Categoría: Fiestas y tradiciones

De dónde vienen las fiestas que celebramos, contado con fuentes: Halloween, Día de Muertos y las tradiciones que se fueron sumando.

  • La Catrina: quién la creó, quién la nombró y qué significa

    Cada noviembre, miles de personas en México se pintan la cara de calavera, se ponen un sombrero de plumas y salen a la calle vestidas de Catrina. La elegante señora de los huesos está en los altares, en las panaderías, en las películas y en figuras de barro de todos los tamaños. Parece que siempre estuvo ahí. Y sin embargo empezó siendo otra cosa: una calavera sola, con un sombrero exagerado, en una hoja de papel barato de hace poco más de cien años.

    La Catrina nació como un grabado de José Guadalupe Posada que se publicó en 1913 con el nombre de Calavera garbancera. Era solo una calavera con sombrero, sin cuerpo, y se burlaba de quienes presumían una elegancia que no tenían. El nombre de Catrina aparece en 1930, en un libro sobre Posada con introducción de Diego Rivera. Y en 1947 Diego Rivera le dio cuerpo, vestido y boa de plumas en un mural, y la puso en el centro de la historia de México.


    ¿Quién hizo a la Catrina?

    José Guadalupe Posada, grabador de Aguascalientes, nacido en 1852. Trabajó para varios editores, y sobre todo para la imprenta de Antonio Vanegas Arroyo, en la Ciudad de México, que vendía hojas sueltas baratas con noticias, canciones, milagros y, cada noviembre, calaveras: versos burlones acompañados de grabados.

    Posada ponía la imagen. Los versos los escribían otras personas de la imprenta, casi siempre sin firmar.

    La primera vez que se tiene registrada su calavera con sombrero es en 1913, en una hoja titulada Remate de calaveras alegres y sandungueras, que hoy guarda el Museo Nacional de Arte. Para entonces Posada ya había muerto, a principios de ese año, sin saber lo lejos que iba a llegar su dibujo. La imprenta siguió usando la misma plancha durante años, para otros versos: en 1924 volvió a salir en El panteón de las pelonas.

    ¿Cuándo la grabó? No se sabe con exactitud. Hay quien propone 1910, y la fecha segura sigue siendo la de su primera publicación, 1913.


    ¿Por qué se llamaba «garbancera»?

    Aquí hay dos lecturas, y vale la pena conocer las dos.

    La más extendida: la calavera se burlaba de personas que aparentaban una posición que no tenían. En el México de Porfirio Díaz, lo europeo se veía como lo elegante, y había quien se avergonzaba de su origen indígena y se ponía sombreros con plumas de avestruz para parecer de otra clase. Posada la dibujó así: con un sombrero enorme y lujoso, aunque estuviera en los huesos. Es la lectura que recoge, por ejemplo, el estudio de Esmeralda Álvarez Contreras (2026).

    Otra lectura: en la época, «garbancera» también nombraba a las mujeres que vendían garbanzos, y hay investigadores que leen los versos de aquella hoja como una burla dirigida a ellas en particular.

    Las dos coinciden en lo importante: la Garbancera nació como sátira, una broma sobre las apariencias. Y el remate es el mismo de todas las calaveras: por mucho que te arregles, debajo todos somos iguales.


    ¿La Catrina original tenía cuerpo?

    No. Este es el dato que más sorprende: la Calavera garbancera de Posada es solo una cabeza. Una calavera sonriente con un sombrero de ala ancha, lleno de flores y plumas. Ni vestido, ni brazos, ni boa. Tampoco tenía la cara pintada de colores: era un grabado en blanco y negro, de una sola tinta.

    Todo lo demás llegó después, con otras manos.


    ¿Quién le puso «Catrina»?

    El nombre aparece en 1930, en un libro que reunió cientos de grabados de Posada: la Monografía de 406 grabados de José Guadalupe Posada, editada por Frances Toor, Blas Vanegas Arroyo y Paul O’Higgins, con introducción de Diego Rivera. En la página 160, el grabado lleva por título «Calavera Catrina».

    «Catrín» y «catrina» se decía en México de la gente muy bien vestida, elegante y un poco presumida. El nombre le quedaba perfecto: de ahí en adelante, la Garbancera fue la Catrina.

    Hay quien dice que el nombre se lo puso Posada. No hay ningún documento que lo muestre: en vida de Posada, el grabado no se llamó así.


    ¿Qué hizo Diego Rivera con ella?

    Le dio cuerpo y la volvió famosa. En 1947, Rivera pintó un mural enorme en el Hotel del Prado, en la Ciudad de México: Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central. En él desfilan personajes de toda la historia de México: de la Colonia, de la Independencia, de la Reforma, de la Revolución.

    Y en el centro, la Catrina. Por primera vez de cuerpo entero, con vestido largo y el sombrero de Posada, y con una boa de plumas en forma de serpiente emplumada, como Quetzalcóatl. De un brazo va José Guadalupe Posada, muy elegante, y de la mano la lleva un niño: el propio Diego Rivera, pintándose a sí mismo de pequeño.

    Así, Rivera hizo dos homenajes a la vez: a la calavera y a quien la había grabado. El mural se puede ver hoy en el Museo Mural Diego Rivera, en la Alameda de la Ciudad de México.

    Ver el mural completo en el sitio del Museo Mural Diego Rivera (se abre en otra pestaña). La obra de Rivera sigue protegida por derechos de autor, así que aquí la describimos y allá se puede ver entera.

    Por eso existe el mito de que la Catrina la creó Diego Rivera. Lo que hizo fue darle cuerpo, vestido y un lugar de honor. La calavera ya era de Posada.


    Lo que se cuenta y lo que se sabe

    Se cuenta que…Lo que se sabe
    La Catrina la creó Diego RiveraLa grabó José Guadalupe Posada. Rivera la pintó de cuerpo entero en 1947
    Posada la llamó CatrinaPosada la conoció como calavera, sin ese nombre. «Calavera Catrina» aparece en 1930
    Posada escribió los versos de la GarbanceraPosada hacía los grabados; los versos eran de otros escritores de la imprenta, casi siempre anónimos
    La Catrina siempre fue símbolo del Día de MuertosNació como sátira de las apariencias. Se volvió símbolo nacional a lo largo del siglo XX
    La Catrina original llevaba la cara pintada de flores y coloresEl grabado era en blanco y negro. La cara de colores llegó mucho después

    ¿Cómo se volvió un símbolo de México?

    Poco a poco, en cuatro pasos:

    1. Años veinte y treinta. Artistas como Jean Charlot y Diego Rivera, y la editora Frances Toor, redescubren a Posada y lo presentan como gran artista del pueblo. Sus calaveras empiezan a verse como algo muy mexicano.
    2. 1947. El mural de Rivera pone a la Catrina en el centro de la historia de México.
    3. Desde los años ochenta. En Capula, Michoacán, un pueblo de alfareros, el artista Juan Torres Calderón impulsa las Catrinas de barro, que hoy se venden en todo el país. En 2014 se levantó una Catrina gigante a la entrada del pueblo.
    4. Las películas. El libro de la vida (2014), producida por Guillermo del Toro, y Coco (2017), de Pixar, llevan a la Catrina y a las caras pintadas de calavera a todo el mundo.

    Hay quienes cuentan que el gran desfile de Día de Muertos de la Ciudad de México, que empezó en 2016, se inspiró en una película de James Bond de 2015 que mostraba uno que no existía. Así lo han contado la prensa y las autoridades de turismo; aunque no encontramos un estudio que lo documente, es un buen ejemplo de cómo las tradiciones se siguen moviendo.

    De la broma de una hoja suelta al símbolo de un país: la Catrina tardó unos cien años en hacer ese viaje.


    ¿Qué significa hoy?

    Muchas cosas a la vez. Para unas personas es el Día de Muertos entero en una figura. Para otras, un recuerdo de que la muerte llega igual para todos, con sombrero de plumas o sin él, que era el chiste de Posada. Y para muchas familias es, sobre todo, una manera alegre de recibir a quienes ya no están.

    Para hacer en casa o en el salón: dibuja tu propia Catrina. Empieza como Posada, con la calavera y el sombrero, y luego decide tú lo demás: ¿qué flores lleva?, ¿de qué color es su vestido?, ¿cómo se llama?Y si quieres escribirle unos versos, como en las hojas de Vanegas Arroyo, aquí está cómo se escribe una calaverita literaria.


    Preguntas

    ¿La Catrina es hombre o mujer? Es mujer. Su pareja, en muchas figuras y disfraces, es el Catrín.

    ¿La Catrina es de Halloween? Es del Día de Muertos. En los últimos años se ve también en fiestas de Halloween, sobre todo fuera de México, pero nació aquí, en las hojas de calaveras. Cómo se cruzan las dos fiestas está en Halloween y Día de Muertos.

    ¿Dónde se puede ver el grabado original? Hay impresos originales en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), en la Ciudad de México, y el mural de Rivera está en el Museo Mural Diego Rivera, en la Alameda.


    Fuentes

    • Esmeralda Itzel Álvarez Contreras, «Traslado semántico en la imagen del grabado La calavera garbancera del litógrafo mexicano José Guadalupe Posada a principios del siglo XX», Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación (Universidad de Palermo), n.º 305, 2026, pp. 149–163. doi:10.18682/cdc.vi305.13641 (acceso abierto).
    • Grecia Monroy Sánchez, «Muerte, política y sátira en la imprenta popular mexicana: las calaveras del porfiriato a la revolución», Caracol, n.º 29, 2025, pp. 442–476. doi:10.11606/issn.2317-9651.i29p442-476 (acceso abierto).
    • Stanley Brandes, «Iconography in Mexico’s Day of the Dead: Origins and Meaning», Ethnohistory 45, n.º 2, 1998, pp. 181–218. Acceso abierto en eScholarship.
    • Ariadna Lorea Ruiz Gómez, «Esqueletos, catrinas y judas en el universo decorativo de Diego Rivera», Res Mobilis 8, n.º 9, 2019, pp. 175–196. doi:10.17811/rm.8.9.2019.175-196
    • Frances Toor, Paul O’Higgins y Blas Vanegas Arroyo (eds.), Monografía: las obras de José Guadalupe Posada, grabador mexicano, Mexican Folkways, 1930 (reedición: Editorial RM, 2014).
    • Museo Nacional de Arte, Remate de calaveras alegres y sandungueras, 1913.
    • Museo Mural Diego Rivera, hoja de sala del mural.

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.

  • Cómo Halloween se volvió la fiesta tradicional de EE. UU.

    En una calle cualquiera de Estados Unidos, la noche del 31 de octubre, hay calabazas encendidas en las escaleras, espantapájaros en los porches, telarañas de algodón en las ventanas, y grupos de niñas y niños disfrazados que tocan de puerta en puerta con una bolsa en la mano. Todo parece tan antiguo como el país mismo. Y sin embargo, esa noche, tal como la conocemos, tiene poco más de cien años.

    Halloween llegó a Estados Unidos en el siglo XIX, con las familias irlandesas y escocesas que cruzaron el Atlántico, y allá se fue transformando capa por capa. La calabaza reemplazó al nabo. Las postales de principios del siglo XX fijaron a las brujas y a los gatos negros. El dulce o truco cuajó entre los años veinte y treinta. Y hace apenas unas décadas se sumó una capa mexicana: la calavera. Así se armó, pieza por pieza.


    ¿Qué traían las familias de Irlanda y Escocia?

    Juegos, bromas y un poco de magia. En Irlanda, Escocia y Gales, la noche de Halloween llevaba siglos asociada con las hadas, las bromas y, sobre todo, con adivinar el amor.

    El testimonio más famoso es un poema. En 1785, el poeta escocés Robert Burns escribió «Halloween», que se publicó al año siguiente. Cuenta una noche en el campo en la que los jóvenes juegan a adivinar con quién se van a casar. Uno de los juegos consistía en arrancar una col de la huerta y mirar el tallo: si salía derecho, la pareja sería alta y fuerte; si salía chueco, no tanto. Otro, en poner nueces al fuego, cada una con un nombre, y ver cómo se comportaban al tostarse. Y el poema abre con las hadas bailando esa noche en las colinas.

    Luego vino el viaje. Entre 1845 y 1852, la gran hambruna de la papa empujó a cientos de miles de personas a salir de Irlanda, y muchas llegaron a Estados Unidos. Según la folclorista Lisa Gabbert, con ellas viajaron las bromas, las travesuras de esa noche y las rondas de casa en casa para pedir algo.


    ¿Había algo antes en Estados Unidos?

    Había otoño, cosecha y cuentos de fantasmas. Y un libro que los junta todos.

    Hacia 1820, Washington Irving publicó La leyenda de Sleepy Hollow. En ella, un maestro de escuela, Ichabod Crane, camina entre campos donde las mazorcas asoman entre las hojas del maíz y, abajo, las calabazas amarillas se asolean «prometiendo los pasteles más exquisitos». Llega a una fiesta de granja con pays de manzana, de durazno y de calabaza, y al final de la noche se cuentan historias de fantasmas.

    Esa misma noche, Ichabod se topa con el temible Jinete sin Cabeza. A la mañana siguiente solo encuentran junto al río su sombrero y, a un lado, una calabaza rota. Quien lee entiende la broma: su rival se había disfrazado de jinete y le había aventado una calabaza.

    El cuento no ocurre en Halloween, pero ya lo tiene casi todo: maíz, calabazas, manzanas, bromas y fantasmas. Cuando la fiesta irlandesa llegó, encontró el escenario puesto.


    ¿Cuándo llegó la calabaza con cara?

    A mediados del siglo XIX. En Irlanda y Escocia se tallaban nabos; en Estados Unidos, las calabazas eran más grandes y fáciles de ahuecar, y el nabo quedó atrás.

    Para febrero de 1852, la calabaza con cara ya sale en la literatura: en el cuento «Feathertop», de Nathaniel Hawthorne, una bruja le corta a una calabaza «dos agujeros para los ojos y una rendija para la boca» para hacerle la cabeza a un espantapájaros.

    La historia de la linterna está en la leyenda de Jack O’Lantern, la del espantapájaros en su propio artículo, y la de la calabaza, que es mexicana, en calabazas de Halloween.


    ¿Qué hicieron las postales?

    Le dieron a Halloween su cara. Entre 1900 y 1920, Estados Unidos vivió la «edad de oro» de las postales, y Halloween tuvo las suyas.

    La historiadora Adrienne Darrah cuenta cómo pasó:

    • En 1898, el Congreso permitió enviar postales impresas por empresas privadas con el mismo timbre barato de un centavo.
    • Para 1909, se vendieron en Estados Unidos más de mil millones de postales. Muchas de las más bonitas se imprimían en Alemania.
    • Ese mismo año, un arancel encareció las postales alemanas, y hacia 1910 la moda empezó a bajar.

    En esos veinte años, las postales de Halloween se llenaron de brujas, gatos negros, calabazas, lunas y juegos de adivinación amorosa: manzanas, espejos, parejas que se asoman al futuro. Quienes más las compraban y enviaban eran mujeres de la nueva clase media. Y así, lo que antes cambiaba de un pueblo a otro se volvió una misma imagen en todo el país.


    ¿Y los juegos de fiesta?

    Salieron de la adivinación. Morder manzanas que flotan en una tina de agua, colgar cáscaras de manzana para ver quién pasa debajo, poner nueces al fuego: todos eran juegos para adivinar el amor, que llegaron de las islas británicas y se volvieron juegos de fiesta. A principios del siglo XX, las fiestas de Halloween en casa, con disfraces y juegos, se pusieron de moda.

    Morder manzanas sigue siendo, más de cien años después, uno de los juegos favoritos de la noche.


    ¿Cuándo empezó el dulce o truco?

    Entre los años veinte y treinta del siglo XX, y se volvió costumbre de todo el país después de la Segunda Guerra Mundial.

    Antes de eso, la noche era famosa por las travesuras: portones desmontados, carretas en los tejados, ventanas enjabonadas. El dulce o truco ordenó esa noche. En lugar de bromas sueltas, niñas y niños disfrazados recorrían las casas, y quien les daba un dulce quedaba libre del truco.

    Sus parientes lejanos son las rondas de las islas británicas: el souling, pedir comida a cambio de rezar por las almas, y el guising, recorrer las casas disfrazados. El paso de unas a otro no se ha podido documentar en línea recta; el aire de familia, sí.

    En los años setenta apareció otra capa: el miedo a los dulces con navajas o veneno. El historiador Nicholas Rogers le dedica un capítulo entero, y lo estudia como un pánico colectivo. Pero dejó una costumbre que sigue viva: revisar los dulces al volver a casa.


    ¿Y la calavera mexicana?

    Es la capa más reciente, y tiene fechas bastante claras. Según la investigadora Regina Marchi:

    CuándoQué pasó
    Antes de los setentaEn Estados Unidos, las calaveras de azúcar, el pan de muerto y los altares del sur de México eran prácticamente desconocidos
    Principios de los setentaEn Los Ángeles y San Francisco, artistas chicanos organizan las primeras celebraciones públicas del Día de Muertos, con talleres de calaveras de azúcar y exposiciones de altares. La calavera se vuelve símbolo de identidad chicana
    Años 2000La estética de muertos llega a los medios de masas: series, películas, revistas
    Años 2010Las calaveras y la Catrina aparecen en disfraces de tiendas de Halloween, fundas de teléfono y latas de cerveza, y empieza el debate sobre apropiación cultural
    2013Disney intenta registrar «Día de los Muertos» como marca, y lo retira tras la reacción del público
    2017Se estrena Coco

    Así que la calavera lleva medio siglo en Estados Unidos, y unos quince años mezclada con Halloween. Las calaveritas de azúcar y la Catrina tienen su propia historia, que empezó en México mucho antes.


    La historia de Halloween en Estados Unidos, en una tabla

    CapaCuándoDe dónde
    Adivinar el amor, hadas y bromasSiglos XVIII y XIXEscocia e Irlanda (Burns, 1785)
    Otoño, cosecha y cuentos de fantasmasHacia 1820Estados Unidos (Irving)
    La gran migración irlandesa1845–1852Irlanda
    La calabaza en lugar del naboMediados del siglo XIXEstados Unidos, con una planta mexicana
    Brujas, gatos negros y calabazas en postales1900–1920Imprentas de Estados Unidos y Alemania
    El espantapájaros como figura de otoñoDesde 1900Adornos de temporada de Estados Unidos
    Fiestas de disfraces y juegosPrincipios del siglo XXEstados Unidos
    Dulce o trucoAños veinte y treinta; todo el país tras 1945Estados Unidos
    La calavera mexicanaChicana desde los setenta; en Halloween desde los 2010México, vía el movimiento chicano

    Preguntas

    ¿Halloween es una fiesta estadounidense? La forma en que hoy se celebra, sí: se armó en Estados Unidos entre el siglo XIX y el XX. Su nombre y su fecha vienen de mucho antes, de la víspera cristiana de Todos los Santos en las islas británicas. De eso trata ¿de dónde viene Halloween?.

    ¿Desde cuándo se celebra Halloween en México? En el norte, desde hace muchas décadas; en el resto del país, se volvió visible sobre todo en los años noventa. Su relación con el Día de Muertos está en este artículo.

    ¿Por qué se dice «dulce o truco»? Es la traducción de trick or treat: «truco o regalo». Quien no da el regalo se expone a una broma.


    Fuentes

    • Lisa Gabbert, «Divination Games and the Romantic Halloween Postcard», Ritsumeikan Bungaku 683, 2023, pp. 291–306. PDF en acceso abierto.
    • Adrienne Darrah, «May fortune’s lantern burn serene: An analysis of golden age Halloween postcards as middle-class promotional culture», Journal of American Culture 47, n.º 3, 2024, pp. 218–230. doi:10.1111/jacc.13580 (acceso abierto).
    • Washington Irving, «The Legend of Sleepy Hollow», en The Sketch Book of Geoffrey Crayon, 1819–1820. Texto en Project Gutenberg.
    • Nathaniel Hawthorne, «Feathertop: A Moralized Legend», The International Magazine, febrero y marzo de 1852. Texto en Project Gutenberg.
    • Nicholas Rogers, Halloween: From Pagan Ritual to Party Night, Oxford University Press, 2002.
    • Tad Tuleja, «Trick or Treat: Pre-Texts and Contexts», en Jack Santino (ed.), Halloween and Other Festivals of Death and Life, University of Tennessee Press, 1994, pp. 82–102.
    • Regina Marchi, «U.S. Day of the Dead: Fusing Spanish, Indigenous and U.S. Cultures to Communicate New Messages», Camino Real 3, n.º 5, 2011, pp. 103–125. PDF en acceso abierto, Instituto Franklin (UAH). Las fechas de la tabla, pp. 109–114.
    • Colin Gunckel, «Charles and Ray Eames’s Day of the Dead (1957)…», en Screening Race in American Nontheatrical Film, Duke University Press, 2019, pp. 136–156. doi:10.1515/9781478090090-010 (acceso abierto).
    • Orquidea Morales, «Horror and Death: Rethinking Coco‘s Border Politics», Film Quarterly 73, n.º 4, 2020, pp. 41–49. doi:10.1525/fq.2020.73.4.41

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.

  • Halloween y Día de Muertos: parecidos y diferencias

    En muchas casas de México, la noche del 31 de octubre hay niñas y niños disfrazados de bruja o de vampiro pidiendo dulces, y al día siguiente la misma familia pone la ofrenda con cempasúchil, pan de muerto y la foto de la abuela. Dos fiestas en tres días, las dos con calaveras, las dos con muertos. ¿Son lo mismo? ¿Una le quita el lugar a la otra?

    Halloween y el Día de Muertos son dos fiestas distintas que comparten fecha por la misma razón: las dos se apoyan en el calendario católico de Todos los Santos (1 de noviembre) y Fieles Difuntos (2 de noviembre). Halloween es la víspera, y creció en Irlanda, Escocia y Estados Unidos como una noche de disfraces, sustos y dulces. El Día de Muertos tomó forma en México durante la época colonial, mezclando ese calendario con prácticas indígenas, y es una fiesta para recibir a los muertos de la familia. Son primas: misma abuela, caminos distintos.


    ¿En qué se parecen?

    En más cosas de las que parece:

    • La fecha. Las dos cuelgan del mismo calendario. Halloween es la víspera del 1 de noviembre; el Día de Muertos, el 1 y el 2. La historia de esas fechas empieza con los papas de Roma y los monjes de Cluny.
    • La muerte como tema. Las dos hablan de los muertos y de lo que hay más allá, y las dos lo hacen, muchas veces, con humor.
    • Las calaveras. Están en las dos, aunque con papeles distintos.
    • Algo que se regala o se comparte. Dulces a quien toca la puerta en Halloween; pan, comida y calaveritas de azúcar en el Día de Muertos.
    • Las dos se fueron armando por capas, durante siglos, y siguen cambiando.

    ¿En qué se distinguen?

    HalloweenDía de Muertos
    Cuándo31 de octubre1 y 2 de noviembre (en muchos lugares, desde el 31)
    De dónde vieneLa víspera de Todos los Santos en Irlanda, Escocia e Inglaterra; se transformó en Estados Unidos en los siglos XIX y XXTomó forma en México en la época colonial, sobre el calendario católico, con prácticas indígenas de cada región
    Qué se celebraUna noche de fantasía, sustos y juegoLa visita de los muertos de la familia
    A quién se recuerdaA nadie en particular: los personajes son brujas, fantasmas, monstruosA personas concretas: la abuela, el tío, el amigo
    Dónde pasaEn la calle, de puerta en puerta, y en fiestasEn la casa, alrededor de la ofrenda, y en el panteón
    Qué se haceDisfrazarse, pedir dulces, tallar calabazasPoner la ofrenda, visitar y adornar las tumbas, comer juntos, escribir calaveritas
    Sus símbolosCalabaza tallada, bruja, gato negro, fantasma, murciélago, espantapájarosCempasúchil, ofrenda, pan de muerto, papel picado, velas, la Catrina, calaveritas
    El papel de la muerteAlgo que asusta, y con lo que se juegaAlguien que visita, y a quien se recibe
    Reconocimiento—La UNESCO la inscribió en 2008 como patrimonio inmaterial: las fiestas indígenas dedicadas a los muertos

    Si hubiera que decirlo en una frase para niños: en Halloween jugamos a asustarnos con los muertos; en el Día de Muertos, los invitamos a cenar.


    ¿Y las calaveras, de quién son?

    De las dos, con historias distintas.

    En el Día de Muertos, las calaveras son juguetonas y cariñosas: las calaveritas de azúcar con un nombre en la frente, los versos burlones de las calaveritas literarias, y la elegante Catrina, que nació en un grabado de José Guadalupe Posada en 1913.

    En Halloween, durante más de un siglo, las calaveras fueron esqueletos para asustar. La calavera mexicana, decorada y con flores, se sumó al Halloween de Estados Unidos hace muy poco: según la investigadora Regina Marchi, antes de los años setenta allá era prácticamente desconocida; llegó con el movimiento chicano, y en los años 2010 apareció en los disfraces de las tiendas de Halloween. De eso trata cómo Halloween se volvió la fiesta de Estados Unidos.


    ¿Cómo se encontraron en México?

    Por el norte, primero, y luego por todas partes. El antropólogo Stanley Brandes documentó que en Chihuahua, Coahuila y Sonora Halloween estaba presente desde hacía mucho. Un amigo suyo, de Coahuila, recordaba que en su infancia de los años cuarenta y cincuenta en su casa solo se celebraba Halloween, y que las calaveras de la Ciudad de México le daban miedo.

    En los años noventa, las calabazas y los disfraces ya estaban en todo el país, y llegó la reacción. Brandes cuenta de un mural en Tepoztlán, Morelos, con un futbolista pateando a un personaje con cabeza de calabaza y el letrero «No al Halloween. Conserva tus tradiciones». Y de concursos de altares que descalificaban cualquier elemento «ajeno a nuestra tradición».

    Al mismo tiempo, en los mercados las dos fiestas ya se mezclaban. Un artesano de Toluca contaba que, por esos años, había empezado a hacer calaveras de azúcar metidas en calabazas, «porque se venden», aunque las calaveras seguían siendo las favoritas: «nos pertenecen a nosotros, ¡a México!». Y la calabaza de Halloween, por cierto, es una planta mexicana.


    ¿Se pueden celebrar las dos?

    Muchas familias lo hacen, y cada una encuentra su manera. Hay casas donde el 31 es noche de disfraces y el 1 y el 2 son días de ofrenda; hay otras que prefieren una sola. Las dos fiestas tienen historia, y las dos cuentan algo de quienes las celebran.

    Una idea que funciona con niñas y niños: aprovechar las dos para hablar de lo mismo. Halloween abre la conversación sobre el miedo; el Día de Muertos, sobre la memoria. Y las dos se prestan para preguntar en casa: ¿a quién recordamos?, ¿qué le gustaba comer?, ¿qué nos contaba?


    Para hacer en casa o en el salón

    Un diagrama de dos círculos. En un círculo, lo que es solo de Halloween; en el otro, lo que es solo del Día de Muertos; en el centro, donde se cruzan, lo que tienen en común. Con la tabla de arriba sale en quince minutos, y se presta para platicar.


    Preguntas

    ¿El Día de Muertos es la versión mexicana de Halloween? Son primas, y cada una es de su casa. Comparten el calendario de Todos los Santos y Fieles Difuntos; el Día de Muertos tomó forma en México y Halloween en las islas británicas y Estados Unidos.

    ¿Qué día se celebra cada una? Halloween, el 31 de octubre. El Día de Muertos, el 1 y el 2 de noviembre; en muchas regiones de México empieza antes, y hay lugares donde se dedica un día a los niños que murieron.

    ¿El Día de Muertos es prehispánico? Tiene raíces indígenas y raíces católicas. Los mexicas honraban a sus muertos en otra época del año; la fecha de noviembre llegó con la conquista, y de ese encuentro salió la fiesta. La historia completa está en ¿por qué los muertos nos visitan en noviembre?.


    Fuentes

    • Stanley Brandes, «El Día de Muertos, el Halloween y la búsqueda de una identidad nacional mexicana», Alteridades 10, n.º 20, 2000, pp. 7–20. Acceso abierto en Redalyc. Coahuila y Tepoztlán, p. 16; el artesano de Toluca, pp. 17–18.
    • Francis Mershman, «All Saints’ Day» y «All Souls’ Day», The Catholic Encyclopedia, 1907. Todos los Santos · Fieles Difuntos.
    • UNESCO, «Las fiestas indígenas dedicadas a los muertos», 2008.
    • Regina Marchi, «U.S. Day of the Dead: Fusing Spanish, Indigenous and U.S. Cultures to Communicate New Messages», Camino Real 3, n.º 5, 2011, pp. 103–125. PDF en acceso abierto.
    • Colin Gunckel, «Charles and Ray Eames’s Day of the Dead (1957)…», en Screening Race in American Nontheatrical Film, Duke University Press, 2019. doi:10.1515/9781478090090-010.
    • Nicholas Rogers, Halloween: From Pagan Ritual to Party Night, Oxford University Press, 2002.

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.

  • ¿Por qué los muertos nos visitan en noviembre?

    En México, la noche del 1 de noviembre se encienden velas en los altares y se abre un camino de pétalos de cempasúchil para que los muertos encuentren la casa. Esa misma noche, en Polonia, los cementerios se llenan de miles de velas encendidas sobre las tumbas. En Guatemala, papalotes gigantes de papel de colores se levantan sobre un cementerio. En Bolivia, las familias ponen mesas con panes y ofrendas para recibir a sus difuntos. Y un día antes, en medio mundo, hay niñas y niños disfrazados pidiendo dulces.

    ¿Cómo es posible que tantos lugares tan lejanos recuerden a sus muertos casi el mismo día?

    Por un calendario. El 1 de noviembre, Todos los Santos, lo fijaron los papas de Roma en el siglo VIII, y el 2, Fieles Difuntos, lo sumaron los monjes de Cluny, en Francia, hacia el año 1000. Ese calendario viajó con la Iglesia a cada lugar al que llegó, y en cada uno se mezcló con las costumbres de ahí. Por eso esas fiestas son primas: comparten una abuela. Hay otras, en Asia y en la Roma antigua, que se parecen mucho y caen en otras fechas, porque nacieron por su cuenta. Esas son parecidas. Esta es la historia de las dos familias.


    ¿Quién puso a los muertos en noviembre?

    Los papas y los monjes, a lo largo de cuatro siglos. Según la Catholic Encyclopedia de 1907:

    • En 609 o 610, el papa Bonifacio IV dedicó el Panteón de Roma a todos los mártires, un 13 de mayo.
    • Entre 731 y 741, el papa Gregorio III consagró una capilla a todos los santos y fijó su fiesta el 1 de noviembre.
    • Entre 827 y 844, el papa Gregorio IV extendió esa fecha a toda la Iglesia.
    • Hacia el año 1000, san Odilón, abad del monasterio de Cluny, ordenó que cada año, un día después, se recordara a todos los fieles difuntos: el 2 de noviembre. De Cluny, la costumbre pasó a otros monasterios y luego a toda la Iglesia.

    Así quedó la pareja: el 1 para los santos, el 2 para todos los muertos. Y la noche anterior al 1, la víspera, es la que en inglés se llamó All Hallows’ Even: Halloween.


    ¿Cómo llegó ese calendario a México?

    Con la conquista, en el siglo XVI. Los mexicas ya honraban a sus muertos, pero en otro momento del año: dos fiestas de su calendario, la «fiestecita de los muertos» y la «gran fiesta de los muertos», caían hacia el verano, entre agosto y septiembre, según la revista Arqueología Mexicana.

    Cuando llegaron los días católicos de Todos los Santos y Fieles Difuntos, en noviembre, las dos tradiciones se encontraron. De ese encuentro, a lo largo de la época colonial, salió el Día de Muertos: una fiesta que tomó forma sobre el calendario católico, y que en cada región incorporó prácticas indígenas. Ya en la década de 1760 un fraile vio en la Ciudad de México un mercado entero de figuras de azúcar para esos días, y la gente lo llamaba «Día de los Muertos».

    La UNESCO la reconoció en 2008 como patrimonio cultural inmaterial, con un nombre que conviene decir completo: las fiestas indígenas dedicadas a los muertos.


    ¿Dónde más se recuerda a los muertos en esos días?

    En casi todos los lugares a los que llegó el calendario católico. Cada uno lo vistió a su manera:

    DóndeCuándoCómo
    México31 de octubre al 2 de noviembreOfrendas, cempasúchil, velas, visita a las tumbas
    Guatemala (Sumpango y Santiago Sacatepéquez)1 de noviembreBarriletes gigantes de papel de china, hechos durante meses, que se levantan en el cementerio. La UNESCO sitúa la tradición a finales del siglo XIX y principios del XX
    Bolivia y Perú1 y 2 de noviembreTodos Santos andino: mesas con ofrendas para recibir a las almas
    La Paz, Bolivia8 de noviembreLa Fiesta de las Ñatitas: cráneos que las familias cuidan, llevados al cementerio con flores y velas. Cierra el ciclo de difuntos
    Polonia1 y 2 de noviembreVisitas masivas a los cementerios, con miles de velas sobre las tumbas
    Filipinas1 y 2 de noviembreUndas: las familias visitan y velan a sus muertos en los cementerios
    Brasil2 de noviembreFinados: visita a las tumbas
    Irlanda, Escocia, Estados Unidos y medio mundo31 de octubreHalloween, la víspera, con sus propias costumbres

    Todas son primas: distintas por fuera, con la misma fecha por dentro.


    ¿Y las que caen en otras fechas?

    Hay pueblos que recuerdan a sus muertos con mucho cariño, y con fiestas que se parecen muchísimo, en otros momentos del año. Nunca tuvieron que ver con Roma ni con Cluny.

    FiestaDóndeCuándoCómo
    ObonJapónVerano (julio o agosto)Se recibe a los antepasados, se baila el bon-odori y se encienden farolillos
    Festival de los FantasmasChina y sus comunidades en el mundoSéptimo mes del calendario lunar (agosto o septiembre)Ofrendas para los antepasados y para los espíritus que andan sin familia
    ChuseokCoreaOctavo mes lunar (septiembre u octubre)Mesa de ofrendas para los antepasados
    Pchum BenCamboyaMes lunar de septiembre u octubre, quince díasOfrendas a los monjes, para ayudar a los muertos
    Parentalia y LemuriaRoma antiguaFebrero y mayoOfrendas en las tumbas; y, en mayo, ritos para alejar a los espíritus de la casa

    Estas son parecidas: se parecen porque en casi todas partes la gente quiere recordar a quienes se fueron, y cada pueblo encontró su manera. Aunque, dentro de esta familia, hay primas también: el Obon japonés y el Festival de los Fantasmas chino vienen de la misma raíz budista.


    ¿Todas las culturas celebran a los muertos al final de la cosecha?

    Se dice mucho. La idea de que existía una gran fiesta universal de los muertos al terminar la cosecha se volvió muy popular a finales del siglo XIX, sobre todo a partir del antropólogo escocés James Frazer, que buscaba un solo mito agrícola detrás de muchas costumbres.

    Lo que dicen hoy quienes lo estudian: es un modelo demasiado fácil. La folclorista Juliette Wood escribe que Frazer y sus especulaciones sobre un mito agrícola universal crearon un modelo «emocionalmente atractivo, pero demasiado simple» para explicar estas costumbres. Y el historiador Ronald Hutton rastrea hasta Frazer y John Rhys la idea de que Samhain era «la fiesta de los muertos».

    Las fechas lo muestran solas: Obon es en verano, la Parentalia en febrero, la Lemuria en mayo, Qingming, en China, en primavera. Lo que se repite es el deseo de recordar a los muertos. El momento lo pone cada calendario.


    Primas y parecidas, en una tabla

    FamiliaFiestasPor qué se parecen
    Primas (calendario católico)Todos los Santos y Fieles Difuntos, Halloween, Día de Muertos, Todos Santos andino, Ñatitas, barriletes de Guatemala, Undas, Finados, el 1 de noviembre polacoComparten fecha porque vienen del mismo calendario, que la Iglesia llevó a cada lugar
    Primas entre sí (raíz budista)Obon, Festival de los FantasmasComparten una raíz religiosa, en otra fecha
    Parecidas (nacidas por su cuenta)Chuseok, Pchum Ben, Qingming, Parentalia, LemuriaSe parecen porque muchas culturas recuerdan a sus muertos, cada una por su lado

    Para hacer en casa o en el salón

    ¿Y en tu familia, cómo se recuerda a quienes se fueron? Pregúntale a tus abuelas y abuelos qué se hacía en su casa en estos días: qué se ponía en la ofrenda, qué se cocinaba, a quién se recordaba. Escríbelo o dibújalo. Cada familia tiene su propia versión de la fiesta, y vale la pena guardarla.


    Preguntas

    ¿El Día de Muertos es lo mismo que Halloween? Son primas: las dos se apoyan en el calendario de Todos los Santos y Fieles Difuntos, y cada una tomó su propio camino. En qué se parecen y en qué se distinguen está en Halloween y Día de Muertos.

    ¿Por qué el Día de Muertos es el 1 y el 2 de noviembre? Porque son los días católicos de Todos los Santos y Fieles Difuntos, que llegaron a México con la conquista.

    ¿En qué otros países se celebra el Día de Muertos? El Día de Muertos, con ofrenda y cempasúchil, es mexicano, y hoy también se celebra en muchas comunidades de Estados Unidos. En esas mismas fechas, Guatemala, Bolivia, Perú, Filipinas, Brasil y Polonia recuerdan a sus muertos, cada uno a su manera.


    Fuentes

    • Francis Mershman, «All Saints’ Day» y «All Souls’ Day», The Catholic Encyclopedia, vol. 1, 1907. Todos los Santos · Fieles Difuntos.
    • Stanley Brandes, «El Día de Muertos, el Halloween y la búsqueda de una identidad nacional mexicana», Alteridades 10, n.º 20, 2000, pp. 7–20. Acceso abierto en Redalyc.
    • Arqueología Mexicana, «Miccailhuitontli y huey miccaílhuitl».
    • UNESCO, «Las fiestas indígenas dedicadas a los muertos», inscripción de 2008.
    • UNESCO, «Técnica de fabricación de los barriletes gigantes de Santiago Sacatepéquez y Sumpango, Guatemala», 2024. Archivo multimedia.
    • Gerardo Fernández Juárez, «La revuelta de las “ñatitas”…», Revista de Dialectología y Tradiciones Populares 65, n.º 1, 2010, pp. 185–214. doi:10.3989/rdtp.2010.006 (acceso abierto).
    • Óscar Muñoz Morán, «Todos los Santos: tradición y ayllu andino», Chungara 49, n.º 2, 2017. doi:10.4067/S0717-73562017005000013 (acceso abierto).
    • Sławoj Tanaś, «The profane sphere of All Saints’ Day and the social aspects of cemeteries», Turyzm/Tourism 30, n.º 2, 2020, pp. 91–99. doi:10.18778/0867-5856.30.2.25
    • Stephen F. Teiser, The Ghost Festival in Medieval China, Princeton University Press, 1988. doi:10.1515/9780691222172
    • Deborah Wong, Louder and Faster, University of California Press, 2019, cap. «Dancing the Body Politic: Obon and Bon-odori». doi:10.1525/luminos.71.d (acceso abierto).
    • John C. Holt, «Caring for the Dead Ritually in Cambodia», Southeast Asian Studies 1, n.º 1, 2012, pp. 3–75. doi:10.20495/seas.1.1_3 (acceso abierto).
    • J. M. C. Toynbee, Death and Burial in the Roman World, Thames & Hudson, 1971.
    • Juliette Wood, «”The Great Scarecrow in Days Long Ago”: Gothic Myths and Family Festivals», 2007. PDF.
    • Ronald Hutton, «The Celtic New Year and Feast of the Dead», Folklore 135, n.º 1, 2024, pp. 69–86. doi:10.1080/0015587X.2023.2282282.

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.

  • ¿Por qué hay espantapájaros en Halloween?

    Cada octubre aparece en porches, escaparates y salones de clase un personaje que da más risa que miedo: camisa de cuadros, sombrero roto y paja asomándose por las mangas. El espantapájaros se ha vuelto tan de Halloween como la calabaza o la bruja. Y sin embargo pasó siglos en el campo, cuidando la siembra, lejos de cualquier fiesta. ¿Cómo llegó hasta aquí?

    Llegó por el otoño. En Estados Unidos, desde principios del siglo XX, las postales y los adornos de temporada juntaron todo lo que olía a cosecha —calabazas, maíz, paja— y el espantapájaros entró en el paquete. Luego lo adoptaron los cuentos, el cine y los porches, y en el camino se cruzó con otro personaje de la temporada: Jack O’Lantern, el de la calabaza encendida. Esta es su historia, entre lo que se sabe y lo que se cuenta.

    Para leer en voz alta (de 4 a 8 años)

    Había una vez un muñeco hecho con ropa vieja y un sombrero roto. Su trabajo era cuidar la milpa para que los pájaros no se comieran las semillas. Un día, la gente de la ciudad lo vio tan simpático que se lo llevó a su casa para adornar la puerta en otoño. Y así, el cuidador del campo se volvió invitado de Halloween.


    ¿Para qué servía un espantapájaros?

    Para cuidar la siembra. Un palo en cruz, ropa que ya nadie usaba, un sombrero y, a veces, una cara pintada: la idea era que los pájaros vieran a «alguien» en el campo y se fueran a comer a otra parte.

    En inglés, la palabra scarecrow —«asusta-cuervos»— servía también para la persona que hacía ese trabajo: el muñeco y quien cuidaba el campo compartían nombre.

    Cada lengua le puso un nombre, y casi todos dicen lo mismo: que su trabajo es espantar.

    DóndeCómo se llamaQué quiere decir
    Españolespantapájarosespanta pájaros
    Inglésscarecrowasusta cuervos
    Francésépouvantaillo que espanta
    Italianospaventapasseriespanta gorriones
    Escociatattie doolie, bogletattie es papa; bogle suena a duende
    Galesbwgan brain«fantasma de cuervos»
    Japónkakashiespantapájaros; en otoño tiene su propia fiesta, el kakashi matsuri

    Hoy casi no se usan en el campo: los ruidos automáticos y las redes los sustituyeron. Y justo cuando el campo dejó de necesitarlos, las ciudades empezaron a quererlos.


    ¿Desde cuándo existen?

    Desde hace mucho, aunque es difícil ponerles fecha. Un muñeco de trapo colgado en un palo no se conserva: se pudre, se quema o se deshace con la lluvia. Por eso la pista más firme está en las palabras escritas.

    En inglés, la mayoría de las menciones de scarecrow que registra el gran diccionario histórico de esa lengua, el Oxford English Dictionary, son del siglo XVI en adelante. La folclorista galesa Juliette Wood, que estudió la historia del espantapájaros, apunta que casi seguro se usaban desde antes.

    Una de esas menciones antiguas es de Shakespeare. En Enrique VI (primera parte), un soldado cuenta con orgullo que el enemigo lo llamaba «el espantapájaros que asusta a nuestros niños». Ya entonces la palabra servía también para burlarse: un espantapájaros daba más risa que miedo.

    Lo que se cuenta, sin fuente: en internet se repite que los primeros espantapájaros los hicieron los egipcios, o que los griegos tallaban figuras del dios Príapo para cuidar los huertos «hacia el año 2500 antes de Cristo». No encontramos una fuente seria que lo documente. En el caso de Príapo, las fechas no cuadran: su culto aparece en Grecia más de dos mil años después.


    ¿Qué se cuenta de los espantapájaros que no tiene pruebas?

    Bastante. Y muchas de esas ideas se repiten tanto que parecen historia. Aquí van, con lo que dicen quienes las revisaron:

    Se cuenta que…Lo que se sabe
    Los celtas ponían espantapájaros en Samhain para alejar a los espíritusHay quienes lo dicen, sobre todo en blogs y tiendas de disfraces. No hay ningún documento que lo sostenga
    En la Edad Media se hacían espantapájaros con cabeza de nabo y se quemaban en un rito al final de la cosechaEs probable que muchos terminaran en las hogueras de fin de temporada, como cualquier trapo viejo. Lo que no hay es prueba de un rito (Wood)
    Los muñecos de paja que se queman en algunas fiestas sustituyen antiguos sacrificios humanosFue una idea muy popular entre los folcloristas del siglo XIX, sobre todo a partir de James Frazer. Hoy la mayoría de antropólogos y folcloristas la considera sin pruebas (Wood)
    El espantapájaros es un símbolo de Halloween desde tiempos antiguosLlegó a Halloween hace poco más de un siglo, por la imagen del otoño. Ahí va la siguiente sección

    ¿Por qué se repiten tanto? Juliette Wood lo explica con una idea bonita: nos gusta unir el pasado con el presente de maneras que se sienten verdaderas, aunque no haya puente. Un muñeco de paja en el campo parece antiguo, y eso basta para que le inventemos un origen.


    ¿Cómo llegó el espantapájaros a Halloween?

    Por capas, en poco más de cien años, igual que Halloween entero. Cada una tiene su fecha:

    AñoQué pasó
    1852Nathaniel Hawthorne publica «Feathertop»: una bruja de Nueva Inglaterra arma un espantapájaros con cabeza de calabaza, «en la que le cortó dos agujeros para los ojos y una rendija para la boca», y lo hace cobrar vida. Bruja, espantapájaros y calabaza con cara, casi medio siglo antes de Oz
    Desde 1900En Estados Unidos se imprimen postales y adornos de temporada para Halloween y para Acción de Gracias. El espantapájaros aparece como figura simpática, casi siempre un muchacho de paja con sombrero
    1900L. Frank Baum publica El maravilloso Mago de Oz. El Espantapájaros que quiere un cerebro se vuelve el más famoso del mundo
    1904En La maravillosa tierra de Oz, Baum inventa a Jack Cabeza de Calabaza: un muñeco de palos con cabeza de calabaza tallada, hecho para asustar a una bruja. Espantapájaros y calabaza de Halloween, en un solo personaje
    1922Se publica en Escocia The Scarecrow: A Halloween Fantasy, una obra de teatro en un acto de J. A. Ferguson. El espantapájaros ya aparece con Halloween en el título
    1936En Inglaterra, Worzel Gummidge, un espantapájaros que habla, se vuelve libro, y años después serie de televisión
    Años cuarentaEl Espantapájaros aparece como villano en los cómics de Batman. Empieza su lado de miedo
    Finales del siglo XXSe multiplican los festivales de espantapájaros en pueblos de Estados Unidos, Canadá, Inglaterra y Australia. Muchos caen en octubre, junto a Halloween
    HoyEspantapájaros de plástico, de tienda, en porches y jardines de octubre a noviembre

    En el calendario de las casas estadounidenses, el espantapájaros hace de puente: aparece con Halloween a finales de octubre, se queda para Acción de Gracias a finales de noviembre, y entonces le deja su lugar al muñeco de nieve.

    En México llegó por el mismo camino que casi todo Halloween: los adornos, las películas y las series. En el campo el espantapájaros ya era conocido; en las puertas de las casas, en octubre, es mucho más reciente.


    ¿Y qué tiene que ver con Jack O’Lantern?

    Mucho en la forma y poco en el fondo. Los dos llevan, a veces, una calabaza por cabeza, los dos andan en octubre y los dos tienen algo de pícaros. Por eso se confunden tan fácil, y por eso los cuentos los han juntado más de una vez.

    Pero vienen de lugares distintos:

    El espantapájarosJack O’Lantern
    Qué esUn objeto del campo, hecho para trabajarUn personaje de leyenda, y la linterna que lleva su nombre
    De dónde vieneDe la siembra, en casi cualquier lugar donde hay pájarosDe cuentos populares de Irlanda y Gran Bretaña sobre un pícaro que engañó al diablo
    Qué haceCuida el campo sin moverseVaga entre el cielo y el infierno con una luz
    Su cabezaDe trapo o de costal; la de calabaza llegó con los cuentosPrimero lleva la luz en un nabo o una calabaza; con el tiempo, la cabeza misma se vuelve la linterna
    Cuándo se junta con HalloweenCon la imagen del otoño, desde 1900Con la calabaza tallada de Norteamérica, entre los siglos XIX y XX

    Donde más se tocan es en dos personajes de cuento: el Feathertop de Hawthorne (1852), un espantapájaros con cabeza de calabaza tallada, y Jack Cabeza de Calabaza, el de Baum de 1904, un muñeco de palos con cabeza de calabaza tallada. Los dos son espantapájaros por el cuerpo y Jack O’Lantern por la cabeza. Juliette Wood lo explica así: el lado travieso y pícaro de estos personajes es justo lo que hace tan fácil mezclar al espantapájaros con figuras de temporada como Jack O’Lantern.

    La leyenda completa de Jack, con sus versiones y lo que se sabe de ella, tiene su propio artículo.


    ¿Por qué da un poquito de miedo?

    Porque se parece a una persona y no lo es. Tiene ropa, sombrero y a veces cara, pero está hecho de trapos y paja. Esa mezcla de «casi alguien» es la misma que da cosquillas con los muñecos, las estatuas o el monstruo de Frankenstein, que también estaba armado con piezas sueltas.

    Los cuentos para niños casi siempre lo ponen del lado bueno: el Espantapájaros de Oz acompaña a Dorothy, y en muchas historias el muñeco cobra vida para ayudar. Las películas de miedo usan justo lo contrario. Los dos caminos salen de lo mismo: un muñeco que de pronto se mueve.

    Para una conversación en casa o en el salón: ¿qué le pondrías a tu espantapájaros para que diera risa, y qué para que diera miedo?


    ¿Cómo hacer un espantapájaros en casa?

    Uno pequeño, para la mesa o la ventana, se arma en una tarde.

    Material: dos palitos de madera (uno largo y uno corto), estambre o hilo, un calcetín viejo, relleno (algodón, papel o tela), retazos de tela o una camisa de muñeco, paja o rafia, un sombrero pequeño de papel, y plumones.

    1. La cruz. Ata el palito corto sobre el largo, a un tercio de la punta, con estambre en forma de X.
    2. La cabeza. Rellena la punta del calcetín, amárrala y pásala por el extremo de arriba. Dibuja la cara con plumón: aquí se decide si da risa o miedo.
    3. La ropa. Viste la cruz con la tela o la camisa. Un cordón en la cintura la sostiene.
    4. La paja. Asoma rafia o paja por las mangas, el cuello y el sombrero.
    5. El nombre. Todo espantapájaros tiene uno. Escríbelo en un papelito y cuélgaselo.

    Preguntas

    ¿El espantapájaros es de Halloween o de Día de Muertos? De Halloween y, sobre todo, del otoño estadounidense. El Día de Muertos tiene sus propios símbolos: la ofrenda, el cempasúchil, las calaveritas. En qué se parecen y en qué se distinguen las dos fiestas está en Halloween y Día de Muertos.

    ¿Los espantapájaros de verdad espantan a los pájaros? Sirven, y tienen un límite: un muñeco quieto deja de asustar con el tiempo. Por eso, cuando el campo se volvió más grande, se fueron sustituyendo por aparatos que hacen ruido (Wood).

    ¿El Espantapájaros de Oz es el primero de los cuentos? Es el más famoso, de 1900. Había espantapájaros en cuentos y poemas desde antes; ninguno se volvió tan conocido.


    Si quieres seguir el hilo, la calabaza tallada tiene una historia parecida, con otra leyenda a cuestas: la de Jack O’Lantern.


    Fuentes

    • Juliette Wood, «”The Great Scarecrow in Days Long Ago”: Gothic Myths and Family Festivals», ensayo, 2007. PDF en la web de la autora. Wood es folclorista, vinculada a la Universidad de Cardiff y a The Folklore Society. Es un ensayo sin arbitraje, y la fuente seria más completa que encontramos sobre el tema.
    • L. Frank Baum, The Wonderful Wizard of Oz, Chicago, George M. Hill, 1900; y The Marvelous Land of Oz, Chicago, Reilly & Britton, 1904.
    • William Shakespeare, Enrique VI, primera parte, acto I, escena 4.
    • J. A. Ferguson, The Scarecrow: A Halloween Fantasy in One Act, Londres y Glasgow, 1922.
    • Nathaniel Hawthorne, «Feathertop: A Moralized Legend», 1852; recogido en Mosses from an Old Manse. Texto en Project Gutenberg.
    • Barbara Euphan Todd, Worzel Gummidge, the Scarecrow of Scatterbrook, 1936.

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.


  • La leyenda de Jack O’Lantern, y de dónde viene de verdad

    Cuando la noche de Halloween se llena de calabazas encendidas, cada una con su sonrisa chueca y su vela adentro, pocas personas saben que esa luz tiene dueño. Se llama Jack. Cuentan que fue tan tramposo que engañó al mismísimo diablo, y que por eso anda desde entonces por los caminos, sin casa y sin descanso, alumbrándose con una brasa.

    Esa es la leyenda de Jack O’Lantern, y viene de cuentos populares de Irlanda y Gran Bretaña. La versión más antigua que pudimos leer se publicó en 1894, y todavía no tenía nabo, ni calabaza, ni Halloween. Esas piezas se fueron sumando después, y la calabaza, curiosamente, es mexicana. Primero va el cuento, para leer en voz alta. Después, la historia que hay detrás.


    ¿Qué cuenta la leyenda de Jack O’Lantern?

    Para leer en voz alta (de 6 a 10 años · unos cuatro minutos)

    Hace mucho tiempo, en un pueblo de Irlanda, vivía un hombre al que todos llamaban Jack el Tacaño. No le prestaba nada a nadie, no invitaba nunca, y tenía una lengua tan rápida que salía de cualquier lío con una mentira nueva.

    Una noche, en la taberna del pueblo, se le sentó al lado un señor muy elegante, con los ojos rojos como brasas. Era el diablo, que venía por él.

    —Antes de irnos —dijo Jack, sin asustarse—, invítame una última bebida.

    Al diablo le hizo gracia. Pero cuando llegó la hora de pagar, ninguno de los dos traía dinero.

    —Tú que puedes todo —dijo Jack—, conviértete en moneda. Pagamos, y luego vuelves a ser tú.

    El diablo, orgulloso, se convirtió en una moneda de plata. Y Jack, rapidísimo, la guardó en su bolsillo, junto a una crucecita que siempre llevaba. Atrapado junto a la cruz, el diablo no podía volver a su forma.

    —¡Suéltame! —gritaba desde el bolsillo.

    —Te suelto —dijo Jack— si me prometes no volver por mí en diez años.

    El diablo prometió. Diez años después, volvió.

    —Está bien, me voy contigo —dijo Jack—. Pero antes bájame una manzana de ese árbol, que tengo hambre.

    El diablo trepó. Y mientras estaba arriba, Jack talló una cruz en el tronco. El diablo no podía bajar.

    —Te dejo bajar si prometes no llevarme nunca.

    El diablo prometió otra vez.

    Pasaron los años y Jack se murió, como se muere todo el mundo. Llegó a la puerta del cielo, y ahí le dijeron que un tramposo como él no podía entrar. Llegó a la puerta del infierno, y el diablo, que cumplía sus promesas, tampoco lo dejó pasar.

    —¿Y ahora a dónde voy? —preguntó Jack—. Está muy oscuro.

    El diablo, riéndose, le aventó una brasa del fuego del infierno. Jack ahuecó un nabo que traía en el bolsillo, metió la brasa adentro, y se fue caminando con su linterna.

    Y dicen que todavía anda por ahí. Por eso, en las noches oscuras de otoño, la gente de Irlanda tallaba caras en los nabos y les ponía una luz: para alumbrar el camino, y para que Jack, al verlas, siguiera de largo.

    Esta es la versión que más se cuenta hoy. Tiene muchas variantes: en unas Jack es herrero, en otras granjero; a veces el diablo sube a un árbol y a veces se esconde en una bolsa. El final casi siempre es el mismo: sin cielo, sin infierno, y con una luz para el camino.


    ¿Qué quiere decir «jack-o’-lantern»?

    «Jack con linterna». En inglés, Jack funcionaba como nuestro «Juan»: un nombre para cualquier hombre. Un Jack-o’-lantern era, entonces, un fulano cualquiera que va con su farol.

    La palabra es mucho más vieja que las calabazas de Halloween. Los diccionarios etimológicos la registran en inglés desde mediados del siglo XVII, y no para una calabaza: era uno de los nombres del fuego fatuo, esas lucecitas que a veces se ven de noche sobre los pantanos y que se alejan cuando alguien las sigue. Hoy se suelen explicar por gases del pantano que se encienden, aunque la explicación todavía se discute.

    Ese es el verdadero comienzo de Jack: una luz extraña en la noche, a la que había que ponerle un nombre y una historia.


    ¿Qué tan antigua es la leyenda?

    Aquí conviene separar lo que se dice de lo que se ha podido leer.

    Lo que se dice: casi todas las páginas que cuentan la leyenda la llaman «antigua», «celta» o «de hace miles de años». De dónde sale esa idea de lo celta está en ¿de dónde viene Halloween?.

    Lo que se ha podido leer: la versión más antigua que encontramos está en un informe del Club de Naturalistas de Belfast, en Irlanda del Norte, de 1894. Ahí se dice que el fuego fatuo, «o Jack o’ Lantern, como lo llaman en algunos lugares», es

    «el espíritu de un hombre que fue muy malvado en la tierra y que además logró engañar y burlar al diablo; y, de hecho, se hizo temer tanto por el príncipe de las tinieblas, que después de la muerte no pudo entrar al cielo, ni lo dejaron entrar al otro lugar, tanto le temían allá, y por eso debe vagar con su antorcha por pantanos y páramos para siempre».
    — W. H. Patterson, «Irish Fairies», 1894, p. 582

    Está casi todo: el tramposo, el diablo burlado, las dos puertas cerradas, la luz que vaga. Lo que todavía falta es el nabo, la brasa y Halloween. En 1894 Jack andaba con una antorcha por los pantanos, en cualquier noche del año.

    Historias parecidas —un herrero o un soldado que engaña al diablo y termina sin lugar en el otro mundo— se cuentan en muchos países de Europa, y los folcloristas las agrupan como un mismo tipo de cuento. Así que la trama viaja mucho más allá de Irlanda; lo irlandés es haberla juntado con la luz del pantano.


    ¿Por qué Jack llevaba un nabo y no una calabaza?

    Porque en el campo de Irlanda y Escocia lo que había eran nabos, papas y betabeles, y con eso la gente del campo tallaba linternas en las noches de otoño. Esa costumbre está bien documentada en los siglos XIX y XX.

    Sobre cuándo empezó, hay dos perspectivas:

    Se diceQuién lo dice
    Los celtas tallaban nabos en Samhain, hace más de dos mil añosMuchas páginas de internet, y hasta un folleto de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, de 1982
    No hay rastro de linternas de nabo antes de la época modernaLos historiadores que revisaron las pruebas, como Ronald Hutton, de la Universidad de Bristol

    Quienes estudian el tema se inclinan por la segunda: el nabo tallado es una costumbre popular de hace un par de siglos, bonita y bien real, sin evidencia que la conecte con los celtas.

    Luego vino el viaje. En el siglo XIX, miles de familias irlandesas y escocesas emigraron a Estados Unidos, y allá encontraron algo mucho mejor para tallar: la calabaza, grande, hueca y fácil de cortar.

    Y aquí va el dato que casi nadie cuenta: la calabaza de Halloween es de México. Las semillas domesticadas más antiguas de su especie se encontraron en una cueva de Oaxaca, Guilá Naquitz, y tienen unos 10 000 años. Su historia completa, con la milpa y las calabazas gigantes, está en calabazas de Halloween: una planta nacida en México. Así que la linterna de Jack, que empezó siendo un nabo irlandés, terminó hecha con una planta mexicana.

    Para febrero de 1852, la calabaza tallada ya aparece en la literatura de Estados Unidos. En el cuento «Feathertop», de Nathaniel Hawthorne, una bruja de Nueva Inglaterra arma un espantapájaros y le pone por cabeza una calabaza, «en la que le cortó dos agujeros para los ojos y una rendija para la boca». Y antes de empezar, la bruja enciende su pipa con una brasa que le trae un ayudante invisible. Bruja, espantapájaros, calabaza con cara y brasa, todo en la primera página.


    ¿Qué tienen que ver Jack y el espantapájaros?

    Se parecen en la forma y vienen de lugares distintos. El espantapájaros es un objeto del campo, hecho para trabajar; Jack es un personaje de leyenda y la linterna que lleva su nombre. Los dos pueden tener cabeza de calabaza, los dos tienen algo de pícaros, y los cuentos los han juntado más de una vez: el «Feathertop» de Hawthorne en 1852, y Jack Cabeza de Calabaza, de L. Frank Baum, en 1904.

    La historia completa del otro personaje está en por qué hay espantapájaros en Halloween.


    ¿Hay leyendas parecidas en México?

    Las luces que aparecen de noche en el campo tienen historias en todas partes, y México tiene las suyas. Hay quienes cuentan que son brujas convertidas en bolas de fuego; otras personas dicen que son almas que andan penando, y en algunos pueblos se cuenta que una lumbre que brota del suelo marca el lugar donde hay un tesoro enterrado.

    Son historias distintas, con la misma pregunta de fondo que la de Jack: ¿qué es esa luz, y quién la lleva?

    ¿En tu familia se cuenta alguna? Pregúntale a tus abuelas y abuelos. Muchas de estas historias viven solo en la voz de quien las cuenta, y vale la pena escribirlas antes de que se pierdan.


    Preguntas para platicar después de leer

    Para la casa o para el salón:

    1. ¿Por qué el cielo y el infierno le cerraron la puerta a Jack?
    2. ¿Te parece justo lo que le pasó? ¿Qué habrías hecho tú en su lugar?
    3. ¿Por qué crees que la gente tallaba caras en los nabos?
    4. Si Jack viviera en México, ¿con qué fruta o verdura habría hecho su linterna?
    5. Inventa un final distinto: ¿cómo podría Jack encontrar, por fin, un lugar donde quedarse?

    Fuentes

    • W. H. Patterson, «Irish Fairies», Annual Report and Proceedings of the Belfast Naturalists’ Field Club, serie II, vol. III, 1894, pp. 573–582. Texto completo en Internet Archive. La cita es de la p. 582.
    • Nathaniel Hawthorne, «Feathertop: A Moralized Legend», 1852; recogido en Mosses from an Old Manse. Texto en Project Gutenberg.
    • Ronald Hutton, The Stations of the Sun: A History of the Ritual Year in Britain, Oxford University Press, 1996.
    • Cindy Ott, Pumpkin: The Curious History of an American Icon, University of Washington Press, 2012, cap. 5, «Jack-o’-Lantern Smiles».
    • Bruce D. Smith, «The Initial Domestication of Cucurbita pepo in the Americas 10,000 Years Ago», Science 276 (1997): 932–934. doi:10.1126/science.276.5314.932
    • Library of Congress, American Folklife Center, Halloween, folleto de Jack Santino, 1982: citado como ejemplo de la versión celta que la investigación posterior revisó.

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.

  • Calabazas de Halloween: una planta nacida en México

    En octubre, las calabazas naranjas llenan los porches de Estados Unidos, los escaparates de medio mundo y, cada vez más, las fiestas de Halloween en México. Parecen tan de allá, tan de película, que cuesta imaginar que su historia empezó aquí: en una cueva de Oaxaca, hace unos diez mil años, cuando alguien guardó las semillas de una calabaza silvestre para volver a sembrarlas.

    La calabaza de Halloween pertenece a la especie Cucurbita pepo, y las semillas domesticadas más antiguas que se conocen de ella vienen de la cueva de Guilá Naquitz, en Oaxaca, con entre 8 000 y 10 000 años. Es una de las plantas más antiguas que se cultivaron en América, compañera del maíz y del frijol en la milpa. De ahí viajó a Europa en el siglo XVI, y hoy se cultiva sobre todo en la India y China.


    ¿De verdad es mexicana?

    La de Halloween, sí. Pero «calabaza» es un nombre para muchas plantas, y la historia completa es más interesante.

    Todas las calabazas del género Cucurbita son americanas. Lo que no tienen es un solo lugar de origen: los estudios genéticos cuentan al menos seis domesticaciones distintas, en lugares distintos del continente. Pueblos que no se conocían entre sí hicieron, cada uno por su lado, lo mismo: elegir las calabazas menos amargas, guardar sus semillas y volver a sembrarlas, generación tras generación.

    EspecieDónde se domesticóLa conocemos como
    Cucurbita pepoSur de México (Oaxaca); y otra vez, por separado, en el este de lo que hoy es Estados UnidosLa calabaza de Halloween, la calabacita, el calabacín
    Cucurbita argyrospermaSuroeste de México, la misma región del maízLa calabaza pipiana, la de las pepitas del pipián
    Cucurbita maximaSudamérica, a partir de una calabaza silvestre de Argentina y BoliviaEl zapallo, y las calabazas gigantes
    Cucurbita moschataSe discute: probablemente el norte de Sudamérica, aunque hay quien propone MesoaméricaMuchas calabazas de Castilla, el ayote
    Cucurbita ficifoliaAmericana; su origen exacto todavía no se ha resueltoEl chilacayote

    Así que la respuesta completa es esta: la calabaza de Halloween es mexicana; las gigantes de los concursos son sudamericanas; y todas son de América.

    Hay un detalle curioso en la palabra. «Calabaza» ya existía en castellano en el siglo X, siglos antes de que Colón llegara a América. En esa época nombraba otra planta, el calabazo o guaje del Viejo Mundo, que se secaba para hacer botellas y recipientes. Cuando los españoles conocieron las calabazas americanas, les pusieron el nombre que ya tenían a mano.


    ¿Qué tiene que ver la milpa?

    Todo. La calabaza mexicana creció en la milpa y con la milpa.

    La milpa es la forma tradicional de sembrar en México y Centroamérica: en la misma parcela crecen juntos el maíz, el frijol y la calabaza, acompañados de chiles, tomates y quelites. La palabra viene del náhuatl milpan: de milli, «parcela sembrada», y pan, «encima de».

    Cada planta ayuda a las otras:

    • El maíz crece alto y le sirve de poste al frijol.
    • El frijol trepa por el maíz y le devuelve nutrientes a la tierra.
    • La calabaza se extiende por el suelo con sus hojas grandes, que dan sombra, guardan la humedad y no dejan crecer tanta hierba.

    Los tres se complementan también en el plato: tortillas, frijoles y calabacitas, una comida completa que se come en México desde hace miles de años.

    ¿Quién llegó primero a la milpa? Las semillas de calabaza de Oaxaca tienen entre 8 000 y 10 000 años; el maíz más antiguo que se conoce, hallado en Guerrero, unos 8 700. Durante un tiempo se dijo que la calabaza se había domesticado miles de años antes que el maíz. Con las fechas de hoy, la distancia es mucho más corta, y en el sitio de Guerrero aparecen juntos. Lo seguro es que la calabaza está entre las primeras plantas que se sembraron en América.


    ¿Cómo se llama en cada país?

    Depende de dónde estés. Tres palabras vienen de lenguas indígenas:

    PalabraDe dónde vieneDónde se usa
    AyoteDel náhuatl ayotli, «calabaza»México, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica
    ChilacayoteDel náhuatl tzilacayotli: tzilac, «liso», más ayotli. Un diccionario de 1571 lo define como «calabaça blanca y muy lisa»México
    ZapalloDel quechua sapalluToda Sudamérica, donde es la palabra general; y también Honduras, Costa Rica y Panamá
    CalabazaDel castellano antiguoEn casi todo el mundo hispanohablante
    PumpkinDel inglés, a través del francés pompon y el latín pepo, del griego pépōn: «melón», «madurado al sol». Es la misma raíz del nombre científico Cucurbita pepoEstados Unidos, y de ahí a Halloween

    En Centroamérica, entonces, conviven dos: el ayote del náhuatl, que es el más extendido, y el zapallo del quechua, que llegó desde el sur.


    ¿Cómo llegó al resto del mundo?

    En barco, con el intercambio que siguió a 1492. Y se puede seguir su rastro en la pintura.

    • 1503–1508. El pintor francés Jean Bourdichon dibuja una calabaza en un libro de oraciones para la reina Ana de Bretaña. Es una forma silvestre de Cucurbita pepo: la imagen europea más antigua que se conoce de una calabaza americana.
    • 1515–1518. En Roma, Giovanni da Udine pinta guirnaldas de frutas y verduras en los techos de la Villa Farnesina. Entre ellas hay calabazas americanas de varias especies, incluida la primera imagen conocida de Cucurbita maxima, la sudamericana.
    • 1542. El botánico alemán Leonhart Fuchs incluye dos calabazas americanas en su gran libro de plantas.

    En unas décadas, la calabaza ya se cultivaba en Europa, y de ahí pasó a África y Asia. Hoy, según la FAO, los países que más calabazas producen son la India y China, seguidos de Egipto, Rusia y Ucrania. México quedó en el lugar 11 en 2024. La planta que salió de una cueva de Oaxaca da la vuelta al mundo y hoy se cosecha, sobre todo, al otro lado del planeta.


    ¿Y cómo llegó a Halloween?

    Por un cambio de verdura, en una fiesta que venía de las islas británicas. En Irlanda y Escocia se tallaban linternas en nabos para las noches de otoño; cuando esas familias emigraron a Estados Unidos en el siglo XIX, encontraron la calabaza, grande y fácil de ahuecar, y el nabo quedó atrás.

    Para febrero de 1852, la calabaza con cara ya aparece en un cuento de Nathaniel Hawthorne, «Feathertop», donde una bruja le talla ojos y boca a una calabaza para hacerle la cabeza a un espantapájaros. La historia de esa linterna, y de quien dicen que la lleva, está en la leyenda de Jack O’Lantern. Y la del muñeco con cabeza de calabaza, en por qué hay espantapájaros en Halloween.


    ¿Cómo crecen las calabazas gigantes?

    Con una especie distinta y muchos años de paciencia. Las calabazas de los concursos son Cucurbita maxima, la sudamericana, y casi todas vienen de una variedad, la ‘Atlantic Giant’, que se atribuye a Howard Dill, un agricultor de Nueva Escocia, en Canadá, a finales de los años setenta. Crecen tanto porque sus tallos mueven mucho más alimento hacia el fruto que los de una calabaza común.

    La calabaza más pesada del mundo, según Guinness World Records, pesó 1 278,8 kilos. La cultivaron los gemelos Ian y Stuart Paton, en Inglaterra, y la pesaron el 6 de octubre de 2025. La llamaron «Muggle». Pesaba más o menos lo que un coche pequeño, y medía 6,5 metros de contorno: harían falta unos cinco niños tomados de la mano para rodearla.

    El récord anterior era de Travis Gienger, de Estados Unidos: 1 246,9 kilos, en 2023.


    ¿Qué se cocina con calabaza?

    En México, casi todo. Y cada parte de la planta tiene su receta:

    • Calabaza en tacha, o en dulce: calabaza cocida en piloncillo con canela, que se pone en el altar de Día de Muertos. Se hace con calabaza de Castilla, que a pesar del nombre es tan americana como las demás.
    • Pipián: un mole hecho con pepitas de calabaza, sobre todo de la calabaza pipiana.
    • Flor de calabaza: en quesadillas, sopas y rellenas. Las flores más pequeñas son las más buscadas.
    • Calabacitas: guisadas con elote, jitomate y queso, la milpa entera en un plato.
    • Pepitas tostadas en el comal, con sal y limón.

    **En Estados Unidos, el pumpkin pie.** El primer libro de cocina escrito por una estadounidense, American Cookery, de Amelia Simmons (1796), ya trae dos recetas de «pompkin» horneada en masa, con huevo, especias y jengibre. El pay quedó unido a la cena de Acción de Gracias gracias a la escritora Sarah Josepha Hale, que en su novela Northwood (1827) le dio «el lugar más distinguido» de la mesa y que después convenció a Abraham Lincoln de hacer de Acción de Gracias una fiesta nacional, en 1863.

    Hay quien dice que el pay de calabaza estuvo en la primera cena de Acción de Gracias, en 1621. No hay documento que lo muestre, y esa historia se cuenta más de lo que se puede probar.


    Para hacer en casa

    Sembrar pepitas. Guarda unas pepitas crudas de la calabaza que compres, déjalas secar dos días y siembra tres en un vaso con tierra, a dos centímetros de hondo. Riega poco y ponlas donde les dé el sol. En una o dos semanas asoman dos hojitas redondas. Es, en pequeño, lo mismo que hicieron en Oaxaca hace diez mil años.


    Preguntas

    ¿La calabaza es fruta o verdura? Para la botánica es un fruto, porque guarda las semillas. En la cocina se usa como verdura. Las dos respuestas son correctas, cada una en su terreno.

    ¿Todas las calabazas de Halloween son naranjas? Las más usadas sí, porque se eligieron así. En los mercados hay calabazas verdes, blancas, rayadas y con manchas, y todas se pueden tallar.

    ¿Se puede comer la calabaza que se talla para Halloween? Se puede, aunque las variedades para tallar tienen la pulpa más aguada y menos dulce. Para cocinar rinden más las calabazas de Castilla.


    Fuentes

    • Bruce D. Smith, «The Initial Domestication of Cucurbita pepo in the Americas 10,000 Years Ago», Science 276, 1997, pp. 932–934. doi:10.1126/science.276.5314.932
    • Olga I. Sanjur, Dolores R. Piperno y otros, «Phylogenetic relationships among domesticated and wild species of Cucurbita (Cucurbitaceae) inferred from a mitochondrial gene: Implications for crop plant evolution and areas of origin», PNAS 99, 2002, pp. 535–540. doi:10.1073/pnas.012577299
    • Dolores R. Piperno y otros, «Starch grain and phytolith evidence for early ninth millennium B.P. maize from the Central Balsas River Valley, Mexico», PNAS 106, 2009, pp. 5019–5024. doi:10.1073/pnas.0812525106
    • CONABIO, «Milpa».
    • Gran Diccionario Náhuatl, UNAM: ayotli y tzilacayotli.
    • ASALE, Diccionario de americanismos: «zapallo» y «ayote».
    • Joan Corominas y José A. Pascual, Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, s. v. «calabaza».
    • Online Etymology Dictionary, «pumpkin».
    • Harry S. Paris y otros, «First known image of Cucurbita in Europe, 1503–1508», Annals of Botany 98, 2006, pp. 41–47. doi:10.1093/aob/mcl082
    • Jules Janick y Harry S. Paris, «The cucurbit images (1515–1518) of the Villa Farnesina, Rome», Annals of Botany 97, 2006, pp. 165–176. doi:10.1093/aob/mcj025
    • FAO, FAOSTAT, producción de «Pumpkins, squash and gourds», 2024.
    • R. W. Robinson, Squash and Pumpkin, informe del Cucurbit Crop Germplasm Committee, USDA-ARS, 1995.
    • Jessica A. Savage y otros, «The making of giant pumpkins», Plant, Cell & Environment 38, 2015, pp. 1543–1554. doi:10.1111/pce.12502
    • Guinness World Records, «Heaviest pumpkin», consultado el 25 de septiembre de 2026.
    • Larousse Cocina, Diccionario enciclopédico de la gastronomía mexicana: «Calabaza en dulce o en tacha», «Calabaza de Castilla», «Calabaza».
    • Amelia Simmons, American Cookery, Hartford, 1796. Texto en Project Gutenberg.
    • Plimoth Patuxet Museums, «Sarah Josepha Hale».

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.

  • Calaveritas literarias: origen, ejemplos y cómo escribirlas

    Cada noviembre, la Muerte sale de paseo por México. Se aparece en los periódicos, en los salones de clase, en los grupos de mensajes de la familia. Va buscando a la maestra, al vecino, al político de moda, al primo que nunca llega a tiempo, y a cada uno le dedica unos versos antes de llevárselo. Nadie se asusta: todo el mundo se ríe. Son las calaveritas literarias.

    Una calaverita literaria es un poema corto y burlón, casi siempre en estrofas de cuatro versos de ocho sílabas, en el que la Muerte viene por alguien que está vivo y se ríe de sus manías. Se escriben para el Día de Muertos. Como género, se suele situar su origen en la prensa y la imprenta popular del siglo XIX. Abajo están su historia, ejemplos para niños y cómo escribir una en cuatro pasos.


    ¿Qué es una calaverita literaria?

    Un poema con tres reglas de juego:

    1. La Muerte llega por alguien. La «Calaca», la «Flaca», la «Pelona»: tiene muchos nombres. Viene a llevarse a una persona real, que está viva.
    2. Se ríe de esa persona. De lo que le gusta, de lo que siempre hace, de lo que todos le conocen. Ese es el chiste: frente a la muerte, todas las personas somos iguales, y se vale reírse un poco de todas.
    3. Rima. Casi siempre en cuartetas (estrofas de cuatro versos) de ocho sílabas cada verso.

    La historiadora Grecia Monroy Sánchez, de la UNAM, lo resume así: las calaveras pueden escribirlas «cualquier persona que quiera burlarse de sus amigos, familiares o algún personaje público de actualidad», y hoy siguen vivas en buena parte gracias a la escuela, los concursos y la prensa.


    ¿Cuándo apareció la primera?

    Depende de a quién le preguntes, y vale la pena contarlo con cuidado.

    Lo que se repite en muchas páginas: que la primera calaverita se publicó en el periódico El Socialista, de Guadalajara, en 1849. Otras páginas dicen 1879. Ninguna muestra el ejemplar, y en las fuentes académicas que revisamos no aparece. Puede ser cierto; por ahora es un dato que se copia de página en página sin que nadie haya enseñado el periódico.

    Lo que se sabe, con documentos:

    CuándoQuéQuién lo documenta
    Siglo XVIIIJoaquín de Bolaños publica La portentosa vida de la Muerte, un libro en el que la Muerte es personaje. Ya asoman rasgos de las calaverasMonroy Sánchez, citando a Gutiérrez y López Casillas
    1835 y 1836Dos impresos con grabados de esqueletos que actúan como personas, en fechas de Todos Santos. La historiadora Montserrat Galí los ve como antecedentes; Monroy Sánchez apunta que están en prosa y que todavía no son calaveras propiamente dichasGalí 2013; Monroy Sánchez 2025
    1847Sale en la Ciudad de México un periódico ilustrado llamado El CalaveraStanley Brandes, antropólogo de la Universidad de California
    Desde la década de 1870Escribir calaveras contra los políticos ya es práctica común en la prensa satíricaRafael Barajas Durán, citado por Monroy Sánchez
    1880–1917La imprenta de Antonio Vanegas Arroyo, en la Ciudad de México, publica calaveras en hojas sueltas, baratas, con grabados. Aquí el género se fijaMonroy Sánchez, como hipótesis de trabajo
    HoySe escriben en la escuela, en concursos y en los periódicosMonroy Sánchez

    Así que la respuesta honesta es que las calaveritas se fueron formando durante el siglo XIX, entre periódicos burlones, hojas sueltas y el teatro de la época: las representaciones del Don Juan Tenorio, con sus escenas de cementerio, también pudieron influir. Y tienen raíces mucho más viejas: las danzas de la muerte medievales, donde la Muerte baila con reyes y campesinos por igual.


    ¿Qué tuvo que ver José Guadalupe Posada?

    Mucho, aunque no escribía los versos.

    Posada era grabador. Trabajaba para la imprenta de Vanegas Arroyo haciendo las imágenes: esqueletos que bailan, que andan en bicicleta, que se visten de gala. Las hojas de calaveras llevaban un grabado grande y los versos alrededor. Algunos grabados se hacían para la ocasión y otros se reutilizaban de hojas anteriores.

    ¿Y los versos? Los escribían otras personas de la imprenta, y casi nunca firmaban. Monroy Sánchez revisó dieciséis de esas hojas: la mayoría dice el año, y ninguna dice quién las escribió. Tenían entre 15 y 50 estrofas, en cuartetas, y los versos siempre eran de ocho sílabas.

    La calavera más famosa de Posada, la que hoy llamamos Catrina, salió en una de esas hojas en 1913. Esa historia, con su nombre y su vuelta al mundo, tiene su propio artículo.


    Ejemplos de calaveritas para niños

    Tres escritas en esta casa, para que se vea cómo funcionan. Todas en cuartetas de ocho sílabas.

    Para la maestra

    La Muerte llegó a la escuela
    buscando a doña Inés,
    pero ella puso tarea:
    y ahora cuenta hasta diez.

    Para el hermano que siempre tiene hambre

    A mi hermano comelón
    la Calaca fue a buscar;
    comiendo un gran chicharrón,
    y se quedó a merendar.

    Para quien la escriba (para completar):

    A ________, que siempre ________,
    la Flaca vino a llevar,
    pero ________ ________
    y se tuvo que ________.

    Fíjate en el truco de las dos primeras: la Muerte llega con toda su seriedad y termina atrapada en la costumbre de la persona. Ese giro es el chiste.


    ¿Cómo se escribe una calaverita paso a paso?

    1. Elige a quién. Alguien que conozcas bien: tu abuelo, tu maestra, tu perro, tú. La calaverita se escribe con cariño; la broma es para reír juntos.

    2. Haz una lista de sus manías. Qué le gusta comer, qué dice siempre, qué hace cuando se enoja, a qué juega. Esa lista es la mina de rimas.

    3. Imagina el encuentro. La Muerte llega por esa persona y… algo pasa: se distrae, se queda a jugar, le toca hacer fila, termina haciendo la tarea. El final gracioso sale de la lista del paso 2.

    4. Rima y cuenta. Escribe cuatro versos. Riman el primero con el tercero y el segundo con el cuarto (o el primero con el cuarto y el segundo con el tercero). Para contar las sílabas, aplaude cada una: la-Muer-te-lle-gó-a-la es-cue-la. Dos trucos:

    • Cuando una palabra termina en vocal y la siguiente empieza con vocal, se cuentan juntas: lle-gó a suena lle-góa.
    • Si el verso termina en palabra aguda, como Inés o diez, se cuenta una sílaba de más.

    La primera versión casi nunca sale redonda: se lee en voz alta, se cambia una palabra, y otra vez.


    ¿Cómo usarlas en el salón de clases?

    Una sesión de 50 minutos, de tercero de primaria en adelante:

    1. Leer en voz alta dos calaveritas y adivinar de quién se burlan (10 min).
    2. Contar sílabas con palmadas, todo el grupo junto, con los versos de los ejemplos (10 min).
    3. Escribir en parejas, con la cuarteta para completar: cada pareja elige a un personaje de un cuento que hayan leído en clase, así nadie del salón queda en la mira (20 min).
    4. Galería de calaveritas en la pared o en la ofrenda del salón (10 min).

    Lo del personaje de cuento es un atajo que funciona: deja todo el juego y evita que alguien se sienta señalado.


    Preguntas

    ¿Es de mal gusto burlarse de la muerte? Es una tradición con más de un siglo, y su sentido es justo el contrario: recordar, con humor, que la muerte nos iguala a todos. Lo que sí conviene cuidar es que la broma no lastime a nadie.

    ¿Tienen que ser de ocho sílabas? Es la forma más común y la que suena a calaverita. Hay calaveras con otras medidas; para empezar, las de ocho son las más fáciles de rimar.

    ¿Se pueden escribir sobre personas que ya murieron? La tradición las dedica a personas vivas: la gracia es que la Muerte venga por alguien que está aquí. Para recordar a quienes ya se fueron está la ofrenda.


    Fuentes

    • Grecia Monroy Sánchez, «Muerte, política y sátira en la imprenta popular mexicana: las calaveras del porfiriato a la revolución», Caracol (Universidade de São Paulo), n.º 29, 2025, pp. 442–476. doi:10.11606/issn.2317-9651.i29p442-476 (acceso abierto). Las referencias de este artículo están en las pp. 448–452.
    • Stanley Brandes, «Iconography in Mexico’s Day of the Dead: Origins and Meaning», Ethnohistory 45, n.º 2, 1998, pp. 181–218. Acceso abierto en eScholarship. El Calavera (1847), p. 202.
    • Citados por Monroy Sánchez: Rafael Barajas Durán, Posada, mito y mitote (FCE, 2009); Montserrat Galí Boadella, «De romances, relaciones y otras hojas volantes…», en Posada. 100 años de calavera (Fundación BBVA / RM, 2013); Herón Pérez Martínez, «La sátira popular mexicana. Las calaveras» (El Colegio de Michoacán, 2015).

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.

  • Calaveritas de azúcar: de dónde vienen y cómo se hacen

    A finales de octubre, en los mercados de México aparecen filas y filas de calaveritas blancas que brillan como si estuvieran escarchadas. Tienen ojos de papel metálico, flores de betún de colores y, en la frente, un espacio en blanco. Ahí, quien la compra escribe un nombre: el de una abuela que ya no está, el de un amigo, el de una hija. Y la calaverita, que no da nada de miedo, se vuelve un regalo.

    Las calaveritas de azúcar vienen de la época colonial: de una técnica de dulce de origen árabe y andaluz, el alfeñique, y del azúcar de caña que llegó con los españoles. Ya en la década de 1760, un fraile vio en la Ciudad de México un mercado entero de figuras de azúcar para Todos Santos. Las calaveras llegaron a ser la figura estrella más tarde, y hoy se hacen sobre todo en Toluca y Guanajuato.


    ¿De dónde vienen las calaveritas de azúcar?

    De una receta que cruzó el mar y un ingrediente que llegó con ella.

    El azúcar de caña llegó a la Nueva España con los españoles, y en poco tiempo hubo ingenios y mucha azúcar. Con él llegó una forma de hacer dulces: el alfeñique, una pasta de azúcar que se moldea en figuras.

    El testimonio más antiguo que conocemos es de un fraile capuchino, Francisco de Ajofrín, que viajó por la Nueva España entre 1763 y 1766. Esto es lo que vio en la Ciudad de México antes de Todos Santos:

    «Venden ellos un millar de alfeñiques de ovejitas, corderos, etc., de pasta de azúcar, que llaman ofrenda y es un obsequio que es obligado dar a los niños y niñas de las casas que uno frecuenta. También venden ataúdes, tumbas y mil figuras de difuntos, clérigos, monjes, monjas y toda la jerarquía, obispos, jinetes, para los cuales hay un gran mercado y una colorida feria en el portal de los mercaderes.»
    — Francisco de Ajofrín, citado por Stanley Brandes, p. 17

    Fíjate en la lista: ovejitas, corderos, ataúdes, tumbas, figuras de difuntos. Las calaveras no aparecen. Las figuras de azúcar para Todos Santos ya estaban ahí, se regalaban a los niños y había feria; la calavera como figura principal llegó después. Cuándo exactamente, las fuentes que revisamos no lo fechan con precisión.

    El mismo Ajofrín usa ya el nombre «Día de los Muertos», y según el antropólogo Stanley Brandes, que ha estudiado la fiesta durante décadas, esos dos rasgos —los alfeñiques y ese nombre— son de lo más propio de la celebración mexicana.


    ¿Vienen del tzompantli?

    Es la pregunta que casi todas las páginas responden con un sí. Conviene ver las dos perspectivas.

    Se diceQuién lo diceLo que se sabe
    Las calaveritas de azúcar sustituyeron a los cráneos del tzompantli, el muro de cráneos de los templos mexicasMuchas páginas y revistas de divulgación, que lo cuentan como hechoStanley Brandes rastreó de dónde salió la idea: una asociación que propuso una autora en 1975, sin documentos que la respalden. Él la descarta como origen directo
    Las calaveritas son un invento colonial, hecho con azúcar y con técnica europeaBrandes y la historia del azúcar en la Nueva EspañaEl azúcar y el alfeñique llegaron con la colonia, y las figuras de azúcar para Todos Santos están documentadas en el siglo XVIII

    Hay además una diferencia de fondo: el tzompantli era solemne, y la calaverita de azúcar es juguetona, dulce y se regala. Las dos tienen cráneos; lo que cuentan es muy distinto.

    Eso no quiere decir que la fiesta no tenga nada indígena. El Día de Muertos tomó forma en la colonia, sobre el calendario católico de Todos los Santos y Fieles Difuntos, y en cada región incorporó prácticas indígenas. La calaverita de azúcar es de las piezas más claramente coloniales de esa mezcla.


    ¿Qué es el alfeñique?

    Un dulce de pasta de azúcar que se moldea. Según el Diccionario enciclopédico de la gastronomía mexicana de Larousse, la receta original es arábigo-andaluza y se preparaba con almendras. En México, el nombre pasó a los dulces de pasta de azúcar de colores y formas, y los recetarios del siglo XIX lo describen como una pasta cocida y estirada en barras delgadas y retorcidas.

    Hoy se hacen de muchas maneras. En Guanajuato hay dos: el alfeñique suave, hecho con agua, y el duro, con clara de huevo. Los dos se moldean en forma de esqueletos y calaveras para Día de Muertos, y también de frutas, animalitos, angelitos y hasta platillos en miniatura, como un mole o unas enchiladas.

    A las de azúcar se sumaron después las calaveritas de chocolate y las de amaranto, la «alegría», hecha con una semilla que ya se cultivaba en Mesoamérica mucho antes del azúcar.


    ¿Dónde se hacen?

    En muchos lugares, y en dos con fama especial:

    • Toluca, en el Estado de México, tiene una Feria del Alfeñique con siglos de historia. Los portales del centro se llenan de puestos de calaveras, esqueletos y figuras de azúcar.
    • Guanajuato, con sus alfeñiques suaves y duros, y ciudades como Salamanca, donde para Día de Muertos se hacen calaveras, esqueletos y figuras de todo tipo.

    ¿Por qué llevan un nombre en la frente?

    Porque son un regalo. Una calaverita con tu nombre dice «me acordé de ti», y se le da a quien se quiere: a un amigo, a la maestra, a alguien de la familia. En el altar, la calaverita con el nombre de alguien que ya murió lo trae de vuelta a la mesa por unos días.

    Es la misma idea de las calaveritas literarias, dicha con azúcar: la muerte llega, y la recibimos con humor y con cariño.


    ¿Y las calaveras dentro de calabazas?

    Las dos fiestas se encontraron también en los puestos de dulces. A finales de los años ochenta, un artesano de Toluca, Wenceslao Rivas Contreras, contaba esto:

    «A mí me han dicho que me apegue a lo mexicano, pero me gusta intentar hacer cosas diferentes. Hace diez años que añadí las calaveras metidas en las calabazas. Las calabazas son cosa del Halloween en Norteamérica, pero las haré si se venden, ¡y también las brujas! […] La verdad, aunque estos estilos tan variados venden, las calaveras son las que se venden mejor. Nos pertenecen a nosotros, ¡a México!»
    — citado por Elizabeth Carmichael y Chloë Sayer (1991) y por Stanley Brandes (2000)

    Una calavera mexicana dentro de una calabaza de Halloween que, por cierto, también es mexicana. Las tradiciones se mezclan en los mercados antes que en los libros.


    ¿Cómo se hacen calaveritas de azúcar en casa?

    La forma tradicional pide cocer el azúcar y tener moldes de barro. Hay una versión sin fuego, pensada para hacer con niñas y niños, que da calaveritas para decorar y regalar.

    Material: 2 tazas de azúcar, 2 cucharaditas de merengue en polvo, 2 cucharaditas de agua, un molde de calaverita (de plástico o de silicón), cartón, y para decorar: betún de colores (glaseado real), papel metálico o lentejuelas de papel.

    1. Mezcla el azúcar con el merengue en polvo. Añade el agua poco a poco y revuelve con las manos hasta que la mezcla parezca arena mojada.
    2. Aprieta la mezcla en el molde, bien firme, y empareja la parte de atrás con una regla.
    3. Voltea el molde sobre un cartón y levántalo con cuidado.
    4. Deja secar un día entero.
    5. Decora: ojos de papel metálico, flores de betún alrededor, y en la frente, el nombre.

    Preguntas

    ¿Las calaveritas de azúcar se comen? Se pueden comer, aunque muchas llevan adornos de papel metálico o lentejuela que se quitan antes. Las de chocolate y las de amaranto están hechas justo para comerse.

    ¿Por qué no dan miedo? Porque están hechas para regalar y para recordar. La muerte, en el Día de Muertos, se recibe como visita.

    ¿Son lo mismo que la Catrina? Son parientes. La Catrina es un grabado de José Guadalupe Posada, de 1913, que con los años se volvió símbolo del Día de Muertos. Su historia está en su propio artículo.


    Fuentes

    • Stanley Brandes, «El Día de Muertos, el Halloween y la búsqueda de una identidad nacional mexicana», Alteridades 10, n.º 20, 2000, pp. 7–20. Acceso abierto en Redalyc. La cita de Ajofrín está en la p. 17, y la del artesano de Toluca en las pp. 17–18.
    • Stanley Brandes, «Sugar, Colonialism, and Death: On the Origins of Mexico’s Day of the Dead», Comparative Studies in Society and History 39, n.º 2, 1997, pp. 270–299. doi:10.1017/S0010417500020624
    • Stanley Brandes, «Iconography in Mexico’s Day of the Dead: Origins and Meaning», Ethnohistory 45, n.º 2, 1998, pp. 181–218. Acceso abierto en eScholarship. Sobre el tzompantli, pp. 185 y 193–194.
    • Elizabeth Carmichael y Chloë Sayer, The Skeleton at the Feast: The Day of the Dead in Mexico, British Museum Press, 1991.
    • Larousse Cocina, Diccionario enciclopédico de la gastronomía mexicana, «Alfeñique».

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.

  • ¿De dónde viene Halloween? Orígenes y mitos

    Halloween se ha vuelto una de las grandes fiestas de nuestro tiempo. En ella se cruzan decenas de mitos y de hechos que se fueron tejiendo durante siglos, hasta formar esta noche misteriosa, divertida y también un poco oscura, en la que millones de niñas y niños se disfrazan para salir a la calle a pedir dulces, amenazar con un truco, asustar y reírse. Pero ¿de dónde viene todo esto?

    La respuesta corta: Halloween nació como la víspera de Todos los Santos —en inglés, All Hallows’ Eve— en Irlanda, Escocia e Inglaterra, con un pie en Samhain, la fiesta irlandesa del fin del verano, cuyo peso en la historia todavía discuten los historiadores. En el siglo XIX cruzó a Estados Unidos con quienes emigraban, y ahí se volvió la fiesta que hoy conocemos. Lo que se cuenta en medio —los celtas, los nabos, Jack el tacaño— es una mezcla de historia y leyenda que vale la pena desenredar.


    ¿Qué quiere decir «Halloween»?

    «La víspera de Todos los Santos». En inglés antiguo, hallow quería decir «santo», y All Hallows era el día de todos los santos, el 1 de noviembre. La noche anterior era All Hallows’ Even, «la víspera de Todos los Santos», y con los siglos el nombre se fue apretando hasta quedar en Halloween.

    El nombre ya cuenta la mitad de la historia: Halloween es, antes que nada, la noche anterior a una fiesta cristiana.


    ¿Quién puso Todos los Santos el 1 de noviembre?

    Los papas de Roma, poco a poco. Según la Catholic Encyclopedia de 1907, que resume la historia de la fiesta:

    CuándoQué pasó
    609 o 610El papa Bonifacio IV dedica el Panteón de Roma a la Virgen y a todos los mártires, un 13 de mayo
    731–741El papa Gregorio III consagra en San Pedro una capilla a todos los santos y fija su fiesta el 1 de noviembre
    827–844El papa Gregorio IV extiende esa fiesta a toda la Iglesia
    Hacia el año 1000San Odilón, abad de Cluny, en Francia, ordena recordar cada año a todos los difuntos, un día después: el 2 de noviembre, Fieles Difuntos

    Así quedaron juntos los dos días: el 1 de noviembre para los santos y el 2 para todos los muertos. Y esa pareja de fechas es la que, siglos después, viajó a México y dio forma al Día de Muertos. Esa historia está en ¿por qué los muertos nos visitan en noviembre?.


    ¿Qué era Samhain?

    Una fiesta irlandesa del 1 de noviembre. Su nombre suele traducirse como «fin del verano», y marcaba el paso a la mitad oscura del año. Lo que sabemos de ella viene sobre todo de textos irlandeses medievales, escritos por monjes cristianos varios siglos después de los tiempos que describen. En esos relatos, en Samhain se reunía la gente, se hacían banquetes, y era una noche en que podían pasar cosas sobrenaturales.

    Hasta ahí, lo que se puede leer en las fuentes. Lo demás es donde empieza el debate.

    Lo que se repite en muchas páginas: que Samhain era el año nuevo celta y la gran fiesta de los muertos, que se celebraba desde hace más de tres mil años, y que Halloween es su continuación directa.

    Lo que dicen quienes lo han estudiado: el historiador Ronald Hutton, de la Universidad de Bristol, publicó en 2024 un artículo dedicado justo a esas dos ideas. Explica que, a principios del siglo XXI, era una «ortodoxia establecida» en los libros sobre los celtas, y que se remonta sobre todo a dos estudiosos de la época victoriana, John Rhys y James Frazer. Su trabajo revisa qué pruebas daban ellos para sostenerlo.

    Y hay otro detalle que pesa. Durante mucho tiempo se ha contado que la Iglesia puso Todos los Santos el 1 de noviembre para tapar Samhain. Los historiadores que revisaron el calendario, como Hutton y Nicholas Rogers, señalan que el 1 de noviembre se impuso primero en Inglaterra y Alemania, hacia el año 800, mientras en Irlanda los santos se seguían celebrando en primavera. Si la idea era sustituir una fiesta irlandesa, empezaron por el lugar equivocado.

    Cómo queda: Samhain existió, y cayó en la misma fecha. Cuánto le dio a Halloween es lo que se discute. La mayor parte de las costumbres concretas —rezar por las almas, las rondas de casa en casa— vienen, según Rogers, del ciclo cristiano de Todos los Santos y Fieles Difuntos.


    ¿De dónde sale pedir dulces?

    De varias costumbres de las islas británicas, y de un invento estadounidense del siglo XX.

    • Souling: en Inglaterra, en los días de Todos los Santos y Difuntos, niños y pobres iban de casa en casa pidiendo comida a cambio de rezar por las almas de los muertos de la familia.
    • Guising: en Escocia e Irlanda, grupos de jóvenes disfrazados recorrían las casas en la noche de Halloween, cantando o actuando a cambio de algo.

    Hay parentesco entre esas rondas y el dulce o truco, aunque los estudiosos no han podido demostrar una línea directa de una cosa a la otra. Lo que sí está documentado es que el trick or treat estadounidense cuajó entre los años veinte y treinta del siglo XX, y se volvió costumbre de todo el país después de la Segunda Guerra Mundial.

    Lo que se repite: que el dulce o truco «viene de los celtas». No hay documento que lo sostenga.


    ¿Los celtas tallaban nabos?

    Esta es la historia favorita de internet, y tiene dos lados.

    Durante mucho tiempo se contó que los celtas tallaban caras en nabos para espantar a los espíritus en Samhain. Lo decían libros y hasta un folleto de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, en 1982. Los historiadores que buscaron las pruebas, como Ronald Hutton, no encuentran linternas de nabo antes de la época moderna: la costumbre está documentada en Irlanda, Escocia e Inglaterra en los siglos XIX y XX.

    El nabo tallado es real, y es bonito. Solo que es mucho más joven de lo que se cuenta. De cómo pasó del nabo a la calabaza, y de quién se supone que lleva esa luz, se ocupa la leyenda de Jack O’Lantern. Y de la calabaza, que por cierto es mexicana, este otro artículo.


    ¿Cómo se volvió la fiesta que conocemos?

    Cruzando el mar. En el siglo XIX, miles de familias irlandesas y escocesas emigraron a Estados Unidos y se llevaron sus costumbres de otoño. Allá, en poco más de cien años, Halloween sumó capas nuevas: la calabaza en lugar del nabo, las postales con brujas y gatos negros, los espantapájaros de la temporada de cosecha, las fiestas de disfraces y, al final, el dulce o truco.

    Esa transformación, capa por capa, tiene su propio artículo.


    ¿Cómo llegó a México?

    Por el norte y por la televisión. El antropólogo Stanley Brandes, que estudió el Día de Muertos durante décadas, documentó que en Chihuahua, Coahuila y Sonora Halloween tenía presencia desde mucho antes que en el resto del país. Un amigo suyo de Coahuila le contó que, en su infancia de los años cuarenta y cincuenta, en su casa solo se celebraba Halloween, y que las calaveras de la Ciudad de México le daban miedo.

    En los años noventa, las calabazas y los disfraces ya estaban por todas partes, y con ellos llegó la reacción. Brandes cuenta de un mural en Tepoztlán, Morelos, con un letrero que decía «No al Halloween. Conserva tus tradiciones», y de concursos de altares que descalificaban cualquier elemento «ajeno a nuestra tradición».

    Hoy, en muchas casas de México, conviven las dos fiestas: Halloween el 31 y el Día de Muertos el 1 y el 2. En qué se parecen y en qué se distinguen está en Halloween y Día de Muertos.


    Lo que se cuenta y lo que se sabe

    Se cuenta que…Lo que se sabeQuién lo dice
    Halloween es una fiesta celta de hace más de tres mil añosSu nombre y su fecha vienen de la víspera cristiana de Todos los Santos. Samhain existió en la misma fecha; cuánto aportó se discuteRogers 2002; Hutton 2024
    Samhain era el año nuevo celta y la fiesta de los muertosFue una «ortodoxia establecida» que se remonta sobre todo a Rhys y Frazer, estudiosos victorianos. Hutton revisa sus pruebasHutton 2024
    La Iglesia puso Todos los Santos el 1 de noviembre para tapar SamhainLa fecha se impuso primero en Inglaterra y Alemania; Irlanda celebraba a los santos en primaveraHutton 1996; Rogers 2002
    Los celtas tallaban nabosLas linternas de nabo se documentan en los siglos XIX y XXHutton 1996
    La leyenda de Jack es de la Irlanda antiguaLa versión más antigua que se ha podido leer es de 1894, y todavía no tiene nabo ni HalloweenPatterson 1894
    El dulce o truco viene de los celtasTiene parientes en el souling y el guising de las islas británicas; el trick or treat cuaja en Estados Unidos en los años veinte y treintaHutton 1996; Rogers 2002; Tuleja 1994

    Preguntas

    ¿Halloween es una fiesta religiosa? Nació como la víspera de una fiesta religiosa, Todos los Santos. Hoy, para la mayoría de las personas que la celebran, es una fiesta de disfraces y dulces.

    ¿Halloween y el Día de Muertos son lo mismo? Son dos fiestas distintas que comparten fechas, porque las dos se apoyan en el calendario de Todos los Santos y Fieles Difuntos. En qué se parecen y en qué se distinguen está en su propio artículo.

    ¿Por qué Halloween es el 31 de octubre? Porque es la víspera del 1 de noviembre, el día de Todos los Santos.


    Fuentes

    • Nicholas Rogers, Halloween: From Pagan Ritual to Party Night, Oxford University Press, 2002. doi:10.1093/oso/9780195146912.001.0001
    • Ronald Hutton, «The Celtic New Year and Feast of the Dead», Folklore 135, n.º 1, 2024, pp. 69–86. doi:10.1080/0015587X.2023.2282282 (acceso abierto).
    • Ronald Hutton, The Stations of the Sun: A History of the Ritual Year in Britain, Oxford University Press, 1996.
    • Francis Mershman, «All Saints’ Day» y «All Souls’ Day», The Catholic Encyclopedia, vol. 1, 1907. Todos los Santos · Fieles Difuntos.
    • Tad Tuleja, «Trick or Treat: Pre-Texts and Contexts», en Jack Santino (ed.), Halloween and Other Festivals of Death and Life, University of Tennessee Press, 1994, pp. 82–102.
    • W. H. Patterson, «Irish Fairies», Proceedings of the Belfast Naturalists’ Field Club, 1894, p. 582. Internet Archive.
    • Stanley Brandes, «El Día de Muertos, el Halloween y la búsqueda de una identidad nacional mexicana», Alteridades 10, n.º 20, 2000, pp. 7–20. Acceso abierto en Redalyc. Coahuila y Tepoztlán, p. 16.

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.