La Catrina: quién la creó, quién la nombró y qué significa

Cada noviembre, miles de personas en México se pintan la cara de calavera, se ponen un sombrero de plumas y salen a la calle vestidas de Catrina. La elegante señora de los huesos está en los altares, en las panaderías, en las películas y en figuras de barro de todos los tamaños. Parece que siempre estuvo ahí. Y sin embargo empezó siendo otra cosa: una calavera sola, con un sombrero exagerado, en una hoja de papel barato de hace poco más de cien años.

La Catrina nació como un grabado de José Guadalupe Posada que se publicó en 1913 con el nombre de Calavera garbancera. Era solo una calavera con sombrero, sin cuerpo, y se burlaba de quienes presumían una elegancia que no tenían. El nombre de Catrina aparece en 1930, en un libro sobre Posada con introducción de Diego Rivera. Y en 1947 Diego Rivera le dio cuerpo, vestido y boa de plumas en un mural, y la puso en el centro de la historia de México.


¿Quién hizo a la Catrina?

José Guadalupe Posada, grabador de Aguascalientes, nacido en 1852. Trabajó para varios editores, y sobre todo para la imprenta de Antonio Vanegas Arroyo, en la Ciudad de México, que vendía hojas sueltas baratas con noticias, canciones, milagros y, cada noviembre, calaveras: versos burlones acompañados de grabados.

Posada ponía la imagen. Los versos los escribían otras personas de la imprenta, casi siempre sin firmar.

La primera vez que se tiene registrada su calavera con sombrero es en 1913, en una hoja titulada Remate de calaveras alegres y sandungueras, que hoy guarda el Museo Nacional de Arte. Para entonces Posada ya había muerto, a principios de ese año, sin saber lo lejos que iba a llegar su dibujo. La imprenta siguió usando la misma plancha durante años, para otros versos: en 1924 volvió a salir en El panteón de las pelonas.

¿Cuándo la grabó? No se sabe con exactitud. Hay quien propone 1910, y la fecha segura sigue siendo la de su primera publicación, 1913.


¿Por qué se llamaba «garbancera»?

Aquí hay dos lecturas, y vale la pena conocer las dos.

La más extendida: la calavera se burlaba de personas que aparentaban una posición que no tenían. En el México de Porfirio Díaz, lo europeo se veía como lo elegante, y había quien se avergonzaba de su origen indígena y se ponía sombreros con plumas de avestruz para parecer de otra clase. Posada la dibujó así: con un sombrero enorme y lujoso, aunque estuviera en los huesos. Es la lectura que recoge, por ejemplo, el estudio de Esmeralda Álvarez Contreras (2026).

Otra lectura: en la época, «garbancera» también nombraba a las mujeres que vendían garbanzos, y hay investigadores que leen los versos de aquella hoja como una burla dirigida a ellas en particular.

Las dos coinciden en lo importante: la Garbancera nació como sátira, una broma sobre las apariencias. Y el remate es el mismo de todas las calaveras: por mucho que te arregles, debajo todos somos iguales.


¿La Catrina original tenía cuerpo?

No. Este es el dato que más sorprende: la Calavera garbancera de Posada es solo una cabeza. Una calavera sonriente con un sombrero de ala ancha, lleno de flores y plumas. Ni vestido, ni brazos, ni boa. Tampoco tenía la cara pintada de colores: era un grabado en blanco y negro, de una sola tinta.

Todo lo demás llegó después, con otras manos.


¿Quién le puso «Catrina»?

El nombre aparece en 1930, en un libro que reunió cientos de grabados de Posada: la Monografía de 406 grabados de José Guadalupe Posada, editada por Frances Toor, Blas Vanegas Arroyo y Paul O’Higgins, con introducción de Diego Rivera. En la página 160, el grabado lleva por título «Calavera Catrina».

«Catrín» y «catrina» se decía en México de la gente muy bien vestida, elegante y un poco presumida. El nombre le quedaba perfecto: de ahí en adelante, la Garbancera fue la Catrina.

Hay quien dice que el nombre se lo puso Posada. No hay ningún documento que lo muestre: en vida de Posada, el grabado no se llamó así.


¿Qué hizo Diego Rivera con ella?

Le dio cuerpo y la volvió famosa. En 1947, Rivera pintó un mural enorme en el Hotel del Prado, en la Ciudad de México: Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central. En él desfilan personajes de toda la historia de México: de la Colonia, de la Independencia, de la Reforma, de la Revolución.

Y en el centro, la Catrina. Por primera vez de cuerpo entero, con vestido largo y el sombrero de Posada, y con una boa de plumas en forma de serpiente emplumada, como Quetzalcóatl. De un brazo va José Guadalupe Posada, muy elegante, y de la mano la lleva un niño: el propio Diego Rivera, pintándose a sí mismo de pequeño.

Así, Rivera hizo dos homenajes a la vez: a la calavera y a quien la había grabado. El mural se puede ver hoy en el Museo Mural Diego Rivera, en la Alameda de la Ciudad de México.

Ver el mural completo en el sitio del Museo Mural Diego Rivera (se abre en otra pestaña). La obra de Rivera sigue protegida por derechos de autor, así que aquí la describimos y allá se puede ver entera.

Por eso existe el mito de que la Catrina la creó Diego Rivera. Lo que hizo fue darle cuerpo, vestido y un lugar de honor. La calavera ya era de Posada.


Lo que se cuenta y lo que se sabe

Se cuenta que…Lo que se sabe
La Catrina la creó Diego RiveraLa grabó José Guadalupe Posada. Rivera la pintó de cuerpo entero en 1947
Posada la llamó CatrinaPosada la conoció como calavera, sin ese nombre. «Calavera Catrina» aparece en 1930
Posada escribió los versos de la GarbanceraPosada hacía los grabados; los versos eran de otros escritores de la imprenta, casi siempre anónimos
La Catrina siempre fue símbolo del Día de MuertosNació como sátira de las apariencias. Se volvió símbolo nacional a lo largo del siglo XX
La Catrina original llevaba la cara pintada de flores y coloresEl grabado era en blanco y negro. La cara de colores llegó mucho después

¿Cómo se volvió un símbolo de México?

Poco a poco, en cuatro pasos:

  1. Años veinte y treinta. Artistas como Jean Charlot y Diego Rivera, y la editora Frances Toor, redescubren a Posada y lo presentan como gran artista del pueblo. Sus calaveras empiezan a verse como algo muy mexicano.
  2. 1947. El mural de Rivera pone a la Catrina en el centro de la historia de México.
  3. Desde los años ochenta. En Capula, Michoacán, un pueblo de alfareros, el artista Juan Torres Calderón impulsa las Catrinas de barro, que hoy se venden en todo el país. En 2014 se levantó una Catrina gigante a la entrada del pueblo.
  4. Las películas. El libro de la vida (2014), producida por Guillermo del Toro, y Coco (2017), de Pixar, llevan a la Catrina y a las caras pintadas de calavera a todo el mundo.

Hay quienes cuentan que el gran desfile de Día de Muertos de la Ciudad de México, que empezó en 2016, se inspiró en una película de James Bond de 2015 que mostraba uno que no existía. Así lo han contado la prensa y las autoridades de turismo; aunque no encontramos un estudio que lo documente, es un buen ejemplo de cómo las tradiciones se siguen moviendo.

De la broma de una hoja suelta al símbolo de un país: la Catrina tardó unos cien años en hacer ese viaje.


¿Qué significa hoy?

Muchas cosas a la vez. Para unas personas es el Día de Muertos entero en una figura. Para otras, un recuerdo de que la muerte llega igual para todos, con sombrero de plumas o sin él, que era el chiste de Posada. Y para muchas familias es, sobre todo, una manera alegre de recibir a quienes ya no están.

Para hacer en casa o en el salón: dibuja tu propia Catrina. Empieza como Posada, con la calavera y el sombrero, y luego decide tú lo demás: ¿qué flores lleva?, ¿de qué color es su vestido?, ¿cómo se llama?Y si quieres escribirle unos versos, como en las hojas de Vanegas Arroyo, aquí está cómo se escribe una calaverita literaria.


Preguntas

¿La Catrina es hombre o mujer? Es mujer. Su pareja, en muchas figuras y disfraces, es el Catrín.

¿La Catrina es de Halloween? Es del Día de Muertos. En los últimos años se ve también en fiestas de Halloween, sobre todo fuera de México, pero nació aquí, en las hojas de calaveras. Cómo se cruzan las dos fiestas está en Halloween y Día de Muertos.

¿Dónde se puede ver el grabado original? Hay impresos originales en el Museo Nacional de Arte (MUNAL), en la Ciudad de México, y el mural de Rivera está en el Museo Mural Diego Rivera, en la Alameda.


Fuentes

  • Esmeralda Itzel Álvarez Contreras, «Traslado semántico en la imagen del grabado La calavera garbancera del litógrafo mexicano José Guadalupe Posada a principios del siglo XX», Cuadernos del Centro de Estudios de Diseño y Comunicación (Universidad de Palermo), n.º 305, 2026, pp. 149–163. doi:10.18682/cdc.vi305.13641 (acceso abierto).
  • Grecia Monroy Sánchez, «Muerte, política y sátira en la imprenta popular mexicana: las calaveras del porfiriato a la revolución», Caracol, n.º 29, 2025, pp. 442–476. doi:10.11606/issn.2317-9651.i29p442-476 (acceso abierto).
  • Stanley Brandes, «Iconography in Mexico’s Day of the Dead: Origins and Meaning», Ethnohistory 45, n.º 2, 1998, pp. 181–218. Acceso abierto en eScholarship.
  • Ariadna Lorea Ruiz Gómez, «Esqueletos, catrinas y judas en el universo decorativo de Diego Rivera», Res Mobilis 8, n.º 9, 2019, pp. 175–196. doi:10.17811/rm.8.9.2019.175-196
  • Frances Toor, Paul O’Higgins y Blas Vanegas Arroyo (eds.), Monografía: las obras de José Guadalupe Posada, grabador mexicano, Mexican Folkways, 1930 (reedición: Editorial RM, 2014).
  • Museo Nacional de Arte, Remate de calaveras alegres y sandungueras, 1913.
  • Museo Mural Diego Rivera, hoja de sala del mural.

Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.

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