Categoría: Cuento y novela

Qué es un cuento, sus partes y sus tipos, y lo mismo de la novela, para leer y escribir historias en casa.

  • Literatura infantil: formas y lecturas para compartir

    Literatura infantil: formas y lecturas para compartir

    Mientras doblas una pijama, te acuerdas de una canción de tu infancia. Te sabes la melodía completa y solo la mitad de las palabras; donde se te olvidan, inventas otra rima.

    La literatura infantil reúne obras creadas para niñas y niños y otras que han hecho suyas al leerlas o escucharlas. Incluye cuentos, novelas, poemas, teatro y relatos contados con imágenes. Puedes descubrirla al leer juntos, escuchar una historia o jugar con las palabras: cada obra propone una manera de imaginar y de mirar.

    Si eres mamá, abuelo o maestra, puedes compartir cualquiera de esas experiencias. La palabra infantil señala al público; los géneros literarios ayudan a distinguir cómo se expresa una obra. Un poema y una novela pueden dirigirse a la misma niña. Ella puede pedirte que repitas un verso o que sigas leyendo hasta saber qué pasó.

    ¿Qué tipos de literatura infantil puedes encontrar?

    Puedes encontrar relatos para seguir una aventura, poemas para escuchar las palabras y obras de teatro para repartir voces. Isabel Tejerina Lobo, en su estudio sobre literatura infantil, incluye esas formas y atiende tanto a las obras creadas para la infancia como a las que esta ha hecho suyas.

    Con el libro abierto, pueden probar alguna de estas maneras de leer.

    Si abres…Qué puedes encontrarUna manera de compartirlo
    Un cuentoUna historia breve que sigue de cerca algo que les pasa a sus personajes.Leer hasta el final y volver a la escena que quieran escuchar otra vez.
    Una novelaUna historia con espacio para acompañar a los personajes mientras les ocurren más cosas.Dejar el separador donde se quedaron y recordar qué pasó antes de continuar.
    Un libro de poemasPalabras que llaman la atención por su sonido, sus imágenes o su manera de decir algo.Leer uno en voz alta y repetir el verso que les guste.
    Una obra de teatroPersonajes que hablan y actúan, con indicaciones para llevarlos a escena.Repartir las voces y dejar que un gesto acompañe las palabras.

    También encontrarás historias contadas en un poema y canciones dentro de una novela. Pilar, la niña del poema que vamos a leer, vuelve de la playa sin sus zapatos.

    ¿Qué lugar tienen el álbum ilustrado y el cómic?

    El álbum y el cómic permiten seguir una historia con imágenes. Emma Bosch, al estudiar los álbumes sin palabras, propone fijarse en la página para el álbum y en la viñeta para el cómic. Al abrir uno, observa qué aparece y qué cambia al pasar a la imagen siguiente.

    También hay álbumes que cuentan sin palabras. IBBY reúne este tipo de libros en sus colecciones Silent Books. Puedes buscar por dónde entra un personaje, seguirlo de página en página y detenerte donde desaparece.

    Cuando una ilustración les haga volver atrás, dejen el libro abierto. Quizá alguien encontró un detalle que tú habías pasado de largo. En cómo cuentan las imágenes en un álbum ilustrado puedes probarlo con una escena inventada.

    ¿Qué ejemplo de literatura infantil podemos leer juntos?

    Los zapaticos de rosa, de José Martí, permite escuchar un poema y seguir una historia a la vez. La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes ofrece una edición digital en español de 1999. Al comenzar, Pilar sale de paseo con su madre; después entrega sus zapatos a una niña enferma que encuentra junto al mar.

    Lee el primer verso despacio: «Hay sol bueno y mar de espuma». La frase deja ver la playa antes de que empiece el paseo. Si una palabra les resulta extraña, pueden detenerse a buscarla y luego volver al renglón donde se quedaron.

    Al final, prueba a fijarte en la madre. Primero le pide a Pilar que cuide sus zapatos; después quiere saber qué le pasa a la niña enferma. Comparte lo que viste y escucha qué encontró quien leyó contigo. Tal vez quiera hablar de los zapatos o volver a la playa del comienzo.

    El poema aborda la pobreza y la enfermedad. Léelo antes de compartirlo para decidir si les interesa conversar sobre esos asuntos hoy. Puedes seguir con otros poemas para leer en voz alta cuando quieran escuchar otra voz.

    Si prefieren una historia breve en prosa, en la explicación de qué es un cuento, con una historia completa encontrarán un relato original para leer juntos.

    ¿También cuentan las canciones y las adivinanzas?

    Las canciones, las adivinanzas y los juegos de palabras forman parte de una concepción amplia de la literatura infantil. Juan Cervera los incluye en «En torno a la literatura infantil», donde presta atención a su uso artístico y lúdico.

    Puedes cantar aquella canción como la recuerdas o preguntarle a alguien de tu familia cómo seguía. Si aparece otra versión, pueden escuchar las dos. Tal vez en una casa cambiaban el nombre y en otra alargaban el último sonido.

    Cervera también advertía del riesgo de convertir la literatura en una sucesión de ejercicios. Si la adivinanza provoca otra, sigan jugando. Si al terminar el poema alguien quiere quedarse callado, pueden cerrar el libro ahí. Algunas obras dejan una enseñanza expresa; en otras, quien lee se queda con una imagen o una pregunta.

    ¿Dónde entran los libros informativos para niños?

    Los libros informativos ayudan a explorar preguntas sobre el mundo: cómo vive un animal, qué muestra un mapa o de dónde viene una roca. Pueden compartir el librero con cuentos y poemas. Mira qué ofrece la página: datos y explicaciones, una historia o un juego con las palabras. Algunos libros combinan esas posibilidades.

    Tejerina distingue los libros de conocimientos de las obras literarias. En casa puedes conservar esa diferencia y disfrutar los dos: una historia sobre un perro y una explicación sobre cómo se comunica responden a curiosidades distintas.

    En esta escena inventada, una tía acaba de leer un cuento con su sobrino. Él vuelve al dibujo del perro y señala sus orejas. Ella piensa que quiere escuchar el cuento otra vez, pero el niño pregunta por qué su perro las mueve cuando oye la puerta.

    La tía puede buscar un libro informativo sobre perros o quedarse mirando el dibujo con él. Cuando vuelvan a la biblioteca, podrá pedir un libro que explique cómo se comunican los perros.

    ¿Por dónde seguir descubriendo lecturas?

    Puedes partir de lo que les hizo detenerse en una página: una acción, un dibujo, el sonido de una palabra. Al pedir ayuda en una biblioteca, lleva ese detalle. «Buscamos algo con animales» abre muchas opciones; «quiere saber por qué su perro mueve las orejas» le cuenta a quien te atiende qué están buscando.

    Prueba a abrir un libro y compartir una página. Quizá tú leas mientras tu hija mira; quizá ella quiera leer un fragmento y dejarte el siguiente. Al pedir una recomendación, di si buscan una historia para escuchar, un libro que puedas leerle o uno que ella lea por su cuenta.

    Si la duda está en cuál llevarte, la guía para elegir un cuento según sus intereses y la ocasión te ayuda a decidir. Deja cerca el libro al que quieran volver. Tal vez mañana empiecen por el mismo perro.

    Fuentes

    • Isabel Tejerina Lobo. «Literatura infantil y formación de un nuevo maestro». En J. J. Monge y R. Portillo (coords.), La formación del profesorado desde una perspectiva interdisciplinar: retos ante el siglo XXI. Universidad de Cantabria, 1997, pp. 275–293. Edición digital de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2005. Apartados «El concepto y los géneros de la Literatura Infantil» y «Corpus de la Literatura Infantil».
    • Juan Cervera Borrás. «En torno a la literatura infantil». Cauce, 12, Universidad de Sevilla, 1989, pp. 157–168. Edición digital de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2003. Apartados «Concepto de literatura infantil» e «Instrumentalización de la literatura infantil».
    • International Board on Books for Young People (IBBY). «Silent Books», s. f. Descripción institucional de las colecciones de álbumes sin palabras.
    • José Martí. Los zapaticos de rosa. Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 1999, edición digital en español. Poema completo leído; comentario sobre el comienzo y el encuentro de Pilar con la niña enferma. La ficha bibliográfica anota otra edición: León, Everest, 1997.

    Fuentes consultadas el 9 de octubre de 2026. La escena de la tía y su sobrino es una situación inventada para esta pieza.

  • Cómo elegir un cuento para un niño

    Cómo elegir un cuento para un niño

    El papel de regalo está extendido sobre la mesa, pero el libro sigue abierto. Antes de envolverlo para tu sobrino, lees la primera página en voz alta y te preguntas quién le pondrá voz cuando llegue a su casa.

    Para elegir un cuento para un niño, parte de sus intereses, decide si lo escuchará, lo leerán juntos o lo leerá por su cuenta, y prueba unas páginas. Revisa también qué pasa en la historia y cuándo van a compartirla. La edad orienta; su respuesta al libro ayuda a decidir cuál llevar.

    ¿Qué conviene mirar además de la edad?

    Mira una página interior y piensa en cómo la leerían en casa. ¿Tú prestarías la voz o tu hija querría leerla sola? La edad de la contraportada puede ayudarte a empezar la búsqueda. En la guía sobre qué libro elegir según la edad y la experiencia lectora puedes detenerte en esa parte de la decisión.

    Una portada con un dragón puede esconder una aventura larga o un cuento que cabe en un rato antes de cenar. Lee el comienzo y una página del medio, mira cómo se reparten el texto y las imágenes y busca dónde podrían hacer una pausa.

    Si compras por internet, busca páginas interiores de esa edición. El nombre de quien escribe, ilustra o traduce también sirve para identificarla. Si vuelves a un cuento de tu infancia, lee el final y las escenas que recuerdas. Así podrás decidir si quieres compartir esta versión.

    ¿Lo va a escuchar, leer contigo o leer por su cuenta?

    Decide primero quién leerá las palabras. Puedes prestar la voz durante todo el cuento, ayudar cuando haga falta o dejar que tu hija avance sola. También pueden cambiar de una manera a otra mientras leen.

    Cómo quieren acercarse al cuentoQué probar con ese libroQué puedes ajustar
    Escuchar una voz, la tuya o una grabaciónLee o escucha un fragmento. Fíjate en si tu hija sigue lo que ocurre y si necesita ver las imágenes para entender la historia.Mantén el libro a la vista cuando haga falta y elige un punto para pausar.
    Leer con tu ayudaDeja que intente el fragmento que quiera y observa dónde te pide apoyo.Tú puedes leer las partes largas, explicar una palabra o seguir cuando se canse.
    Leer por su cuentaInvítala a probar unas páginas y a decirte si entiende lo que pasa y tiene ganas de seguir.Busca otra opción para ese rato o acuerden compartir el cuento que le interesa.

    Puedes empezar leyendo tú y dejar que tu hija tome la voz cuando quiera. Kathleen Rogers propone en su guía de selección publicada en Colorín Colorado fijarse en si entiende lo que lee, puede leer las palabras y le interesa seguir. Cuando el libro pide ayuda, también propone leerlo juntos.

    Si quieres compartir la voz, puedes seguir con cómo acompañar la lectura en voz alta. Para decidir entre un ejemplar con imágenes y una grabación, la guía de texto, imagen y audio en los libros para niños desarrolla esas diferencias.

    ¿Cómo elegir un cuento a partir de lo que le gusta?

    Pregúntale qué quiere encontrar en la historia. «Le gustan las tormentas» todavía deja muchas posibilidades: tal vez busque un barco en peligro, un personaje que escucha llover o animales que corren a refugiarse. Puedes contar ese detalle en la biblioteca cuando pidas una recomendación.

    Alice y David Reedy estudiaron las elecciones de 32 niños de dos primarias del este de Londres. En su trabajo de 2024 recogieron razones ligadas a los intereses y a libros que los participantes ya habían disfrutado. Es un estudio pequeño, con libros que los investigadores habían seleccionado. En casa, puedes preguntar qué le llamó la atención del ejemplar que acaba de abrir.

    Pon a su alcance unas cuantas opciones y deja que las abra. La portada puede llamarle la atención; miren también una página interior. Quizá te sorprenda con una historia de miedo cuando tú buscabas una de amistad.

    Cuando regresa siempre al mismo tema, puedes buscar otra aventura dentro de él. La guía de lecturas para niños con intereses intensos continúa esa búsqueda; aquí basta con saber qué quiere encontrar esta vez.

    ¿Qué mirar en la historia y en las ilustraciones?

    Lee un fragmento y observa qué te invita a seguir: una voz que hace reír, algo que le pasa al personaje, una imagen con detalles por descubrir. Puedes examinarlo así:

    1. Escucha cómo suenan las frases. Lee el comienzo en voz alta. Fíjate en si puedes seguir quién habla y qué está pasando; una palabra nueva puede dar lugar a una pausa y una explicación.
    2. Mira qué cuentan las imágenes. Busca si muestran una acción que el texto deja fuera o un detalle que cambia lo que acabas de leer. Si la historia depende de ese dibujo, conviene tenerlo delante al compartirla.
    3. Asómate al final. Tú puedes conocerlo antes de leer con tu hija. Así sabrás qué ocurre si hay una pérdida, una separación o una escena que quieras acompañar con especial cuidado.

    Elige también por lo que te da gusto leer. Si el cuento tiene una enseñanza explícita, puedes conversar sobre ella; si deja un chiste, una imagen o una pregunta, pueden quedarse con eso. El rato de lectura puede terminar cuando cierren el libro.

    ¿Cómo se ve esa elección en una tarde de casa?

    La siguiente escena es inventada. Clara busca una lectura para su hija Inés, que lleva varios días mirando las nubes desde la ventana. Sobre la mesa pone dos cuentos de tormentas: en uno, una tripulación intenta llegar a puerto; en el otro, una ardilla busca dónde resguardar sus nueces.

    Inés quiere leer sola mientras su mamá prepara la cena. Elige el barco, pero en la primera página encuentra palabras que le cuesta leer y pierde de vista quién está hablando. Le pide a Clara que siga.

    Clara le ofrece leerle esa aventura después de cenar. Mientras tanto, prueban el comienzo del cuento de la ardilla: Inés sigue lo que pasa y quiere continuar por su cuenta. Dejan un libro en el sillón y el otro junto a la mesa, para abrirlo juntas cuando terminen de comer.

    Con el cuento que estés mirando, puedes preguntarle si quiere probar a leerlo por su cuenta o si prefiere que lo lean juntos cuando tengan tiempo. Y si al abrir otros libros encuentran un poema o una historia en viñetas que les llama la atención, la guía de las distintas formas de literatura infantil ayuda a seguir explorando.

    ¿Qué cuento elegir para dormir o para regalar?

    Para una noche en que queda poco rato, puedes elegir una historia breve que conozcan o acordar dónde dejarán el separador. Si cierto cuento les da ganas de quedarse hablando, quizá quieran guardarlo para una tarde con más tiempo.

    Al regalar, pregunta por algo concreto: qué libro pide últimamente, qué le hizo reír o si le gusta que alguien le lea. Además del tema, esa respuesta te ayuda a decidir cuánto texto tendrá el libro y qué clase de historia buscar. Si la familia puede cambiar el regalo, conserva el comprobante.

    ¿Y si quiere repetir el mismo cuento o cambiar de libro?

    Puedes volver al favorito o dejar el nuevo para otra ocasión. Karen Wilkinson, coordinadora de Bookstart, aconseja en BookTrust permitir que una lectura se quede a medias cuando deja de disfrutarse y reconoce el gusto de regresar a una historia conocida.

    Al cerrar, puedes preguntar si quieren seguir otro día, si prefieren que leas tú o si buscan algo distinto. Elige una pregunta y escucha la respuesta; también pueden guardar el libro y salir a jugar.

    Antes de envolver el regalo, puedes dejar una nota para tu sobrino: cuando se vean, te gustaría leérselo. Él podrá elegir si escucha, si toma la voz o si guarda el cuento para después.

    Fuentes

    Fuentes consultadas el 10 de octubre de 2026. La escena de Clara e Inés y la situación del regalo son ejemplos inventados para esta guía.

  • Qué es un cómic: características y ejemplos

    Qué es un cómic: características y ejemplos

    Sobre la mesa de la cocina quedó una hoja con cuatro cuadros vacíos. La tarea pide hacer una historieta y tú buscas por dónde empezar: en esos espacios tiene que pasarle algo a alguien.

    Un cómic es un medio que cuenta historias mediante imágenes en secuencia, generalmente organizadas en viñetas. Puede combinar dibujos y palabras o contar solo con imágenes. Quien lee relaciona lo que aparece en cada escena y completa parte de lo que ocurre entre ellas. También recibe el nombre de historieta.

    Si estás acompañando una tarea sobre los géneros literarios, conviene separar dos preguntas: qué clase de historia se cuenta y cómo se cuenta. El cómic puede contar una aventura, un recuerdo o una situación de humor mediante ese lenguaje visual.

    ¿Cuáles son las características de un cómic?

    Ves a un personaje salir de casa y, en la viñeta siguiente, llegar a una plaza. Reconoces a la misma persona, miras qué cambió alrededor y sigues su recorrido.

    M. Carmen von Nagel Salgado, en su recurso sobre el cómic para el INTEF, explica los recursos habituales y aclara que una historieta puede usar solo algunos. Puedes reconocerlos con estas pistas:

    • Las viñetas seleccionan qué vemos. Una muestra el jardín entero; otra se acerca a la cara de quien acaba de mojarse.
    • El orden ayuda a contar. Ver primero el cielo despejado y después la lluvia nos permite seguir un cambio.
    • Los dibujos muestran acciones y gestos. Un cuerpo encogido o una mirada hacia arriba pueden contar algo sin diálogo.
    • Las palabras pueden añadir información. Los globos pueden contener lo que dicen o piensan los personajes; las cartelas pueden situar la escena, y las onomatopeyas representan sonidos.

    Puedes buscar esas pistas en el libro que tengan abierto. Una historia muda puede apoyarse en los gestos; otra puede llenar sus viñetas de conversaciones. Si la tarea pide identificar cada recurso, puedes seguir con las partes y los elementos de un cómic.

    ¿Cómo cuenta una historia un cómic? Un ejemplo en cuatro viñetas

    En Una hoja para dos, los cambios entre las imágenes cuentan una pequeña historia. Creamos este cómic para leerlo de izquierda a derecha: primero las dos viñetas de arriba y después las dos de abajo.

    Ejemplo de cómic: un caracol busca refugio de la lluvia bajo una hoja y otro se reúne con él.

    Una hoja para dos. Ejemplo original de Idunn Editorial.

    La secuencia, descrita: un caracol avanza junto a una planta bajo el sol. Empieza a llover y continúa hacia la hoja. En la tercera viñeta está resguardado debajo. En la cuarta comparte ese espacio con un caracol más pequeño.

    En la segunda viñeta, al caracol todavía le falta un trecho para llegar a la hoja. En la tercera ya está debajo. Tú completas el recorrido al mirar las dos imágenes. Con el caracol pequeño pasa algo parecido: lo encontramos bajo la hoja y deducimos que llegó hasta allí.

    Neil Cohn, investigador de la narración visual, explica que al leer estas secuencias seguimos cambios de personajes, lugar, tiempo y causas, e inferimos información que queda fuera de la imagen. También muestra que una misma secuencia puede acomodarse en una fila o en una cuadrícula.

    Prueba empezar por la última viñeta. Ves a dos caracoles juntos bajo una hoja; todavía desconoces cómo llegaron. Si después vuelves al sol de la primera imagen, puedes contar lo que pasó antes. Tendrías que darle a quien lee una pista de ese regreso, por ejemplo, una cartela que diga «Un rato antes».

    ¿Un cómic puede contar sin palabras?

    Un cómic puede contar una historia solo con imágenes. En el ejemplo, el cielo, las gotas y la posición de los caracoles permiten seguir lo que ocurre. Podemos añadir palabras para contar algo más.

    Prueba dos versiones de la última viñeta:

    VersiónQué recibe quien lee
    Los dos caracoles quedan juntos bajo la hoja, en silencio.Ve que comparten el refugio y puede imaginar su relación.
    El caracol grande dice «Te guardé un lugar».El diálogo añade que esperaba al pequeño.

    Raymond Malewitz, profesor de Oregon State University, propone leer juntas las palabras y las imágenes, buscando lo que cada una aporta. En nuestra segunda versión, la frase cambia cómo entendemos la espera bajo la hoja.

    Al mirar la historia con tu hija, puedes preguntarle qué diría ese caracol. Quizá invente una bienvenida o prefiera dejar a los dos escuchando la lluvia.

    ¿Cómic e historieta significan lo mismo?

    Ambas palabras se usan para nombrar la narración en viñetas, aunque sus usos tienen matices. El Diccionario del español de México, de El Colegio de México, recoge cómic como historieta y señala, en particular, la traducida del inglés. El recurso del INTEF emplea los dos nombres para el medio.

    Si en la escuela piden una historieta y en la biblioteca hablan de cómics, puedes encontrarte con la misma manera de contar. Conviene mirar la consigna o abrir el libro para saber qué están nombrando.

    ¿Dónde entra la novela gráfica?

    La guía de Scholastic sobre novelas gráficas para infancia y juventud describe la novela gráfica como un libro que emplea el lenguaje del cómic y desarrolla una narración de cierta extensión. La guía también distingue obras dirigidas a diferentes públicos.

    NombreQué permite reconocer
    Cómic o historietaEl medio que narra mediante imágenes relacionadas; puede tener distintas extensiones.
    Novela gráficaUna obra desarrollada con ese lenguaje, habitualmente en formato de libro.

    La explicación de qué es una novela gráfica desarrolla los usos de esa etiqueta. Para elegir lecturas concretas, puedes acudir a cómics para niños según sus intereses.

    ¿Cómo acompañar la lectura de viñetas en casa?

    Coloca la página donde tú y tu hija puedan verla y fíjate en qué dibujos se detiene. Puedes leer los diálogos y hacer una pausa mientras ella mira un gesto o vuelve a una imagen anterior.

    En nuestro ejemplo, basta seguir al caracol anaranjado. Si alguien se pierde, pueden señalar dónde está en cada cuadro. Usamos una cuadrícula sencilla; otras páginas organizan el recorrido de otra manera.

    Si te preocupa que tu hijo elija siempre estas historias, puedes leer cómo acompañar a quien solo lee cómics. Por hoy, puedes volver a la hoja de la cocina y elegir con él qué dibujar en el primer cuadro.

    Fuentes

    Consulta de fuentes: 9 de octubre de 2026. Una hoja para dos y sus variantes son ejemplos originales creados para esta pieza.

  • Partes de un cómic: elementos y ejemplo anotado

    Partes de un cómic: elementos y ejemplo anotado

    Un calcetín rojo cuelga del tendedero. En la imagen siguiente va por el aire y, un poco más abajo, el abuelo lo lleva en la cabeza. Dibujamos su viaje en tres viñetas y dejamos el aterrizaje a tu imaginación.

    Las partes y los elementos habituales de un cómic incluyen viñetas, espacios de separación, dibujos, bocadillos, cartelas y onomatopeyas. Las viñetas organizan la secuencia; los textos pueden dar voz a los personajes o situar la acción. Gestos, encuadres y líneas de movimiento también ayudan a contar. Quien dibuja elige los recursos que necesita la historia.

    Si estás acompañando una tarea, puedes empezar por qué es un cómic y después volver a la página que tengan abierta. Cuando tu hija señale un recuadro o una palabra enorme, podrás ponerle nombre y mirar con ella qué está contando.

    ¿Cuáles son las partes y los elementos de un cómic?

    Puedes reconocerlos mirando cómo se reparte la página, qué muestran los dibujos y dónde aparecen las palabras. M. Carmen von Nagel Salgado, en su recurso para el INTEF, reúne los nombres habituales y aclara que una historieta puede emplear solo algunos.

    RecursoQué haceDónde lo verás en nuestro ejemplo
    ViñetaPresenta una imagen de la secuencia, a menudo enmarcada.Hay tres, numeradas para seguir el recorrido.
    Calle o separaciónSepara una viñeta de otra.Aparece entre el calcetín que vuela y el abuelo.
    DibujoMuestra personajes, objetos, lugares y acciones.El calcetín rojo permite seguir el hilo de la historia.
    Bocadillo o globoContiene palabras o pensamientos de un personaje.El abuelo dice «¡Un gorro!».
    CartelaAñade información narrativa.«Una tarde de viento» sitúa la escena.
    OnomatopeyaRepresenta por escrito un sonido.«FUUU» hace sonar el viento.
    Líneas cinéticasSugieren movimiento.Las curvas acompañan el vuelo del calcetín.

    En una misma viñeta pueden coincidir varios recursos: el abuelo sonríe, lleva algo insólito en la cabeza y hace un comentario. También cuenta cuánto nos acercamos a su cara. Puedes encontrar estos recursos tanto en una tira breve como en una novela gráfica.

    ¿Cómo se reconocen los elementos en una historieta?

    En El gorro del abuelo, el calcetín pasa del tendedero al aire y del aire a una cabeza. Lee las tres imágenes de arriba hacia abajo antes de mirar las anotaciones de la derecha.

    Partes de un cómic señaladas en tres viñetas: un calcetín vuela del tendedero y acaba en la cabeza del abuelo.

    El gorro del abuelo. Secuencia original de Idunn Editorial, con notas para reconocer sus recursos.

    La secuencia, descrita: en la primera viñeta cuelgan dos calcetines; una cartela dice «Una tarde de viento». En la segunda, el rojo vuela junto a unas líneas curvas y la palabra «FUUU». En la tercera, el abuelo sostiene un libro abierto y sonríe con el calcetín en la cabeza. Su globo dice «¡Un gorro!».

    Las líneas que salen hacia los nombres son anotaciones nuestras. Puedes cubrirlas para leer primero la historia y descubrir qué te llama la atención: la pinza que se quedó en el tendedero, el calcetín en el aire o la sonrisa final.

    ¿Qué diferencia hay entre un bocadillo y una cartela?

    El bocadillo puede recoger lo que un personaje dice o piensa; la cartela puede situar la escena o aportar una voz narrativa. En nuestro dibujo, «¡Un gorro!» tiene una punta dirigida al abuelo. «Una tarde de viento» aparece en un recuadro aparte y sitúa lo que vamos a ver.

    Al leer ambas frases en voz alta, puedes darle a «¡Un gorro!» un poco de sorpresa. «Una tarde de viento» te permite entrar en el patio antes de que el calcetín salga volando.

    Si quieres que el abuelo piense la frase en silencio, puedes dibujarla dentro de una nube unida a su cabeza por pequeñas burbujas. Con el globo de pensamiento, tú conoces la ocurrencia del abuelo aunque él se la guarde.

    En algunos libros, quien cuenta también participa en la historia. Puedes leer sobre los tipos de narrador para reconocer quién narra. Si la cartela dijera «Yo estaba leyendo cuando…», tendríamos una pista de que el abuelo cuenta lo que le ocurrió.

    ¿Qué es un cartucho?

    El recurso del INTEF llama cartucho al texto que ocupa una viñeta completa. Podrías intercalar un cuadro que dijera «Mientras tanto, en el patio…». Así tendrías una viñeta dedicada a situar al abuelo. Si estás ayudando con una tarea, conviene revisar también los nombres que usa su libro.

    ¿Qué pasa entre una viñeta y la siguiente?

    Quien lee relaciona las imágenes y completa acciones que el dibujo dejó fuera. El calcetín vuela en la segunda viñeta y está sobre la cabeza del abuelo en la tercera: deducimos que aterrizó ahí. Dejamos ese momento sin dibujar.

    Carlos Ruiz Brussain, en su material de dibujo para la UOC, llama calle al espacio que separa las viñetas. En nuestro dibujo, esa franja separa el vuelo del calcetín de su llegada a la cabeza del abuelo.

    Neil Cohn, investigador de la narración visual, explica que, al leer una secuencia, seguimos quién aparece, dónde está, cuándo ocurre la acción y qué provoca lo que sucede. También relacionamos imágenes alejadas entre sí. En nuestro ejemplo reconocemos el calcetín del principio cuando llegamos al final.

    Lo que vemosLo que inferimosLo que queda abierto
    El calcetín vuela y luego está sobre el abuelo.Terminó su vuelo sobre la cabeza.Qué recorrido hizo y cuánto tardó.
    El abuelo sonríe y dice «¡Un gorro!».Parece tomar con humor lo ocurrido.Qué hará después con el calcetín.

    Puedes proponer que añadan una viñeta con la acción que dejamos fuera: el calcetín justo antes de tocarle el pelo. Con ese dibujo vemos cómo aterriza el calcetín y llegamos una viñeta después al abuelo con su gorro.

    ¿En qué orden se leen las viñetas?

    Nuestro ejemplo se lee de arriba hacia abajo. En una cuadrícula sencilla de muchos cómics en español, el recorrido habitual va de izquierda a derecha y luego baja al siguiente renglón. Cohn explica que la distribución de las viñetas puede proponer otros recorridos. Si te pierdes, mira cómo se agrupan los cuadros y vuelve a la imagen donde dejaste al personaje.

    ¿Cómo muestran movimiento, sonido y emociones los dibujos?

    En la segunda viñeta, las curvas dan dirección al calcetín y «FUUU» representa el viento. El Colegio de Literatura de la ENP, en la UNAM, incluye entre los recursos del cómic la representación del movimiento, los globos y las onomatopeyas. Podemos probarlo tapando una parte del dibujo.

    Tapa «FUUU» con un dedo: todavía quedan el calcetín inclinado y las curvas. Destapa «FUUU» y cubre las curvas: queda el sonido escrito. Puedes decidir con tu hija cuál de los dos recursos le gustaría conservar en su propia versión.

    La cara del abuelo también cuenta. Si borras la sonrisa y dibujas la boca apretada, el mismo «¡Un gorro!» podría sonar a disgusto. Otra opción sería ponerle un foco sobre la cabeza cuando se le ocurre usar el calcetín: ese símbolo funciona como metáfora visual, una forma de dibujar una idea.

    ¿Qué aporta el encuadre?

    Al encuadrar, eliges qué parte de la escena entra en la viñeta. El material de la Junta de Andalucía sobre elementos de una historieta distingue planos que muestran el entorno, acercan la cara o destacan un detalle.

    Si dibujas el patio completo, puedes mostrar dónde está sentado el abuelo respecto del tendedero. Si acercas el dibujo a su cara, vemos con más claridad la sonrisa.

    ¿Cómo puedes mirar estos elementos con tu hija?

    Sigan primero la historia y después elijan un detalle que les dé curiosidad. Puedes preguntar de dónde salió el gorro o prestar tu voz al abuelo. Si les dan ganas de dibujar, basta cambiar una cosa: el gesto, el globo o el lugar donde cae el calcetín.

    Si te preguntas qué hacer cuando tu hijo siempre elige historietas, puedes seguir leyendo sobre cómo acompañar a quien solo lee cómics. Esta vez puedes quedarte mirando el último cuadro y dejar que él decida qué hace el abuelo al cerrar su libro.

    Fuentes

    Fuentes consultadas el 9 de octubre de 2026. El gorro del abuelo y sus variantes son ejemplos originales creados para esta pieza.

  • Qué es un álbum ilustrado: texto e imagen cuentan juntos

    Qué es un álbum ilustrado: texto e imagen cuentan juntos

    El libro abierto ocupa casi todo tu regazo. Hay dos renglones en una esquina y un dibujo que llega hasta el borde; acabas de leer la frase, pero todavía te quedas mirando.

    Un álbum ilustrado es un libro en el que las imágenes llevan una parte esencial de lo que se cuenta y se relacionan con las palabras, cuando las hay. También se llama libro álbum. Para leerlo, seguimos el texto, los dibujos y lo que aparece al pasar de una página a otra.

    Cuando eliges literatura infantil para compartir con tu hija, puedes abrir un álbum y detenerte en una escena. Mira qué cuenta el dibujo antes de leer la frase.

    ¿Cuáles son las características de un álbum ilustrado?

    En un álbum, una cara dibujada puede contarte algo que el personaje se guarda. La investigadora Emma Bosch, de la Universidad de Barcelona, explica que leemos un álbum siguiendo las ilustraciones de una página a otra y que las palabras pueden quedar implícitas.

    Con el libro abierto, puedes mirar tres cosas:

    • Lo que aporta la imagen. Un gesto puede mostrar cómo se siente alguien mientras sus palabras hablan de otra cosa.
    • La relación con el texto. La frase puede nombrar lo que vemos o añadir algo que el dibujo deja pendiente.
    • Lo que aparece después. Una puerta cerrada puede ocupar una página; al darle vuelta, descubrimos quién estaba detrás.

    Una tapa dura te dice cómo está hecho el libro. Al abrirlo, puedes descubrir qué aporta cada imagen y qué se reserva para la página siguiente.

    ¿Qué diferencia hay entre un álbum ilustrado y un libro ilustrado?

    La diferencia está en el trabajo que hacen las imágenes junto al texto. La editorial Sallybooks propone distinguir el libro ilustrado, donde el texto lleva el peso principal, del álbum, donde las imágenes comparten la narración con las palabras.

    Si tienes delante…Una pista para leerlo
    Un libro ilustradoEl texto suele sostener el relato; las ilustraciones lo acompañan y pueden añadir su propia interpretación.
    Un álbum ilustradoHay que mirar qué aportan las imágenes y cómo se relacionan con las palabras o con otras páginas.
    Un cómicSigues imágenes enlazadas en viñetas y relacionas lo que pasa entre ellas.

    Son pistas para orientarte. Algunos libros mezclan estos recursos. Si te interesa la narración en viñetas, puedes seguir con qué es un cómic.

    ¿Cómo cuentan juntos el texto y la imagen en un álbum?

    Pueden coincidir, complementarse o contradecirse. Los investigadores Francisco Martínez-Carratalá, Sebastián Miras y José Rovira-Collado explican estas relaciones en su estudio sobre el álbum y la formación docente. En casa puedes probarlo leyendo una frase y mirando después qué añade el dibujo.

    Escribimos este guion para probarlo. Cada doble página es el par de páginas que ves al abrir el libro. Describimos las ilustraciones para que puedas imaginar la escena o dibujarla con quien te acompaña.

    La excursión · guion original de Idunn Editorial

    Primera doble página. El texto dice: «La abuela y Tomás salieron temprano. Llevaban comida para todo el viaje y una cobija por si les daba frío».

    En el dibujo, la abuela carga una canasta y Tomás lleva la cobija arrastrando. Los dos están en pantuflas. Salen por la puerta de la cocina; al fondo se alcanza a ver una olla sobre la estufa. Tomás mira hacia la sala como si buscara algo a lo lejos.

    Segunda doble página. El texto dice: «Atravesaron un bosque. La abuela conocía el camino, pero Tomás quería explorar. Detrás de aquellos árboles debía de haber un lugar para descansar».

    La ilustración muestra a Tomás asomándose entre las macetas. Una planta le roza la nariz. La abuela separa con cuidado dos hojas para que pueda pasar. Detrás hay un sillón, y sobre el respaldo cuelga un suéter verde. La cobija sigue arrastrando por el piso.

    Tercera doble página. El texto dice: «Acamparon junto al lago. Comieron hasta dejar puras migajas. Cuando empezó a hacerse de noche, decidieron volver. La cena debía de estar lista».

    El dibujo muestra la cobija extendida frente al sillón y la canasta abierta. El lago es una charola azul que Tomás llenó de agua; sobre ella flota una hoja. La abuela toma una pantufla que se le salió durante el descanso. La luz de la cocina está encendida, y los dos levantan la cabeza hacia la puerta.

    Lees que atraviesan un bosque, pero en el dibujo hay macetas. Las pantuflas y la puerta de la cocina permiten leer ese viaje como un juego compartido entre la abuela y Tomás.

    Prueba cambiar el segundo dibujo: pon un bosque de árboles altos en lugar de macetas. Vista por separado, esa doble página podría contar una salida al campo. Si vuelves a mirar la historia completa, las pantuflas y la cocina vuelven a sugerir el juego en casa.

    ¿Un álbum ilustrado puede contar sin palabras?

    Hay álbumes que sostienen su relato mediante imágenes. Quien los abre sigue a los personajes, observa qué cambia y relaciona unas escenas con otras. IBBY reúne este tipo de obras en sus colecciones Silent Books.

    El título también puede darte una pista, como explica Emma Bosch al estudiar estos libros. Puedes recorrerlos en silencio o comentar con tu hija o tu hijo lo que ven en las imágenes. La guía de libros sin palabras desarrolla esa manera de leer.

    ¿Cómo leer un álbum ilustrado con tu hija o tu hijo?

    Coloca el libro donde ambos puedan verlo y deja tiempo para mirar después de leer la frase. Puedes seguir el detalle que le llame la atención a quien escucha: quizá todavía esté buscando dónde quedó la cobija.

    El museo Eric Carle presenta el enfoque de Megan Dowd Lambert como una lectura participativa, abierta a la conversación. Puedes tomar esa invitación y probar algo pequeño:

    1. Lee y espera. Al terminar el texto, deja la página abierta.
    2. Comparte una observación. «Salieron de excursión en pantuflas». Quizá la otra persona haya visto primero la olla.
    3. Vuelvan cuando quieran. Pueden regresar a la cocina para comprobar cuánto se alejaron.

    Antes de llevarte otro libro a casa, abre unas páginas. Fíjate si les dan ganas de seguir, de quedarse mirando o de preguntar algo. La orientación sobre qué libro elegir según la edad y la experiencia lectora ayuda a pensar en quién lo compartirá. Si quieren probar otra manera de acercarse a una historia, pueden explorar los formatos de libros para niños.

    Si hoy se quedan en el bosque de macetas, pueden cerrar el libro ahí y volver otro día.

    Fuentes

    Consulta de fuentes: 9 de octubre de 2026. La excursión es un guion original creado para esta pieza; las imágenes se describen en el propio ejemplo.

  • Cómo escribir un cuento para niños: ejemplo y revisión

    Cómo escribir un cuento para niños: ejemplo y revisión

    El café se enfría junto al cuaderno mientras lees la primera frase de tu cuento. Donde escribiste «se dirigió hacia la puerta», te sale decir «fue a la puerta». Dejas la taza y corriges esas palabras.

    Para escribir un cuento para niños, elige quién va a leerlo o escucharlo, dale a un personaje algo que quiera hacer y cuenta qué ocurre cuando lo intenta. Después trabaja las palabras, los diálogos y las pausas. Lee el borrador en voz alta y reescribe los pasajes donde pierdes el hilo o te trabas.

    Si eres mamá, tío o maestra y quieres escribir una historia para compartir, puedes empezar con una sola escena. Puedes volver a qué es un cuento si quieres reconocer sus rasgos antes de empezar.

    ¿Cómo empezar a escribir un cuento infantil?

    Empieza por decidir quién va a encontrarse con la historia y cómo la va a leer. Anota algo que puedas imaginar: «Lo voy a leer en casa con mi sobrina, a quien le gusta guardar cosas que encuentra en los paseos».

    La Secretaría de Educación Pública, en su propuesta para escribir un cuento, separa la planeación, la redacción y la revisión. Para probar ese recorrido, puedes hacer lo siguiente:

    1. Elige la situación de lectura. Piensa si prestarás tu voz o si alguien leerá por su cuenta. En el segundo caso, prueba una página con el tipo de frases que esa persona suele leer.
    2. Dale una intención al personaje. Inés quiere abrir un museo y recibir a su primer visitante.
    3. Escribe lo que cambia. Su abuelo mira los objetos enseguida; ella quisiera que la visita durara. Tiene que encontrar qué más puede mostrarle.
    4. Llega hasta un cierre. Deja un final provisional, aunque después lo cambies. Con el cuento entero delante puedes ver qué necesitas contar antes para que se entienda el final y qué puedes quitar.

    Si todavía falta la idea, puedes conversar a partir de estas preguntas para encontrar ideas para un cuento. Guarda una respuesta que te dé ganas de seguir; las demás pueden esperar en el cuaderno.

    ¿Cómo queda el cuento? Un ejemplo para leer en voz alta

    Inés tiene una caja de zapatos, tres objetos y entradas de papel para su museo. Este cuento es original de la pieza y lo proponemos para leer juntos. Puedes seguir hasta el final y volver después a sus frases.

    El museo de Inés

    Inés puso una caja de zapatos sobre una silla. Dentro acomodó una piedra blanca, un botón azul y un boleto de autobús tan arrugado que parecía una pasa.

    Preparó tres letreros: PIEDRA, BOTÓN, BOLETO. Luego cortó entradas de papel y se sentó a esperar.

    Su abuelo apareció en el pasillo con la bolsa del mandado.

    —Está abierto —dijo Inés.

    El abuelo recibió una entrada. Miró la piedra, el botón y el boleto.

    —Qué bien acomodado.

    Ya estaba doblando su entrada para guardarla. Inés había tardado toda la mañana en preparar el museo.

    —Falta una cosa.

    Sacó la piedra y se la puso en la mano.

    —Esta viajó en mi zapato desde el parque hasta la casa.

    El abuelo la sostuvo entre dos dedos.

    —¿Todo el camino?

    —Por eso caminaba de ladito.

    Él probó a dar unos pasos de lado. La bolsa del mandado le golpeó la rodilla. Inés se rio.

    Después levantó el boleto.

    —Y con este fuimos a ver el mar. Me dormí a la ida, pero a la vuelta vi un perro en una moto.

    El abuelo dejó la bolsa en el piso.

    —Yo también lo vi. Llevaba lentes.

    Se quedaron un rato hablando del perro. Luego el abuelo señaló el botón.

    Inés le dio vuelta. Tenía cuatro agujeros y un hilo corto.

    —De este todavía no sé nada.

    El abuelo miró su propia camisa. Le faltaba un botón azul.

    Inés acercó el botón al hueco de la camisa.

    —Préstamo del museo —dijo Inés.

    Cuando él salió al mandado, llevaba el botón en el bolsillo y la entrada bien doblada junto a las monedas.

    ¿Qué palabras usar para escribir para niños?

    Usa palabras que dejen ver lo que sucede. «Inés había tardado toda la mañana» nos permite entender por qué le importa la visita. «Un boleto tan arrugado que parecía una pasa» permite imaginarlo con algo que puede haber en la cocina.

    Puedes conservar una palabra nueva si la escena da pistas. En «préstamo del museo», vemos que el botón sale de la caja y se va con el abuelo. Si al leer te preguntan qué significa, puedes explicarlo y seguir.

    Si una palabra detiene la lectura, vuelve a la frase. Tal vez baste con decir qué hace el personaje para que se entienda; quizá prefieras elegir otra palabra. Prueba las dos y escucha cuál te gusta.

    ¿Cómo dar ritmo a las frases?

    Alterna una frase que se detenga a mirar con otra que haga avanzar la acción. La primera oración del cuento coloca la caja; la siguiente nos deja mirar lo que guarda. Después de la pregunta «¿Todo el camino?», la respuesta de Inés llega enseguida.

    Una frase corta puede pedir una pausa: «Falta una cosa». Si pones todas las frases igual de cortas, el relato puede sonar entrecortado. Léelas juntas y escucha dónde te gustaría hacer una pausa.

    También puedes repetir una palabra o una frase cuando quieras que vuelva a sonar. Prueba la repetición dentro de tu cuento y escucha si añade algo. La rima es otra posibilidad; elige palabras por lo que quieres contar y comprueba después cómo suenan.

    ¿Cómo escribir diálogos que hagan avanzar el cuento?

    Haz que los personajes hablen porque quieren algo, preguntan o responden a lo que acaba de pasar. «Está abierto» sirve para invitar al abuelo. «Falta una cosa» lo detiene cuando está a punto de irse.

    Lee solo lo que dice Inés, dejando fuera las frases del narrador. Después lee lo que dice el abuelo. Si Inés dijera «Deseo que permanezcas más tiempo en esta exposición», tendrías la información, pero perderías la manera en que ella lo hace quedarse.

    Para puntuar, usamos raya al abrir las intervenciones y al introducir la voz del narrador. FundéuRAE explica la colocación de los signos junto a esas rayas. Mira este ejemplo inventado:

    —¿Se puede tocar? —preguntó el abuelo.

    La pregunta se cierra antes de la segunda raya. «Preguntó» empieza con minúscula y nos dice quién habló. Puedes añadir esa indicación cuando haga falta para seguir las voces; en otros turnos, la pregunta y la respuesta bastan para orientarnos.

    ¿Cómo mejorar un borrador con cambios concretos?

    Revisa una cosa a la vez: primero qué sucede, luego cómo lo cuentas. Esta tabla propone otras maneras de escribir momentos del museo y explica por qué elegimos las frases del relato.

    Una forma de contarloLa frase que elegimosQué cambia
    «Inés estaba decepcionada porque la visita estaba resultando breve».«Ya estaba doblando su entrada para guardarla. Inés había tardado toda la mañana en preparar el museo».El gesto del abuelo y el tiempo de preparación permiten entender qué le pasa a Inés.
    «El boleto estaba muy deteriorado».«Un boleto de autobús tan arrugado que parecía una pasa».La comparación permite imaginar la forma y la textura.
    «Quisiera mostrarte información adicional sobre las piezas».«Falta una cosa».Inés consigue detener al visitante con una frase que cabe en esa conversación.
    «Así aprendieron que todas las cosas tienen una historia».«Llevaba el botón en el bolsillo y la entrada bien doblada junto a las monedas».El cierre deja al abuelo salir con algo de la visita; quien lee puede pensar qué se lleva.

    Puedes nombrar una emoción directamente cuando esa frase te sirva. En este cuento elegimos mostrar el gesto y dejar que quien escucha haga su propia lectura. La moraleja también es una decisión: podrías buscar una enseñanza explícita, una sorpresa o una imagen con la cual cerrar.

    Si lo que se pierde es el orden de lo que sucede, vuelve a las partes de un cuento. En el museo contamos los hechos en el orden en que ocurren; también podrías abrir con el botón en el bolsillo y contar después cómo llegó allí.

    ¿Cómo revisar el cuento al leerlo en voz alta?

    Lee el cuento completo y marca dónde cambias las palabras, te quedas sin aire o necesitas volver atrás. Kathleen Merz, en su columna de consejos editoriales para álbumes ilustrados, recomienda escuchar esos tropiezos y cambios espontáneos durante cada revisión.

    Te proponemos probarlo también con tu cuento:

    1. Lee sin corregir sobre la marcha. Haz una marca al margen y sigue hasta el final para escuchar cómo suena el cuento completo.
    2. Vuelve a las marcas. Comprueba si falta una pausa, sobra una explicación o un «ella» deja dudas sobre quién actúa.
    3. Pide otra lectura. Si otra persona quiere prestarle su voz, escucha qué entiende sin que tú le expliques antes la escena.
    4. Invita a quien va a escucharlo. Si tiene ganas, comparte el cuento y deja que comente. Una pregunta sobre el botón puede llevarte al renglón que necesita una pista más.

    Si se distrae, puedes hacer una pausa. Quizá quiera seguir en otro momento. Anota en qué parte se distrajo y qué estaba pasando alrededor antes de decidir si el cuento necesita cambios.

    ¿Cuánto debe durar el cuento?

    Empieza con una escena que puedas contar de principio a fin. En el museo, el abuelo entra con prisa y acaba dejando la bolsa del mandado en el piso. Si necesitas otra escena para entender el final, añádela; si repites una explicación que ya se ve, prueba a quitarla.

    Si escribes para que alguien lea por su cuenta, también puedes ofrecerle una página y escuchar si quiere seguir. Después podrás decidir si lo dejas así, lo acortas o añades algo.

    ¿Qué hacer con la versión revisada?

    Guarda el borrador y ponle fecha a la versión que quieras compartir. Podrás volver a la frase anterior si al leer extrañas su sonido.

    Si quieres que tu hija, tu sobrino o tu nieta entre en la historia con su nombre y su mundo, puedes seguir con cómo escribir un cuento con tu peque como protagonista.

    Para revisar tu cuento, elige una página del borrador y léela en voz alta. Marca solo el primer lugar donde tu voz cambia lo que escribiste.

    Fuentes

    Fuentes consultadas el 9 de octubre de 2026. El museo de Inés y las alternativas de reescritura son textos originales preparados para esta pieza.

  • Elementos de la novela: cuáles son y ejemplos para reconocerlos

    Elementos de la novela: cuáles son y ejemplos para reconocerlos

    Picaporte ha encontrado el empleo que quería: trabajar para un hombre que sale y vuelve a la misma hora, todos los días. Por fin podrá quedarse tranquilo. Esa misma noche, su nuevo patrón le anuncia que van a dar la vuelta al mundo.

    Los elementos de la novela son los componentes con los que se cuenta la historia: narrador, personajes, acción, tiempo y espacio. Al reconocerlos puedes explicar quién cuenta, a quién seguimos, qué ocurre y dónde y cuándo sucede. En una novela, esos componentes pueden desarrollarse y relacionarse a lo largo de muchos capítulos.

    Si estás acompañando una tarea, la explicación de qué es una novela ayuda a situar la lectura. Con el libro abierto, puedes buscar quién quiere algo, qué se lo dificulta y quién te lo está contando.

    ¿Cuáles son los elementos de la novela?

    Puedes empezar por cinco: narrador, personajes, acción, tiempo y espacio. Anna Navarro Pascual, en su recurso sobre el texto narrativo para el INTEF, organiza la explicación alrededor de esos componentes. Otros esquemas separan también el tema, el estilo o la atmósfera. Si el libro escolar usa otra lista, fíjate en qué pide observar cada nombre.

    Vamos a seguir La vuelta al mundo en ochenta días, de Julio Verne, en la traducción de Vicente Guimerá disponible en Wikisource. En esta versión, el acompañante de Phileas Fogg se llama Picaporte. Los ejemplos vienen de los capítulos I, II, III, IV, VI, VIII y XI, que leímos para esta explicación.

    ElementoQué buscamosEjemplo en la novela
    NarradorLa voz que relata y la información que comparte.Cuenta los pensamientos de Picaporte y las sospechas de Fix (IV y VIII).
    PersonajesQuiénes participan y qué quieren.Fogg acepta una apuesta; Picaporte quiere una vida tranquila; Fix persigue a un sospechoso (I, III y VI).
    AcciónLos sucesos y decisiones que seguimos.Fogg parte de Londres y Fix decide seguirlo durante el viaje (IV y VIII).
    TiempoLa época, la duración y el orden de los hechos.La historia empieza en 1872 y la apuesta fija un plazo de ochenta días (I y III).
    EspacioLos lugares donde ocurre la acción.La casa de Londres, el puerto de Suez y el trayecto ferroviario por la India (I, VI y XI).

    Los números romanos remiten a los capítulos. Puedes volver a esos pasajes para comprobar cada respuesta.

    ¿Quién narra la novela y cuánto sabe?

    Una voz externa cuenta lo que hacen Fogg y sus acompañantes. Además de describir sus movimientos, entra en sus pensamientos: en el capítulo IV conocemos las esperanzas de Picaporte de que el viaje termine en París; en el VIII, las conclusiones que saca Fix después de hablar con él.

    La voz cuenta desde fuera de la acción y conoce pensamientos de distintos personajes: por eso hablamos de un narrador omnisciente. Verne es quien escribe y crea esa voz. Navarro Pascual, en la explicación del narrador para el INTEF, distingue a la persona autora de la voz que cuenta y explica cómo esta puede conocer lo que sienten los personajes.

    Hay un juego que puedes observar con quien lee contigo: tú ya conoces la apuesta, pero Fix interpreta la prisa de Fogg como una señal de que huye de un robo. Están mirando al mismo viajero y entienden cosas distintas.

    Si una tarea pide clasificar la voz, busca una frase que permita saber qué conoce. Los tipos de narrador ayudan a separar la persona gramatical, la participación en los hechos y la información que tiene quien cuenta.

    ¿Cómo conocemos a los personajes a lo largo de la novela?

    Los conocemos por lo que hacen, dicen, desean y piensan. Fogg quiere cumplir su apuesta, Picaporte entra al viaje cuando esperaba quedarse en casa y Fix busca detener al hombre que considera sospechoso. Cuando se encuentran, cada uno lleva un plan distinto.

    Para mirar a Picaporte con más cuidado, sirve volver a él en distintos momentos:

    CapítuloQué le ocurre a PicaporteQué sabemos de él
    IEntra al servicio de Fogg, atraído por su vida sedentaria.Quiere tranquilidad después de haber tenido varios oficios.
    IVRecibe la noticia del viaje y prepara el equipaje.Se sorprende y todavía imagina un recorrido mucho más corto.
    XICuenta los días transcurridos y se inquieta por los retrasos.Se ha interesado en que la apuesta salga bien.

    Al principio, Picaporte quería quedarse quieto; después le desespera que el tren tarde. Si tu hijo dice que cambió de idea, pueden volver a esos dos momentos y ver qué le pasó entre uno y otro.

    También puedes conocer a Fogg por lo que hace, además de lo que el narrador dice de él al presentarlo. En el capítulo IV da dinero a una mujer que pide ayuda y Picaporte se conmueve. Puedes volver a esa escena cuando quieran hablar de cómo trata Fogg a otras personas. Las funciones de protagonistas, antagonistas y personajes secundarios sirven para ordenar el reparto; las escenas muestran cómo es cada quien.

    ¿Cómo se relacionan la acción y la trama?

    La acción reúne lo que sucede; la trama enlaza y organiza esos hechos. En esta novela, Fogg acepta la apuesta, sale de Londres y procura cumplir su recorrido. Al mismo tiempo, Fix intenta seguirle el rastro porque sospecha que es el ladrón que busca.

    En el capítulo VIII las dos líneas se cruzan en una conversación. Picaporte habla de la salida apresurada y del dinero que lleva su patrón. Para Fix, esos detalles refuerzan la sospecha, y decide embarcarse para seguirlos. La conversación cambia lo que va a pasar en el viaje.

    El Colegio de Literatura de la ENP, en la UNAM, señala que una novela puede desarrollar subtramas. Aquí puedes reconocer cómo la investigación de Fix acompaña el recorrido de Fogg y amenaza su plan. Para seguir leyendo basta recordar qué quiere conseguir cada uno.

    ¿Cómo identificar el tiempo en una novela?

    Busca cuándo sucede, cuánto dura lo que se cuenta y en qué orden lo conoces. En la obra de Verne, el capítulo I sitúa la llegada de Picaporte el 2 de octubre de 1872. Esa es una fecha dentro de la historia.

    En el capítulo III, Fogg se compromete a volver al club londinense el 21 de diciembre. Los ochenta días marcan el plazo de la apuesta; la novela también cuenta preparativos y otros hechos alrededor del viaje. Por eso importa cuánto tarda cada tramo: Fogg tiene una hora de llegada que cumplir.

    Para reconocer el orden del relato, fíjate en cuándo el narrador vuelve a hechos anteriores. Durante la conversación del club, el narrador explica el robo ocurrido el 29 de septiembre. Los personajes hablan el 2 de octubre, pero tú recibes ahí la información de unos días antes.

    Al leer en casa puedes distinguir esas fechas de las noches que ustedes dediquen al libro. Una página puede contar un viaje largo; una conversación breve puede ocupar varias páginas.

    ¿Cómo identificar el espacio en una novela?

    Para reconocer el espacio, busca por dónde se mueven los personajes y qué pueden hacer allí. Picaporte recorre la casa de Londres convencido de que tendrá una vida tranquila. Unos capítulos después está en Suez, pendiente de volver al barco antes de que salga.

    En el capítulo XI, el tren se detiene porque falta un tramo de vía. Los viajeros tienen que encontrar cómo seguir: Picaporte localiza un elefante y Fogg lo compra. Ese lugar obliga a cambiar de transporte y pone a prueba el tiempo disponible.

    Si solo anotas «India», ubicas la escena. Si añades que la vía está incompleta, explicas por qué los personajes tienen que tomar otra decisión. Puedes ampliar esa relación en el tiempo y el espacio de una narración.

    ¿Qué diferencia hay entre elementos y partes de la novela?

    Los elementos permiten reconocer quién cuenta, quién actúa y en qué mundo sucede la historia. Las partes permiten mirar su organización: capítulos y otras divisiones visibles, o el recorrido de planteamiento, nudo y desenlace en una estructura clásica.

    Picaporte sigue siendo un personaje cuando termina un capítulo y empieza otro. Si quieres ver cómo se organiza la historia, puedes leer sobre las partes y la estructura de una novela.

    ¿Cómo reconocer los elementos al leer juntos?

    Puedes escoger un personaje y guardar una nota junto al separador: «Picaporte quiere vivir tranquilo». Cuando vuelvan a encontrarlo contando los días, comparen esa escena con la primera. Una segunda nota puede recoger lo que cambió.

    Si tu hija dice «ahora quiere ganar», vuelve con ella al pasaje que le dio esa idea. Pídele que te muestre dónde lo notó. Si acompañas una tarea, anoten el capítulo junto a la respuesta; si están leyendo por gusto, la conversación puede quedarse ahí.

    Y si hoy quieren saber cómo siguen después del tren, guarda las notas entre las páginas y continúa el viaje.

    Fuentes

    Fuentes consultadas el 9 de octubre de 2026.

  • Tipos de novelas: clasificación y ejemplos

    Tipos de novelas: clasificación y ejemplos

    La librera te alcanza una novela y señala dos palabras en la contraportada: «juvenil» y «misterio». Venías por un regalo; ahora tienes una pista sobre quién podría leerla y otra sobre lo que va a encontrar.

    Los tipos de novelas se distinguen por su género —aventuras, misterio, fantasía, ciencia ficción, entre otros—, su público, su extensión y su forma de contar. Son criterios que se pueden combinar: una novela juvenil puede ser de misterio y estar escrita como un diario. Cada etiqueta responde a una pregunta distinta.

    La explicación de qué es una novela reúne sus rasgos generales. Con el libro en la mano, fíjate en qué te está diciendo cada etiqueta.

    ¿Qué tipos de novelas hay y cómo se clasifican?

    Al clasificar una novela, puedes mirar qué cuenta, a quién se dirige, cuánto ocupa y cómo está contada. Una etiqueta como «juvenil» contesta una de esas preguntas.

    CriterioPregunta que respondeAlgunas etiquetas
    Género o temática¿Qué clase de historia cuenta?De aventuras, misterio, fantasía, ciencia ficción, histórica, realista, de amor, de terror.
    Público¿A quién se dirige la obra o esta edición?Infantil, juvenil, para adultos.
    Extensión¿Cuánto ocupa el relato completo?Novela corta, novela más extensa.
    Forma de contar¿Cómo presenta la historia?Mediante cartas, como un diario, con imágenes en secuencia.

    La biblioteca de Appalachian State University explica que las categorías se cruzan y tienen subtipos. En su guía, una aventura o un misterio también pueden ser ficción realista: alguien investiga una desaparición en un barrio que podría ser el tuyo.

    Si la tarea pregunta cuántos tipos de novelas hay, revisa la lista que utiliza. Algunas clasificaciones separan géneros por tema; otras incluyen extensión o formas históricas. La cuenta cambia según lo que se haya decidido distinguir.

    ¿Cuáles son los tipos de novelas según su género?

    Las novelas de misterio te invitan a seguir un enigma; las de aventuras, a acompañar peripecias y riesgos. Si buscas fantasía, quizá quieras entrar en un mundo donde alguien puede cuidar el invierno en una maceta.

    Inventamos estas situaciones para comparar las etiquetas. Son ideas para posibles novelas; cada una necesitaría desarrollar sus personajes y su historia.

    TipoEn qué pone el interésUna situación para reconocerlo
    De aventurasPeripecias, riesgos y desafíos que obligan a actuar.Dos hermanos cruzan una sierra para llevar un mensaje y encuentran cortado el camino de regreso.
    De misterioUn enigma que los personajes intentan aclarar.Alguien devuelve cada semana un paraguas que nadie recuerda haber prestado.
    De fantasíaSeres, hechos o mundos que admiten lo imposible.Una aprendiz cuida un jardín donde crecen las estaciones del año.
    De ciencia ficciónPosibilidades imaginadas a partir de la ciencia o la tecnología y sus consecuencias.Una ciudad estrena máquinas que guardan recuerdos; una familia recibe los de otra persona.
    HistóricaUna época del pasado recreada con personajes o sucesos de ficción.Una joven aprendiz de imprenta encuentra un encargo secreto durante el México virreinal.
    RealistaSituaciones inventadas que podrían ocurrir en el mundo conocido.Una familia se muda y dos hermanas intentan conservar a sus amistades.
    De amor o sentimentalUna relación amorosa y las dificultades que atraviesa.Dos personas que se enamoran tienen planes de vida que las llevan a ciudades distintas.
    De terrorLa amenaza, la inquietud y el miedo que busca provocar.Una mujer escucha cada noche que alguien abre por dentro el cuarto tapiado de su casa.

    Una aventura puede transcurrir en un mundo de fantasía; un misterio puede ocurrir en otra época. Y escribir una novela realista permite inventar lo que sucede: sus personajes viven situaciones posibles.

    Una novela histórica puede despertar preguntas sobre otra época. Si quieres saber cómo funcionaba aquella imprenta, puedes contrastarlo con una fuente de historia; las escenas de la novela incluyen invención. En ciencia ficción, una máquina imaginada permite explorar una posibilidad y sus consecuencias. Si esa es la curiosidad que te lleva al libro, puedes continuar con la novela de ciencia ficción y sus ejemplos.

    ¿Qué significa que una novela sea infantil o juvenil?

    Infantil, juvenil y para adultos nombran al público al que se dirige una obra o una edición. Dentro de cada grupo puedes encontrar misterio, fantasía, aventuras o historias realistas.

    Si vas a regalar una novela, combina esa pista con lo que sabes de quien la recibirá. Quizá disfruta las búsquedas de objetos perdidos, pero prefiere que tú leas los capítulos largos. Otra persona quiere leer a solas y detenerse a mirar las ilustraciones.

    Abre una página y fíjate en el lenguaje y en lo que les ocurre a los personajes. Con quien recibirá el libro, puedes decidir si leerán juntos o si prefiere leer a solas. En la selección de novelas para niños puedes seguir buscando según sus intereses y cómo le gusta leer.

    ¿Cómo se clasifica una novela por su extensión?

    La novela corta suele situarse entre el cuento y la novela extensa. Claire Carly-Miles y Kimberly Clough explican, en su manual para Texas A&M University, que sus límites varían: una misma obra puede recibir el nombre de novela o de novela corta según el criterio utilizado.

    Una edición con letra grande e ilustraciones ocupa más páginas que el mismo texto con letra pequeña. Si la tarea pide una medida de extensión, usa el criterio indicado y anota de dónde viene. Cuando busques lectura para casa, abre el libro: aunque sea delgado, quizá prefieran leer juntos algunas frases. En qué es una novela corta puedes comparar su extensión con la del cuento y la novela larga.

    ¿Qué tipos de novelas hay según su forma?

    Una novela puede contarse con cartas, como un diario o reuniendo distintos documentos. Al abrirla, quizá leas lo que alguien acaba de escribirle a su hermana; en la página siguiente, lo que esa hermana anotó para sí misma.

    FormaCómo la reconoces
    EpistolarLas cartas de uno o varios personajes construyen el relato.
    En forma de diarioLeemos anotaciones sucesivas de un personaje, a menudo con fechas, sobre lo que vive y piensa.
    Combinación de documentosLa historia reúne cartas, diarios u otros textos que los personajes escriben o encuentran.

    Bram Stoker permite ver esa combinación en el comienzo de Drácula. La muestra en español publicada por Alianza, con traducción de Francisco Torres Oliver, abre con el diario de Jonathan Harker; unas páginas después aparece una carta del conde. Consultamos esos pasajes, en las páginas 11 y 15 de la edición de 2020. Alianza presenta la obra como literatura de terror: ese nombre habla del género; diario y carta, de cómo se cuenta.

    ¿Dónde entra la novela gráfica?

    La novela gráfica cuenta mediante imágenes en secuencia. Ese recurso puede sostener una historia de aventuras, una fantasía o un testimonio. La Biblioteca Pública de Waterville explica esa variedad y reúne obras para público infantil, juvenil y adulto.

    Si en la librería te muestran una novela gráfica, puedes pedir también que sea de misterio o de aventuras. La explicación de qué es una novela gráfica muestra cómo las imágenes cuentan la historia.

    ¿Puede una novela pertenecer a varios tipos? Un ejemplo para leer juntos

    Puedes escribir un misterio para niñas y niños y contarlo como un diario. Escribimos este comienzo para un proyecto imaginado de novela, El paraguas de la estación. Léelo de corrido si quieres compartirlo en voz alta; después podemos mirar las pistas.

    El paraguas de la estación · comienzo original

    8 de agosto

    Hoy acompañé a mi abuelo a abrir el puesto de periódicos de la estación. Antes de levantar la cortina, miró el bote de los paraguas olvidados. Había cuatro. Los contó con el dedo, aunque desde la banqueta se veían todos.

    —El amarillo volvió —dijo.

    Pensé que alguien se lo había llevado por la lluvia. Mi abuelo lo abrió. Tenía una varilla chueca y una mancha de pintura en el mango.

    —Lo recogieron el martes. Y la semana pasada también.

    Lo dejamos abierto detrás del mostrador. Mientras mi abuelo acomodaba las revistas, me senté junto al bote para ver quién venía.

    Pasaron dos señoras con bolsas, un hombre que compró el periódico y una muchacha que preguntó por el baño. Nadie miró el paraguas.

    A mediodía fui por unas tortas. Cuando regresé, el paraguas amarillo ya no estaba detrás del mostrador.

    —Se lo llevó un señor —me dijo mi abuelo—. Esta vez le pregunté si era suyo.

    —¿Y qué dijo?

    —Que le hacía falta.

    Me dio coraje haber salido justo entonces. Abrí mi torta sin quitarle el papel y vi que había un botón sobre el mostrador. Era azul, con forma de pez.

    Mi abuelo dijo que se había caído del paraguas cuando lo cerró.

    Guardé el botón en la bolsa de mi pantalón. Mañana voy a llevar hilo amarillo. Le coseré una puntada al borde para reconocerlo desde lejos si vuelve a pasar.

    9 de agosto

    El paraguas estaba otra vez en el bote.

    Ya tenía la puntada.

    ¿Qué etiquetas podemos ponerle a este proyecto?

    CriterioPropuestaQué vemos en el texto
    GéneroMisterio.El paraguas regresa y aparece una puntada que quien escribe apenas había planeado. Queda un enigma por resolver.
    PúblicoInfantil, pensado para leer juntos.Un personaje acompaña a su abuelo y sigue una pista mediante acciones y diálogo.
    ExtensiónTodavía por decidir.Tenemos un comienzo; falta escribir la novela completa.
    FormaDiario.El personaje anota lo ocurrido en días sucesivos y cuenta su propio plan.

    Tal vez alguien más decidió marcar el paraguas con hilo amarillo. O tal vez ese paraguas hace algo imposible. Tendríamos que seguir escribiendo para saberlo. Con lo que leímos, podemos llamarlo «misterio en forma de diario»: hay un enigma y alguien que lo anota.

    Cuando vuelvas a la librería, puedes pedir así el siguiente libro: «Una novela infantil de misterio para leer juntos». Si a quien te acompaña le interesa más averiguar quién cosió la puntada, puedes dejarle la última palabra sobre cómo seguiría la historia.

    Fuentes

    • Instructional Materials Center, Appalachian State University. «Genres: Definitions for Children’s Literature», s. f. Definiciones orientativas de ficción realista, histórica, fantasía y ciencia ficción; advertencia sobre cruces entre categorías.
    • INTEF. «Las novelas y los relatos», en Introducción a los tipos de textos; «Textos narrativos: novela», en Las modalidades textuales; «Subgéneros narrativos», en Introducción a los géneros literarios; y «Terror», en Subgéneros literarios: el género narrativo, s. f. Se toman los pasajes de clasificación temática y definiciones señalados en el registro.
    • Claire Carly-Miles y Kimberly Clough. «4.1—Introduction», en Surface and Subtext: Literature, Research, Writing. Texas A&M University, 3.ª edición, versión Manifold, 2025. Apartados sobre los límites de la novela corta.
    • Cambridge University Press & Assessment. Cambridge Dictionary, entrada «Epistolary», s. f. Apoyo léxico para la forma en cartas.
    • CEDEC / INTEF. «Querida Kitty», Lengua castellana y literatura, 3.º ESO, s. f. Apartado «Actividad», sobre el diario como recurso novelístico.
    • Bram Stoker. Drácula. Traducción de Francisco Torres Oliver. Madrid: Alianza Editorial, sexta edición, 2020, pp. 11 y 15. ISBN 9788491819103. Muestra oficial en español y ficha editorial. Se comentan esos pasajes; la clasificación de terror procede de la ficha.
    • Waterville Public Library. «Graphic Novels», s. f. Imágenes en secuencia, diversidad de géneros y organización por públicos.

    Fuentes consultadas el 9 de octubre de 2026. Las situaciones de la tabla y El paraguas de la estación son textos originales de esta pieza. El diario es un comienzo para una novela imaginada.

  • Género narrativo: qué es, elementos y ejemplos

    Género narrativo: qué es, elementos y ejemplos

    Estás guardando las compras cuando llega un audio de tu hermana. Empieza contando que salió por tortillas y terminó ayudando a buscar un perro. Dejas una bolsa sobre la mesa para escuchar cómo acabó la búsqueda.

    El género narrativo reúne obras literarias que cuentan lo que les sucede a unos personajes mediante una voz narradora. La historia transcurre en un tiempo y un espacio, y sus acontecimientos se relacionan. El cuento, la novela, la fábula y la leyenda son algunas de sus formas; pueden leerse o compartirse en voz alta.

    Tu hermana está narrando. En los libros, el cuento y la novela pertenecen a la narrativa, una de las familias de los géneros literarios.

    ¿Cuáles son las características del género narrativo?

    El narrador elige cómo contarte lo que ocurre. Puede dejarte un momento frente a una puerta cerrada antes de revelar quién está del otro lado.

    M.ª Isabel Cortijo Delgado, en su explicación para el INTEF, reúne los rasgos básicos: narrador, personajes y acontecimientos situados en un tiempo y un espacio. También señala que la narración puede incorporar descripciones y diálogos.

    Muchos relatos se escriben en prosa, con frases y párrafos. Otros cuentan en verso, como los romances y los cantares de gesta. Puedes reconocer una narración por lo que sucede, incluso cuando las líneas de la página parecen las de un poema.

    ¿Qué ejemplo permite reconocer una narración?

    Puedes leer este cuento de corrido; la explicación puede esperar a que termine la canción.

    La parte del gato · cuento original

    Puse el celular de mamá frente al florero. Iba a grabar una canción para mi abuela, que cumplía años y vivía lejos. Había ensayado desde el desayuno.

    —Cuando quieras, Julia —dijo mamá.

    Apreté el botón rojo y tomé aire.

    El gato saltó sobre la mesa.

    —Bájate, Chícharo.

    Escuchamos la grabación. Mi voz decía «Abuela, te cantamos…» y enseguida se oía un golpe, un maullido y la risa de mamá.

    La borré.

    Para el segundo intento, mamá se llevó al gato a la sala. Yo acomodé el florero y volví a empezar. Esta vez llegué hasta la mitad de la canción. Entonces mi hermano abrió la puerta.

    —¿Ya se puede hacer ruido?

    Borré también esa.

    Me fui al cuarto y cerré la puerta. Canté bajito, pendiente de que nadie entrara. Cuando terminé, me acerqué el teléfono al oído para escuchar la grabación. La canción estaba completa, pero casi se perdía entre el ruido de los coches de afuera.

    Mamá tocó.

    —La abuela mandó un mensaje. Dice que cómo vamos.

    Miré la pantalla. Me quedaba batería para intentarlo otra vez.

    Volvimos a la mesa. Le pedí a mi hermano que cantara conmigo. Mamá puso el teléfono un poco más cerca y Chícharo se acostó debajo de la silla.

    Cantamos. Mi hermano entró tarde. Yo me reí en una palabra. Desde el piso llegó un maullido largo.

    Esta vez apreté enviar.

    Al rato llamó mi abuela. Había puesto la canción en la bocina de su cocina.

    —Espérame —dijo—. Quiero escuchar otra vez la parte del gato.

    ¿Cuáles son los elementos del género narrativo?

    Puedes reconocer los elementos del género narrativo en el cuento de Julia: quién cuenta, quiénes participan, qué hacen, cuándo y dónde sucede.

    ElementoQué permite reconocerEn «La parte del gato»
    NarradorLa voz que cuenta.Julia relata en primera persona: «Puse el celular de mamá frente al florero».
    PersonajesQuienes participan en lo que sucede.Julia, mamá, su hermano, su abuela y Chícharo graban, interrumpen o escuchan la canción.
    AcciónLos hechos y decisiones que seguimos.Julia graba, borra, cambia de lugar y decide enviar una grabación con interrupciones.
    TiempoCuándo sucede la historia y cuánto tiempo pasa.Es el cumpleaños de la abuela; seguimos varios intentos y la llamada posterior.
    EspacioLos lugares donde ocurre la historia.La mesa de la casa y el cuarto de Julia; la abuela escucha desde su cocina.

    ¿Quién escribe, quién narra y quién lee en voz alta?

    Quien escribe crea el texto y elige la voz que contará la historia: el narrador. Anna Navarro Pascual, en su recurso sobre el narrador para el INTEF, distingue esas funciones y explica que la voz puede participar en la historia o contar desde fuera.

    Julia cuenta lo que le pasó. Tú puedes leer sus palabras en voz alta y el abuelo puede tomar el siguiente turno: ambos le prestan la voz. Ese «yo» de «puse», «borré» y «me fui» sigue siendo de Julia.

    Para distinguir los tipos de narrador, fíjate en si participa en lo ocurrido y cuánto sabe.

    ¿Qué formas o subgéneros narrativos hay?

    Cuento, novela, fábula, mito y leyenda son algunas formas narrativas. La Secretaría de Educación Pública, en su clase «Textos Narrativos», propone comparar relatos breves por su origen, intención y circulación. Advierte que ofrece una propuesta entre otras posibles.

    FormaQué ayuda a reconocerla
    CuentoNarra una historia breve y suele concentrarse en una situación. Los intentos de Julia permiten reconocer qué es un cuento.
    NovelaDispone de mayor extensión para desarrollar personajes, relaciones y sucesos. En qué es una novela puedes ver cómo se desarrolla una historia más larga.
    FábulaCuenta con intención didáctica o crítica, a menudo mediante animales con rasgos humanos. La enseñanza puede expresarse en una moraleja.
    MitoRelato tradicional que puede explicar orígenes y dar sentido a creencias de una comunidad; suelen intervenir dioses u otros seres extraordinarios.
    LeyendaRelato tradicional ligado a lugares, personajes o sucesos que se presentan como reales, y que puede incorporar hechos extraordinarios.

    Puedes encontrar la fábula entre los relatos y también entre las obras didácticas: cuenta una historia para enseñar o hacer una crítica. Otros relatos terminan con una imagen o una pregunta. El de Julia cierra con la abuela queriendo escuchar al gato.

    Puedes comparar extensión y desarrollo en las diferencias entre cuento y novela.

    ¿Cómo se relacionan narración y ficción?

    Narrar permite contar tanto sucesos inventados como hechos que se presentan como reales. Jean-Marie Schaeffer, en The living handbook of narratology, explica que narrativa y ficción son categorías que se cruzan. Cuando alguien relata hechos reales, esperamos que responda por lo que afirma.

    El audio de tu hermana cuenta algo que le ocurrió; la historia de Julia la inventamos para esta pieza. Al leer una leyenda o un mito, conviene saber quién lo cuenta y qué lugar tiene en su tradición; eso también forma parte de conocer el relato.

    ¿Cómo se organiza una narración?

    Planteamiento, nudo y desenlace describen un recorrido clásico: conocemos una situación, seguimos sus dificultades y llegamos a un cierre. En el cuento, Julia prepara la canción, intenta grabarla y recibe la llamada de la abuela.

    Navarro Pascual explica en «Acción», del INTEF que también hay otras formas de organizar un relato. Quien narra puede alterar el orden de los hechos o dejar preguntas abiertas. Si empezáramos por la abuela pidiendo escuchar al gato, contaríamos después cómo llegó ese maullido a la grabación.

    Si estás acompañando una tarea, puedes señalar «La borré» y preguntar quién habla. Si a tu hija le dio risa la grabación, vuelve a leer el maullido. La tabla puede esperar.

    Fuentes

    • M.ª Isabel Cortijo Delgado. «Narrativo», en Los géneros literarios. Concepto y clasificación. INTEF, 2021, apartado «Cuéntame»: elementos, prosa y verso, descripción y diálogo. Se consultó la explicación; sus ejemplos literarios no se reproducen.
    • Anna Navarro Pascual. El texto narrativo. Conceptos y elementos básicos. INTEF, 2021: «Narrador», definición y apartados de narrador interno y externo; y «Acción», estructura clásica, variaciones y finales abiertos.
    • Secretaría de Educación Pública. «Textos Narrativos». Nueva Escuela Mexicana Digital, ficha de clase, 6 de febrero de 2025. Caracterizaciones iniciales de cuento, fábula, mito y leyenda; se toman como orientación, con los matices del artículo.
    • M.ª Isabel Cortijo Delgado. «Subgéneros», en El género didáctico. INTEF, s. f., introducción y apartado «Fábula»: intención didáctica o crítica y posibilidad de prosa o verso.
    • Colegio de Literatura de la Escuela Nacional Preparatoria, UNAM. «Novela», s. f., definición y apartado «Extensión». Apoyo para la comparación orientativa con el cuento.
    • Jean-Marie Schaeffer. «Fictional vs. Factual Narration», en Peter Hühn y otros, eds., The living handbook of narratology. Hamburg University, versión web revisada el 20 de septiembre de 2013. Se leyeron «Definition», «The Validity of the Fact/Fiction Opposition» y «Fact and Fiction, Narrative and Non-narrative».

    Fuentes consultadas el 9 de octubre de 2026. La parte del gato es un cuento original de esta pieza, del Equipo Editorial. Julia y su familia son personajes inventados.

  • Elementos del cuento: cuáles son y cómo reconocerlos

    Elementos del cuento: cuáles son y cómo reconocerlos

    En la sala, lees un cuento en voz alta y cambias de voz cada vez que habla un personaje. Entre un diálogo y otro, alguien cuenta lo que pasa. Vuelves al principio para buscar quién es.

    Los elementos del cuento son los componentes con los que se construye una narración: personajes, narrador, acción, tiempo y espacio. Reconocerlos permite decir quién participa, quién cuenta, qué ocurre y dónde y cuándo sucede. Puedes encontrarlos siguiendo las pistas del texto, aunque el relato deje algunos detalles abiertos.

    ¿Cuáles son los elementos de un cuento?

    Puedes empezar por cinco preguntas. Cada una te lleva a un elemento y te ayuda a mirar de cerca cómo está hecho un cuento:

    • Personajes: ¿a quién le pasa algo? Son quienes participan en los hechos.
    • Narrador: ¿quién cuenta? Es la voz que relata la historia.
    • Acción: ¿qué ocurre? Son los hechos y cambios que seguimos al leer.
    • Tiempo: ¿cuándo sucede? Indica cuándo ocurren los hechos, cuánto duran y en qué orden se cuentan.
    • Espacio: ¿dónde sucede? Son los lugares en los que transcurre la historia.

    Anna Navarro Pascual, en su recurso sobre el texto narrativo para el INTEF, organiza la explicación alrededor de esos componentes. El Colegio de Literatura de la ENP, en la UNAM, incluye también la atmósfera en su propuesta de lectura. Si acompañas una tarea, mira qué nombres usa el material de la escuela y busca qué pregunta responde cada uno.

    ¿Cómo reconocer los elementos del cuento en un ejemplo?

    Lee primero La lluvia en un frasco de corrido. Después puedes volver a las frases de la tabla para explicar de dónde sale cada respuesta.

    La lluvia en un frasco

    El sábado, después del desayuno, mi hermana Vera puso el celular de mamá sobre la mesa de la cocina.

    —Vamos a mandarle a la abuela un sonido. Que adivine qué es.

    Mamá abrió la grabadora y nos dejó probar. Vera echó un puño de frijoles en un frasco, apretó la tapa y me lo dio.

    —Muévelo despacito.

    Lo incliné de un lado a otro. Los frijoles rodaron contra el vidrio.

    —Parece lluvia —dije.

    Vera acercó el celular. Yo miré por la ventana: en el patio, el sol le daba de lleno al perro, que dormía junto a su plato.

    Cuando terminamos, mamá puso la grabación. Primero se oyó una silla. Luego mi voz diciendo «parece lluvia».

    —Ya le dijiste —dijo Vera.

    Grabamos otra vez. Esta vez me quedé callado. El frasco sonaba suave, hasta que el perro entró y soltó un ladrido junto a la mesa.

    Vera dejó el celular boca abajo.

    —Ahora va a adivinar al perro.

    Nos fuimos al pasillo y cerramos la puerta de la cocina. Yo sostuve el frasco con las dos manos. Vera me hizo una señal y empecé a moverlo.

    Del otro lado, el perro rascó la puerta.

    Vera levantó un dedo. Seguimos grabando.

    Después escuchó todo, desde el primer frijol hasta el último rasguño.

    —Esta sí —dijo.

    Mamá le mandó el sonido a la abuela. La respuesta llegó cuando estábamos guardando los frijoles:

    —¿Está lloviendo y alguien quiere entrar?

    Vera miró al perro, que se había acostado sobre mis pies.

    —Casi, abuela. La lluvia quiere salir del frasco.

    Las pistas de La lluvia en un frasco

    Podemos señalar a Vera, seguirla de la cocina al pasillo y escuchar cómo su hermano cuenta lo que hicieron. La tabla reúne las pistas para volver a buscarlas en el cuento.

    ElementoEn este cuentoPista que puedes señalar
    PersonajesVera, su hermano, mamá, el perro y la abuela.Vera propone grabar; el hermano mueve el frasco; mamá manda el mensaje; el perro interrumpe; la abuela responde.
    NarradorEl hermano de Vera cuenta en primera persona.«Mi hermana Vera» y «me quedé callado».
    AcciónIntentan grabar una adivinanza sonora y deciden qué ruidos conservar.«Grabamos otra vez» y «Esta sí».
    TiempoUn sábado, después del desayuno.La primera frase sitúa la historia; los intentos ocurren después.
    EspacioLa cocina y el pasillo; también vemos el patio desde la ventana.«Nos fuimos al pasillo y cerramos la puerta de la cocina».

    ¿Cómo distinguir a los personajes?

    Fíjate en lo que hacen y en lo que les importa. Vera protagoniza este cuento: propone el juego, dirige los intentos y escoge la grabación. Su hermano la acompaña y cuenta lo que pasa. Mamá les ayuda con el celular, el perro mete sus ruidos y la abuela escucha el mensaje y responde.

    El perro complica la grabación, aunque también aporta el sonido que Vera decide conservar. En esta historia podemos explicar la dificultad sin asignarle un villano. Si una tarea pide nombrar esos papeles, puedes comparar las funciones de protagonista, antagonista y personajes secundarios.

    ¿Cómo saber quién narra el cuento?

    El narrador de La lluvia en un frasco es el hermano de Vera. Dice «lo incliné» y «nos fuimos»: participa en los hechos y los cuenta en primera persona. Vera lleva la iniciativa; él nos cuenta cómo salió el juego.

    Navarro Pascual distingue entre quien escribe y quien narra: la persona autora crea el relato y la voz narradora cuenta los sucesos. Cuando tú lees «mi hermana Vera» en voz alta, prestas tu voz a ese hermano inventado.

    También hay narradores que cuentan desde fuera de la acción. Podríamos abrir con «Vera puso el celular sobre la mesa». Esa frase está en tercera persona; para saber cuánto conoce esa voz, habría que seguir leyendo. Un narrador omnisciente puede contar lo que piensan y sienten distintos personajes, además de sus acciones. Los tipos de narrador ayudan a separar quién participa, cómo habla y qué sabe.

    ¿Qué diferencia hay entre acción y trama?

    La acción reúne lo que sucede; la trama ordena y enlaza esos sucesos para contar la historia. Para verlo, basta volver al ruido que obliga a los hermanos a grabar otra vez.

    En el cuento, el hermano dice qué sonido están haciendo y revela la respuesta. Por eso vuelven a grabar. El perro ladra, así que buscan otro lugar. Los rasguños se cuelan también, y Vera decide conservarlos.

    El conflicto surge cuando Vera intenta grabar su adivinanza y se cuelan sonidos que pueden arruinar la sorpresa. Al final, Vera escucha los rasguños y decide guardar esa toma.

    ¿Cómo reconocer el tiempo y el espacio?

    Busca palabras que indiquen cuándo y dónde ocurre la historia. «El sábado, después del desayuno» nos sitúa en un momento; «cocina» y «pasillo» nos permiten seguir el recorrido. El texto deja sin precisar el año y la duración exacta de los intentos. Para saber cuánto duraron las grabaciones, buscas pistas en lo que cuenta el hermano; para saber cuánto tardaste en leer el cuento, miras el reloj.

    El Portal Académico del CCH, de la UNAM, explica cómo el espacio se relaciona con las acciones de los personajes. En nuestro cuento, cerrar la puerta cambia los sonidos que llegan a la grabación: el perro queda del otro lado y puede rascarla.

    El cuento dice «cocina». Si tú la imaginas con azulejos verdes, esa parte la pusiste tú. También queda por imaginar dónde está la abuela cuando escucha el mensaje. Puedes seguir buscando esas pistas al mirar el tiempo y el espacio de una narración.

    ¿Qué diferencia hay entre elementos y partes del cuento?

    Cuando miras los elementos, buscas a los personajes, escuchas quién cuenta y ubicas lo que sucede. Cuando miras las partes, sigues el recorrido del relato: inicio, desarrollo o nudo y desenlace, en su organización clásica.

    Si observas…Te preguntas…En el ejemplo
    Elementos¿Quién participa, quién cuenta, qué pasa y dónde y cuándo?Vera graba; su hermano narra; están en casa un sábado.
    Partes¿Cómo empieza, qué se complica y cómo cierra?Proponen el juego, prueban grabaciones y reciben la respuesta de la abuela.

    Vera aparece en distintos momentos del relato; sigue siendo personaje mientras el cuento avanza. Para mirar cada tramo con calma, puedes pasar a las partes de un cuento explicadas con un ejemplo.

    ¿Cómo conversar sobre los elementos al leer juntos?

    Puedes elegir una sola pregunta y volver al renglón que ayuda a responderla. Si tu hijo dice que Vera cuenta porque habla mucho, comparen lo que ella dice entre rayas con «mi hermana Vera», la frase del narrador.

    Si tienen ganas de jugar, prueba a cambiar la voz: «Puse el celular de mamá sobre la mesa. Mi hermano estaba junto al frasco». Ahora cuenta Vera. Pueden seguir desde ahí y decidir qué quiere contar ella sobre el ruido del perro.

    También pueden dejar la explicación para otro día. Si tu hijo quiere escuchar otra vez la respuesta de la abuela, vuelve a ese renglón y deja que Vera conteste.

    Fuentes

    Fuentes consultadas el 9 de octubre de 2026. La lluvia en un frasco es un cuento original preparado para esta pieza.