Mientras doblas una pijama, te acuerdas de una canción de tu infancia. Te sabes la melodía completa y solo la mitad de las palabras; donde se te olvidan, inventas otra rima.
La literatura infantil reúne obras creadas para niñas y niños y otras que han hecho suyas al leerlas o escucharlas. Incluye cuentos, novelas, poemas, teatro y relatos contados con imágenes. Puedes descubrirla al leer juntos, escuchar una historia o jugar con las palabras: cada obra propone una manera de imaginar y de mirar.
Si eres mamá, abuelo o maestra, puedes compartir cualquiera de esas experiencias. La palabra infantil señala al público; los géneros literarios ayudan a distinguir cómo se expresa una obra. Un poema y una novela pueden dirigirse a la misma niña. Ella puede pedirte que repitas un verso o que sigas leyendo hasta saber qué pasó.
¿Qué tipos de literatura infantil puedes encontrar?
Puedes encontrar relatos para seguir una aventura, poemas para escuchar las palabras y obras de teatro para repartir voces. Isabel Tejerina Lobo, en su estudio sobre literatura infantil, incluye esas formas y atiende tanto a las obras creadas para la infancia como a las que esta ha hecho suyas.
Con el libro abierto, pueden probar alguna de estas maneras de leer.
| Si abres… | Qué puedes encontrar | Una manera de compartirlo |
|---|---|---|
| Un cuento | Una historia breve que sigue de cerca algo que les pasa a sus personajes. | Leer hasta el final y volver a la escena que quieran escuchar otra vez. |
| Una novela | Una historia con espacio para acompañar a los personajes mientras les ocurren más cosas. | Dejar el separador donde se quedaron y recordar qué pasó antes de continuar. |
| Un libro de poemas | Palabras que llaman la atención por su sonido, sus imágenes o su manera de decir algo. | Leer uno en voz alta y repetir el verso que les guste. |
| Una obra de teatro | Personajes que hablan y actúan, con indicaciones para llevarlos a escena. | Repartir las voces y dejar que un gesto acompañe las palabras. |
También encontrarás historias contadas en un poema y canciones dentro de una novela. Pilar, la niña del poema que vamos a leer, vuelve de la playa sin sus zapatos.
¿Qué lugar tienen el álbum ilustrado y el cómic?
El álbum y el cómic permiten seguir una historia con imágenes. Emma Bosch, al estudiar los álbumes sin palabras, propone fijarse en la página para el álbum y en la viñeta para el cómic. Al abrir uno, observa qué aparece y qué cambia al pasar a la imagen siguiente.
También hay álbumes que cuentan sin palabras. IBBY reúne este tipo de libros en sus colecciones Silent Books. Puedes buscar por dónde entra un personaje, seguirlo de página en página y detenerte donde desaparece.
Cuando una ilustración les haga volver atrás, dejen el libro abierto. Quizá alguien encontró un detalle que tú habías pasado de largo. En cómo cuentan las imágenes en un álbum ilustrado puedes probarlo con una escena inventada.
¿Qué ejemplo de literatura infantil podemos leer juntos?
Los zapaticos de rosa, de José Martí, permite escuchar un poema y seguir una historia a la vez. La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes ofrece una edición digital en español de 1999. Al comenzar, Pilar sale de paseo con su madre; después entrega sus zapatos a una niña enferma que encuentra junto al mar.
Lee el primer verso despacio: «Hay sol bueno y mar de espuma». La frase deja ver la playa antes de que empiece el paseo. Si una palabra les resulta extraña, pueden detenerse a buscarla y luego volver al renglón donde se quedaron.
Al final, prueba a fijarte en la madre. Primero le pide a Pilar que cuide sus zapatos; después quiere saber qué le pasa a la niña enferma. Comparte lo que viste y escucha qué encontró quien leyó contigo. Tal vez quiera hablar de los zapatos o volver a la playa del comienzo.
El poema aborda la pobreza y la enfermedad. Léelo antes de compartirlo para decidir si les interesa conversar sobre esos asuntos hoy. Puedes seguir con otros poemas para leer en voz alta cuando quieran escuchar otra voz.
Si prefieren una historia breve en prosa, en la explicación de qué es un cuento, con una historia completa encontrarán un relato original para leer juntos.
¿También cuentan las canciones y las adivinanzas?
Las canciones, las adivinanzas y los juegos de palabras forman parte de una concepción amplia de la literatura infantil. Juan Cervera los incluye en «En torno a la literatura infantil», donde presta atención a su uso artístico y lúdico.
Puedes cantar aquella canción como la recuerdas o preguntarle a alguien de tu familia cómo seguía. Si aparece otra versión, pueden escuchar las dos. Tal vez en una casa cambiaban el nombre y en otra alargaban el último sonido.
Cervera también advertía del riesgo de convertir la literatura en una sucesión de ejercicios. Si la adivinanza provoca otra, sigan jugando. Si al terminar el poema alguien quiere quedarse callado, pueden cerrar el libro ahí. Algunas obras dejan una enseñanza expresa; en otras, quien lee se queda con una imagen o una pregunta.
¿Dónde entran los libros informativos para niños?
Los libros informativos ayudan a explorar preguntas sobre el mundo: cómo vive un animal, qué muestra un mapa o de dónde viene una roca. Pueden compartir el librero con cuentos y poemas. Mira qué ofrece la página: datos y explicaciones, una historia o un juego con las palabras. Algunos libros combinan esas posibilidades.
Tejerina distingue los libros de conocimientos de las obras literarias. En casa puedes conservar esa diferencia y disfrutar los dos: una historia sobre un perro y una explicación sobre cómo se comunica responden a curiosidades distintas.
En esta escena inventada, una tía acaba de leer un cuento con su sobrino. Él vuelve al dibujo del perro y señala sus orejas. Ella piensa que quiere escuchar el cuento otra vez, pero el niño pregunta por qué su perro las mueve cuando oye la puerta.
La tía puede buscar un libro informativo sobre perros o quedarse mirando el dibujo con él. Cuando vuelvan a la biblioteca, podrá pedir un libro que explique cómo se comunican los perros.
¿Por dónde seguir descubriendo lecturas?
Puedes partir de lo que les hizo detenerse en una página: una acción, un dibujo, el sonido de una palabra. Al pedir ayuda en una biblioteca, lleva ese detalle. «Buscamos algo con animales» abre muchas opciones; «quiere saber por qué su perro mueve las orejas» le cuenta a quien te atiende qué están buscando.
Prueba a abrir un libro y compartir una página. Quizá tú leas mientras tu hija mira; quizá ella quiera leer un fragmento y dejarte el siguiente. Al pedir una recomendación, di si buscan una historia para escuchar, un libro que puedas leerle o uno que ella lea por su cuenta.
Si la duda está en cuál llevarte, la guía para elegir un cuento según sus intereses y la ocasión te ayuda a decidir. Deja cerca el libro al que quieran volver. Tal vez mañana empiecen por el mismo perro.
Fuentes
- Emma Bosch Andreu. «¿Cuántas palabras puede tener un álbum sin palabras?». Ocnos, 8, 2012, pp. 75–88; se usan las definiciones de las pp. 75–76. DOI: 10.18239/ocnos_2012.08.07.
- Isabel Tejerina Lobo. «Literatura infantil y formación de un nuevo maestro». En J. J. Monge y R. Portillo (coords.), La formación del profesorado desde una perspectiva interdisciplinar: retos ante el siglo XXI. Universidad de Cantabria, 1997, pp. 275–293. Edición digital de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2005. Apartados «El concepto y los géneros de la Literatura Infantil» y «Corpus de la Literatura Infantil».
- Juan Cervera Borrás. «En torno a la literatura infantil». Cauce, 12, Universidad de Sevilla, 1989, pp. 157–168. Edición digital de la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 2003. Apartados «Concepto de literatura infantil» e «Instrumentalización de la literatura infantil».
- International Board on Books for Young People (IBBY). «Silent Books», s. f. Descripción institucional de las colecciones de álbumes sin palabras.
- José Martí. Los zapaticos de rosa. Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, 1999, edición digital en español. Poema completo leído; comentario sobre el comienzo y el encuentro de Pilar con la niña enferma. La ficha bibliográfica anota otra edición: León, Everest, 1997.
Fuentes consultadas el 9 de octubre de 2026. La escena de la tía y su sobrino es una situación inventada para esta pieza.











