Retrato en sepia, una novela llena de intriga y salpicada de historia
Retrato en sepia es una novela histórica, deliciosamente redactada e impresionantemente bien investigada de Isabel Allende , galardonada autora Chilena. Narrada en la voz de Aurora Del Valle, nos transporta a finales del siglo XIX en Chile, y nos invita a reencontrarnos con personajes de Hija de la fortuna y de La casa de los espíritus, novelas cumbre en la obra de la autora.
La protagonista sufre un trauma brutal que determina su carácter y borra de su mente los primeros cinco años de su vida. Criada por su ambiciosa abuela, Paulina del Valle, crece en un ambiente privilegiado, libre de muchas de las limitaciones que oprimen a las mujeres de su época, pero atormentada por horribles pesadillas. Cuando debe afrontar la traición del hombre que ama y la soledad, decide explorar el misterio de su pasado.
La historia, dividida en tres partes, comienza a narrarse en 1862, una época muy marcada por la sumisión de las mujeres y las grandes diferencias entre clases sociales.
La primera sección de la novela habla de la infancia de Aurora en San Francisco, California. Su madre muere al darla a luz y su padre desaparece de su vida, por lo que pasa sus primeros años bajo el cuidado de sus abuelos maternos, pero cuando su abuelo muere, la pequeña Aurora es enviada con su abuela paterna, Paulina del Valle. Paulina es una mujer enérgica, independiente, voluntariosa e impositiva quien ejerce una enorme influencia sobre su nieta. Adora a la niña, y la cría rodeada de todas las comodidades. Sin embargo, Aurora resulta ser una niña solitaria, que sufre recurrentes pesadillas que es incapaz de comprender.
En la segunda y tercera partes de la novela, se relatan la adolescencia y la la edad adulta de Aurora. En estos años la joven, que empieza a desarrollar una profesión como fotógrafa, viaja con su abuela a Europa y allí se enamora de Diego Domínguez, quien se convierte en su marido. Su matrimonio resulta ser de lo más infeliz cuando descubre que Diego sólo la utiliza como tapadera para ocultar sus amores con su cuñada. Aurora acabará alejándose de su marido y buscando el amor en otro lugar, a la vez que va descubriendo la verdad acerca de su pasado y de su familia. Es sólo al final de la obra que la joven alcanza a conocer la raíz de sus pesadillas, relacionada con la verdadera razón de la muerte de su abuelo.


¿Cuántas veces lo hemos dicho? ¿A cuántas personas hemos escuchado decirlo? Más de una, seguro. Es un propósito muy positivo que, al lograrlo, nos puede resultar verdaderamente beneficioso: Leer nos ayuda a abrir puertas a mundos nuevos, a expandir nuestros horizontes, a obtener información valiosa que nos ayudará a resolver situaciones en el futuro, a conocer opiniones de otras personas sobre temas específicos, a ejercitar la imaginación y la memoria y quién sabe cuántas cosas más. Pero todo esto ya lo sabíamos ¿verdad? Es la razón por la que nos interesa formar éste hábito. Ahora sólo nos falta eso, cambiar el estatus de propósito a hábito. Pero ¿cómo?

Decidimos hacer esta publicación sobre las aplicaciones comerciales de la escritura, porque a todos los que nos interesa dedicarnos a escribir nos pasa por la cabeza el “¿y de qué voy a vivir?”. Nos gusta pensar que los libros que publiquemos serán un éxito, y deseamos que sí lo vayan a ser, pero mientras tanto, tenemos que comer todos los días y por lo menos tres veces, si se puede. Lo bueno es que hay muchos ámbitos en los que podemos trabajar además de en nuestros textos personales, y precisamente a eso dedicaremos este pequeño artículo.




Hay veces que leer en casa no es suficiente; en ocasiones necesitamos despejarnos, tomar algo, incluso distraernos de la lectura, escuchar cosas diferentes a lo que estamos acostumbrados. Por suerte, en la inmensa capital mexicana hay miles de lugares donde podemos hacer esto. Sentarnos, pedir un café, abrir el libro y comenzar a devorar las palabras.



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