Estas once calaveritas literarias están escritas para mandarse por mensaje: al amigo que siempre cancela, a la compañera del café, al jefe, a la pareja y al grupo de la familia. Cada una se burla con cariño de una costumbre de la persona. Si en tu casa les dicen calaveras literarias, son las mismas, y los nombres se cambian con facilidad.
Todas van en cuartetas de ocho sílabas, la forma de siempre. Si quieres saber de dónde viene la tradición o escribir una desde cero, empieza por qué son las calaveritas literarias y cómo se escriben.
Para los amigos y las amigas
Para el amigo que siempre cancela
A Julián, que nunca llega,
la Flaca lo fue a buscar;
le escribió: «Mejor mañana»,
y la dejó sin cenar.
Para la amiga de los audios largos
Mandó un audio Marisol
de diecisiete minutos;
la Calaca está escuchando
y apenas va en los saludos.
Para el amigo del gimnasio
A Beto, rey del gimnasio,
la Pelona fue a llevar,
pero él le puso unas pesas
y ella entrena sin parar.
Para la amiga que fotografía todo antes de comer
A Lupe, la de las fotos,
la Muerte la fue a buscar;
ya llevan cuarenta tomas
y la sopa, sin probar.
Para la oficina (y para el jefe)
Para el compañero de las juntas
A la oficina de Ernesto
la Pelona entró a llevarlo;
le avisó: «Primero, junta»,
y van en el punto cuatro.
Para la compañera del café
A Carmen, la del café,
la Pelona fue a llamarla;
le sirvió uno bien cargado
y ahora nadie la calla.
Para el jefe
Por el jefe, don Ramiro,
la Calaca fue temprano;
él le dijo: «Mejor luego»,
y la agendó para otro año.
Con el jefe, la broma funciona mejor cuando toca una costumbre que todo el equipo le conoce y que él mismo cuenta con gusto: el café, la agenda, el equipo de futbol. Las evaluaciones, los sueldos y los despidos se quedan fuera del verso.
Para la pareja
Para el novio que no se decide
A mi novio, el indeciso,
la Muerte vino a buscar;
sigue escogiendo película
y ella se quedó a roncar.
Para la novia friolenta
A mi novia, la friolenta,
la Calaca fue a abrazar;
le quitó el rebozo negro
y no se lo quiso dar.
Para el grupo de la familia
Para el tío de los «buenos días»
Don Chuy manda «buenos días»
con gatito y con café;
la Pelona entró por él
y ya los manda también.
Para la prima que contesta con stickers
A Rocío, la del sticker,
la Muerte le escribió: «Ven»;
ella le mandó un gatito
y la dejó en visto un mes.
¿Cómo cambio el nombre sin romper la rima?
Busca un nombre con el mismo número de sílabas y el acento en el mismo lugar. Julián tiene dos sílabas y carga el acento al final, igual que Martín, Adrián o Raúl; cualquiera de ellos cabe en el primer verso sin mover nada más. Carmen, con el acento en la primera sílaba, se cambia por Laura, Diego o Pepe.
Cuando el nombre de tu amigo no se deja, se mueve el resto del verso. «A Beto, rey del gimnasio» pasa a «A Alejandro, el del gimnasio», y el verso sigue sumando ocho. Para contar, basta con aplaudir cada sílaba en voz alta; los dos trucos que ayudan a cuadrar la cuenta están en cómo se escribe una calaverita paso a paso.
Lo que no conviene tocar es la última palabra del segundo y del cuarto verso: ahí vive la rima. Si la cambias, busca otra que suene igual al final (buscar, cenar, probar).
¿Cómo se manda por mensaje?
Un saludo corto antes, para que se entienda que es un juego, y la calaverita en renglones separados, tal como está aquí. Algo así:
Querida Lupe: la Muerte pasó por aquí y me dejó esto para ti 💀
(la calaverita)
Con cariño, tu calaca favorita.
En el grupo de la familia funciona mejor una sola calaverita por persona, mandada el 1 o el 2 de noviembre, que un bloque de diez en un solo mensaje. Así cada quien tiene su turno para reírse y contestar.
Preguntas
¿Se le puede mandar una calaverita al jefe? Se vale, y en muchas oficinas es costumbre, siempre que la broma sea de las que él mismo contaría. Una calaverita sobre el café o sobre las juntas se lee como un gesto de confianza; una sobre su trabajo o su carácter, como una queja con rima.
¿Y si mi amigo se ofende? Elige una costumbre que la persona reconozca con una sonrisa: lo que come, lo que dice siempre, lo que hace el fin de semana. El cuerpo, el dinero y los temas delicados de cada quien se dejan fuera. La calaverita se escribe para reír juntos.
¿Hay calaveritas para otras personas? Hay más, escritas para cada ocasión: calaveritas literarias cortas, chistosas, para niños y para la escuela y para maestros.
Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.
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