar: retos ante el siglo XXI. Universidad de Cantabria, 1997, pp. 275–293. Edición digital de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2005, consultada en su portal Letras Galegas: «Escribir para los niños» y «El concepto y los géneros de la Literatura Infantil».
Fuentes consultadas el 9 de octubre de 2026.
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Ingredientes básicos para cocinar un buen libro.
Desde que comenzamos este blog, nos han llegado varios mensajes desde distintos lugares del mundo con la misma pregunta: “Quiero escribir un libro pero no sé como ¿Cómo le hago?”. Pues bien, un autor es un creador, es como un chef que al preparar sus delicias deja su sazón; y no hay una receta única, ni para preparar un buen budín azteca, ni para escribir un buen libro. Cada creador crea sus propias metodologías, sigue los procesos que mejor le funcionan y decide qué sabor quiere que domine su creación. Lo que sí sabemos es que hay una serie de “ingredientes” que son necesarios para cocinar un buen libro: -

Para que el fondo de tu texto sea excelente, algunos consejos de Stephen King.
Los escritores somos creadores: nuestro oficio nos permite inventar mundos, conceptos, personajes y miles de otras cosas que (como cualquier artista) transmitimos utilizando lenguajes. Si, lenguajes en plural. Los pintores utilizan los lenguajes del color, la forma, la textura y muchos otros. Nosotros usamos los lenguajes de la gramática, la sintaxis, la morfología y miles de herramientas que nos ayudan a transmitir nuestras ideas para que lleguen de manera clara y correcta a nuestros lectores. En otros posts hemos hablado de los lenguajes que ocupa la forma de nuestro oficio, pero consideramos importante hablar también de lo que transforma el fondo de lo que hacemos. Este fondo se refiere no al uso técnico de nuestro idioma, sino a que lo que escribimos cree un impacto fuerte que deje una impresión en nuestro lector.Lo primero, como en todo, es concebir, trabajar y pulir la idea central de nuestro texto hasta que cada parte de él se conecte entre sí y sea relevante y enriquecedora. Si tenemos bien claro el objeto de lo que estamos escribiendo y sabemos perfectamente lo que queremos transmitir afinar los detalles será bien sencillo. ¿Listo? ¡Perfecto! Ahora, para que tu exactamente sea exactamente lo que quieres, compartiremos algunos consejos que el renombrado autor Stephen King ha dado a la comunidad internacional de escritores:
- Las primeras líneas son lo más importante: No solo son la carta de presentación del texto y lo que definirá si el lector continua con la lectura, sino que marcan la pauta y dan dirección al autor.
- Escribe primero para ti y luego para los demás: Cuéntate la historia a ti mismo antes de contarla a los demás. A esto le llamamos “borrador” y es sobre lo que trabajamos afinando detalles. Es el esqueleto de nuestro texto.
- Cuida tu alma y tu cuerpo: Es más fácil que nuestros textos sean buenos si tenemos la energía para pensar y el corazón para volcar en él.
- No tengas miedo: Si tu idea es buena el miedo es tu principal enemigo. No dejes que ese horrible monstruo mate tu magia.
- Lee: En palabras casi exactas de Stephen King “si no tienes tiempo para leer, tampoco tienes herramientas para escribir”.
- Se fiel a tu estilo: No trates de copiar el estilo de otros, cada autor es único. Aunque está bien tomar inspiración de otros, un estilo que no es tuyo disminuye el valor de tu texto. Confía en ti mismo.
- Un borrador no debe de tomar más de tres meses: Redactar un borrador es un ejercicio que sirve para ordenar las ideas y ponerle nombre a las cosas. Trabaja rápido para que puedas afinar tu texto con calma y que no se vuelva un trabajo eterno.
- Descansa: El que un borrador no deba tomar más de tres meses no significa que debas de trabajar sin descanso. Toma un respiro cada cuatro o seis semanas para que tú y tu texto respiren un poco, de lo contrario es fácil perder el sentido y la perspectiva.
- No permitas que la investigación tome tu texto: La documentación es necesaria para redactar un buen texto, pero no olvides que es una herramienta de apoyo. No permitas que tu investigación minimice la historia.
- Sé fiel a ti mismo: Escribe con sinceridad y se fiel a tus ideas. No permitas que el miedo a la crítica modifique lo que quieres decir o la forma en la que quieres hacerlo.
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Consejos sobre cómo escribir poesía
Rainer Maria Rilke explica cómo escribir poesía en sus Cartas a un joven poeta
Desde hace ya varios meses hemos estado publicando semanalmente tips para escritores, abarcando temas desde las herramientas del lenguaje hasta cómo encontrar a las musas, pero hasta ahora no hemos hecho ninguna entrada sobre cómo escribir poesía. La razón de esto es que para producir buenas obras de éste género literario (cuyo nombre viene de la palabra griega ποίησις y significa acción, creación, dar a luz y crear, entre otras cosas) requiere de un nivel maestría del cual nosotros carecemos.
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La descripción, el pincel del escritor
Qué es la descripción y cómo podemos usarla
Los escritores contamos con miles de herramientas que nos permiten utilizar el lenguaje para transmitir las ideas que tenemos en la cabeza. Hoy hablaremos de una de ellas que es verdaderamente versátil y que se puede aplicar para casi cualquier tipo de texto: la descripción, que consiste representar una idea con el uso de las palabras. Podría decirse que es algo así como una pintura verbal.
La intención del autor y el objetivo del texto definen qué tipo de lenguaje descriptivo habremos de usar:

Cuáles son las figuras literarias y sus clasificaciones
Cuáles son las figuras literarias y sus clasificaciones
¿Quieres saber cuáles son las figuras literarias y cómo se clasifican? En esta entrada te lo contamos.
¿Qué son las figuras literarias?
Las figuras literarias, como ya explicamos antes, son formas no convencionales de utilizar las palabras que nos sirven para enriquecer nuestros textos. Se acompañan de algunas particularidades fonéticas, gramaticales o semánticas que las alejan del uso habitual del lenguaje, por lo que resultan especialmente expresivas.
Esta entrada es una ampliación al artículo sobre figuras retóricas, también conocidas como figuras literarias, y como son herramientas súper versátiles e increíblemente valiosas en el uso del lenguaje decidimos ahondar un poco más en el tema.
Los dos grandes grupos de figuras literarias
Las figuras literarias se dividen en dos grupos: Figuras de dicción y figuras de pensamiento
¿Cómo se clasifican Clasificación de figuras literarias de dicción
Son las que afectan primordialmente a la forma de las palabras, aunque algunas veces también tienen efecto sobre su significado. Las categorías abarcadas en este grupo son:
Figuras de transformación:
- También llamadas metaplasmos consisten en la utilización de formas del lenguaje que serían, en teoría, incorrectas en la lengua ordinaria. En esta categoría se ubican las siguientes figuras: prótesis, epéntesis, paragoge, aféresis, síncopa, apócope, diástole, sístole, dialefa, sinéresis, sinalefa, ecthlipsis y metátesis.
Figuras de repetición:
- Consisten en el uso de elementos lingüísticos que ya habían sido usados en el mismo texto o párrafo. La repetición no tiene que ser exacta, por lo que en muchas ocasiones se dan casos de semejanza o igualdad hacia una misma palabra. Las figuras de repetición son las siguientes: anadiplosis, gradación, epanadiplosis, polisíndeton, annominatio, traductio, antanaclasis, paralelismo, quiasmo y commutatio.
Figuras de omisión:
- Consisten en suprimir un elemento lingüístico, que en teoría es necesario, para la construcción del texto. Su uso tiende a aligerar la expresión. Las figuras encontradas dentro de esta categoría son: asíndeton, elipsis, zeugma, silepsis, reticencia o aposiopesis, braquilogía y paralipsis.
Figuras de posición:
- Son aquellos procedimientos que se basan en la alteración del orden normal de las partes de la oración. Las figuras de posición son las siguientes: hipérbaton, anástrofe, tmesis y synchysis.
Clasificación de figuras literarias de pensamiento
Afectan principalmente al significado de las palabras y se clasifican en las siguientes categorías:
Figuras de amplificación:
- Son técnicas de alargamiento de los contenidos de un texto y son las siguientes: expolitio, interpretatio, paráfrasis, isodinamia, digresión y epifonema.
Figuras de acumulación:
- Son procedimientos que buscan la adición de elementos complementarios a las ideas expuestas: enumeración, distributio, epífrasis y epíteto.
Figuras lógicas:
- Procedimientos que tienen que ver con las relaciones lógicas entre las ideas dentro de un texto. La figura lógica más utilizada es la antítesis, y como variantes de esta se encuentran la cohabitación, la paradoja y el oxímoron.
Figuras de definición:
- Se utilizan para reflejar lingüísticamente la esencia o apariencia de los temas tratados. Las figuras de definición y descripción son las siguientes: definitio, prosopografía, etopeya, pragmatografía, topografía, cronografía, retrato, evidentia y demonstratio.
Figuras oblicuas:
- Designan de forma indirecta una realidad utilizando las palabras en sentido apropiado y son las siguientes: perífrasis lítotes y preterición.
Figuras de diálogo:
- Subrayan el carácter comunicativo del discurso. Se denominan también figuras patéticas pues pretenden incidir afectivamente en el destinatario. Dentro de esta categoría se encuentran las siguientes figuras: invocación, exclamación, interrogación retórica, optación y deprecación.
Figuras dialécticas o de argumentación:
- Se trata de técnicas argumentativas. Son las propias de los debates dialécticos y son las siguientes: concessio, correctio, dubitatio, communicatio, conciliatio y paradiástole.
Figuras de ficción:
- Permiten presentar como reales situaciones imaginarias y son: personificación, sermocinatio y subiectio.
Esperamos que te sea útil esta publicación. Si tienes dudas, comentarios, sugerencias o correcciones no dudes en compartirlas.
¿Porqué leer es indispensable para ser un buen escritor?
Hace algunos días alguien publicó en twitter un comentario que decía algo así como “me encanta escribir pero me choca leer ¿por qué?” No es una pregunta que podamos contestar pues puede haber millones de razones por las cuales a esa persona le encante escribir y otras cuantas por las que le choque leer, pero el twitt nos dejó pensando.
Cuando escribimos, lo que hacemos es plasmar nuestras ideas en palabras, transferimos lo que está en nuestra imaginación o en nuestra caja fuerte de conocimientos a un medio por el cual otras personas tienen acceso a esa información. Si el contenido de nuestra caja fuerte es valioso en sí mismo, entonces ¿qué importa si leemos o no? Pues sí que importa, y a continuación daremos unos ejemplos del porqué.
Perfeccionamos nuestro uso del lenguaje: La principal herramienta de la escritura no es ni la computadora, ni la pluma ni la máquina de escribir, es el lenguaje. Leer te ayuda a comprender mejor el uso de esos signos de puntuación que la maestra de primaria no supo explicar bien, o que enseñó la semana que estuviste en cama con varicela. También te ayuda a comprender el significado de palabras que no conocías, o que sí conocías pero no sabías lo que significan, así como a usar figuras retóricas y otras herramientas del lenguaje.
Nos hace conocedores: No importa el tema del que quieras escribir, seguro alguien en algún lugar del mundo y en algún momento de la historia ya pensó, investigó, experimentó y escribió algo relacionado. Leer te ayudará a saber más sobre el tema del que quieres escribir, y sobre otras cosas también.
Nos regala maestros: Un maestro no es lo mismo que un profesor. Un maestro es alguien que tiene maestría en algo. Si fueras ninja, tu maestro es a quien llamarías sensei. Es quien domina el conocimiento que quieres obtener y quien lo comparte, y son de los mayores tesoros que te puede dar la vida. Leyendo encontramos a estos maestros. Si lo tuyo es la fantasía, tu maestro podría ser J.R.R. Tolkien, y si lo que más te gusta es la historia de México colonial tu maestro puede ser Fray Teresa de Mier. O alguien diferente, no importa quien. El punto es que los grandes maestros, a través de los siglos, han plasmado su legado en palabras escritas. No rechaces su regalo.
¿Se te ocurren otras razones? ¡Compártelas con nosotros!
Por Mariana Viramontes

Tips para que el título de tu texto sea perfecto
¿Aún no sabes qué titulo darle a tu texto ?
No te preocupes, es bastante normal. Hay quien dice que darle título a un texto es parecido a ponerle nombre a un bebé: a veces, desde que comienza la gestación nos llega el título (o nombre) perfecto, y a veces no encontramos el indicado hasta que termina de formarse y podemos verlo en su totalidad, como un ente fuera de nosotros.
Para ayudarte con la búsqueda del nombre perfecto para tu bebé, hicimos esta entrada con algunas recomendaciones, basadas en una pequeña investigación y en nuestra propia experiencia. Son recomendaciones específicas para documentos técnicos y estratégicos, aunque también funcionan para textos creativos y literarios.

