Los chaneques: quiénes son, dónde viven y qué se cuenta de ellos

Un hombre sale de cacería por el monte de Los Tuxtlas, en el sur de Veracruz. Ya lleva tres o cuatro gallinas cuando una se le cae baleada entre la maleza, y se mete a buscarla. Anochece. Camina, da vueltas, y siempre vuelve al mismo lugar. Solo encuentra la salida cuando oye los gritos de sus hermanos, que salieron a buscarlo. En 1990 se lo contó así a una investigadora: «me perdieron de coraje de que les maté sus gallinas». ¿Quiénes lo perdieron? Los chaneques.

Los chaneques son seres pequeños, «chaparritos como niños», que según la tradición del sur de Veracruz viven en el monte, junto a los ríos y en los lugares húmedos. Cuidan a los animales y al bosque, juegan con los niños, y castigan a quien caza de más o deja un animal herido. Su nombre viene del náhuatl y quiere decir «habitantes». Esto es lo que se sabe de ellos, y lo que solo se cuenta.

Para leer en voz alta (de 6 a 10 años)

En un pueblo rodeado de monte vivía una niña que cada tarde jugaba con sus primos junto al arroyo. A veces, entre las risas, veían pasar una sombrita entre los árboles, pequeña como ellos. Los primos no se asustaban: sabían que era un chaneque, y que a los chaneques les gusta mirar jugar a los niños. La abuela les decía que el monte tiene dueños, y que hay que pedirles permiso para entrar, no llevarse más de lo necesario y no dejar a ningún animal lastimado. Así, el chaneque los dejaría jugar en paz, y el arroyo seguiría cantando.


¿Qué son los chaneques?

Son los guardianes del monte y del agua en las creencias del sur de Veracruz. El Diccionario de americanismos de las academias de la lengua los define, para el sureste de México, como un «ser fantástico con aspecto de niño», y así los describe casi todo el mundo que habla de ellos.

Quienes los han estudiado de cerca prefieren otra palabra: dueños. En las comunidades nahuas y popolucas de la Sierra de Santa Marta, cuenta la antropóloga Leticia Durand, los chaneques son los soldados del Chaneque Mayor, el Señor del Monte o de los Animales, y su trabajo es cuidar lo que es de él. La escritora Elisa Ramírez lo resume en Arqueología Mexicana: los chaneques «guardan la medida de la caza, norman el uso de los recursos, castigan o premian la obediencia o transgresión de los humanos».

En octubre aparecen en las listas de monstruos y leyendas, junto al hombre lobo o el espantapájaros. Para muchas familias de Veracruz, en cambio, son parte de la vida de todos los días, y así se cuentan aquí: como una creencia viva, con sus testimonios.


¿Qué quiere decir «chaneque»?

«Habitantes». La palabra viene del náhuatl chaneque, plural de chane, que los diccionarios del siglo XVI traducen como «vecino», «morador» o «natural de algún lugar», según el Gran Diccionario Náhuatl de la UNAM.

En 1629, el cura Hernando Ruiz de Alarcón copió el conjuro que decían los pescadores antes de echar el anzuelo, y en él se llama a los peces anenecuilcan chaneque: «los que habitan en las vueltas del río».


¿Dónde se cree en los chaneques?

Sobre todo en el sur de Veracruz, entre los pueblos nahuas y popolucas, aunque el nombre se conoce en buena parte del sureste.

DóndeQué se cuentaQuién lo registró
Los Tuxtlas (testimonios de Tres Zapotes, entre otros)Pierden a la gente en el monte, juegan con los niños y causan espanto. Hay un rey, el ChanecoGraciela González Phillips, tesis de la ENAH, 1993
Sierra de Santa Marta (nahuas y popolucas)Son los soldados del Chaneque Mayor y castigan al cazador descuidadoLeticia Durand, 2005
Volcán San MartínJunto con las serpientes, cuidan el Talogan, el mundo de abajo donde se guardan el agua y los animalesBlanco, Paré y Velásquez, 1992
Comunidades popolucasPueden ser buenos o malos: dan dones para la cacería y también extravían el almaGonzález Phillips, 1993

La investigación más completa sobre ellos es la tesis de Graciela González Phillips, Los chaneques en el mundo imaginario de Los Tuxtlas, Veracruz, que recoge decenas de testimonios de la región. De ahí salen casi todas las historias de este artículo.


¿Cómo son los chaneques?

Pequeños, como niños, aunque no siempre. Los testimonios que reunió González Phillips los describen de muchas maneras: niños, ancianos, enanos, morenos o rubios, cabezones, de ojos grandes, barrigones, con sombrero o vestidos de rojo. Algunas personas no los ven: ven una sombra, oscura o blanca, que pasa entre los árboles.

En los cuentos siempre hay un detalle que los delata. En uno que transcribe Elisa Ramírez, una vieja chaneca descubre que un muchacho es humano porque tiene cinco dedos en cada mano: «los chanecos sólo tienen dos dedos y por eso encantan». Ramírez anota que a todos los seres que toman apariencia humana los traiciona algo, sean unas patas de guajolote o una manera rara de comer.

Viven en el monte, en las cuevas, en los arroyos y en los recodos de los ríos. Y, según quien cuente, tienen grandes riquezas guardadas bajo la tierra.


¿Qué hacen los chaneques?

Cuidan a los animales del monte y del agua, y vigilan que nadie abuse. Lo que más los enoja está registrado en las dos regiones, con pocas diferencias:

Lo que enoja a los chanequesDónde se registró
Herir a un animal y dejarlo abandonadoLos Tuxtlas y Sierra de Santa Marta
Desperdiciar la carne de lo que se cazóLos Tuxtlas y Sierra de Santa Marta
Cazar o talar más de lo necesarioLos Tuxtlas
Entrar a cazar a la montaña sin pedir permisoSierra de Santa Marta
Ser infiel a la parejaLos Tuxtlas

El castigo cambia según quién cuente. En Los Tuxtlas, el chaneque extravía al culpable en el monte o lo enferma. En la Sierra de Santa Marta, cuenta Durand, los chaneques se llevan a los descuidados para siempre al Tlalocan, donde los tienen amarrados mientras las iguanas los azotan con la cola.

Los chaneques también juegan, y con quien más juegan es con los niños. En Los Tuxtlas se cuenta que se metían de noche a las casas, mecían la hamaca de la niña más pequeña, silbaban cuando todos dormían y pellizcaban a quien se dejaba. «No hacen daño, pero sí se ponen a jugar», le dijo a González Phillips uno de los entrevistados.


¿Por qué se dice que los chaneques pierden a la gente?

Porque es lo que más se cuenta de ellos. «El tema del extravío de personas por un chaneque es el más escuchado en los relatos», escribe González Phillips. La historia del cazador que abre este artículo es la del señor Antonio Mulato, de Tres Zapotes. Hay muchas más: señoras que iban juntas a juntar leña y de pronto no se encontraban, o un hombre que sintió que alguien se le subía al caballo y, cuando volteó, ya no iba por el camino.

Perderse en el monte tiene, además, consecuencias que en la región se tratan como enfermedad. Toparse con un chaneque es una de las causas del espanto o susto, que en Los Tuxtlas se entiende como la pérdida de una parte del alma, del espíritu o de la sombra. Al chaneque se le atribuye también el mal aire, que se cura con una limpia: se sacude a la persona con ramas, se le sahúma con copal y se le pasa albahaca y un huevo por el cuerpo.

Son prácticas de la medicina tradicional que siguen vivas en muchos pueblos de México, y se cuentan aquí como las cuentan quienes las practican.


¿Los chaneques son buenos o malos?

Depende de cómo se porte cada quien. «Cuento y testimonio nos dicen que los chaneques y otros seres extraordinarios no son siempre malos», escribe Elisa Ramírez; «si bien espantan, también conceden dones». Entre los popolucas, le dijeron a González Phillips, los chanekos pueden ser blancos o negros, buenos o malos, y lo mismo regalan suerte para la cacería que extravían el alma.

Durand lee la historia del Chaneque Mayor en esa clave: en ella se ve el respeto, y también el miedo, con que los antiguos nahuas de la Sierra de Santa Marta miraban la selva de la que vivían.


¿Quién manda a los chaneques?

En varias comunidades del sur de Veracruz, un rey. El antropólogo Guido Münch, citado por González Phillips, describe una pirámide: los chaneques menores están al servicio del Chaneco o Rey de la Tierra, y viven organizados en grandes ciudades. El Chaneco tiene cuatro jefes en el sur de la región: en Soteapan reina el tigre; en Mecayapan, el águila; en Pajapan, el gallo, y en Hueyapan, un hombre negro. Todos los animales le sirven: «las culebras son sus hamacas, los lagartos su canoa, el tigre es la cama, los armadillos y las tortugas son sus sillas».

En la Sierra de Santa Marta se le llama el Chane o el Chaneque Mayor, y la morada de los chaneques es la punta del cerro San Martín Pajapan o un peñasco frente al mar, según la versión. No todos lo mencionan: varias de las personas que entrevistó González Phillips hablan solo de los chaneques, a los que también llaman «encantos».


¿Qué se cuenta de los chaneques que no tiene fuente?

Bastante, sobre todo en internet. Esto es lo que encontramos al revisarlo:

Se cuenta que…Lo que se sabe
Los chaneques eran dioses prehispánicos, los ayudantes de TlálocNo encontramos una fuente seria que lo afirme. Lo documentado es que, en la Sierra de Santa Marta, los chaneques cuidan el Talogan, un mundo de abajo que recuerda al Tlalocan antiguo, y que el historiador Alfredo López Austin los relacionó con los seres de la lluvia
Su nombre completo es ohuican chaneque, «los que habitan lugares peligrosos»Se repite mucho, y no lo encontramos en los diccionarios del náhuatl que consultamos. Lo que sí está documentado es chaneque, «habitantes»
Se roban sobre todo a los niñosHay relatos de chaneques que juegan con niños y de algunos que se los llevan. Lo que más se cuenta, en cambio, es que pierden a adultos que entran al monte

¿Y la película?

Los chaneques tienen también su película: La leyenda de los Chaneques, de 2023, la séptima de la saga animada Leyendas, la misma de La Nahuala y La Llorona. En la película son pequeños y traviesos, como en los relatos de Veracruz. Puede ser un buen punto de partida para preguntar en casa qué se cuenta de ellos en la familia.

Para conversar en casa o en el salón: si tu barrio, tu escuela o tu parque tuviera un chaneque que lo cuidara, ¿qué cosas no le gustarían que hicieran ahí?


Preguntas

¿Los chaneques son duendes? Se parecen, y muchas personas los llaman así: en Los Tuxtlas, «duendes» y «chaneques» se usan casi como sinónimos. Lo que los distingue es su oficio, porque son dueños y guardianes del monte, del agua y de los animales.

¿Los chaneques son de Halloween o de Día de Muertos? De ninguna de las dos fiestas. Son de todo el año, y de un lugar concreto, el sur de Veracruz. En octubre aparecen en las listas de monstruos y de leyendas. En qué se parecen y en qué se distinguen esas dos fiestas está en Halloween y Día de Muertos.

¿Los chaneques existen? Para muchas personas del sur de Veracruz, sí: los han visto, se han perdido por ellos o conocen a alguien que se perdió. La antropología los estudia como parte de una manera de entender el monte en la que cada cueva, cada arroyo y cada animal tienen dueño.


En las mismas comunidades se habla de otro ser que anda de noche y cambia de forma: el nahual, que según el antropólogo Guido Münch es cómplice del chaneque.


Fuentes

  • Graciela González Phillips, Los chaneques en el mundo imaginario de Los Tuxtlas, Veracruz, tesis de licenciatura en Antropología Social, Escuela Nacional de Antropología e Historia, 1993. Mediateca del INAH. La investigación más completa sobre el tema, con testimonios recogidos en la región.
  • Leticia Durand, «Los mitos y la conservación ambiental», Revista LIDER, 13, 2005, pp. 215–226. PDF en Dialnet. Antropóloga del Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias de la UNAM.
  • José Luis Blanco, Luisa Paré y Emilia Velásquez, «El tributo del campo a la ciudad: historias de chaneques y serpientes», Revista Mexicana de Sociología, 54 (3), 1992. DOI 10.2307/3541011.
  • Elisa Ramírez Castañeda, «Chaneques», Arqueología Mexicana, núm. 147, 2017. Página de la revista.
  • Gran Diccionario Náhuatl, UNAM, entradas chaneque y chane.
  • Asociación de Academias de la Lengua Española, Diccionario de americanismos, entrada chaneque.

Escrito por el Equipo Editorial de Idunn, con apoyo de herramientas de IA en la investigación y el borrador.


Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *