Cómo Halloween se volvió la fiesta tradicional de EE. UU.

En una calle cualquiera de Estados Unidos, la noche del 31 de octubre, hay calabazas encendidas en las escaleras, espantapájaros en los porches, telarañas de algodón en las ventanas, y grupos de niñas y niños disfrazados que tocan de puerta en puerta con una bolsa en la mano. Todo parece tan antiguo como el país mismo. Y sin embargo, esa noche, tal como la conocemos, tiene poco más de cien años.

Halloween llegó a Estados Unidos en el siglo XIX, con las familias irlandesas y escocesas que cruzaron el Atlántico, y allá se fue transformando capa por capa. La calabaza reemplazó al nabo. Las postales de principios del siglo XX fijaron a las brujas y a los gatos negros. El dulce o truco cuajó entre los años veinte y treinta. Y hace apenas unas décadas se sumó una capa mexicana: la calavera. Así se armó, pieza por pieza.


¿Qué traían las familias de Irlanda y Escocia?

Juegos, bromas y un poco de magia. En Irlanda, Escocia y Gales, la noche de Halloween llevaba siglos asociada con las hadas, las bromas y, sobre todo, con adivinar el amor.

El testimonio más famoso es un poema. En 1785, el poeta escocés Robert Burns escribió «Halloween», que se publicó al año siguiente. Cuenta una noche en el campo en la que los jóvenes juegan a adivinar con quién se van a casar. Uno de los juegos consistía en arrancar una col de la huerta y mirar el tallo: si salía derecho, la pareja sería alta y fuerte; si salía chueco, no tanto. Otro, en poner nueces al fuego, cada una con un nombre, y ver cómo se comportaban al tostarse. Y el poema abre con las hadas bailando esa noche en las colinas.

Luego vino el viaje. Entre 1845 y 1852, la gran hambruna de la papa empujó a cientos de miles de personas a salir de Irlanda, y muchas llegaron a Estados Unidos. Según la folclorista Lisa Gabbert, con ellas viajaron las bromas, las travesuras de esa noche y las rondas de casa en casa para pedir algo.


¿Había algo antes en Estados Unidos?

Había otoño, cosecha y cuentos de fantasmas. Y un libro que los junta todos.

Hacia 1820, Washington Irving publicó La leyenda de Sleepy Hollow. En ella, un maestro de escuela, Ichabod Crane, camina entre campos donde las mazorcas asoman entre las hojas del maíz y, abajo, las calabazas amarillas se asolean «prometiendo los pasteles más exquisitos». Llega a una fiesta de granja con pays de manzana, de durazno y de calabaza, y al final de la noche se cuentan historias de fantasmas.

Esa misma noche, Ichabod se topa con el temible Jinete sin Cabeza. A la mañana siguiente solo encuentran junto al río su sombrero y, a un lado, una calabaza rota. Quien lee entiende la broma: su rival se había disfrazado de jinete y le había aventado una calabaza.

El cuento no ocurre en Halloween, pero ya lo tiene casi todo: maíz, calabazas, manzanas, bromas y fantasmas. Cuando la fiesta irlandesa llegó, encontró el escenario puesto.


¿Cuándo llegó la calabaza con cara?

A mediados del siglo XIX. En Irlanda y Escocia se tallaban nabos; en Estados Unidos, las calabazas eran más grandes y fáciles de ahuecar, y el nabo quedó atrás.

Para febrero de 1852, la calabaza con cara ya sale en la literatura: en el cuento «Feathertop», de Nathaniel Hawthorne, una bruja le corta a una calabaza «dos agujeros para los ojos y una rendija para la boca» para hacerle la cabeza a un espantapájaros.

La historia de la linterna está en la leyenda de Jack O’Lantern, la del espantapájaros en su propio artículo, y la de la calabaza, que es mexicana, en calabazas de Halloween.


¿Qué hicieron las postales?

Le dieron a Halloween su cara. Entre 1900 y 1920, Estados Unidos vivió la «edad de oro» de las postales, y Halloween tuvo las suyas.

La historiadora Adrienne Darrah cuenta cómo pasó:

  • En 1898, el Congreso permitió enviar postales impresas por empresas privadas con el mismo timbre barato de un centavo.
  • Para 1909, se vendieron en Estados Unidos más de mil millones de postales. Muchas de las más bonitas se imprimían en Alemania.
  • Ese mismo año, un arancel encareció las postales alemanas, y hacia 1910 la moda empezó a bajar.

En esos veinte años, las postales de Halloween se llenaron de brujas, gatos negros, calabazas, lunas y juegos de adivinación amorosa: manzanas, espejos, parejas que se asoman al futuro. Quienes más las compraban y enviaban eran mujeres de la nueva clase media. Y así, lo que antes cambiaba de un pueblo a otro se volvió una misma imagen en todo el país.


¿Y los juegos de fiesta?

Salieron de la adivinación. Morder manzanas que flotan en una tina de agua, colgar cáscaras de manzana para ver quién pasa debajo, poner nueces al fuego: todos eran juegos para adivinar el amor, que llegaron de las islas británicas y se volvieron juegos de fiesta. A principios del siglo XX, las fiestas de Halloween en casa, con disfraces y juegos, se pusieron de moda.

Morder manzanas sigue siendo, más de cien años después, uno de los juegos favoritos de la noche.


¿Cuándo empezó el dulce o truco?

Entre los años veinte y treinta del siglo XX, y se volvió costumbre de todo el país después de la Segunda Guerra Mundial.

Antes de eso, la noche era famosa por las travesuras: portones desmontados, carretas en los tejados, ventanas enjabonadas. El dulce o truco ordenó esa noche. En lugar de bromas sueltas, niñas y niños disfrazados recorrían las casas, y quien les daba un dulce quedaba libre del truco.

Sus parientes lejanos son las rondas de las islas británicas: el souling, pedir comida a cambio de rezar por las almas, y el guising, recorrer las casas disfrazados. El paso de unas a otro no se ha podido documentar en línea recta; el aire de familia, sí.

En los años setenta apareció otra capa: el miedo a los dulces con navajas o veneno. El historiador Nicholas Rogers le dedica un capítulo entero, y lo estudia como un pánico colectivo. Pero dejó una costumbre que sigue viva: revisar los dulces al volver a casa.


¿Y la calavera mexicana?

Es la capa más reciente, y tiene fechas bastante claras. Según la investigadora Regina Marchi:

CuándoQué pasó
Antes de los setentaEn Estados Unidos, las calaveras de azúcar, el pan de muerto y los altares del sur de México eran prácticamente desconocidos
Principios de los setentaEn Los Ángeles y San Francisco, artistas chicanos organizan las primeras celebraciones públicas del Día de Muertos, con talleres de calaveras de azúcar y exposiciones de altares. La calavera se vuelve símbolo de identidad chicana
Años 2000La estética de muertos llega a los medios de masas: series, películas, revistas
Años 2010Las calaveras y la Catrina aparecen en disfraces de tiendas de Halloween, fundas de teléfono y latas de cerveza, y empieza el debate sobre apropiación cultural
2013Disney intenta registrar «Día de los Muertos» como marca, y lo retira tras la reacción del público
2017Se estrena Coco

Así que la calavera lleva medio siglo en Estados Unidos, y unos quince años mezclada con Halloween. Las calaveritas de azúcar y la Catrina tienen su propia historia, que empezó en México mucho antes.


La historia de Halloween en Estados Unidos, en una tabla

CapaCuándoDe dónde
Adivinar el amor, hadas y bromasSiglos XVIII y XIXEscocia e Irlanda (Burns, 1785)
Otoño, cosecha y cuentos de fantasmasHacia 1820Estados Unidos (Irving)
La gran migración irlandesa1845–1852Irlanda
La calabaza en lugar del naboMediados del siglo XIXEstados Unidos, con una planta mexicana
Brujas, gatos negros y calabazas en postales1900–1920Imprentas de Estados Unidos y Alemania
El espantapájaros como figura de otoñoDesde 1900Adornos de temporada de Estados Unidos
Fiestas de disfraces y juegosPrincipios del siglo XXEstados Unidos
Dulce o trucoAños veinte y treinta; todo el país tras 1945Estados Unidos
La calavera mexicanaChicana desde los setenta; en Halloween desde los 2010México, vía el movimiento chicano

Preguntas

¿Halloween es una fiesta estadounidense? La forma en que hoy se celebra, sí: se armó en Estados Unidos entre el siglo XIX y el XX. Su nombre y su fecha vienen de mucho antes, de la víspera cristiana de Todos los Santos en las islas británicas. De eso trata ¿de dónde viene Halloween?.

¿Desde cuándo se celebra Halloween en México? En el norte, desde hace muchas décadas; en el resto del país, se volvió visible sobre todo en los años noventa. Su relación con el Día de Muertos está en este artículo.

¿Por qué se dice «dulce o truco»? Es la traducción de trick or treat: «truco o regalo». Quien no da el regalo se expone a una broma.


Fuentes

  • Lisa Gabbert, «Divination Games and the Romantic Halloween Postcard», Ritsumeikan Bungaku 683, 2023, pp. 291–306. PDF en acceso abierto.
  • Adrienne Darrah, «May fortune’s lantern burn serene: An analysis of golden age Halloween postcards as middle-class promotional culture», Journal of American Culture 47, n.º 3, 2024, pp. 218–230. doi:10.1111/jacc.13580 (acceso abierto).
  • Washington Irving, «The Legend of Sleepy Hollow», en The Sketch Book of Geoffrey Crayon, 1819–1820. Texto en Project Gutenberg.
  • Nathaniel Hawthorne, «Feathertop: A Moralized Legend», The International Magazine, febrero y marzo de 1852. Texto en Project Gutenberg.
  • Nicholas Rogers, Halloween: From Pagan Ritual to Party Night, Oxford University Press, 2002.
  • Tad Tuleja, «Trick or Treat: Pre-Texts and Contexts», en Jack Santino (ed.), Halloween and Other Festivals of Death and Life, University of Tennessee Press, 1994, pp. 82–102.
  • Regina Marchi, «U.S. Day of the Dead: Fusing Spanish, Indigenous and U.S. Cultures to Communicate New Messages», Camino Real 3, n.º 5, 2011, pp. 103–125. PDF en acceso abierto, Instituto Franklin (UAH). Las fechas de la tabla, pp. 109–114.
  • Colin Gunckel, «Charles and Ray Eames’s Day of the Dead (1957)…», en Screening Race in American Nontheatrical Film, Duke University Press, 2019, pp. 136–156. doi:10.1515/9781478090090-010 (acceso abierto).
  • Orquidea Morales, «Horror and Death: Rethinking Coco‘s Border Politics», Film Quarterly 73, n.º 4, 2020, pp. 41–49. doi:10.1525/fq.2020.73.4.41

Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.

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