Calaveritas literarias cortas que riman

Una calaverita literaria corta cabe en una sola estrofa: cuatro versos de ocho sílabas que riman, en los que la Muerte llega por alguien y termina atrapada en su manía. Aquí hay diez calaveritas cortas escritas en esta casa, y cinco más para copiar cambiando solo el nombre. En muchas escuelas también se les llama calaveras literarias.

Son buenas para aprenderse de memoria, para recitar en el festival o para escribir en una tarjeta. Si buscas cómo armar una desde cero, con el conteo de sílabas y la rima, está todo en calaveritas literarias: origen, ejemplos y cómo escribirlas.

Calaveritas cortas para la familia

Para la abuela que teje

La Flaca fue por mi abuela
con su guadaña afilada;
volvió con suéter de lana
y bufanda colorada.

Para el papá que no se pierde un partido

A mi papá la Pelona
lo fue a buscar al sillón;
vio con él todo el partido
y hoy le va a su selección.

Para la hermana del celular

La Muerte vio a mi hermana
pegada a su celular;
le pidió una foto juntas
y no se la fue a llevar.

Para la tía de los tamales

Por mi tía Rosa, un día,
llegó la Flaca a cenar;
probó sus tamales verdes
y hoy le ayuda a cocinar.

Para amigos y compañeros de escuela

Para el que siempre llega tarde

La Muerte citó a Rodrigo
a las seis, junto al portón;
él llegó a las ocho y media:
se salvó por dormilón.

Para la amiga que platica mucho

A Lupita, que platica,
la Calaca fue a llevar;
le contó toda su vida
¡y siguen sin terminar!

Para el compañero que todo lo pide prestado

Mi compañero Mateo
todo lo pide prestado;
la Flaca vino por él…
¿y su guadaña? Ni rastro.

Hay más para el salón, con la maestra y el grupo entero, en calaveritas literarias para niños, y para dedicar a la banda en calaveritas literarias para amigos.

Para las mascotas, y una para ti

Para el perro

Vino la Flaca por Toby
con su capa y su farol;
Toby le robó un huesito
y lo enterró bajo el sol.

Para la gata dormilona

A mi gata Mandarina
la Muerte vino a buscar;
la encontró muy dormidita
y se echó a ronronear.

Para quien la escribe

La Muerte vino por mí
a la hora de la tarea;
vio las restas y las sumas
y huyó por la chimenea.

Cinco para copiar y adaptar

Cambia el nombre de la línea con espacio por uno de dos sílabas que empiece con consonante, como Rosa, Pablo, Lupe, Beto o Toño. Así la cuenta de sílabas sigue saliendo exacta y el resto de la calaverita no se toca.

1. La de la lotería

La Muerte vino por ______,
con su guadaña en la mano;
le ganó a la lotería
y se fue de ahí llorando.

2. La que canta

A ______, que tanto canta,
la Flaca vino a llevar;
cantaron hasta las tres
y no se quiso marchar.

3. La de la comida

Por ______ llegó la Flaca
justo a la hora de comer;
probó sopa con frijoles
y se quedó hasta el café.

4. La de las escondidas

La Pelona buscó a ______
jugando a las escondidas;
todavía está contando,
y así se le pasó el día.

5. La del futbol

Vino la Flaca por ______,
que no suelta la pelota;
jugaron un partidito
y la Flaca, ¡qué derrota!

Cómo se escribe una calaverita corta

El secreto de una calaverita corta es que tiene un solo giro. En los dos primeros versos llega la Muerte, seria, con su guadaña o su farol. En los dos últimos, la manía de la persona la atrapa: se queda a ver el partido, se duerme en la hamaca, termina lavando platos. No hay espacio para dos chistes, así que conviene escoger el mejor.

Ayuda mucho empezar por el final. Primero se escribe el remate, el verso que hace reír, y después se busca una palabra que rime con él para el segundo verso. Casi siempre es más fácil rimar hacia atrás.

Y si la calaverita te salió de dos o tres estrofas, para acortarla quédate con la que tenga el chiste y rescata de las otras solo el nombre y la manía. Otra salida es cambiar un nombre largo por su apodo: Guadalupe ocupa cuatro sílabas y Lupe, dos. Para medir los versos con palmadas y revisar la rima, los cuatro pasos están en cómo escribir una calaverita literaria.

Preguntas

¿Cuántos versos tiene una calaverita corta? Tiene cuatro versos, en una sola estrofa. Riman el segundo con el cuarto, y a veces también el primero con el tercero. Con esa medida se aprende de memoria en un par de lecturas.

¿Se puede usar un nombre largo? Se puede, siempre que se ajuste otra palabra del mismo verso para que vuelva a sumar ocho sílabas. Lo más rápido es usar el apodo, o cambiar «la Calaca», que tiene tres sílabas, por «la Flaca», que tiene dos.

¿Cuáles se pueden decir en la escuela? Todas las de esta página, porque se ríen de costumbres y no de nadie en particular. Si buscas las que hacen reír más fuerte, están en calaveritas literarias chistosas, y para dedicarle una a quien da clase, en calaveritas literarias para maestros.

Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.

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