Autor: Equipo Editorial Idunn

  • Flor de cempasúchil: origen, colores y lugar en la ofrenda

    Flor de cempasúchil: origen, colores y lugar en la ofrenda

    En la Huasteca, cuando llegan los días de muertos, dos niños salen de la casa a recibir a las almas de los más chiquitos. Llevan cempasúchil deshojado en las manos y vuelven despacio, dejando caer los pétalos, para marcarles a los muertitos el camino hasta la ofrenda. Así lo recogió el padre José Barón, que vivió entre los nahuas de Hidalgo, en los años setenta y ochenta.

    El cempasúchil es la flor anaranjada del Día de Muertos. Es originario de México y Centroamérica, su nombre viene del náhuatl y quiere decir «veinte flores», y en muchas regiones se usa para hacer un camino de pétalos que guía a los muertos con su color y su olor. Se da en tonos de amarillo y naranja, y hay variedades de jardín de color crema.


    ¿Qué es la flor de cempasúchil?

    Una planta mexicana de la familia de las margaritas, que los botánicos llaman Tagetes erecta. Según la CONABIO, es originaria de Mesoamérica, y sus formas más silvestres todavía crecen en la cuenca del río Balsas y en el occidente del país.

    México es el país con más parientes suyos. El especialista de la Universidad Autónoma Chapingo Miguel Ángel Serrato cuenta 35 especies del mismo género en el país; un estudio anterior, de 1996, contaba 24. La diferencia depende de cómo se clasifiquen.

    Tres flores de cempasúchil amarillo anaranjado en una planta, en un jardín de Oaxaca

    Lo que parece una sola flor, además, son muchas. Cada cabezuela de cempasúchil es un ramillete de cientos de florecitas apretadas, y la domesticación, con los siglos, le fue sumando hojitas de color hasta dejarla redonda y llena como la conocemos.

    ¿Qué quiere decir cempasúchil?

    Viene del náhuatl cempōhualxōchitl. Cempōhualli es «veinte» y xōchitl es «flor», y el Gran Diccionario Náhuatl de la UNAM recoge la traducción que dio el fraile Diego Durán en 1579: «veinte flores». Hoy muchas instituciones la traducen como «flor de veinte pétalos», que es una manera libre de decir lo mismo.

    Tiene otros nombres. En muchos lugares le dicen flor de muerto. En inglés se conoce como Mexican marigold o Aztec marigold, y también como African marigold, un nombre que despista: según los Jardines Botánicos de Kew, la planta salió de México en los barcos del siglo XVI y se asilvestró en la costa del norte de África, donde los europeos la conocieron.


    ¿Por qué el cempasúchil guía a los muertos?

    Por su color y por su olor, según lo explican las familias que lo ponen en la ofrenda.

    En Tequila, un pueblo nahua de Veracruz, el investigador Fernando Mata Labrada registró los caminos de cempasúchil desmenuzado que se tienden hacia el altar, a los que llaman xochilpayanale: «el camino que guiará a los muertos para llegar al altar». Sus entrevistados le explicaron que es el aroma lo que atrae a los difuntos. La antropóloga Catherine Good encontró algo parecido entre los nahuas de Guerrero, donde el copal, las flores perfumadas y las velas guían a los muertos hasta la ofrenda.

    La flor ya estaba en las fiestas mexicas. El Códice Florentino, que recoge lo que fray Bernardino de Sahagún aprendió de los nahuas en el siglo XVI, la describe llevada en la mano, en guirnaldas y en ritos de ofrenda, y Serrato documenta su uso en fiestas de junio a septiembre, algunas de ellas dedicadas a los muertos. El mismo Serrato advierte que ese uso no siempre tenía que ver con la muerte.

    Se diceLo que se sabe
    El cempasúchil guía a los muertos con su color y su olorEs una creencia viva, registrada por la etnografía en la Huasteca, en Veracruz y en Guerrero
    Los muertos siguen un camino de pétalos hasta la ofrendaSe hace en muchas regiones; está documentado en la Huasteca hidalguense y en Tequila, Veracruz
    Los mexicas ya lo usaban para guiar a las almasLos mexicas lo usaban en sus fiestas, algunas de muertos. Ninguna fuente de la época habla de guiar a las almas: esa parte se cuenta hoy

    ¿De qué colores es el cempasúchil?

    Amarillo y naranja, con todos los tonos que hay entre los dos. La CONABIO describe los pétalos «amarillos a rojos», y las formas silvestres llegan a un naranja rojizo.

    Surcos de cempasúchil naranja en un campo de Oaxaca, con hileras de cempasúchil amarillo detrás

    ¿Existe el cempasúchil morado?

    Como cempasúchil, no. Serrato describe las 35 especies del género que crecen en México, con sus colores, y ninguna tiene pétalos morados: los hay amarillos, anaranjados, rojizos y, muy rara vez, blancos.

    Cuando se busca «cempasúchil morado» aparecen sobre todo flores artificiales de colores y la flor que acompaña al cempasúchil en muchas ofrendas: el terciopelo, que también se llama mano de león o cresta de gallo (Celosia argentea). Tiene una cabeza aterciopelada de color morado o guinda, y la Secretaría de Agricultura la cuenta entre las flores de temporada que se cosechan para Día de Muertos. Es muy probable que sea esa la que mucha gente llama cempasúchil morado. En la foto de abajo, de una ofrenda con su camino de pétalos, el terciopelo es la flor guinda de la derecha, junto al cempasúchil.

    Ofrenda de Día de Muertos con macetas de cempasúchil, un camino de pétalos en el piso, calaveras y, a la derecha, flores de terciopelo guinda

    ¿Y el cempasúchil blanco?

    Ese sí existe, como flor de jardín. En Estados Unidos, la casa de semillas Burpee ofreció durante años un premio de diez mil dólares a quien lograra un cempasúchil blanco, y en 1975 lo ganó una jardinera de Iowa, Alice Vonk, después de mandar semillas durante 21 años. Hoy se venden variedades de color crema, como la ‘Vanilla’, según el Jardín Botánico de Cornell. En la ofrenda tradicional se ponen las amarillas y las naranjas.


    ¿Dónde va el cempasúchil en la ofrenda?

    En casi todas partes. Estos son los lugares donde está documentado:

    • En el arco. Muchas ofrendas tienen un arco forrado de flores sobre el altar, y en la Huasteca hidalguense el arco se adorna con palmilla y cempasúchil. Según los testimonios que reunió el padre Barón, es la puerta por donde los muertos entran al mundo de los vivos.
    • En el camino de pétalos, que va de la puerta de la casa hasta el altar.
    • En floreros y ramos sobre la mesa, junto al pan de muerto, el agua, la sal y las velas.

    Si en casa van a armar su propio altar, en plantillas del altar de muertos hay uno de tres niveles para colorear, con sus flores.

    Dibujo a color de un altar de muertos de tres niveles con papel picado, calaveritas de azúcar, pan de muerto, veladoras y cempasúchil

    ¿Cuánto cempasúchil se cultiva en México?

    Según la Secretaría de Agricultura, en 2024 México cosechó 20 659 toneladas de cempasúchil de corte en 2 203 hectáreas, además de 510 mil manojos y más de tres millones de plantas en maceta. Puebla, Hidalgo y Oaxaca encabezan la flor de corte, y Michoacán, el Estado de México y Veracruz, la de manojo.

    Campo de cempasúchil en flor en Atlixco, Puebla, con el volcán Popocatépetl al fondo

    ¿Por qué florece justo para Día de Muertos?

    Por el calendario de siembra. Tradicionalmente se siembra con las lluvias, hacia el 24 de junio, y florece a finales de octubre. Del día de la siembra a la flor pasan unos tres meses y medio.


    ¿Para qué más se usa el cempasúchil?

    En muchos pueblos es también planta medicinal. El Atlas de las Plantas de la Medicina Tradicional Mexicana de la UNAM registra su uso para el dolor de estómago, la fiebre, la tos y el susto, en distintas regiones del país.

    Sus pétalos, además, tienen un pigmento amarillo, la luteína. Se añade al alimento de los pollos para darle color a su piel y a la yema del huevo, y es su uso industrial más extendido en el mundo.


    Sembrar cempasúchil con niñas y niños

    Es una planta agradecida para sembrar en casa o en el salón. Según Serrato, la semilla germina en cinco a ocho días si la tierra está tibia, y al mes la plantita ya se puede pasar a una maceta. Para que florezca a tiempo para la ofrenda hay que sembrarla en el verano, entre finales de junio y mediados de julio.

    Si la idea llega en octubre, funciona mejor comprar una planta en maceta y que los peques la rieguen y la cuiden hasta el 2 de noviembre.


    Cempasúchil para colorear

    Para quien prefiere los colores, la primera hoja es un ramo de cempasúchil grande, con sus pétalos en capas. Le sigue la de recortables, que trae un cempasúchil para recortar y pegar en la ofrenda de papel junto con un pan de muerto, una veladora y una calaverita, y a la derecha están las demás hojas de la temporada.

    • Flor de cempasúchil para colorear, 3 a 8 años: un ramo de tres flores con sus tres coronas de pétalos, hojas y un moño.
      Gratis

      Para colorear

      Flor de cempasúchil para colorear, 3 a 8 años

      Un ramo de tres flores con sus tres coronas de pétalos, hojas y un moño.

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    • Pan de muerto para colorear, 3 a 8 años: un pan grande y uno chico, con sus huesitos de masa, la bolita encima y granitos de azúcar.
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      Para colorear

      Pan de muerto para colorear, 3 a 8 años

      Un pan grande y uno chico, con sus huesitos de masa, la bolita encima y granitos de azúcar.

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    • Recortables de Día de Muertos, 4 a 9 años: un pan de muerto, una calaverita, una veladora y un cempasúchil para colorear, recortar y armar una ofrenda.
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      Recortables de Día de Muertos, 4 a 9 años

      Un pan de muerto, una calaverita, una veladora y un cempasúchil para colorear, recortar y armar una ofrenda.

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      Velas y veladoras para colorear, 3 a 8 años

      Tres velas encendidas de distinto tamaño y una veladora con un corazón.

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    • Altar de muertos para colorear, 4 a 9 años: una ofrenda de tres niveles con papel picado, calaveritas, pan, velas, cempasúchil y un cuadro para dibujar a quien se recuerda.
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      Altar de muertos para colorear, 4 a 9 años

      Una ofrenda de tres niveles con papel picado, calaveritas, pan, velas, cempasúchil y un cuadro para dibujar a quien se recuerda.

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    • Calaverita de azúcar para colorear, 3 a 8 años: una calaverita un poco girada, con pétalos alrededor de los ojos, una flor en la frente, hojas y corazones.
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      Calaverita de azúcar para colorear, 3 a 8 años

      Una calaverita un poco girada, con pétalos alrededor de los ojos, una flor en la frente, hojas y corazones.

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    • Diseña tu calaverita de azúcar, 5 a 10 años: el contorno de una calaverita sin adornos para decorarla con flores, corazones y un nombre, y una idea en la esquina.
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      Diseña tu calaverita de azúcar, 5 a 10 años

      El contorno de una calaverita sin adornos para decorarla con flores, corazones y un nombre, y una idea en la esquina.

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    • Papel picado para colorear, 3 a 9 años: seis banderitas con calaverita, flor, corazón, rombos, cempasúchil y catrina, para colorear y colgar.
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      Para colorear

      Papel picado para colorear, 3 a 9 años

      Seis banderitas con calaverita, flor, corazón, rombos, cempasúchil y catrina, para colorear y colgar.

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    • Papel picado para imprimir y recortar, 6 a 12 años: seis banderitas con las partes rayadas que se recortan y la tira que se dobla sobre el cordón.
      Gratis

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      Papel picado para imprimir y recortar, 6 a 12 años

      Seis banderitas con las partes rayadas que se recortan y la tira que se dobla sobre el cordón.

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    Todas están también en dibujos de Día de Muertos para colorear e imprimir.


    Preguntas

    ¿Cuál es el significado de la flor de cempasúchil? En el Día de Muertos, el cempasúchil es la flor que recibe a los muertos: su color y su olor marcan el camino de la puerta a la ofrenda. Cómo empezó la fiesta lo contamos en por qué los muertos nos visitan en noviembre.

    ¿El cempasúchil es lo mismo que la caléndula? Se parecen y en inglés las dos se llaman marigold, pero son plantas distintas. El cempasúchil es Tagetes erecta, de México, y la caléndula es Calendula officinalis, del Mediterráneo.

    ¿Cuánto dura una flor de cempasúchil cortada? Alrededor de una semana en agua fresca, cambiándola cada dos días. En maceta y con sol, la planta sigue floreando varias semanas.

    ¿El pan de muerto también se pone con el cempasúchil? Sí, los dos van en la ofrenda. Lo que significan los huesitos y la bolita del pan está en pan de muerto: qué significa, tipos y receta tradicional.


    Fuentes

    Fotos: Shiebi AL y Jorge Medina (Pexels), Crisoforo Gaspar Hernández (Unsplash) y Pexels, con licencias libres. El dibujo del altar es de Idunn.

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.

  • Maquillaje de catrina para niña, fácil y paso a paso

    Maquillaje de catrina para niña, fácil y paso a paso

    Es la tarde del 1 de noviembre, la ofrenda ya está puesta y tu peque quiere salir de catrina. Tienes pintura blanca, un pincel y media hora antes de que lleguen los primos. Alcanza: el maquillaje de catrina que se lee desde lejos lleva cuatro trazos, y lo demás son adornos que se ponen según el tiempo y la paciencia de quien se deja pintar.

    Para un maquillaje de catrina fácil se pinta la cara de blanco, se hace un círculo de color alrededor de cada ojo, una nariz en forma de corazón y una sonrisa de puntadas que cruza las mejillas. Con eso ya es una calavera. Las flores, los puntos y un adorno pequeño en la frente la vuelven catrina. Usa pintura hecha para la cara y pruébala antes en el brazo.

    Niña de pelo largo con maquillaje de catrina fácil: cara blanca, flores rosas alrededor de los ojos, nariz de corazón, sonrisa de puntadas y una flor naranja en la frente

    ¿Cómo se hace un maquillaje de catrina fácil, paso a paso?

    Quien pinta caras suele ir de lo claro y grande a lo oscuro y fino: primero el blanco, después lo negro, al final los colores. Así un error se tapa con la capa siguiente.

    Antes de empezar, lava y seca bien su cara, y recógele el pelo con una diadema para que no se pinte.

    Niña con la cara limpia y el pelo recogido, lista para el maquillaje de catrina

    1. La base blanca. Con una esponja apenas húmeda, cubre la cara de blanco a toques, sin arrastrar. Deja libre el contorno de los ojos, que se pinta en el paso siguiente.

    Paso 1 del maquillaje de catrina: la cara pintada de blanco

    2. Los ojos. Con un pincel ancho, pinta un círculo alrededor de cada ojo, lejos del párpado. Puede ser negro, o de color con un borde negro: morado, turquesa, rosa mexicano. Si tu peque se queda quieta, el borde se puede hacer de pétalos.

    Paso 2: flores rosas con borde negro alrededor de los ojos

    3. La nariz. Pinta la punta de negro con forma de corazón al revés. Dos gotas también funcionan.

    Paso 3: la nariz negra con forma de corazón al revés

    4. La sonrisa. Traza una línea negra de una comisura a la otra, alargada hacia las mejillas, y crúzala con rayitas cortas. Son los dientes de la calavera.

    Paso 4: la sonrisa de puntadas que cruza las mejillas

    5. Las sombras (si hay tiempo). Un poco de gris o morado bajo los pómulos y en las sienes, difuminado con el dedo. Le da forma de hueso. En peques que no se están quietos, se salta.

    Paso 5: sombras moradas suaves bajo los pómulos

    6. Los adornos. Aquí la calavera se vuelve catrina: una flor grande en la frente, o tres pequeñas; un arco de puntos sobre las cejas; espirales en las mejillas; corazones. Naranja, amarillo, rosa mexicano y turquesa son los colores de siempre.

    Paso 6: flor naranja en la frente, puntos, espirales y un corazón en la barbilla

    7. Los labios. Negros, con la línea de puntadas encima, o de un color suave, como morado o rosa. También se pueden dejar sin pintar.

    Paso 7: los labios morados con la línea de puntadas encima

    8. Las cejas (si quieres). Remárcalas con un arco fino negro, y la catrina queda terminada.

    Paso 8: maquillaje de catrina para niña terminado, visto de tres cuartos
    PasoColorHerramienta
    BaseBlancoEsponja húmeda
    OjosNegro, o un color con borde negroPincel ancho
    Nariz y sonrisaNegroPincel fino
    SombrasGris o moradoDedo o esponja
    AdornosNaranja, amarillo, rosa mexicano, turquesa, verde hojaPincel fino y la punta de un pincel para los puntos

    El maquillaje es el mismo en cualquier tono de piel: la base blanca lo cubre todo, y las flores lucen igual.

    ¿Se puede practicar antes en papel?

    Practicar en papel ayuda, sobre todo la primera vez. Preparamos dos hojas para imprimir, una de catrina y otra de catrín, con la cara terminada en grande para colorear o probar colores, y los pasos numerados al lado, en el mismo orden que aquí. Tu peque puede elegir sus colores en el papel antes de pasarlos a su cara.

    Plantilla para practicar el maquillaje de catrina en papel: una cara punteada para repasar y los ocho pasos numerados al lado

    Hay dos, una de catrina y una de catrín, y las dos se descargan gratis en PDF tamaño carta: plantilla de maquillaje de catrina y plantilla de maquillaje de catrín.

    ¿Cuál es el maquillaje de catrina más sencillo, para 3 a 5 años?

    A esa edad la paciencia dura poco, así que conviene pintar menos y más grande. En lugar de cubrir toda la cara, se pinta de blanco solo la frente, la nariz y las mejillas. Los círculos de los ojos van grandes y de color, bien lejos del ojo. Después vienen el corazón en la nariz y la sonrisa de puntadas. En la frente basta un adorno pequeño: una flor o un garigolo.

    Su nombre tiene otro lugar, y también es tradición. En México, a niñas y niños se les regalan calaveras de azúcar con su nombre escrito en la frente, una costumbre que recoge el antropólogo Stanley Brandes en su estudio sobre la iconografía del Día de Muertos. Así que su nombre va en su propia calaverita de azúcar, o en la hoja de su calaverita literaria con su nombre.

    Maquillaje de catrina sencillo para niña pequeña: blanco en la frente, la nariz y las mejillas, círculos turquesa alrededor de los ojos, nariz de corazón y una flor rosa en la frente

    Nada pegado en la cara a esta edad: ni gemas ni brillos sueltos, que se despegan y acaban en la boca.

    ¿Qué pintura se usa en la cara de una niña?

    Pintura cosmética para cara: la que dice en la etiqueta que es para la piel y trae su lista de ingredientes. La pintura de manualidades, como la acrílica o la témpera, se queda en el papel.

    La FDA, la agencia que regula los cosméticos en Estados Unidos, da tres consejos que valen para cualquier peque:

    • Prueba la pintura antes: un poco en el brazo durante un par de días, para ver si causa alergia antes de ponerla en la cara.
    • Nada fluorescente cerca de los ojos. Algunos colores fluorescentes y los que brillan en la oscuridad están aprobados para la piel, y ninguno para el contorno de los ojos.
    • Desmaquilla como diga la etiqueta, con suavidad alrededor de los ojos. Y nunca a dormir con la pintura puesta.

    ¿Cómo es el maquillaje de catrín para niño?

    El catrín es la pareja de la catrina: el señor elegante de bastón y sombrero de copa. Y es más antiguo que ella. Ya era personaje de novela en 1832, cuando se publicó Don Catrín de la Fachenda, de José Joaquín Fernández de Lizardi, la historia de un joven que vive de aparentar elegancia. La calavera de Posada que dio origen a la Catrina llegó unos ochenta años después, hacia 1913.

    Su cara es más sobria que la de la catrina: casi toda en blanco y negro, con un solo toque de color. Lo que lo distingue es el bigote de manubrio, pintado fino y con las puntas en rizo.

    CatrinaCatrín
    ColoresMuchos: flores, ojos de colorBlanco, negro y gris, y un solo color de acento
    OjosCírculos de color, o de pétalosCírculo negro liso
    AdornosFlores, puntos, espiralesUna flor pequeña en la sien, o nada
    LabiosNegros o de colorNegros o sin pintar
    Lo suyoLa corona de flores o el sombreroEl bigote de manubrio

    El bigote se pinta elegante, como el de un señor de hace cien años que se arregla para pasear. Nunca como chiste.

    Niño con maquillaje de catrín: cara blanca, ojos negros, nariz de corazón, sonrisa de puntadas y bigote de manubrio pintado

    ¿Cómo se pinta media cara de catrina?

    Se traza una línea vertical por el centro de la cara, de la frente a la barbilla, y solo una mitad se vuelve calavera. La otra mitad se queda como está, o con algún detalle: una flor en la mejilla, o los labios pintados. Es la versión más rápida, y la que menos le cuesta aguantar a un peque inquieto.

    Maquillaje de catrina de media cara para niña: la mitad de la cara pintada de catrina con flores rosas y la otra mitad sin pintar

    ¿Corona de flores o sombrero?

    Las dos son de catrina. El sombrero de ala ancha, con plumas y flores, viene del grabado de José Guadalupe Posada que dio origen a la Catrina. La corona de flores es la versión de hoy, y la más fácil para una niña: una diadema con cinco o siete flores de papel o de tela, naranjas, rosas y moradas. El catrín lleva sombrero de copa o bombín, con una cinta.

    ¿Se puede pintar de catrina a un bebé?

    Con un bebé conviene pintar poco o nada en la cara. Un corazón en la nariz y una flor pequeña en la mejilla bastan para la foto, y la corona de flores hace el resto. Antes, la prueba en el brazo; y si se frota los ojos, mejor no pintar cerca de ellos.

    ¿Qué hace que una catrina sea de Día de Muertos?

    Pintarse la cara de catrina es una costumbre joven, que un reportaje de la UNAM llama «una nueva tradición»: flores, sombreros y lentejuelas sobre la calavera de siempre.

    La catrina es una calavera viva: se arregla, pasea, sonríe. Las calaveras del Día de Muertos son festivas y burlonas, y eso es lo que la distingue del esqueleto que asusta en Halloween. Para que se lea así:

    • flores y colores alegres, como una calaverita de azúcar;
    • nada de sangre, grietas ni ojos cosidos;
    • un vestido elegante y cerrado, de los que se usaban hace un siglo, y para el catrín, chaleco y moño;
    • el cempasúchil, la flor naranja que suele acompañar las ofrendas, en la corona o en la solapa.

    Las dos fiestas caen casi juntas y se parecen poco: lo contamos en Halloween y Día de Muertos.


    Su catrina, con su nombre y su calaverita. Arma el personaje de tu peque vestido de catrina o de catrín, con el maquillaje que elijas, y recibe una hoja para imprimir con su calaverita literaria con su nombre. Es gratis.

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    Preguntas

    ¿Con qué se quita el maquillaje de catrina? Con lo que indique la etiqueta de la pintura: unas se quitan con agua y jabón; otras, con crema desmaquillante. Alrededor de los ojos, con algodón y sin tallar.

    ¿Se puede usar pintura acrílica en la cara? La acrílica y la témpera están hechas para papel y tela. Para la piel se usa pintura cosmética, la que dice en la etiqueta que es para la cara.

    ¿Qué colores lleva una catrina? Blanco y negro de base, y flores naranjas, amarillas, rosa mexicano, moradas o turquesas. Al catrín le basta el blanco, el negro y un acento.

    ¿Dónde va su nombre? En una calaverita de azúcar, como manda la tradición: en México se regalan con el nombre de quien la recibe escrito en la frente. En su cara, la frente lleva una flor o un adorno pequeño.

    ¿Qué ropa lleva una catrina? Un vestido largo, elegante, de cuello alto, y un sombrero de ala ancha o una corona de flores. En la historia de la Catrina está de dónde viene cada pieza.


    Fuentes

    • Brandes, Stanley. 1998. «Iconography in Mexico’s Day of the Dead: Origins and Meaning». Ethnohistory 45 (2): 181–218. doi:10.2307/483058. Sobre las calaveras de azúcar con el nombre en la frente (p. 199 y ss.).
    • Fernández de Lizardi, José Joaquín. 1832. Vida y hechos del famoso caballero Don Catrín de la Fachenda. Edición en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
    • U.S. Food and Drug Administration. «Novelty Makeup». Consultado el 6 de octubre de 2026.
    • Ramírez, Paola. 2025-11-04. «Maquillaje de Catrina: una nueva tradición». Corriente Alterna, UNAM.
  • Pan de muerto: qué significa, tipos y receta tradicional

    Pan de muerto: qué significa, tipos y receta tradicional

    A finales de octubre las panaderías de México huelen a azahar y a mantequilla. En los aparadores aparecen panes redondos con unas tiras cruzadas encima y una bolita en el centro, cubiertos de azúcar. Se compran para la ofrenda y para la mesa, y casi siempre alguien pregunta qué son esas tiras.

    El pan de muerto es el pan que se hornea para Día de Muertos y se pone en la ofrenda. Las tiras de encima se llaman canillas y se leen como huesos, y la bolita del centro, como el cráneo. Su forma cambia según la región: en Tlaxcala le dicen hojaldra, en Oaxaca lleva una carita de azúcar y en la Sierra Norte de Puebla tiene figura de persona.


    ¿Qué significa el pan de muerto?

    Representa a un difunto: las canillas son sus huesos y la bolita, su cabeza. Así lo explican las familias que lo hornean para la ofrenda, y así lo describe también la chef Paulina Abascal en su receta.

    Pan de muerto espolvoreado de azúcar en un plato, con sus canillas cruzadas encima

    Las canillas, las tiras que cruzan el pan, son los huesos. En la Sierra de Texcoco, donde el antropólogo David Lorente Fernández estudió durante más de diez años cómo se hornea para la ofrenda, la gente explica el parecido de otra manera: el pan de muerto se pone duro y seco como los huesos de los difuntos. Allá el número de huesos tampoco es fijo, y un pan puede llevar cuatro, seis u ocho, acomodados como los rayos de una rueda.

    La bolita de arriba es la cabeza, o el cráneo. En Tepeyanco, Tlaxcala, la antropóloga María del Rosario Bautista escuchó a algunas familias llamar a esas piezas «los huesos y la cabeza del difunto».

    Hay otras lecturas que circulan mucho. La Secretaría de Agricultura dice que la forma redonda habla del ciclo de la vida y la muerte, que las cuatro canillas apuntan a los puntos cardinales y que los huesos son también las lágrimas por quienes se fueron. Esas tres lecturas se repiten en muchas páginas, y en los estudios de campo que revisamos no aparece ninguna.

    Parte del panCómo se leeQuién lo dice
    Canillas o huesitosLos huesos de los difuntosLas comunidades de Texcoco y de Tlaxcala, en estudios de campo
    Bolita del centroLa cabeza o el cráneoLas mismas comunidades, y la divulgación oficial
    Canillas (otra lectura)Las lágrimas por quienes se fueronLa Secretaría de Agricultura y una investigadora de la UNAM, en divulgación
    Forma redondaEl ciclo de la vida y la muerteLa Secretaría de Agricultura
    Cuatro canillasLos cuatro puntos cardinalesLa Secretaría de Agricultura

    ¿De dónde viene el pan de muerto?

    De una costumbre que llegó de Europa y que en México cada pueblo hizo suya.

    El trigo llegó con los españoles, y con él una tradición: en la España medieval, para Todos los Santos, se hacían dulces y panes que imitaban reliquias. El historiador Enrique Vela cuenta que en la Nueva España se preparaban «canillas con miel», cráneos de dulce, panes con forma de niño cubiertos de azúcar rosada y «panes redondos con los huesos alrededor», que se bendecían y se ponían en la mesa del santo. En Galicia todavía se hace un pan de ánimas para los difuntos.

    Ofrenda de Día de Muertos de varios niveles, con panes, veladoras, papel picado y cempasúchil

    Del lado indígena, antes de la conquista había figuras rituales hechas con masa de amaranto, el tzoalli. Hay quien piensa que el pan de trigo ocupó su lugar en la ofrenda; Lorente lo recoge como una posibilidad, a partir del antropólogo Hugo Nutini, y lo deja abierto. Lo que sí está documentado es lo que pasó después: cada región le dio al pan sus propias formas, sus nombres y su manera de recordar.

    ¿Y la historia del corazón bañado en amaranto?

    Circula mucho en internet una historia según la cual el pan de muerto nació para sustituir un sacrificio: el corazón de una doncella, bañado en amaranto, que mordía un sacerdote. Casi siempre se atribuye al cronista Bernal Díaz del Castillo. Revisamos su crónica completa y el pasaje no aparece, y ninguna de las páginas que lo repiten cita de dónde lo sacó. La contamos, entonces, como una leyenda sin fuente.


    ¿Qué tipos de pan de muerto hay?

    Muchos, y cambian de un pueblo a otro. En la tabla van los que encontramos documentados en estudios y en fuentes oficiales.

    PanDóndeCómo es
    El clásico, redondo con canillasCiudad de México y Estado de MéxicoPan de huevo con azahar, canillas y bolita, cubierto de azúcar blanca o de ajonjolí. En algunos lugares también le dicen hojaldra
    HojaldraTlaxcalaEs el nombre que recibe el pan de muerto. En Tepeyanco lleva ajonjolí, y en Apizaco se hace todo el año, con nuez y anís
    Pan de yema con caritaOaxacaPan de yema que en noviembre lleva una carita de alfeñique, de azúcar, ensartada en la orilla
    Pan con figura de personaSierra Norte de Puebla, la Huasteca, la Mixteca poblana, TlaxcalaPanes en forma de hombre o de mujer que representan las almas. En San Pablito, un pueblo otomí, se pintan con tintes vegetales
    Pan de ofrendaMichoacánPanes con figuras de personas, animales y flores, a veces con nombres
    DespeinadasMixquic, Ciudad de MéxicoRosquitas con azúcar de colores; ahí también se hacen panes de mariposa por las almas de las niñas
    Pan de ajonjolíTlaxcala, Oaxaca y Ciudad de MéxicoEl mismo pan, cubierto de ajonjolí en lugar de azúcar
    Panes de muerto con forma de persona y roscas, colgados en una ofrenda de la Ciudad de México con cempasúchil

    La hojaldra merece una aclaración, porque el nombre confunde. Suena a hojaldre, la masa de capas, y es otra cosa: en Tlaxcala y en algunos lugares del centro, hojaldra es el nombre del pan de muerto de siempre, con su masa esponjosa, sus canillas y su ajonjolí. Según el Diccionario enciclopédico de la gastronomía mexicana de Ricardo Muñoz Zurita, en Oaxaca existe además una hojaldra distinta, con forma de volcán y azúcar roja.

    En la Sierra de Texcoco cada familia hornea varias formas a la vez: la calavera, que es el pan redondo con sus huesitos; panes con figura de animal, que funcionan como el sello de cada casa; y panes con figura humana, entre ellos «la pareja», dos calaveras grandes por los abuelos.

    Un pan de muerto espolvoreado de azúcar junto a un pan de muerto negro, con cempasúchil y calabazas

    Receta tradicional de pan de muerto

    Cada panadería y cada casa tiene su receta. La que damos aquí es de la chef pastelera Paulina Abascal, publicada en el Larousse de los postres: lleva agua de azahar, se cubre con azúcar rosa y rinde 10 panes.

    Ingredientes del pan de muerto

    Para la masa

    • 10 g de levadura seca (1 cucharada)
    • 680 g de harina de trigo: 10 g (1 cucharada) para activar la levadura y 670 g (4 ¾ tazas) para la masa
    • 120 ml de agua tibia (½ taza)
    • 100 g de azúcar (½ taza)
    • 15 ml de agua de azahar (1 cucharada)
    • 4 g de sal (1 cucharadita)
    • 120 ml de leche (½ taza)
    • 3 huevos y 3 yemas
    • 133 g de mantequilla a temperatura ambiente, en cubos (⅔ de taza)
    • 1 huevo batido con 1 cucharada de agua, para barnizar

    Para cubrir

    • 50 g de mantequilla a temperatura ambiente (¼ de taza)
    • 200 g de azúcar rosa (1 taza), o blanca, como el de la Ciudad de México

    Cómo se hace

    1. Activa la levadura. Mézclala con la cucharada de harina y el agua tibia, y déjala reposar unos 10 minutos, hasta que haga espuma.
    2. Haz la masa. Con el gancho de la batidora, o a mano, mezcla el resto de la harina con el azúcar, el agua de azahar, la sal y la leche. Añade los huevos y las yemas, y amasa unos 10 minutos, hasta que la masa esté lisa.
    3. Suma la levadura y la mantequilla. Incorpora la levadura y amasa hasta tener una bola suave y elástica. Agrega la mantequilla poco a poco, sin dejar de amasar.
    4. Deja que crezca. Tapa la masa con un trapo húmedo y déjala a temperatura ambiente unas 2 horas, hasta que doble su volumen. Desínflala con el puño y amásala un poco.
    5. Forma los panes. Aparta dos terceras partes de la masa y haz 10 bolas para los cuerpos. Con lo que queda, forma las canillas y las bolitas, y pégalas encima con huevo batido.
    6. Hornea. Deja crecer los panes otra vez, tapados, hasta que doblen su tamaño. Barnízalos con huevo y hornéalos a 180 °C durante 25 minutos, hasta que estén dorados.
    7. Cubre. Todavía tibios, úntalos con mantequilla y espolvoréalos con el azúcar.

    Hay quien perfuma la masa con ralladura de naranja, además del azahar: la usa, por ejemplo, el chef Carlos Ramírez Roure en su receta de pan de muerto.

    Para hacerlo con niñas y niños

    En las familias que hornean para la ofrenda, los más chicos tienen su tarea. En Tepeyanco, una mujer le contó a Bautista cómo era de niña: «nos ponían a hacer bolitas de masa, a poner ajonjolí, a limpiar las charolas, todos teníamos una actividad según nuestra edad». En Texcoco, mujeres y niños modelan juntos las figuras y pegan los huesos.

    En casa funciona igual. Desde los 3 o 4 años pueden hacer las bolitas y rodar las tiras para las canillas, y un poco más grandes, pegar los huesos con huevo y cubrir el pan con azúcar o ajonjolí. El horno y la masa que sale caliente quedan para una persona adulta.

    Pan de muerto relleno

    La misma masa sirve para el pan relleno. Larousse Cocina propone panes más chicos, de unos 60 g, horneados 15 minutos a 180 °C, que se parten a lo largo y se rellenan con una crema pastelera de camote cocido en piloncillo con canela. En las panaderías también se encuentran rellenos de nata, de crema pastelera o de chocolate.


    Pan de muerto para colorear

    Si en casa hay alguien que prefiere los colores a la masa, tenemos un pan de muerto para colorear, con sus canillas y su bolita, y otro para recortar y pegar en la ofrenda de papel. A la derecha siguen las demás hojas de la temporada: el cempasúchil, las veladoras, el altar y las calaveritas.

    • Pan de muerto para colorear, 3 a 8 años: un pan grande y uno chico, con sus huesitos de masa, la bolita encima y granitos de azúcar.
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      Pan de muerto para colorear, 3 a 8 años

      Un pan grande y uno chico, con sus huesitos de masa, la bolita encima y granitos de azúcar.

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    • Recortables de Día de Muertos, 4 a 9 años: un pan de muerto, una calaverita, una veladora y un cempasúchil para colorear, recortar y armar una ofrenda.
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      Recortables de Día de Muertos, 4 a 9 años

      Un pan de muerto, una calaverita, una veladora y un cempasúchil para colorear, recortar y armar una ofrenda.

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    • Flor de cempasúchil para colorear, 3 a 8 años: un ramo de tres flores con sus tres coronas de pétalos, hojas y un moño.
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      Flor de cempasúchil para colorear, 3 a 8 años

      Un ramo de tres flores con sus tres coronas de pétalos, hojas y un moño.

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    • Velas y veladoras para colorear, 3 a 8 años: tres velas encendidas de distinto tamaño y una veladora con un corazón.
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      Velas y veladoras para colorear, 3 a 8 años

      Tres velas encendidas de distinto tamaño y una veladora con un corazón.

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    • Altar de muertos para colorear, 4 a 9 años: una ofrenda de tres niveles con papel picado, calaveritas, pan, velas, cempasúchil y un cuadro para dibujar a quien se recuerda.
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      Altar de muertos para colorear, 4 a 9 años

      Una ofrenda de tres niveles con papel picado, calaveritas, pan, velas, cempasúchil y un cuadro para dibujar a quien se recuerda.

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    • Calaverita de azúcar para colorear, 3 a 8 años: una calaverita un poco girada, con pétalos alrededor de los ojos, una flor en la frente, hojas y corazones.
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      Calaverita de azúcar para colorear, 3 a 8 años

      Una calaverita un poco girada, con pétalos alrededor de los ojos, una flor en la frente, hojas y corazones.

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    • Diseña tu calaverita de azúcar, 5 a 10 años: el contorno de una calaverita sin adornos para decorarla con flores, corazones y un nombre, y una idea en la esquina.
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      Diseña tu calaverita de azúcar, 5 a 10 años

      El contorno de una calaverita sin adornos para decorarla con flores, corazones y un nombre, y una idea en la esquina.

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    • Papel picado para colorear, 3 a 9 años: seis banderitas con calaverita, flor, corazón, rombos, cempasúchil y catrina, para colorear y colgar.
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      Papel picado para colorear, 3 a 9 años

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    • Papel picado para imprimir y recortar, 6 a 12 años: seis banderitas con las partes rayadas que se recortan y la tira que se dobla sobre el cordón.
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      Papel picado para imprimir y recortar, 6 a 12 años

      Seis banderitas con las partes rayadas que se recortan y la tira que se dobla sobre el cordón.

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    Todas están también en dibujos de Día de Muertos para colorear e imprimir.


    Preguntas

    ¿Por qué el pan de muerto se pone en la ofrenda? Porque la ofrenda recibe a los muertos que vienen de visita, y se les pone lo que les gustaba comer. El pan es de lo que nunca falta, junto con el agua, la sal, las flores y las velas. En por qué los muertos nos visitan en noviembre contamos de dónde viene la fiesta.

    ¿Cuándo se come el pan de muerto? Se vende desde mediados de octubre y se come hasta el 2 de noviembre. El de la ofrenda se reparte después entre la familia y quienes visitan la casa.

    ¿Qué lleva el pan de muerto? Harina de trigo, huevo, mantequilla, azúcar, levadura, leche y un aroma, casi siempre agua de azahar y a veces ralladura de naranja. Encima va azúcar o ajonjolí.

    ¿Y las calaveritas de azúcar? Son el otro dulce de la ofrenda, y también vienen de la época colonial. Su historia está en calaveritas de azúcar: de dónde vienen y cómo se hacen.


    Fuentes

    Fotos: Gerardo Covarrubias (Unsplash), Miguel Ortiz Saavedra y chrisluengas (Pexels), y Wikimedia Commons, con licencias libres.

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.

  • Los chaneques: quiénes son, dónde viven y qué se cuenta de ellos

    Un hombre sale de cacería por el monte de Los Tuxtlas, en el sur de Veracruz. Ya lleva tres o cuatro gallinas cuando una se le cae baleada entre la maleza, y se mete a buscarla. Anochece. Camina, da vueltas, y siempre vuelve al mismo lugar. Solo encuentra la salida cuando oye los gritos de sus hermanos, que salieron a buscarlo. En 1990 se lo contó así a una investigadora: «me perdieron de coraje de que les maté sus gallinas». ¿Quiénes lo perdieron? Los chaneques.

    Los chaneques son seres pequeños, «chaparritos como niños», que según la tradición del sur de Veracruz viven en el monte, junto a los ríos y en los lugares húmedos. Cuidan a los animales y al bosque, juegan con los niños, y castigan a quien caza de más o deja un animal herido. Su nombre viene del náhuatl y quiere decir «habitantes». Esto es lo que se sabe de ellos, y lo que solo se cuenta.

    Para leer en voz alta (de 6 a 10 años)

    En un pueblo rodeado de monte vivía una niña que cada tarde jugaba con sus primos junto al arroyo. A veces, entre las risas, veían pasar una sombrita entre los árboles, pequeña como ellos. Los primos no se asustaban: sabían que era un chaneque, y que a los chaneques les gusta mirar jugar a los niños. La abuela les decía que el monte tiene dueños, y que hay que pedirles permiso para entrar, no llevarse más de lo necesario y no dejar a ningún animal lastimado. Así, el chaneque los dejaría jugar en paz, y el arroyo seguiría cantando.


    ¿Qué son los chaneques?

    Son los guardianes del monte y del agua en las creencias del sur de Veracruz. El Diccionario de americanismos de las academias de la lengua los define, para el sureste de México, como un «ser fantástico con aspecto de niño», y así los describe casi todo el mundo que habla de ellos.

    Quienes los han estudiado de cerca prefieren otra palabra: dueños. En las comunidades nahuas y popolucas de la Sierra de Santa Marta, cuenta la antropóloga Leticia Durand, los chaneques son los soldados del Chaneque Mayor, el Señor del Monte o de los Animales, y su trabajo es cuidar lo que es de él. La escritora Elisa Ramírez lo resume en Arqueología Mexicana: los chaneques «guardan la medida de la caza, norman el uso de los recursos, castigan o premian la obediencia o transgresión de los humanos».

    En octubre aparecen en las listas de monstruos y leyendas, junto al hombre lobo o el espantapájaros. Para muchas familias de Veracruz, en cambio, son parte de la vida de todos los días, y así se cuentan aquí: como una creencia viva, con sus testimonios.


    ¿Qué quiere decir «chaneque»?

    «Habitantes». La palabra viene del náhuatl chaneque, plural de chane, que los diccionarios del siglo XVI traducen como «vecino», «morador» o «natural de algún lugar», según el Gran Diccionario Náhuatl de la UNAM.

    En 1629, el cura Hernando Ruiz de Alarcón copió el conjuro que decían los pescadores antes de echar el anzuelo, y en él se llama a los peces anenecuilcan chaneque: «los que habitan en las vueltas del río».


    ¿Dónde se cree en los chaneques?

    Sobre todo en el sur de Veracruz, entre los pueblos nahuas y popolucas, aunque el nombre se conoce en buena parte del sureste.

    DóndeQué se cuentaQuién lo registró
    Los Tuxtlas (testimonios de Tres Zapotes, entre otros)Pierden a la gente en el monte, juegan con los niños y causan espanto. Hay un rey, el ChanecoGraciela González Phillips, tesis de la ENAH, 1993
    Sierra de Santa Marta (nahuas y popolucas)Son los soldados del Chaneque Mayor y castigan al cazador descuidadoLeticia Durand, 2005
    Volcán San MartínJunto con las serpientes, cuidan el Talogan, el mundo de abajo donde se guardan el agua y los animalesBlanco, Paré y Velásquez, 1992
    Comunidades popolucasPueden ser buenos o malos: dan dones para la cacería y también extravían el almaGonzález Phillips, 1993

    La investigación más completa sobre ellos es la tesis de Graciela González Phillips, Los chaneques en el mundo imaginario de Los Tuxtlas, Veracruz, que recoge decenas de testimonios de la región. De ahí salen casi todas las historias de este artículo.


    ¿Cómo son los chaneques?

    Pequeños, como niños, aunque no siempre. Los testimonios que reunió González Phillips los describen de muchas maneras: niños, ancianos, enanos, morenos o rubios, cabezones, de ojos grandes, barrigones, con sombrero o vestidos de rojo. Algunas personas no los ven: ven una sombra, oscura o blanca, que pasa entre los árboles.

    En los cuentos siempre hay un detalle que los delata. En uno que transcribe Elisa Ramírez, una vieja chaneca descubre que un muchacho es humano porque tiene cinco dedos en cada mano: «los chanecos sólo tienen dos dedos y por eso encantan». Ramírez anota que a todos los seres que toman apariencia humana los traiciona algo, sean unas patas de guajolote o una manera rara de comer.

    Viven en el monte, en las cuevas, en los arroyos y en los recodos de los ríos. Y, según quien cuente, tienen grandes riquezas guardadas bajo la tierra.


    ¿Qué hacen los chaneques?

    Cuidan a los animales del monte y del agua, y vigilan que nadie abuse. Lo que más los enoja está registrado en las dos regiones, con pocas diferencias:

    Lo que enoja a los chanequesDónde se registró
    Herir a un animal y dejarlo abandonadoLos Tuxtlas y Sierra de Santa Marta
    Desperdiciar la carne de lo que se cazóLos Tuxtlas y Sierra de Santa Marta
    Cazar o talar más de lo necesarioLos Tuxtlas
    Entrar a cazar a la montaña sin pedir permisoSierra de Santa Marta
    Ser infiel a la parejaLos Tuxtlas

    El castigo cambia según quién cuente. En Los Tuxtlas, el chaneque extravía al culpable en el monte o lo enferma. En la Sierra de Santa Marta, cuenta Durand, los chaneques se llevan a los descuidados para siempre al Tlalocan, donde los tienen amarrados mientras las iguanas los azotan con la cola.

    Los chaneques también juegan, y con quien más juegan es con los niños. En Los Tuxtlas se cuenta que se metían de noche a las casas, mecían la hamaca de la niña más pequeña, silbaban cuando todos dormían y pellizcaban a quien se dejaba. «No hacen daño, pero sí se ponen a jugar», le dijo a González Phillips uno de los entrevistados.


    ¿Por qué se dice que los chaneques pierden a la gente?

    Porque es lo que más se cuenta de ellos. «El tema del extravío de personas por un chaneque es el más escuchado en los relatos», escribe González Phillips. La historia del cazador que abre este artículo es la del señor Antonio Mulato, de Tres Zapotes. Hay muchas más: señoras que iban juntas a juntar leña y de pronto no se encontraban, o un hombre que sintió que alguien se le subía al caballo y, cuando volteó, ya no iba por el camino.

    Perderse en el monte tiene, además, consecuencias que en la región se tratan como enfermedad. Toparse con un chaneque es una de las causas del espanto o susto, que en Los Tuxtlas se entiende como la pérdida de una parte del alma, del espíritu o de la sombra. Al chaneque se le atribuye también el mal aire, que se cura con una limpia: se sacude a la persona con ramas, se le sahúma con copal y se le pasa albahaca y un huevo por el cuerpo.

    Son prácticas de la medicina tradicional que siguen vivas en muchos pueblos de México, y se cuentan aquí como las cuentan quienes las practican.


    ¿Los chaneques son buenos o malos?

    Depende de cómo se porte cada quien. «Cuento y testimonio nos dicen que los chaneques y otros seres extraordinarios no son siempre malos», escribe Elisa Ramírez; «si bien espantan, también conceden dones». Entre los popolucas, le dijeron a González Phillips, los chanekos pueden ser blancos o negros, buenos o malos, y lo mismo regalan suerte para la cacería que extravían el alma.

    Durand lee la historia del Chaneque Mayor en esa clave: en ella se ve el respeto, y también el miedo, con que los antiguos nahuas de la Sierra de Santa Marta miraban la selva de la que vivían.


    ¿Quién manda a los chaneques?

    En varias comunidades del sur de Veracruz, un rey. El antropólogo Guido Münch, citado por González Phillips, describe una pirámide: los chaneques menores están al servicio del Chaneco o Rey de la Tierra, y viven organizados en grandes ciudades. El Chaneco tiene cuatro jefes en el sur de la región: en Soteapan reina el tigre; en Mecayapan, el águila; en Pajapan, el gallo, y en Hueyapan, un hombre negro. Todos los animales le sirven: «las culebras son sus hamacas, los lagartos su canoa, el tigre es la cama, los armadillos y las tortugas son sus sillas».

    En la Sierra de Santa Marta se le llama el Chane o el Chaneque Mayor, y la morada de los chaneques es la punta del cerro San Martín Pajapan o un peñasco frente al mar, según la versión. No todos lo mencionan: varias de las personas que entrevistó González Phillips hablan solo de los chaneques, a los que también llaman «encantos».


    ¿Qué se cuenta de los chaneques que no tiene fuente?

    Bastante, sobre todo en internet. Esto es lo que encontramos al revisarlo:

    Se cuenta que…Lo que se sabe
    Los chaneques eran dioses prehispánicos, los ayudantes de TlálocNo encontramos una fuente seria que lo afirme. Lo documentado es que, en la Sierra de Santa Marta, los chaneques cuidan el Talogan, un mundo de abajo que recuerda al Tlalocan antiguo, y que el historiador Alfredo López Austin los relacionó con los seres de la lluvia
    Su nombre completo es ohuican chaneque, «los que habitan lugares peligrosos»Se repite mucho, y no lo encontramos en los diccionarios del náhuatl que consultamos. Lo que sí está documentado es chaneque, «habitantes»
    Se roban sobre todo a los niñosHay relatos de chaneques que juegan con niños y de algunos que se los llevan. Lo que más se cuenta, en cambio, es que pierden a adultos que entran al monte

    ¿Y la película?

    Los chaneques tienen también su película: La leyenda de los Chaneques, de 2023, la séptima de la saga animada Leyendas, la misma de La Nahuala y La Llorona. En la película son pequeños y traviesos, como en los relatos de Veracruz. Puede ser un buen punto de partida para preguntar en casa qué se cuenta de ellos en la familia.

    Para conversar en casa o en el salón: si tu barrio, tu escuela o tu parque tuviera un chaneque que lo cuidara, ¿qué cosas no le gustarían que hicieran ahí?


    Preguntas

    ¿Los chaneques son duendes? Se parecen, y muchas personas los llaman así: en Los Tuxtlas, «duendes» y «chaneques» se usan casi como sinónimos. Lo que los distingue es su oficio, porque son dueños y guardianes del monte, del agua y de los animales.

    ¿Los chaneques son de Halloween o de Día de Muertos? De ninguna de las dos fiestas. Son de todo el año, y de un lugar concreto, el sur de Veracruz. En octubre aparecen en las listas de monstruos y de leyendas. En qué se parecen y en qué se distinguen esas dos fiestas está en Halloween y Día de Muertos.

    ¿Los chaneques existen? Para muchas personas del sur de Veracruz, sí: los han visto, se han perdido por ellos o conocen a alguien que se perdió. La antropología los estudia como parte de una manera de entender el monte en la que cada cueva, cada arroyo y cada animal tienen dueño.


    En las mismas comunidades se habla de otro ser que anda de noche y cambia de forma: el nahual, que según el antropólogo Guido Münch es cómplice del chaneque.


    Fuentes

    • Graciela González Phillips, Los chaneques en el mundo imaginario de Los Tuxtlas, Veracruz, tesis de licenciatura en Antropología Social, Escuela Nacional de Antropología e Historia, 1993. Mediateca del INAH. La investigación más completa sobre el tema, con testimonios recogidos en la región.
    • Leticia Durand, «Los mitos y la conservación ambiental», Revista LIDER, 13, 2005, pp. 215–226. PDF en Dialnet. Antropóloga del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM.
    • José Luis Blanco, Luisa Paré y Emilia Velásquez, «El tributo del campo a la ciudad: historias de chaneques y serpientes», Revista Mexicana de Sociología, 54 (3), 1992. DOI 10.2307/3541011.
    • Elisa Ramírez Castañeda, «Chaneques», Arqueología Mexicana, núm. 147, 2017. Página de la revista.
    • Gran Diccionario Náhuatl, UNAM, entradas chaneque y chane.
    • Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de americanismos, entrada chaneque.

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.


  • El nahual: la leyenda, lo que significa y el nahual maya

    Unos cazadores entran de noche al monte y se topan con un animal extraño: un perro negro, enorme, que los mira de frente y no huye. Uno dispara y le da en la pata. El animal se pierde entre los árboles. A la mañana siguiente, en el pueblo, un vecino sale cojeando de su casa, con una venda en la misma pierna. Nadie dice nada, pero todos lo saben: era el nahual.

    Esa es la leyenda del nahual tal como se cuenta en muchos pueblos de México: una persona que puede convertirse en animal, y a la que lo que le pasa al animal le pasa también a ella. La palabra viene del náhuatl nahualli y, en la tradición, nombra a la vez al que se transforma y al animal que acompaña a cada persona.

    Para leer en voz alta (de 8 a 12 años)

    Cuando nació Tomás, su abuela salió al patio a ver qué animal andaba por ahí. Vio pasar un tlacuache, despacio, con sus crías en la espalda. «Ése es tu compañero», le dijo años después, cuando él le preguntó. «Anda contigo desde el día en que naciste. Cuando estás cansado, él también se cansa, y cuando cuidas a los tuyos, él cuida a los suyos.» Desde entonces, cada vez que Tomás ve un tlacuache cruzar el camino, lo deja pasar con calma, como se saluda a un amigo.


    ¿Qué es un nahual?

    Depende de a quién se le pregunte, porque la palabra tiene dos sentidos que conviven. Para el historiador Roberto Martínez González, autor del estudio más completo sobre el tema, El nahualismo (UNAM, 2011), nahualli es un vocablo al que «parecen igualmente convenir los significados de “brujo” y “entidad compañera”».

    El antropólogo Alessandro Lupo, en Arqueología Mexicana, les pone nombre a las dos ideas:

    NahualismoTonalismo
    La ideaCiertas personas pueden transformarse en animal cuando quierenCada persona comparte su vida con un animal compañero
    Quién la tieneSolo algunas personas, con un don o un poder especialCada persona
    El animalLa forma que toma esa persona: un perro, un guajolote, un jaguarUn animal que vive aparte, en el monte, unido a la persona
    En la leyendaEl vecino que de noche se vuelve perroEl tlacuache que «anda contigo»

    En los propios pueblos, escribe Lupo, las dos ideas «acaban por entrelazarse estrechamente […] hasta casi confundirlas».


    ¿De dónde viene la palabra «nahual»?

    Del náhuatl nahualli. Hasta ahí, todos de acuerdo: el Diccionario de americanismos de las academias de la lengua la da como «brujo, hechicero». Lo que se discute desde hace casi cuatro siglos es de qué raíz sale, y Martínez González dedica varias páginas a revisar cada propuesta. «Sin duda alguna», escribe, «nahualli es uno de los términos nahuas más difíciles de traducir».

    QuiénCuándoQué propuso
    Hernando Ruiz de Alarcón1629Que venía de «mandar» o «hablar con imperio»
    Ruiz de Alarcón y Jacinto de la Sernasiglo XVIIQue venía de nahualtia, «esconderse, rebozarse»
    Ángel María Garibaysiglo XXTres posibilidades: el número cuatro, un verbo que significa «engañar», o una raíz maya que significa «sabiduría»
    Alfredo López Austin1967Que significaba «lo que es mi vestidura», «lo que tengo en mi piel». Él mismo la dio después por inexacta
    Roberto Martínez González2011Que viene de un verbo que significa «esconder en sí, disfrazarse en»

    La lectura de Martínez González es la más trabajada, y casa bien con la idea de fondo: el nahual es alguien que se esconde dentro de otra forma.


    ¿El nahual es bueno o malo?

    Puede ser cualquiera de las dos cosas. En el siglo XVI, los sabios nahuas que trabajaron con fray Bernardino de Sahagún describieron a los dos. Del bueno dijeron, según la traducción de Alfredo López Austin: «Observa, conserva, auxilia. A nadie perjudica». Del malvado, que «hechiza a la gente, embruja a la gente» y «se burla de la gente, turba a la gente».

    López Austin añade que un mismo nahualli podía ser curandero, lector de libros sagrados o el que controlaba las nubes de granizo, y que solo cuando usaba su poder contra los demás se volvía dañino.

    Entre los nahuas de la Sierra Negra de Puebla, estudiados por la antropóloga Antonella Fagetti, el nahualli es el agente del mal, frente al ixtlamatki, el que sabe curar. En otros pueblos, el nahual es sobre todo el animal compañero que tiene cada persona.


    ¿Por qué se dice que si hieren al animal se hiere la persona?

    Porque es el centro de la creencia, y está documentado desde hace siglos. Martínez González lo resume así: «Hoy en día, prácticamente todos los grupos que han conservado la creencia en la entidad compañera consideran que cualquier mal que afecte al nahualli tendrá una repercusión en el humano correspondiente».

    La idea aparece ya en los archivos coloniales. En un juicio de 1721 en la región zoque, en Chiapas, un testigo declaró que un hombre llamado Pedro Gerónimo «estuvo a la muerte, vomitando sangre», porque otro le había dado de palos a su nagual. Es la misma estructura de la leyenda de los cazadores, contada tres siglos antes.

    Martínez González enumera los pueblos donde sigue viva esta creencia:

    1. Nahuas
    2. Otomíes
    3. Tzotziles y tzeltales
    4. Quichés
    5. Huaves
    6. Mixes
    7. Mixtecos y zapotecos
    8. Chatinos y chinantecos
    9. Jacaltecos
    10. Lencas

    Son pueblos de México y Centroamérica. La palabra nahual, por su parte, es de las palabras nahuas más extendidas del continente: se usa, dice el mismo autor, «desde Nicaragua hasta Durango».


    ¿Qué es el nahual maya según la fecha de nacimiento?

    Es otra cosa, aunque se llame casi igual. En las tierras altas de Guatemala, los guías espirituales mayas, los ajq’ijab, siguen usando el Cholq’ij, un calendario sagrado de 260 días que combina veinte días con nombre propio y trece números. A cada uno de esos veinte días se le llama Nawal, el «rostro del día».

    Según un estudio de 2020 publicado en Estudios de Cultura Maya, el día en que alguien nace determina «las características, virtudes, potencialidades y “misiones” de la persona». De ahí salen las calculadoras de «tu nahual maya» que circulan en internet.

    Dos cosas conviene saber. La primera, que este nawal es un día del calendario, y no un animal en el que alguien se transforma. La segunda, que el mismo estudio recoge que algunos guías tradicionalistas rechazan la palabra nawal y prefieren Alaxïk, su nombre en kaqchikel. Si te interesa conocer el tuyo, la manera más respetuosa es preguntarle a quien practica esa tradición.


    ¿Qué se cuenta del nahual que no tiene fuente?

    Bastante. Esto es lo que encontramos al revisarlo:

    Se cuenta que…Lo que se sabe
    Los nahuales son siempre brujos malosLos sabios nahuas del siglo XVI distinguían un nahual bueno y uno malvado. Que sea uno u otro depende de lo que haga
    El nahual se transforma siempre en perroEl perro es el más contado en las leyendas de pueblo. En las fuentes aparecen también jaguares, serpientes, búhos, guajolotes, coyotes y hasta fenómenos como el rayo o el viento
    La historia del vecino herido pasó en tal pueblo, en tal añoCirculan muchas versiones, cada una con su pueblo. Lo documentado es la creencia: lo que le pasa al animal le pasa a la persona
    Hay videos de nahuales realesPara quienes comparten la creencia, el nahual es real y no necesita video. La antropología lo estudia como parte de una manera de entender a la persona

    ¿Y la Nahuala?

    Es la versión de la saga animada Leyendas, que empezó justamente con La leyenda de la Nahuala, estrenada el 1 de noviembre de 2007. En la película, la Nahuala es una bruja que se transforma. Después vinieron, entre otras, La Llorona, Las Momias, El Chupacabras y Los Chaneques.

    Para conversar en casa o en el salón: si tuvieras un animal compañero desde el día en que naciste, ¿cuál crees que sería, y por qué?


    Preguntas

    ¿Cuál es la diferencia entre un nahual y un chaneque? El nahual es una persona que se transforma, o el animal que la acompaña. El chaneque es un ser pequeño que vive en el monte y lo cuida. En el sur de Veracruz se cuenta que trabajan juntos: según el antropólogo Guido Münch, el nahual espanta a la gente y la pone en manos del chaneque. Los chaneques tienen su propio artículo.

    ¿El nahual es de Halloween o de Día de Muertos? De ninguna de las dos fiestas. Es una creencia de todo el año, presente en muchos pueblos de México y Guatemala. En octubre aparece en las listas de leyendas de miedo. Lo que distingue a esas dos fiestas está en Halloween y Día de Muertos.

    ¿Los nahuales existen? Para muchas personas, sí, y forman parte de cómo entienden quiénes son: alguien es fuerte o paciente porque su compañero también lo es. Los estudios que citamos aquí los tratan como una creencia viva, y así se cuentan en este artículo.


    En el sur de Veracruz, el nahual tiene compañía: los chaneques, que cuidan a los animales y pierden a quien no los respeta.


    Fuentes

    • Roberto Martínez González, El nahualismo, UNAM, Instituto de Investigaciones Históricas, 2011. ISBN 978-607-02-2137-8. Edición abierta en el repositorio de la UNAM. El estudio de referencia sobre el tema.
    • Alfredo López Austin, «Cuarenta clases de magos del mundo náhuatl», Estudios de Cultura Náhuatl, 7, 1967, pp. 87–117. Ficha en la revista · copia en Mesoweb.
    • Alessandro Lupo, «Nahualismo y tonalismo» y «El tonal y el nahual», Arqueología Mexicana, núm. 35, 1999. Página de la revista.
    • Antonella Fagetti, «Ixtlamatki versus nahualli. Chamanismo, nahualismo y brujería en la Sierra Negra de Puebla», Revista Pueblos y Fronteras Digital, 5 (10), 2010. DOI 10.22201/cimsur.18704115e.2010.10.145.
    • Eréndira Cano Contreras, Erin Estrada Lugo, Jaime Page Pliego y Egleé Zent, «Permanencia y uso contemporáneo del calendario Cholq’ij/Tachb’al Amaq’ en tierras altas de Guatemala», Estudios de Cultura Maya, 56 (2), 2020. DOI 10.19130/iifl.ecm.2020.56.2.0007.
    • Graciela González Phillips, Los chaneques en el mundo imaginario de Los Tuxtlas, Veracruz, tesis, ENAH, 1993, que cita a Guido Münch sobre el nahual y el chaneque. Mediateca del INAH.
    • Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de americanismos, entrada nahual.

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.


  • Calaveritas literarias para niños: escolares y para la familia

    Calaveritas literarias para niños: escolares y para la familia

    Las calaveritas literarias para niños son cuartetas cortas y burlonas en las que la Muerte llega por alguien del salón o de la casa y termina atrapada en su costumbre. Aquí hay trece, escritas por nosotros: tres muy sencillas para preescolar, cuatro para primaria y seis para la familia. En muchas escuelas se les llama también calaveras literarias.

    Se pueden leer en voz alta, copiar para la ofrenda del salón o usar de modelo para escribir la propia. Cada una lleva arriba a quién va dedicada, porque en una calaverita eso es la mitad del chiste.

    Para preescolar: calaveritas de seis sílabas

    Para quien apenas empieza a leer, conviene un verso más corto que el de siempre. Estas tres tienen seis sílabas por verso en lugar de ocho, riman fácil y caben en una sola respiración, así que se aprenden de memoria en un par de repeticiones.

    Para mi gato

    La Flaca llegó
    por mi gato Tom;
    se durmió en su capa
    ¡y ronca un montón!

    Para mi osito de peluche

    La Pelona quiso
    llevarse a mi osito,
    pero él la abrazó
    y le dio un besito.

    Para mí, que nunca me quiero dormir

    Llegó la Calaca
    a verme dormir,
    pero yo jugaba
    ¡y se echó a reír!

    Para primaria: calaveritas del salón

    Desde primero o segundo de primaria ya se puede usar el verso de ocho sílabas, que es el de las calaveritas de toda la vida. Estas cuatro van para compañeras y compañeros inventados, con las costumbres que hay en cualquier salón: quien pide prestado, quien platica, quien juega futbol en el recreo y quien no suelta el libro.

    Para el compañero que siempre pide prestado

    Vino la Muerte por Beto
    con su lista bien escrita,
    pero Beto, muy discreto,
    le pidió la tijerita.

    Para la compañera que platica en clase

    La Flaca llegó al salón
    a llevarse a Valentina,
    pero ella, en plena lección,
    le platicó hasta la esquina.

    Para el portero del recreo

    En el recreo, la Pelona
    vino por Toño, el portero,
    pero él le pasó la bola
    y hoy juega de delantero.

    Para la que siempre está leyendo

    Fue la Flaca por Sofía,
    que leía sin parar,
    y al final del primer día
    se quedó a ver el final.

    Para la familia: mamá, papá, los abuelos y la mascota

    Las calaveritas más queridas casi siempre son las que se escriben para alguien de la casa. Se leen en la sobremesa, se pegan junto a la ofrenda y, a veces, se guardan durante años. Aquí van seis, para que sirvan de punto de partida.

    Para mamá, que siempre está en junta

    Por mamá vino la Flaca
    con su capa y su reloj,
    y mamá, que estaba en junta,
    dijo: «Un rato, por favor».

    Para papá, que todo lo arregla

    La Calaca vino a casa
    a llevarse a mi papá,
    y él vio su guadaña chueca
    ¡y se la puso a arreglar!

    Para la abuelita, que siempre da de comer

    Fue la Flaca por mi abuela
    con prisa y sin avisar,
    y ella le sirvió en la mesa
    pozole, arroz y tamal.

    Para el abuelo, el de las historias

    La Muerte vino al abuelo
    a llevárselo al panteón,
    y él le contó de su pueblo
    y la Flaca se durmió.

    Para mi perro

    Por Canelo fue la Muerte
    justo a la hora del paseo,
    y Canelo, muy contento,
    la sacó a dar un rodeo.

    Para mi hermanito, el preguntón

    La Flaca vino por Leo
    y Leo le preguntó:
    «¿Por qué te ves tan huesuda?»,
    y hasta hoy no respondió.

    ¿Cómo se escribe una calaverita para niños?

    El truco está en elegir una costumbre que el niño vea todos los días. El gato que duerme en cualquier parte, la abuela que sirve un plato más, el hermano que pregunta todo: cuando la manía es conocida, el final se entiende solo y la risa llega sin explicar nada. Y conviene que en el último verso gane la persona, porque la Muerte sale de la calaverita un poco despistada, y esa es la parte que más les gusta a los niños.

    Para rimar, ayuda decir la calaverita en voz alta y contar las sílabas con palmadas, como en un juego. Los cuatro pasos completos para escribir una, con los trucos para contar sílabas, están en calaveritas literarias: origen, ejemplos y cómo escribirlas, junto con una cuarteta con huecos lista para completar.

    Para madres, padres y docentes: cómo acompañar la primera

    La primera calaverita casi nunca sale sola, y eso está bien. En preescolar, lo más práctico es que el niño la dicte y un adulto la escriba; así puede concentrarse en la idea y en el chiste, que es lo suyo.

    Antes de rimar, pregúntale por la persona: qué hace siempre, qué dice, qué le gusta. Esa lista es de donde saldrán los versos. Cuando la historia ya esté armada, pregunta «¿y qué pasó cuando llegó la Flaca?»; muchas veces la respuesta es el último verso tal cual.

    Vale la pena dejar la rima imperfecta en el primer intento. Una calaverita que cuenta bien su historia y rima a medias se corrige en cinco minutos; una que rima perfecto pero perdió la gracia cuesta mucho más. Y un solo cuidado, que conviene decir en voz alta: la burla es sobre lo que la persona hace, nunca sobre cómo es su cuerpo o su casa.

    Al final, la mejor parte es leérsela a quien va dedicada.

    Preguntas

    ¿A qué edad se puede escribir una calaverita? Desde preescolar, dictándola, con versos cortos como los de arriba. Hacia segundo o tercero de primaria la mayoría ya puede escribirla sola en versos de ocho sílabas, con un poco de ayuda para contar.

    ¿Tienen que ser de ocho sílabas? Para primaria, es la medida que suena a calaverita y la que suelen pedir en la escuela. Para preescolar, el verso de seis sílabas funciona mejor: es más corto, rima más fácil y se recuerda completo.

    ¿Se puede escribir una sobre un compañero del salón? Se puede, si la broma es de las que la persona también disfrutaría. En grupo funciona muy bien usar personajes de un cuento leído en clase, así el juego queda completo y nadie del salón se siente señalado.

    Más calaveritas

    Si buscas otro tono, hay calaveritas literarias cortas, de una sola estrofa y fáciles de memorizar; calaveritas chistosas, para reír en la sobremesa; calaveritas para maestros, para el concurso de la escuela, y calaveritas para amigos. De dónde viene la tradición está contado en calaveritas literarias: origen, ejemplos y cómo escribirlas.

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.

  • Calaveritas literarias chistosas

    Calaveritas literarias chistosas

    La Muerte llega muy formal, con su guadaña y su lista, y acaba viendo el partido, contando un chisme o formada en una fila que no avanza. De ahí sale la risa.

    Las calaveritas literarias chistosas, que también se buscan como calaveras literarias chistosas, son poemas cortos en los que la Muerte viene por alguien y termina atrapada en su manía. Aquí hay once, escritas en esta casa, en cuartetas de ocho sílabas: para la familia, para amigos y compañeros, y unas en las que la burlada es la Muerte. Al final contamos qué hace reír en una calaverita y cómo escribir la tuya.

    Para la familia

    Para la tía del chisme

    A mi tía Rosa Elena
    la Calaca fue a llevar;
    le contó un chisme tan bueno
    que se quedó a platicar.

    Para el abuelo de la siesta

    A mi abuelo, en plena siesta,
    la Calaca lo encontró;
    tocó tres veces la puerta
    y ella también se durmió.

    Para la prima de las series

    A mi prima con sus series
    la Calaca fue a buscar:
    «un capítulo y nos vamos»,
    y ya van diez sin parar.

    Para el perro que se come todo

    A mi perro, el Chilaquil,
    la Muerte vino a llevar;
    se le comió la guadaña
    y no la puede encontrar.

    Para amigos, vecinos y compañeros

    Para el que siempre llega tarde

    A Rodrigo, que es tan lento,
    la Pelona fue a buscar;
    esperó todo un invierno
    y no acaba de llegar.

    Para el que no suelta el celular

    Mateo y su celular:
    la Flaca vino por él,
    le mandó un mensaje urgente
    y Mateo… en visto. ¡Cruel!

    Para el vecino futbolero

    A don Beto, el futbolero,
    la Pelona lo citó;
    llegó a mitad del penal
    y la Muerte gritó: «¡Gol!».

    Para el que todo lo sabe

    Julián, el sabelotodo,
    la Muerte fue a visitar;
    le corrigió la guadaña
    y la mandó a estudiar.

    Para la reina del picante

    La salsita de Lupita
    la Muerte quiso probar;
    le picó hasta la guadaña
    y hoy no deja de soplar.

    Cuando la burlada es la Muerte

    La Muerte en el tráfico

    La Pelona fue hasta el centro
    con la lista de difuntos;
    se atoró en el Periférico
    y allí siguen todos juntos.

    La Muerte haciendo un trámite

    La Flaca hizo una fila
    para llevarse a un señor;
    le pidieron cinco copias
    y hoy sigue en el mostrador.

    ¿Qué hace reír en una calaverita?

    Casi siempre, el último verso. Los tres primeros preparan la escena con toda seriedad, la Muerte llega con su encargo, y el cuarto la desvía hacia la costumbre de la persona. Si el final solo cuenta que la Muerte cumplió, la calaverita rima pero no hace gracia. Compara estas dos:

    A don Beto, el futbolero,
    la Pelona lo citó;
    llegó a mitad del penal
    y a don Beto se llevó.

    A don Beto, el futbolero,
    la Pelona lo citó;
    llegó a mitad del penal
    y la Muerte gritó: «¡Gol!».

    La primera termina donde cualquiera esperaba. En la segunda, la Muerte se contagia de la pasión de don Beto, y el chiste está en ese cambio de papeles. También ayuda exagerar: diez capítulos en vez de dos, un invierno entero de espera, cinco copias para un solo trámite.

    Una calaverita chistosa se ríe de lo que la persona hace: llega tarde, platica de más, no suelta el teléfono. Lo que es, su cuerpo, su dinero o su salud, se queda fuera, porque ahí la risa deja de ser compartida. Si tienes duda, léesela a quien va dirigida antes de repartirla. Si se ríe, está lista.

    Cómo escribir una calaverita chistosa

    Empieza por el final. Piensa primero en qué haría la Muerte si se topara con esa manía: ¿se quedaría a ver la serie?, ¿se dormiría?, ¿pediría la receta de la salsa? Escribe ese último verso y luego arma hacia atrás los tres que lo preparan. Los cuatro pasos completos, con cómo contar las sílabas, están en calaveritas literarias: origen, ejemplos y cómo escribirlas.

    Preguntas

    ¿Una calaverita chistosa puede ser corta? Todas las de esta página son de una sola cuarteta, que es la medida más fácil de recordar y de recitar. Hay más en calaveritas literarias cortas.

    ¿Sirven para la escuela? Las de la familia y las de la Muerte funcionan bien en clase. Para el salón hay una selección pensada para cada edad en calaveritas literarias para niños, y otra para dedicarle a quien da clases en calaveritas literarias para maestros.

    ¿Y si quiero una para un amigo en particular? Cambia el nombre y la manía por las suyas, y conserva el giro del final. Tenemos más ideas en calaveritas literarias para amigos.

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.

  • Calaveritas literarias para maestros y maestras

    Calaveritas literarias para maestros y maestras

    Las calaveritas literarias para maestros son los versos que alumnos y colegas le dedican a un docente en Día de Muertos: la Muerte llega por la maestra y acaba atrapada en su clase. Aquí hay quince, tres de ellas de cuatro estrofas, para la directora, para la maestra de preescolar, para cada materia y para secundaria y universidad. Le siguen diez escritas para un nombre, de Verónica a Daniel, y dos con el hueco listo para poner el de tu maestra.

    Y si quieres que tu peque le regale a su maestra una calaverita con su nombre, en calaverita literaria con su nombre eliges para quién es, quién la firma y lo que más le gusta a la maestra, y en un minuto sale lista para imprimir, gratis.

    De cuatro estrofas, para leer en voz alta

    Para la maestra de matemáticas

    La Flaca llegó al salón
    buscando a doña Lupita,
    la maestra de las cuentas,
    que en su lista estaba escrita.

    —Muéstrame el procedimiento
    —le dijo sin levantar
    la vista de su cuaderno—;
    sin él, no te dejo entrar.

    La Muerte sacó su cuenta:
    un difunto más, dos menos…
    y al llegar a las fracciones
    se le trabaron los frenos.

    Hoy la Flaca está sentada
    en la fila de hasta atrás,
    con tarea para el lunes
    y sin recreo, además.

    Para el profe de educación física

    El profe Toño corría
    con su silbato en la mano
    cuando llegó la Calaca
    a llevárselo temprano.

    —¡Veinte vueltas a la cancha!
    —le gritó sin saludar—,
    ¡y cincuenta sentadillas
    antes de ir a descansar!

    La Flaca, que es puro hueso,
    dio tres vueltas y paró;
    se le zafó una costilla
    y en la banca se sentó.

    Ahora la Muerte entrena
    con el grupo de tercero,
    y dice que al otro mundo
    se va con todo y trofeo.

    La tercera de cuatro estrofas es para la directora, y está en la sección que sigue.

    Para la directora o el director

    Para la directora, de cuatro estrofas

    A la directora Carmen
    la Pelona fue a buscar,
    pero estaba en una junta
    y se tuvo que esperar.

    Luego le pidió un oficio
    con copia y sello de entrada,
    dos firmas, una constancia
    y la carta membretada.

    La Flaca llenó el formato
    con su letra más bonita,
    pero le faltó la firma
    y ahora pide otra cita.

    Y así sigue la Pelona,
    haciendo fila en la puerta,
    la directora, en su junta,
    y la escuela, bien despierta.

    Para el director

    Al director don Ernesto
    la Muerte fue a visitar;
    y él le pidió credencial
    y la puso a desfilar.

    Un lunes de honores largo
    la Flaca aguantó en la escolta;
    al final, del sol que hacía,
    volvió a su tumba bien floja.

    Para la maestra de preescolar

    En el kínder la broma va por el lado de la ternura: la Muerte acaba sentada en la alfombra, con crayolas, como uno más del grupo.

    La Calaca llegó al kínder
    buscando a la maestra Ana,
    y Ana la sentó en la alfombra
    a cantar en la mañana.

    Le dio crayolas y engrudo
    y una estrellita en la frente;
    hoy la Flaca, en el recreo,
    se forma, muy obediente.

    Cortas, una por materia

    Para la maestra de español

    A la maestra Rosita
    la Calaca le escribió;
    le devolvió la cartita
    y la Muerte reprobó.

    Le faltaban los acentos
    y le sobraba una coma,
    y la Flaca, avergonzada,
    borra y borra con su goma.

    Para la maestra de inglés

    La Calaca vino en busca
    de Miss Paty, la de inglés;
    ella la hizo repetir
    y se quedó hasta las tres.

    Hoy la Flaca dice «sorry»
    cuando se lleva a un doctor,
    y en vez de «me voy», le dice:
    «¡See you later!», por favor.

    Para la maestra de ciencias

    A la maestra de ciencias
    la Muerte vino a buscar,
    y le mostró un volcancito
    que hizo a la Flaca volar.

    Para la maestra de danza

    A la maestra de danza
    la Muerte fue a reclamar,
    y con un buen son jarocho
    la puso a zapatear.

    Tanto zapateó la Flaca
    que se le zafó un huesito;
    hoy da clases al panteón
    con falda y con sombrerito.

    Para el maestro de música

    Al maestro de la flauta
    la Calaca fue a llamar;
    él tocó «Las mañanitas»
    ¡y hasta la Flaca a bailar!

    Tanto brincó la Pelona
    que se le cayó el sombrero,
    y en la banda del salón
    la Flaca toca el pandero.

    Para el profe de computación

    Al profe Beto, el de compu,
    la Pelona lo buscó;
    le pidió su contraseña
    y el profe no la encontró.

    Para secundaria y universidad

    Con los más grandes, la broma cambia de tema: la Muerte termina sin celular o desvelada con las lecturas.

    Para el profe de secundaria

    Al profe de secundaria
    la Muerte le fue a avisar:
    —Te toca, mi profesor.
    Y él: —Primero, a revisar.

    Le revisó la tarea,
    le recogió el celular,
    y la Flaca, castigada,
    se quedó sin descansar.

    Para el maestro de la universidad

    Al doctor Julio Ramírez
    la Pelona fue a buscar;
    le dejó cinco lecturas
    y un examen que estudiar.

    Hoy la Flaca se desvela
    leyendo sin parpadear,
    y el doctor le puso un siete
    por la cita sin cerrar.

    Entre colegas, para la sala de maestros

    Para la maestra que siempre hace el café

    A la sala de maestros
    la Flaca llegó por Chelo,
    pero Chelo hizo café
    y se lo sirvió con hielo.

    Y entre chisme y galletita
    se les pasó la mañana;
    la Flaca olvidó su lista
    y volvió la otra semana.

    Para el que nunca suelta la copiadora

    La Muerte fue por Gabriel,
    dueño de la copiadora;
    la Flaca llegó con su hoja
    y lleva en la fila una hora.

    Calaveritas con el nombre de tu maestra

    Estas diez van escritas para un nombre en concreto, y casi todas riman con él. Si la maestra de tu peque se llama de otra manera, en calaverita literaria con su nombre eliges a la maestra o el maestro, escribes su nombre, quién la firma y lo que más le gusta, y sale su calaverita lista para imprimir.

    Para la maestra Verónica

    La Flaca llegó al salón
    buscando a la miss Verónica;
    la puso a cantar el himno
    y acabó la Flaca afónica.

    Para la maestra Erika

    Miss Erika, la de química,
    le dio a la Muerte un examen;
    la Calaca sacó un cinco
    y se llevó un susto grande.

    Para la maestra Isabel

    Por Isabel fue la Flaca
    con su guadaña en la mano;
    ella le invitó un pastel
    y se quedó todo el año.

    Para la maestra Jessica

    Por la miss Jessica fue
    la Calaca muy temprano;
    la miss le pidió el cuaderno
    y lavarse bien las manos.

    Para la maestra Paty

    Por la miss Paty llegó
    la Muerte con su guadaña;
    pero Paty dio un dictado
    y la salvó la campana.

    Para la maestra Diana

    La Calaca, con su lista,
    fue por la maestra Diana,
    y le encargó una maqueta
    para entregarla mañana.

    Para la maestra Carmen

    La Muerte, muy decidida,
    fue a buscar a la miss Carmen,
    pero no pudo llevársela
    sin antes pasar su examen.

    Para la maestra Laura

    Fue la Muerte por miss Laura
    con su capa y su reloj;
    Laura le dio la palabra
    y la Flaca se trabó.

    Para la maestra Karla

    La Muerte fue por miss Karla
    con ganas de platicar;
    Karla le puso tarea
    y no la dejó escapar.

    Para el maestro Daniel

    Al maestro don Daniel
    la Muerte vino a buscar;
    él le revisó el cartel
    y la puso a dibujar.

    Cómo poner el nombre de tu maestra sin romper la rima

    Cada verso de una calaverita tiene ocho sílabas, así que el nombre tiene que caber justo. Estas dos llevan el hueco marcado y te dicen qué tamaño de nombre entra.

    Para tu maestra, con un nombre de tres sílabas, como Teresa, Patricia o Lupita. Verónica también cabe, porque el acento va antes:

    Por la maestra \_\_\_\_\_\_\_\_
    la Flaca llegó al salón,
    pero estaba dando clase
    y la sentó en un rincón.

    Le enseñó a sumar de nuevo,
    a escribir con buena letra,
    y a la Flaca, tan contenta,
    se le olvidó la libreta.

    Para tu maestro, con un nombre de dos sílabas que empiece por consonante, como Beto, Toño, Memo o Pepe (Iván u Omar quedan mejor en la de arriba, cambiando «la maestra» por «el profesor»):

    Al profe \_\_\_\_\_\_\_\_ buscaba
    la Muerte con su guadaña,
    pero el profe pasó lista
    y la Flaca tuvo falta.

    Si el nombre es más largo, hay dos salidas. Una es cambiar «maestra» por «profe», que deja sitio para un nombre de cuatro sílabas: «Por la profe Guadalupe» o «Por la profe Margarita» suenan igual de bien. La otra es mover el nombre al principio del verso, donde no tiene que rimar. Y en las de arriba, Lupita se cambia por Anita o Rosita sin tocar nada más, y Carmen por Laura o Marta: basta con que el nombre nuevo tenga las mismas sílabas y el mismo acento.

    Para concurso escolar

    En los concursos de calaveritas de la escuela suelen pedirse varias estrofas, y ahí lucen las de cuatro: tienen espacio para contar una historia completa y dejar el chiste para el final. Antes de inscribir una, conviene leerla en voz alta para comprobar que cada verso suena parejo, revisar que rimen el segundo y el cuarto de cada estrofa, y que la broma salga de algo que la maestra hace en clase. Las tres de arriba, la de matemáticas, la de educación física y la de la directora, se pueden adaptar a cualquier docente, y en calaveritas literarias: origen, ejemplos y cómo escribirlas están los cuatro pasos para escribir una propia.

    ¿Cómo se arma una calaverita de cuatro estrofas?

    Cuatro estrofas son una historia pequeña, y cada una tiene su trabajo. En la de la maestra de matemáticas se ve completo: la llegada, donde la Flaca entra al salón y dice a quién busca; la manía, donde la maestra hace lo que siempre hace, que es pedir el procedimiento; el intento, en el que la Muerte trata de cumplir y se enreda en las fracciones; y el remate, que la deja castigada en la última fila. El chiste llega en la cuarta, y por eso la tercera tiene que dejarla lista para caer.

    Preguntas

    ¿Se le puede dar una calaverita a la maestra?

    Es de las tradiciones más queridas del salón en noviembre, y a casi todos los docentes les gusta recibirla. Funciona mejor cuando la broma sale de algo que la maestra hace en clase, como pedir el procedimiento o dejar tarea, y se queda lejos de su aspecto o de su vida personal.

    ¿Y si el nombre de mi maestro no rima con nada?

    Pásalo al principio del verso, donde no tiene que rimar: «Al profe Beto, el de compu» funciona con cualquier nombre de dos sílabas. La rima se queda para la palabra del final, que puedes escoger tú.

    ¿Hay para otras personas?

    Hay calaveritas cortas, para niños y para la escuela, chistosas y para amigos.

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.

  • Calaveritas literarias para amigos, compañeros y pareja

    Calaveritas literarias para amigos, compañeros y pareja

    Estas trece calaveritas literarias están escritas para mandarse por mensaje: al amigo que siempre cancela, a la compañera del café, al jefe, a la pareja, a los compañeros del salón y al grupo de la familia. Cada una se burla con cariño de una costumbre de la persona. Si en tu casa les dicen calaveras literarias, son las mismas, y los nombres se cambian con facilidad.

    Todas van en cuartetas de ocho sílabas, la forma de siempre. Si quieres saber de dónde viene la tradición o escribir una desde cero, empieza por qué son las calaveritas literarias y cómo se escriben.

    Hazla con el nombre de tu amigo. En calaverita literaria con su nombre eliges «Para un amigo o una amiga», escribes su nombre y su manía —fiestero, el de los chismes, el del gym, viajero o maratonero de series— y sale su calaverita lista para imprimir y para mandar por WhatsApp, gratis.

    Para tu amigo

    Para el amigo que siempre cancela

    A Julián, que nunca llega,
    la Flaca lo fue a buscar;
    le escribió: «Mejor mañana»,
    y la dejó sin cenar.

    Para el amigo del gimnasio

    A Beto, rey del gimnasio,
    la Pelona fue a llevar,
    pero él le puso unas pesas
    y ella entrena sin parar.

    Para tu amiga o tu mejor amiga

    Para la amiga de los audios largos

    Mandó un audio Marisol
    de diecisiete minutos;
    la Calaca está escuchando
    y apenas va en los saludos.

    Para la amiga que fotografía todo antes de comer

    A Lupe, la de las fotos,
    la Muerte la fue a buscar;
    ya llevan cuarenta tomas
    y la sopa, sin probar.

    Hazla con el nombre de tu amiga. En calaverita literaria con su nombre la escribes para tu amiga o tu mejor amiga, con lo que más le gusta, en el color que elijas.

    Para compañeros de trabajo (y para el jefe)

    Para el compañero de las juntas

    A la oficina de Ernesto
    la Pelona entró a llevarlo;
    le avisó: «Primero, junta»,
    y van en el punto cuatro.

    Para la compañera del café

    A Carmen, la del café,
    la Pelona fue a llamarla;
    le sirvió uno bien cargado
    y ahora nadie la calla.

    Para el jefe

    Por el jefe, don Ramiro,
    la Calaca fue temprano;
    él le dijo: «Mejor luego»,
    y la agendó para otro año.

    Con el jefe, la broma funciona mejor cuando toca una costumbre que todo el equipo le conoce y que él mismo cuenta con gusto: el café, la agenda, el equipo de futbol. Las evaluaciones, los sueldos y los despidos se quedan fuera del verso.

    De amor, para tu pareja

    Para el novio que no se decide

    A mi novio, el indeciso,
    la Muerte vino a buscar;
    sigue escogiendo película
    y ella se quedó a roncar.

    Para la novia friolenta

    A mi novia, la friolenta,
    la Calaca fue a abrazar;
    le quitó el rebozo negro
    y no se lo quiso dar.

    Para compañeros de clase

    Estas son para que las firme una niña o un niño y se las regale a alguien de su salón.

    Para el compañero del balón

    A Gael, el del balón,
    la Calaca fue a buscar;
    le pidió jugar un rato
    ¡y ni el balón vio pasar!

    Para la compañera que comparte su lonche

    A Ximena y su lonchera
    la Muerte vino a buscar;
    le convidó media torta
    y se quedó a merendar.

    Hazla para el compañero de tu hijo, con su nombre. En calaverita literaria con su nombre eliges a un compañero o una compañera del salón, escribes su nombre y lo que más le gusta, y tu peque la firma.

    Para el grupo de la familia

    Para el tío de los «buenos días»

    Don Chuy manda «buenos días»
    con gatito y con café;
    la Pelona entró por él
    y ya los manda también.

    Para la prima que contesta con stickers

    A Rocío, la del sticker,
    la Muerte le escribió: «Ven»;
    ella le mandó un gatito
    y la dejó en visto un mes.

    ¿Cómo cambio el nombre sin romper la rima?

    Busca un nombre con el mismo número de sílabas y el acento en el mismo lugar. Julián tiene dos sílabas y carga el acento al final, igual que Martín, Adrián o Raúl; cualquiera de ellos cabe en el primer verso sin mover nada más. Carmen, con el acento en la primera sílaba, se cambia por Laura, Diego o Pepe.

    Cuando el nombre de tu amigo no se deja, se mueve el resto del verso. «A Beto, rey del gimnasio» pasa a «A Alejandro, el del gimnasio», y el verso sigue sumando ocho. Para contar, basta con aplaudir cada sílaba en voz alta; los dos trucos que ayudan a cuadrar la cuenta están en cómo se escribe una calaverita paso a paso.

    Lo que no conviene tocar es la última palabra del segundo y del cuarto verso: ahí vive la rima. Si la cambias, busca otra que suene igual al final (buscar, cenar, probar).

    ¿Cómo se manda por mensaje?

    Un saludo corto antes, para que se entienda que es un juego, y la calaverita en renglones separados, tal como está aquí. Algo así:

    Querida Lupe: la Muerte pasó por aquí y me dejó esto para ti 💀

    (la calaverita)

    Con cariño, tu calaca favorita.

    En el grupo de la familia funciona mejor una sola calaverita por persona, mandada el 1 o el 2 de noviembre, que un bloque de diez en un solo mensaje. Así cada quien tiene su turno para reírse y contestar.

    Preguntas

    ¿Se le puede mandar una calaverita al jefe? Se vale, y en muchas oficinas es costumbre, siempre que la broma sea de las que él mismo contaría. Una calaverita sobre el café o sobre las juntas se lee como un gesto de confianza; una sobre su trabajo o su carácter, como una queja con rima.

    ¿Y si mi amigo se ofende? Elige una costumbre que la persona reconozca con una sonrisa: lo que come, lo que dice siempre, lo que hace el fin de semana. El cuerpo, el dinero y los temas delicados de cada quien se dejan fuera. La calaverita se escribe para reír juntos.

    ¿Hay calaveritas para otras personas? Hay más, escritas para cada ocasión: calaveritas literarias cortas, chistosas, para niños y para la escuela y para maestros.

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.

  • Calaveritas literarias cortas que riman

    Calaveritas literarias cortas que riman

    Una calaverita literaria corta cabe en una sola estrofa: cuatro versos de ocho sílabas que riman, en los que la Muerte llega por alguien y termina atrapada en su manía. Aquí hay diez calaveritas cortas escritas en esta casa, y cinco más para copiar cambiando solo el nombre. En muchas escuelas también se les llama calaveras literarias.

    Son buenas para aprenderse de memoria, para recitar en el festival o para escribir en una tarjeta. Si buscas cómo armar una desde cero, con el conteo de sílabas y la rima, está todo en calaveritas literarias: origen, ejemplos y cómo escribirlas.

    Calaveritas cortas para la familia

    Para la abuela que teje

    La Flaca fue por mi abuela
    con su guadaña afilada;
    volvió con suéter de lana
    y bufanda colorada.

    Para el papá que no se pierde un partido

    A mi papá la Pelona
    lo fue a buscar al sillón;
    vio con él todo el partido
    y hoy le va a su selección.

    Para la hermana del celular

    La Muerte vio a mi hermana
    pegada a su celular;
    le pidió una foto juntas
    y no se la fue a llevar.

    Para la tía de los tamales

    Por mi tía Rosa, un día,
    llegó la Flaca a cenar;
    probó sus tamales verdes
    y hoy le ayuda a cocinar.

    Para amigos y compañeros de escuela

    Para el que siempre llega tarde

    La Muerte citó a Rodrigo
    a las seis, junto al portón;
    él llegó a las ocho y media:
    se salvó por dormilón.

    Para la amiga que platica mucho

    A Lupita, que platica,
    la Calaca fue a llevar;
    le contó toda su vida
    ¡y siguen sin terminar!

    Para el compañero que todo lo pide prestado

    Mi compañero Mateo
    todo lo pide prestado;
    la Flaca vino por él…
    ¿y su guadaña? Ni rastro.

    Hay más para el salón y el grupo entero en calaveritas literarias para niños, y para dedicar a la banda en calaveritas literarias para amigos. Si es para tu maestra o para el profe, hay cortas y de cuatro estrofas, una por materia, en calaveritas literarias para maestros.

    Para las mascotas, y una para ti

    Para el perro

    Vino la Flaca por Toby
    con su capa y su farol;
    Toby le robó un huesito
    y lo enterró bajo el sol.

    Para la gata dormilona

    A mi gata Mandarina
    la Muerte vino a buscar;
    la encontró muy dormidita
    y se echó a ronronear.

    Para quien la escribe

    La Muerte vino por mí
    a la hora de la tarea;
    vio las restas y las sumas
    y huyó por la chimenea.

    Cinco para copiar y adaptar

    Cambia el nombre de la línea con espacio por uno de dos sílabas que empiece con consonante, como Rosa, Pablo, Lupe, Beto o Toño. Así la cuenta de sílabas sigue saliendo exacta y el resto de la calaverita no se toca.

    1. La de la lotería

    La Muerte vino por ______,
    con su guadaña en la mano;
    le ganó a la lotería
    y se fue de ahí llorando.

    2. La que canta

    A ______, que tanto canta,
    la Flaca vino a llevar;
    cantaron hasta las tres
    y no se quiso marchar.

    3. La de la comida

    Por ______ llegó la Flaca
    justo a la hora de comer;
    probó sopa con frijoles
    y se quedó hasta el café.

    4. La de las escondidas

    La Pelona buscó a ______
    jugando a las escondidas;
    todavía está contando,
    y así se le pasó el día.

    5. La del futbol

    Vino la Flaca por ______,
    que no suelta la pelota;
    jugaron un partidito
    y la Flaca, ¡qué derrota!

    Cómo se escribe una calaverita corta

    El secreto de una calaverita corta es que tiene un solo giro. En los dos primeros versos llega la Muerte, seria, con su guadaña o su farol. En los dos últimos, la manía de la persona la atrapa: se queda a ver el partido, se duerme en la hamaca, termina lavando platos. No hay espacio para dos chistes, así que conviene escoger el mejor.

    Ayuda mucho empezar por el final. Primero se escribe el remate, el verso que hace reír, y después se busca una palabra que rime con él para el segundo verso. Casi siempre es más fácil rimar hacia atrás.

    Y si la calaverita te salió de dos o tres estrofas, para acortarla quédate con la que tenga el chiste y rescata de las otras solo el nombre y la manía. Otra salida es cambiar un nombre largo por su apodo: Guadalupe ocupa cuatro sílabas y Lupe, dos. Para medir los versos con palmadas y revisar la rima, los cuatro pasos están en cómo escribir una calaverita literaria.

    Preguntas

    ¿Cuántos versos tiene una calaverita corta? Tiene cuatro versos, en una sola estrofa. Riman el segundo con el cuarto, y a veces también el primero con el tercero. Con esa medida se aprende de memoria en un par de lecturas.

    ¿Se puede usar un nombre largo? Se puede, siempre que se ajuste otra palabra del mismo verso para que vuelva a sumar ocho sílabas. Lo más rápido es usar el apodo, o cambiar «la Calaca», que tiene tres sílabas, por «la Flaca», que tiene dos.

    ¿Cuáles se pueden decir en la escuela? Todas las de esta página, porque se ríen de costumbres y no de nadie en particular. Si buscas las que hacen reír más fuerte, están en calaveritas literarias chistosas, y para dedicarle una a quien da clase, en calaveritas literarias para maestros.

    Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.