El centro histórico de Toluca se viste de fiesta y, flanqueada por imponentes edificios de estilo neoclásico que entre sus gruesos y antiguos muros esconden la historia de la capital mexiquense, la Plaza de los Mártires recibe con brazos abiertos a todos los amantes de los libros y la literatura. Por un corto periodo de tiempo, la inmensa plancha que con sus bellas fuentes cristalinas descansa apacible bajo el sol toluqueño, se convierte en sede de la segunda entrega de la Feria Internacional del Libro del Estado de México.
Uniendo fuerzas, el gobierno del Estado de México, la Universidad Autónoma del Estado de México y otras dependencias gubernamentales han logrado crear un espacio literario en el que, del 26 de agosto al 4 de septiembre, las principales editoriales del país se reúnen creando una oferta de productos literarios que difícilmente podríamos encontrar en otro lugar. Además, los encargados del evento han armado una agenda cultural en la que podrás disfrutar más de 300 actividades académicas, diferentes actividades artísticas y más de 50 talleres.









La literatura, fuente inagotable del saber humano, a lo largo de los siglos ha construido bifurcaciones, vanguardias y expresiones del mundo, y hoy en día no sólo es considerada vital para la industria de los videojuegos, sino que se ha fusionado con ella creando un quimera fantástica en la cual los se apoyan los creadores de juegos como medio narrativo: la doblan, la transforman y la explotan para producir sensaciones y emociones en de los gamers. Un gran ejemplo de esto es Witcher, un juego muy divertido basado en 
¿Cuántas veces lo hemos dicho? ¿A cuántas personas hemos escuchado decirlo? Más de una, seguro. Es un propósito muy positivo que, al lograrlo, nos puede resultar verdaderamente beneficioso: Leer nos ayuda a abrir puertas a mundos nuevos, a expandir nuestros horizontes, a obtener información valiosa que nos ayudará a resolver situaciones en el futuro, a conocer opiniones de otras personas sobre temas específicos, a ejercitar la imaginación y la memoria y quién sabe cuántas cosas más. Pero todo esto ya lo sabíamos ¿verdad? Es la razón por la que nos interesa formar éste hábito. Ahora sólo nos falta eso, cambiar el estatus de propósito a hábito. Pero ¿cómo?
Hay veces que leer en casa no es suficiente; en ocasiones necesitamos despejarnos, tomar algo, incluso distraernos de la lectura, escuchar cosas diferentes a lo que estamos acostumbrados. Por suerte, en la inmensa capital mexicana hay miles de lugares donde podemos hacer esto. Sentarnos, pedir un café, abrir el libro y comenzar a devorar las palabras.
negocios sobre una cuadrícula dividida por las calles que hoy forman el 
