El uso de la retórica y el lenguaje técnicamente correcto
Bien sabemos que el lenguaje es una herramienta, y como sucede con todas las herramientas, su uso depende de la persona que la esté utilizando. Por ejemplo, un martillo está hecho para tomarlo del mango y golpear algo con el otro extremo, pero también se puede colocar sobre un montón de papeles y evitar que se los lleve el viento, o para quitar una corcholata de una botella. De la misma forma, podemos doblar las reglas de uso del idioma para lograr fines específicos. A esto coloquialmente se le llama “darse licencia en el uso del lenguaje”.
Estas miles de reglas existen para unificar los códigos con los que nos comunicamos, lo cual permite que todas las personas que utilizamos un mismo idioma podamos entender lo que quiere decir nuestro interlocutor, y que los demás comprendan lo que queremos transmitir. Algunas de estas reglas no son flexibles, como las que corresponden a la ortografía, pero otras podemos moldearlas y adaptarlas para que nuestro mensaje sea más claro, más poderoso o que corresponda de manera más fiel a la idea o sensación que intentamos compartir, a esto se le llama retórica. Todo depende, obviamente, de la intención de nuestro texto.


