Escribir cuentos

Cómo escribir un cuento en casa o en el salón: de dónde salen las ideas, cómo se arma la historia y cómo hacer que tu peque sea el protagonista, con consejos de escritores. Empieza por cómo escribir un cuento para niños.

  • Cómo escribir un cuento para niños: ejemplo y revisión

    Cómo escribir un cuento para niños: ejemplo y revisión

    El café se enfría junto al cuaderno mientras lees la primera frase de tu cuento. Donde escribiste «se dirigió hacia la puerta», te sale decir «fue a la puerta». Dejas la taza y corriges esas palabras.

    Para escribir un cuento para niños, elige quién va a leerlo o escucharlo, dale a un personaje algo que quiera hacer y cuenta qué ocurre cuando lo intenta. Después trabaja las palabras, los diálogos y las pausas. Lee el borrador en voz alta y reescribe los pasajes donde pierdes el hilo o te trabas.

    Si eres mamá, tío o maestra y quieres escribir una historia para compartir, puedes empezar con una sola escena. Puedes volver a qué es un cuento si quieres reconocer sus rasgos antes de empezar.

    ¿Cómo empezar a escribir un cuento infantil?

    Empieza por decidir quién va a encontrarse con la historia y cómo la va a leer. Anota algo que puedas imaginar: «Lo voy a leer en casa con mi sobrina, a quien le gusta guardar cosas que encuentra en los paseos».

    La Secretaría de Educación Pública, en su propuesta para escribir un cuento, separa la planeación, la redacción y la revisión. Para probar ese recorrido, puedes hacer lo siguiente:

    1. Elige la situación de lectura. Piensa si prestarás tu voz o si alguien leerá por su cuenta. En el segundo caso, prueba una página con el tipo de frases que esa persona suele leer.
    2. Dale una intención al personaje. Inés quiere abrir un museo y recibir a su primer visitante.
    3. Escribe lo que cambia. Su abuelo mira los objetos enseguida; ella quisiera que la visita durara. Tiene que encontrar qué más puede mostrarle.
    4. Llega hasta un cierre. Deja un final provisional, aunque después lo cambies. Con el cuento entero delante puedes ver qué necesitas contar antes para que se entienda el final y qué puedes quitar.

    Si todavía falta la idea, puedes conversar a partir de estas preguntas para encontrar ideas para un cuento. Guarda una respuesta que te dé ganas de seguir; las demás pueden esperar en el cuaderno.

    ¿Cómo queda el cuento? Un ejemplo para leer en voz alta

    Inés tiene una caja de zapatos, tres objetos y entradas de papel para su museo. Este cuento es original de la pieza y lo proponemos para leer juntos. Puedes seguir hasta el final y volver después a sus frases.

    El museo de Inés

    Inés puso una caja de zapatos sobre una silla. Dentro acomodó una piedra blanca, un botón azul y un boleto de autobús tan arrugado que parecía una pasa.

    Preparó tres letreros: PIEDRA, BOTÓN, BOLETO. Luego cortó entradas de papel y se sentó a esperar.

    Su abuelo apareció en el pasillo con la bolsa del mandado.

    —Está abierto —dijo Inés.

    El abuelo recibió una entrada. Miró la piedra, el botón y el boleto.

    —Qué bien acomodado.

    Ya estaba doblando su entrada para guardarla. Inés había tardado toda la mañana en preparar el museo.

    —Falta una cosa.

    Sacó la piedra y se la puso en la mano.

    —Esta viajó en mi zapato desde el parque hasta la casa.

    El abuelo la sostuvo entre dos dedos.

    —¿Todo el camino?

    —Por eso caminaba de ladito.

    Él probó a dar unos pasos de lado. La bolsa del mandado le golpeó la rodilla. Inés se rio.

    Después levantó el boleto.

    —Y con este fuimos a ver el mar. Me dormí a la ida, pero a la vuelta vi un perro en una moto.

    El abuelo dejó la bolsa en el piso.

    —Yo también lo vi. Llevaba lentes.

    Se quedaron un rato hablando del perro. Luego el abuelo señaló el botón.

    Inés le dio vuelta. Tenía cuatro agujeros y un hilo corto.

    —De este todavía no sé nada.

    El abuelo miró su propia camisa. Le faltaba un botón azul.

    Inés acercó el botón al hueco de la camisa.

    —Préstamo del museo —dijo Inés.

    Cuando él salió al mandado, llevaba el botón en el bolsillo y la entrada bien doblada junto a las monedas.

    ¿Qué palabras usar para escribir para niños?

    Usa palabras que dejen ver lo que sucede. «Inés había tardado toda la mañana» nos permite entender por qué le importa la visita. «Un boleto tan arrugado que parecía una pasa» permite imaginarlo con algo que puede haber en la cocina.

    Puedes conservar una palabra nueva si la escena da pistas. En «préstamo del museo», vemos que el botón sale de la caja y se va con el abuelo. Si al leer te preguntan qué significa, puedes explicarlo y seguir.

    Si una palabra detiene la lectura, vuelve a la frase. Tal vez baste con decir qué hace el personaje para que se entienda; quizá prefieras elegir otra palabra. Prueba las dos y escucha cuál te gusta.

    ¿Cómo dar ritmo a las frases?

    Alterna una frase que se detenga a mirar con otra que haga avanzar la acción. La primera oración del cuento coloca la caja; la siguiente nos deja mirar lo que guarda. Después de la pregunta «¿Todo el camino?», la respuesta de Inés llega enseguida.

    Una frase corta puede pedir una pausa: «Falta una cosa». Si pones todas las frases igual de cortas, el relato puede sonar entrecortado. Léelas juntas y escucha dónde te gustaría hacer una pausa.

    También puedes repetir una palabra o una frase cuando quieras que vuelva a sonar. Prueba la repetición dentro de tu cuento y escucha si añade algo. La rima es otra posibilidad; elige palabras por lo que quieres contar y comprueba después cómo suenan.

    ¿Cómo escribir diálogos que hagan avanzar el cuento?

    Haz que los personajes hablen porque quieren algo, preguntan o responden a lo que acaba de pasar. «Está abierto» sirve para invitar al abuelo. «Falta una cosa» lo detiene cuando está a punto de irse.

    Lee solo lo que dice Inés, dejando fuera las frases del narrador. Después lee lo que dice el abuelo. Si Inés dijera «Deseo que permanezcas más tiempo en esta exposición», tendrías la información, pero perderías la manera en que ella lo hace quedarse.

    Para puntuar, usamos raya al abrir las intervenciones y al introducir la voz del narrador. FundéuRAE explica la colocación de los signos junto a esas rayas. Mira este ejemplo inventado:

    —¿Se puede tocar? —preguntó el abuelo.

    La pregunta se cierra antes de la segunda raya. «Preguntó» empieza con minúscula y nos dice quién habló. Puedes añadir esa indicación cuando haga falta para seguir las voces; en otros turnos, la pregunta y la respuesta bastan para orientarnos.

    ¿Cómo mejorar un borrador con cambios concretos?

    Revisa una cosa a la vez: primero qué sucede, luego cómo lo cuentas. Esta tabla propone otras maneras de escribir momentos del museo y explica por qué elegimos las frases del relato.

    Una forma de contarloLa frase que elegimosQué cambia
    «Inés estaba decepcionada porque la visita estaba resultando breve».«Ya estaba doblando su entrada para guardarla. Inés había tardado toda la mañana en preparar el museo».El gesto del abuelo y el tiempo de preparación permiten entender qué le pasa a Inés.
    «El boleto estaba muy deteriorado».«Un boleto de autobús tan arrugado que parecía una pasa».La comparación permite imaginar la forma y la textura.
    «Quisiera mostrarte información adicional sobre las piezas».«Falta una cosa».Inés consigue detener al visitante con una frase que cabe en esa conversación.
    «Así aprendieron que todas las cosas tienen una historia».«Llevaba el botón en el bolsillo y la entrada bien doblada junto a las monedas».El cierre deja al abuelo salir con algo de la visita; quien lee puede pensar qué se lleva.

    Puedes nombrar una emoción directamente cuando esa frase te sirva. En este cuento elegimos mostrar el gesto y dejar que quien escucha haga su propia lectura. La moraleja también es una decisión: podrías buscar una enseñanza explícita, una sorpresa o una imagen con la cual cerrar.

    Si lo que se pierde es el orden de lo que sucede, vuelve a las partes de un cuento. En el museo contamos los hechos en el orden en que ocurren; también podrías abrir con el botón en el bolsillo y contar después cómo llegó allí.

    ¿Cómo revisar el cuento al leerlo en voz alta?

    Lee el cuento completo y marca dónde cambias las palabras, te quedas sin aire o necesitas volver atrás. Kathleen Merz, en su columna de consejos editoriales para álbumes ilustrados, recomienda escuchar esos tropiezos y cambios espontáneos durante cada revisión.

    Te proponemos probarlo también con tu cuento:

    1. Lee sin corregir sobre la marcha. Haz una marca al margen y sigue hasta el final para escuchar cómo suena el cuento completo.
    2. Vuelve a las marcas. Comprueba si falta una pausa, sobra una explicación o un «ella» deja dudas sobre quién actúa.
    3. Pide otra lectura. Si otra persona quiere prestarle su voz, escucha qué entiende sin que tú le expliques antes la escena.
    4. Invita a quien va a escucharlo. Si tiene ganas, comparte el cuento y deja que comente. Una pregunta sobre el botón puede llevarte al renglón que necesita una pista más.

    Si se distrae, puedes hacer una pausa. Quizá quiera seguir en otro momento. Anota en qué parte se distrajo y qué estaba pasando alrededor antes de decidir si el cuento necesita cambios.

    ¿Cuánto debe durar el cuento?

    Empieza con una escena que puedas contar de principio a fin. En el museo, el abuelo entra con prisa y acaba dejando la bolsa del mandado en el piso. Si necesitas otra escena para entender el final, añádela; si repites una explicación que ya se ve, prueba a quitarla.

    Si escribes para que alguien lea por su cuenta, también puedes ofrecerle una página y escuchar si quiere seguir. Después podrás decidir si lo dejas así, lo acortas o añades algo.

    ¿Qué hacer con la versión revisada?

    Guarda el borrador y ponle fecha a la versión que quieras compartir. Podrás volver a la frase anterior si al leer extrañas su sonido.

    Si quieres que tu hija, tu sobrino o tu nieta entre en la historia con su nombre y su mundo, puedes seguir con cómo escribir un cuento con tu peque como protagonista.

    Para revisar tu cuento, elige una página del borrador y léela en voz alta. Marca solo el primer lugar donde tu voz cambia lo que escribiste.

    Fuentes

    Fuentes consultadas el 9 de octubre de 2026. El museo de Inés y las alternativas de reescritura son textos originales preparados para esta pieza.

  • Ideas para un cuento: 12 preguntas para hacer en familia

    Ideas para un cuento: 12 preguntas para hacer en familia

    El paraguas sigue abierto junto a la puerta, secándose después del aguacero. Vas a guardarlo y se te ocurre que quizá está cansado de salir siempre cuando llueve.

    Para encontrar ideas para un cuento, elige algo cercano —un objeto, un lugar, un sonido— y haz una pregunta que cambie lo que suele pasar. Escoge una respuesta y pregunta qué haría el personaje después. Estas doce preguntas, con ejemplos inventados, son puntos de partida para conversar y guardar una primera escena.

    Si vas a inventar con tu hija, escoge una pregunta que también te dé curiosidad a ti. Quien protagonice puede ser un paraguas, una señora o un caracol. Si prefieren que la aventura lleve el nombre de tu peque, después pueden seguir con cómo escribir un cuento con tu hijo como protagonista.

    ¿Qué preguntas puedes hacer para inventar un cuento?

    Escoge una y deja que la respuesta te lleve a la siguiente pregunta. Las doce son propuestas para inventar; puedes cambiarlas o saltarte las que hoy les digan poco. Los ejemplos muestran una posibilidad entre muchas.

    1. Si un objeto de la casa pudiera pedir un día libre, ¿qué haría? El paraguas quiere salir cuando haya sol. Puedes preguntar quién lo acompañaría o adónde le gustaría ir.
    1. ¿Qué cambiaría si una cosa amaneciera de otro tamaño? Una cucharita crece tanto que atraviesa la cocina. Tal vez alguien tenga que sacar el desayuno al patio.
    1. ¿Qué lugar conocido podría aparecer donde nunca lo habías visto? En el último piso del edificio abre una playa. Para llegar hay que subir en el elevador con una cubeta.
    1. Si un animal tuviera un trabajo inesperado, ¿qué le encargarían? Un caracol reparte cartas. Quizá una de ellas tenga que llegar antes de que se enfríe un pastel.
    1. ¿Quién podría estar haciendo ese ruido? Debajo de la cama se oye un estornudo diminuto. Puede ser una hormiga que sacude su cobija; quien inventa decide.
    1. ¿Qué pasaría si algo cotidiano funcionara al revés? El espejo muestra la nuca de quien se asoma. Una peluquera lo pide prestado para terminar un corte.
    1. ¿Qué recibiría alguien en un paquete sin nombre? Una caja trae un pedazo de cielo nublado. Pueden decidir quién abre la tapa y dónde empieza a llover.
    1. ¿Qué quiere hacer un personaje por primera vez? Una señora quiere aprender a silbar para llamar a su perro. El perro puede reconocer otro sonido que ella haga.
    1. ¿Qué podría perder alguien que casi nunca pierde nada? Un pulpo pierde uno de sus guantes antes de salir. Puede revisar los bolsillos de quienes van con él.
    1. ¿Quién necesitaría ayuda para algo que tú sabes hacer? Un gigante quiere envolver un regalo muy pequeño. ¿A quién le pediría que sostuviera el papel?
    1. ¿Qué acuerdo tendrían que hacer dos personajes que quieren usar lo mismo? Una liebre quiere dormir en una hamaca y un oso quiere columpiarse. Prueba a imaginar lo que propone cada uno.
    1. ¿Qué detalle cambiarías de una tarde cualquiera? Alguien llega a casa con los zapatos cubiertos de arena, aunque viene de la biblioteca. Puedes seguir sus huellas para averiguar qué ocurrió.

    Puedes leer solo la pregunta y reservarte el ejemplo. Así, si tu hija propone que el paraguas quiere ir a una fiesta, sigues la fiesta. El día de sol puede quedarse para otra historia.

    Si vuelven una y otra vez a los dinosaurios, cambia el caracol por uno y escucha qué encargo le darían. También puedes buscar lecturas a partir de sus intereses para compartir algo de ese tema antes de inventar.

    ¿Cómo elegir una idea entre varias?

    Elige la que les dé ganas de contar qué pasa después. «Un paraguas» nombra una cosa. «Un paraguas se esconde para salir un día de sol» permite imaginar dónde se mete y quién lo encuentra.

    Guarda las otras ideas en una hoja. Si hoy salen una playa, un pulpo y un paquete, puedes preguntar con cuál quieren quedarse un rato. También pueden combinarlos si les interesa ver qué pasa cuando se encuentran.

    Scottish Book Trust propone dados de lugares, personajes y objetos para inventar historias. Puedes probar una variación con papelitos dibujados: junten dos, por ejemplo «paraguas» y «heladería», e imaginen qué haría el paraguas en la heladería. También pueden cambiar un papel y probar con otro lugar.

    ¿Cómo convertir una respuesta en el comienzo de un cuento?

    Toma una palabra de su respuesta y vuelve a ella. Si responde «quiere ir al parque», puedes continuar con «¿qué quiere hacer ahí?». Puedes esperar, añadir una idea tuya o dejar que dibuje lo que imagina.

    Veamos una conversación inventada entre una tía y su sobrina. La tía eligió la primera pregunta, la del objeto que pide un día libre:

    —El paraguas quiere salir cuando haya sol.

    —¿Qué quiere hacer afuera?

    —Comerse un helado.

    —Yo me lo imagino esperando en la fila. ¿Cómo lo pide?

    —Se abre y cierra. Pero tira todos los conos.

    La tía anota «se abre y cierra» y «tira todos los conos». Le lee esas frases a su sobrina, que añade:

    —Luego le ponen uno en cada punta.

    Con esas respuestas pueden empezar así:

    El paraguas salió de casa una mañana de sol. En la heladería se puso al final de la fila. Cuando le tocó pedir, se abrió de golpe y los conos del mostrador rodaron por el piso.

    Hasta ahí llegó nuestra primera escena. Pueden seguir con los helados en las puntas, cambiar la forma en que pide o dejarlo esperando mientras piensan qué sabor le gustaría.

    En «Construyendo un cuento», la SEP propone elegir un personaje, un lugar y un problema, e invita a contar la historia imaginada a la familia. En nuestro ejemplo aparecieron durante la conversación: el paraguas, la heladería y el desastre de los conos.

    Si la respuesta hubiera sido otra, la historia cambiaría. Puedes comparar estas posibilidades:

    Respuesta sobre el paraguasUna manera de seguirLa idea que empieza a aparecer
    «El paraguas quiere ir al parque».«¿Qué haría al llegar?».Busca una banca donde sentarse sin pinchar a nadie.
    «Quiere quedarse en casa».«¿Qué le gustaría hacer ahí?».Se acomoda a escuchar la lluvia desde adentro.
    «Quiere volverse sombrero».«¿Quién se lo pondría?».Busca una cabeza de su tamaño.

    ¿Cómo acompañar mientras inventan?

    Tú también puedes entrar en la historia: «Yo veo al paraguas con un helado de limón». Tu sobrina quizá lo quiera de fresa, o proponga que cada punta lleve un sabor. Anota su versión y sigan desde ahí.

    Cuando diga «no sé», ofrece algo concreto que pueda mirar o elegir: «¿Probamos con el paraguas o con ese zapato?». También puede dibujar, hacer el sonido del personaje o pedirte que cuentes tú. Si prefiere volver a jugar a otra cosa, guarda la hoja para después.

    ¿Qué hago si aparece algo personal?

    Si entre los conos y los helados tu hija empieza a contarte algo que le pasó en la escuela, puedes cerrar el cuaderno y escucharla. Después pregúntale si quiere guardarlo para sí o llevar alguna parte al cuento. También pueden volver al paraguas cuando ella quiera.

    Si dice que el paraguas está triste, pregunta qué le pasó dentro de la historia. Quizá perdió su helado o se quedó esperando a alguien. Escucha la explicación que quiera darle y sigan desde lo que le ocurrió al personaje.

    ¿Cómo pasar de la idea al papel?

    Anota la frase que quieran guardar y léesela a quien la inventó contigo. Con «se abre y cierra» puedes contar cómo se mueve el paraguas. Si quieres saber más de quien protagoniza, puedes seguir con cómo crear un personaje para un cuento infantil.

    Aprende en Casa propone el dictado con ayuda de un familiar al reescribir un cuento conocido. Puedes hacer lo mismo con la historia que inventaron: tú escribes y quien cuenta te dice qué pasa. Después pueden leer lo anotado y elegir qué quieren añadir.

    Para trabajar las palabras, los diálogos y el ritmo, sigue con cómo escribir y revisar un cuento para niños. Hoy pueden guardar una primera escena y una pregunta pendiente: ¿de qué sabor será el helado que le pondrán al paraguas en cada punta?

    Fuentes

    • Scottish Book Trust. «Make your own story cube», s. f. Actividad con dados de lugares, personajes y objetos. La variante con papelitos y sus combinaciones se propone para esta pieza.
    • Secretaría de Educación Pública. «Construyendo un cuento». Nueva Escuela Mexicana Digital, 6 de febrero de 2025. Pasaje de selección de tarjetas y conversación con familiares.
    • Secretaría de Educación Pública. «Dictas, revisas, lees y…». Aprende en Casa, 20 de junio de 2023; la página muestra también la fecha del 10 de octubre de 2024. Propuesta de dictado y reescritura con apoyo familiar.

    Fuentes consultadas el 9 de octubre de 2026. Las doce preguntas, sus ejemplos y la conversación del paraguas son propuestas originales preparadas para esta pieza.

  • Cómo escribir un cuento con tu hijo como protagonista

    Cómo escribir un cuento con tu hijo como protagonista

    La maleta ocupa medio pasillo. La mueves para pasar y sus ruedas traquetean sobre las juntas del piso: por un momento, parece que estás llevando un vagón.

    Para escribir un cuento con tu hijo como protagonista, elijan un detalle de su vida, algo que quiera hacer y una dificultad inventada. Cuenta qué intenta y cómo termina la aventura. Puedes escribir mientras te dicta, añadir sus dibujos y leerle el resultado para que decida qué conservar o cambiar.

    Si eres su mamá, su tío o su abuela, conoces detalles que pueden entrar en la historia: cómo llama al perro, con quién vuelve de la escuela, qué guarda en los bolsillos. Si les falta una idea, pueden empezar con las preguntas para inventar un cuento en familia.

    ¿Cómo empezar un cuento con tu hijo como protagonista?

    Elijan algo que le guste y conviértanlo en una acción. Si le gustan los trenes, puede querer llevar a alguien de viaje; si dibuja mapas, puede buscar un camino por la casa.

    La NAEYC, en su propuesta para contar historias en familia, invita a partir de sucesos cotidianos que el niño quiera contar y a escribirlos e ilustrarlos después. Para nuestro ejemplo vamos a inventar a Mara, una niña a la que le gusta dibujar recorridos y anunciar las paradas de un tren.

    Escribe el nombre que quiera llevar en el cuento y pregúntale qué detalle suyo le gustaría encontrar al leerlo. Puede aparecer la tía con quien juega, su forma de saludar o los lentes que deja junto a la cama. Si prefiere guardar un detalle para sí, elijan otro. Si quiere convertirse en una ardilla llamada Mara, pueden empezar por ahí.

    Después, dale algo que hacer. «Mara es curiosa» dice poco sobre la aventura. «Mara quiere llevar a su tía de viaje sin salir de la sala» ya permite imaginar una primera escena. Puedes ampliar ese trabajo con cómo crear un personaje para un cuento infantil.

    ¿Cómo puede participar mientras tú escribes?

    Puede contarte una escena, dictarte una frase o dibujar lo que ocurre. Teresa A. Byington y YaeBin Kim, en su artículo sobre las primeras formas de escritura infantil, describen el dictado a una persona adulta al hablar de escritura en preescolar. Aquí te proponemos usarlo para inventar juntos.

    Tú sostienes el lápiz y anotas lo que te dice. Si llama «estación de las pantuflas» al espacio bajo la cama, guarda esas palabras. Luego léeselas para comprobar que escribiste lo que quería contar.

    Cuando haga falta decidir, ofrece una elección pequeña: «¿La maleta sube al tren o se queda en la estación?». Espera su respuesta. También puedes proponer tú la siguiente escena y dejar que la cambie; quizá tú habías imaginado un vagón vacío y él quiere llenarlo de ardillas.

    Si ese día prefiere escuchar, cuéntale tu versión. Puede sumarse después con un dibujo o pedir otra historia. La hoja puede quedarse a medias.

    ¿Cómo usar la plantilla de ocho escenas?

    Te proponemos ocho escenas para pasar de los detalles elegidos a una aventura. Puedes copiar las casillas de la tabla o escribir cada escena en un papelito. Puedes unir, quitar o mover escenas según lo que quieran contar.

    EscenaEn el cuento de MaraPara su cuento
    1. Algo que le gusta hacerMara dibuja un recorrido por la sala.A ___ le gusta ___.
    2. Un planQuiere llevar a su tía de viaje.Esta vez quiere ___.
    3. Algo que complica el planLa maleta de la tía se atora en el túnel.Pero ocurre ___.
    4. Un primer intentoMara propone pasar la maleta de lado.Intenta ___.
    5. Qué pasa al intentarloEl túnel se cae y tapa las vías.Entonces ___.
    6. Una nueva decisiónMara cambia el recorrido para rodear el túnel.Decide ___.
    7. Qué hacen con esa ideaLas dos viajan por la ruta nueva.A partir de esa decisión, ___.
    8. Dónde dejamos la historiaLa tía pregunta por el tren de regreso.Al final ___.

    El primer intento puede salir bien; también pueden encontrar el final antes de llenar las demás casillas. Para mirar cómo se relacionan inicio, nudo y desenlace, puedes volver a las partes de un cuento explicadas con un ejemplo.

    Antes de unir las frases, decide quién contará. Anna Navarro Pascual, en su explicación del narrador para el INTEF, distingue la voz que participa en los sucesos de la que los cuenta desde fuera. Prueba «Dibujé un camino por la sala» si Mara va a contar su aventura, o «Mara dibujó un camino por la sala» si la contarás desde fuera.

    Si tu hija trae la consigna «hacer un cuento donde yo sea el protagonista», pueden empezar con «yo» y una acción que ella elija. La aventura puede ser inventada aunque el personaje lleve su nombre.

    ¿Cómo queda un cuento con esos detalles?

    Este cuento original sigue el recorrido de la plantilla. Mara y su tía son personajes inventados para este ejemplo. Puedes leerlo completo y después elegir con tu hijo qué cambiarían para contar su propia aventura.

    El tren de la sala

    Mara había dibujado un mapa: del sillón a la ventana, de la ventana a la mesa y de la mesa a la puerta. En el piso pegó tiras de papel para marcar las vías.

    Su tía llegó con una maleta amarilla.

    —¿Por aquí pasa el tren de la cocina? —preguntó.

    Mara miró el mapa.

    —Todavía no. Hoy vamos a la ventana.

    La tía se puso detrás de ella y arrastró la maleta. Avanzaron haciendo chu, chu, hasta un túnel que Mara había construido con dos cojines y una caja.

    Mara pasó agachada. La maleta se quedó atorada.

    —Hay que ponerla de lado —dijo.

    La tía la giró. Una esquina empujó un cojín, el cojín tumbó la caja y el túnel cayó encima de las vías.

    Mara se sentó junto al derrumbe. En su mapa, la raya atravesaba el túnel y seguía derechito hasta la ventana.

    La tía esperó con la mano en la agarradera.

    —Puedo dejar la maleta.

    Mara la miró. Le gustaban sus ruedas: sonaban como otro vagón.

    —Que venga. Pero por acá.

    Despegó una tira del piso. La puso junto a la pata de la mesa y añadió otra, haciendo una curva alrededor de los cojines. Después tachó un pedacito del mapa y dibujó la vuelta.

    El tren arrancó despacio. Mara pasó junto a la mesa; la tía la siguió. La maleta dio la curva rozando apenas una tira de papel.

    —Estación Ventana —anunció Mara.

    Se sentaron a mirar la calle. Del otro lado del vidrio, un señor esperaba a que su perro terminara de oler un árbol.

    La tía abrió la maleta y sacó sus pantuflas.

    —¿A qué hora sale el tren de regreso?

    Mara puso el mapa sobre sus rodillas.

    —Cuando se vaya el perro.

    ¿Cómo personalizar el cuento con los gustos de mi hijo?

    Elige algo que le guste a tu hijo e imagina qué hará con ello en el cuento. Mara dibuja un mapa y, cuando se cae el túnel, vuelve al papel para trazar otro camino. Puedes señalar el momento en que tacha la raya.

    Si tu hijo prefiere los animales, quizá quiera llevar un peluche hasta un refugio. La caja puede convertirse en una entrada estrecha y habrá que decidir cómo pasa el animal. Con el peluche en lugar de la maleta, tendrás que pensar qué intenta el personaje y cómo termina su viaje.

    También puede aparecer alguien de la familia con el nombre que tu hijo usa para llamarlo. Si juega con su abuelo, pueden viajar juntos en el cuento. Relee lo que dice y hace el abuelo y añade los gestos y las palabras que reconoces en él. Si alguien usa silla de ruedas, cuenta el recorrido que hace y el lugar por donde pasa, como parte de la escena.

    Cuando termines, lee el cuento y deja que te diga qué cambiaría. «Yo llevaría al perro» puede abrir una versión distinta. Guarda la anterior si quieren volver a leerla.

    ¿Cómo elegimos el final y guardamos la historia?

    Elijan dónde quieren despedirse del personaje. Mara puede llegar a su estación, cambiar el destino o quedarse dibujando el próximo viaje. También pueden cerrar con una enseñanza; en el cuento de Mara elegimos quedarnos junto a la ventana.

    Antes de pasar la historia en limpio, vuelve a leerla con quien la inventó contigo. Deténganse en la frase que te dictó y en la decisión de su personaje: puede pedirte que las cambies. Para trabajar después las palabras, los diálogos y el ritmo, puedes seguir la guía para escribir y revisar un cuento para niños.

    Si quieren darle forma de libro, doblen unas hojas y dejen sitio para los dibujos. Anoten quién inventó la historia, quién la escribió y quién la ilustró; una misma persona puede haber hecho varias cosas. Pongan la fecha y busquen un lugar para guardarla. Quien hizo los dibujos puede elegir cuál va en la portada.

    Fuentes

    • NAEYC. «Everyone Can Be a Storyteller», s. f. Adaptado de Message in a Backpack, Teaching Young Children 8(3), p. 22. Propuestas para contar sucesos cotidianos y escribir e ilustrar la historia.
    • Teresa A. Byington y YaeBin Kim. «Promoting Preschoolers’ Emergent Writing». Young Children 72(5), noviembre de 2017. Apartado «Understanding emergent writing»: dictado a una persona adulta.
    • Anna Navarro Pascual. «Narrador», en El texto narrativo. Conceptos y elementos básicos, INTEF, 2021. Apartados de narrador externo e interno. Autoría y año cotejados en los créditos del recurso.

    Fuentes consultadas el 9 de octubre de 2026. La plantilla y El tren de la sala se prepararon para esta pieza; las propuestas de escritura son orientaciones editoriales.

  • Edgar Keret comparte diez consejos para escritores

    Edgar Keret comparte diez consejos para escritores

    El autor israelí, Edgar Keret coparte diez consejos para escritores

    Hoy hablaremos parte del aprendizaje que Edgar Keret a adquirido y compartido con el mundo, aunque es bien sabido que cada escritor tiene su manera de crear: Hemingway afilaba varios lápices mientras pensaba y construía las historias que luego pasaría de su mente al papel, nunca dejaba de escribir a medio proceso sino que se detenía cuando todos los lápices perdían su punta; por otro lado Poe, otro famoso escritor estadounidense, creaba sus poemas y cuentos como si fueran ensayos teóricos: Escritora1empezaba por una premisa, que para él era el final del escrito, de ella conectaba ideas que fueran guiando para crear la trama de modo tal que toda la construcción literaria del famoso escritor de Baltimore funcionaba para llegar a concluir su idea original.

    Muchos otros autores dicen dar libertad a sus personajes o creaciones y explican que realmente ellos construyen personas completas que van alterando su toma de decisiones a partir de su pasado y lo que éste les  ha dejado de enseñanza. Ésto es conocido como la “Huella de dolor del personaje”. A pesar de las mil y un formas en las que se puede desarrollar la creación hoy nos gustaría compartir una serie de consejos del escritor contemporáneo Israelí Edgar Keret, conocido por sus cuentos como: “De repente llaman a la puerta”, “El conductor que quería ser Dios” y “El gordito”, entre muchos otros.

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  • La sintaxis de la descripción para atrapar a tu lector.

    La sintaxis de la descripción para atrapar a tu lector.

    Aprende a jugar con la sintaxis de la descripción para atrapar a tu lector

    la sintaxisEl arte y oficio de la escritura, además de ser intensamente bello y gratificante, es amplio, es complejo. Con las mismas herramientas (palabras, gramática, etc) podemos lograr obras infinitamente diferentes unas de otras, dependiendo del objetivo del texto, del estilo narrativo, de su género literario y de mil y un otros detalles que forman la esencia y personalidad de un texto. Los escritores, guardianes y perpetuadores del oficio, somos los que debemos marcar la pauta y ritmo de éstos para que lo que escribimos sea la mejor versión de sí mismo, y contamos con cientos de formas para hacerlo. Una de ellas (principalmente para textos literarios) es jugar con la sintaxis en las descripciones, lo cual crea un fuerte impacto y ayuda a definir la voz del narrador.

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    cratividad

    Algunos tips para ejercitar la creatividad

    La capacidad creativa, o creatividad, como se le llama normalmente, es como un superpoder, es casi hacer magia. Nos da la habilidad de hacer que haya cosas nuevas en el mundo, nos permite modificar el entorno y la realidad en la que vivimos. Incluso con ella podemos crear mundos nuevos, con habitantes, idiomas, religiones y todo. Y si algo podemos aprender de la fantasía y de la ciencia ficción es que los poderes requieren trabajo para controlarlos y convocarlos para poder usarlos cuando los necesitemos.

    Sabemos que no es fácil, por eso compartimos algunos ejercicios que pueden ayudar a fortalecer el músculo de la creatividad.

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  • La voz de tu texto crea vínculos con tu lector

    La voz de tu texto crea vínculos con tu lector

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    La voz de tu texto crea vínculos con tu lector

    La voz que se utiliza en un texto puede definir completamente la relación que el lector crea con la historia. La manera en la que le hablamos —aunque no sea en primera persona, le estamos hablando— modificará el vínculo que cree con la lectura, y por eso es muy importante que seleccionemos la correcta para el tipo de texto que estamos escribiendo; no es igual la relación que el lector crea con un ensayo, una novela o una columna de opinión o un documento técnico.

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  • De escritor a escritor: consejos de Daniel Losan

    De escritor a escritor: consejos de Daniel Losan

    Algunos consejos de Daniel Losan, autor de Viridiana.

    Hay quien dice que nadie es mejor maestra que la experiencia, así que le pedimos al joven autor mexicano responsable de Viridiana que compartiera su experiencia con nosotros y nuestros lectores, así que, sin más por el momento, algunos consejos de Daniel Losan.

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  • La ceguera de taller y la edición y corrección

    La ceguera de taller y la edición y corrección

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    La ceguera de taller y la importancia de la edición y corrección de estilo

    Después de escribir un texto, por breve que sea, hay que revisarlo, ya que existe una condición en todos los escritores llamada ceguera de taller: “Los creadores de un texto, aún sin quererlo, pasan por alto errores porque no necesitan leer lo que está escrito para comprenderlo y no pueden evitar encontrar entre líneas lo que piensan sobre un asunto aunque en realidad no esté escrito ahí.” (Zorrilla, 69)

    Existen muchas técnicas de revisión, pero una que nosotros recomendamos ampliamente es la lectura en voz alta. Hacer esto permite que nos demos cuenta de la cadencia o falta de ritmo en nuestra escritura. También, algunas personas consideran que dejar reposar el texto por un tiempo y después regresar a él ayuda a que veamos errores que de otra manera omitiríamos.

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  • De escritor a escritor: consejos de Alejandra Zorrilla

    De escritor a escritor: consejos de Alejandra Zorrilla

    Ale Zorrilla escribiendoHace una semana, Mariana, la directora de esta editorial, me invitó a escribir un artículo en el que compartiera mi experiencia como escritora con otros creadores del mismo oficio.

    Cuéntanos cosas como ¿para qué?, ¿por qué?, ¿cómo?, ¿cuándo?, ¿dónde?, me aconsejó. Y con esas preguntas rondando por mi cabeza, me vine a San Cristóbal de las Casas a trabajar en un proyecto interesantísimo sobre ecoturismo amistoso con la biodiversidad, y ahora mismo estoy sentada tomando café en un café del Paseo Real de Guadalupe.

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