Posadas navideñas: qué son y cómo celebrarlas con peques

Portada del artículo «Posadas navideñas: qué son y cómo celebrarlas con peques» de Idunn Editorial

Afuera, un grupo canta y pide que le abran. Adentro, otro grupo contesta que no hay lugar. Tu peque lleva un farolito y no le quita los ojos a la estrella de papel que cuelga en el patio: sabe que, cuando se abra la puerta, empieza la fiesta.

Las posadas navideñas son celebraciones de origen católico que representan la búsqueda de alojamiento de María y José antes del nacimiento de Jesús. En México, su ciclo tradicional abarca nueve noches, del 16 al 24 de diciembre. La peregrinación y el canto dan paso a la piñata, los aguinaldos y la convivencia.

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¿Qué son las posadas navideñas?

Son una tradición de diciembre en la que una comunidad acompaña a María y José, pide posada con un canto y recibe a los peregrinos. La palabra posada significa alojamiento: el gesto que organiza la representación es abrir la puerta y hacerles lugar.

Tienen una raíz religiosa y también una vida familiar, vecinal y escolar. En una parroquia pueden incluir rosario y letanías; en una casa, un recorrido corto y el canto; en una escuela, una convivencia antes de salir de vacaciones. Cada quien arma la suya con las partes que le hacen sentido.

¿Cómo se celebra una posada, paso a paso?

La secuencia tradicional reúne la peregrinación, las oraciones en las celebraciones religiosas, la petición cantada, la bienvenida y la fiesta. Para hacerla en casa, puedes seguir estos ocho pasos y ajustar el recorrido al espacio que tengas.

1. Recibe y reparte los papeles

Antes de empezar, decide quién llevará a los peregrinos, quién guiará el canto y quién responderá desde adentro. Pon a una persona que conozca la melodía en cada grupo. Si hay pocas personas, ustedes pueden cantar varias voces y tu peque encargarse de llevar una figura o de abrir la puerta.

Deja las bolsitas listas y la comida a cargo de alguien, para que quienes reciben puedan estar con los invitados. Al empezar, cuenta en voz alta el orden de la noche: así quien viene por primera vez sabe qué sigue.

2. Acompaña a los peregrinos

En la peregrinación se llevan las figuras de María y José, a veces sobre una pequeña base, y el grupo camina detrás con velas encendidas. Para un recorrido con peques, los faroles de papel con luz de pilas dan el mismo brillo, y las velas se quedan en manos de los grandes.

En casa basta salir al patio o recorrer un pasillo despejado. Si usan las figuras del nacimiento navideño, elige cuáles se pueden mover y deja las piezas delicadas en su sitio. Una persona adulta puede llevar la base mientras tu peque acompaña.

3. Da lugar a las oraciones de la familia

En una posada católica se reza el rosario por el camino y se canta la letanía, una serie de invocaciones con su respuesta («ruega por nosotros»). Después, al llegar a la puerta, viene el canto para pedir posada.

Muchas familias llaman letanía a ese canto de la puerta, así que conviene aclarar de cuál hablan cuando alguien la pide. Si en tu casa no se reza, este paso se salta y la peregrinación llega directo a la puerta.

4. Pide posada cantando

Un grupo queda afuera y el otro responde desde adentro. Los peregrinos explican quiénes son y solicitan alojamiento; quienes están dentro se resisten al principio y después los reconocen y les abren. Esta estrofa presenta a José:

Venimos rendidos<br>
desde Nazaret.<br>
Yo soy carpintero<br>
de nombre José.

La letra para pedir posada, completa y con turnos de adentro y afuera permite repartir las voces. Acuerden antes quién dará la entrada de cada grupo. Una persona puede señalar el siguiente verso mientras los peques siguen la melodía.

5. Abre la puerta y recibe

Cuando los de adentro reconocen a los peregrinos, cantan «Entren, santos peregrinos» y abren la puerta. La representación termina con la acogida: los peregrinos encuentran un lugar en la casa, y las figuras pueden quedarse sobre una mesa o junto al nacimiento.

Abrir la puerta es un trabajo que a los peques les encanta. Tu peque puede hacerlo contigo, dar la bienvenida y enseñar dónde se dejan los faroles.

6. Organiza los turnos de la piñata

La estrella pasa al centro de la fiesta. Antes de jugar, una persona adulta revisa la cuerda, la sujeción y el espacio alrededor. El Centro Nacional de Prevención de Desastres recomienda evitar las piñatas de barro, usar relleno ligero, delimitar el área y preferir los ojos descubiertos.

Mientras alguien golpea, el resto espera fuera del alcance del palo y canta:

Dale, dale, dale,<br>
no pierdas el tino,<br>
porque si lo pierdes,<br>
pierdes el camino.

Cuando se rompe, alguien retira el palo antes de que todos se lancen por los dulces. Aparta un puñado para quienes prefirieron mirar desde lejos.

7. Reparte los aguinaldos

En esta fiesta, los aguinaldos son bolsitas con fruta, dulces y colación que se reparten al terminar la piñata o al despedirse. Si los preparas con tiempo, alcanza uno para cada peque.

Tu peque puede ayudar a llenarlas, pegarles una etiqueta con el nombre o entregarlas contigo en la puerta.

8. Comparte la comida y cierra la reunión

El ponche, los buñuelos y la plática alargan la bienvenida. A los peques, el ponche se les sirve tibio. Una mesa donde puedan sentarse también da lugar a quienes quieren descansar del ruido.

Al despedirse, recoge con tu peque la figura que llevó o la hoja que usó para cantar. Si la posada continuará en otra casa al día siguiente, acuerden quién guarda y transporta a los peregrinos.

¿Cómo organizar una posada en casa con una guía para imprimir?

Empieza por la fecha, el espacio y las personas que se repartirán el trabajo. La hoja Posada en casa reúne esos preparativos en una página. Puedes imprimirla y dejarla junto a la lista del mandado para anotar nombres y pendientes.

PreparativoQué dejar listoQuién se encarga
InvitaciónFecha, hora, lugar y partes de la celebración que compartirán.Una persona que confirme la asistencia.
PeregrinaciónFiguras o imágenes, recorrido despejado y luces elegidas.Una persona adulta que guíe al grupo.
CantoHojas con los turnos y alguien que conozca la melodía en cada lado.Quienes cantarán afuera y adentro.
PiñataCuerpo de papel o cartón, cuerda revisada y relleno ligero.Una persona adulta dedicada al juego.
AguinaldosBolsas preparadas según lo acordado con las familias.Quien organice el reparto.
MesaComida, agua, vasos y un lugar para sentarse.Quien sirva y cuide las bebidas calientes.

Debajo de la tabla, la guía deja espacio para escribir la fecha, los nombres y qué llevará cada familia. Su recordatorio del orden sigue la reunión: recibir, acompañar a los peregrinos, rezar si forma parte de la celebración, pedir posada, abrir, jugar, repartir y comer.

Imprime una copia en tamaño carta o A4, al 100 %. Puedes trabajar en blanco y negro y marcar lo resuelto con lápiz. Si prefieren fabricar la estrella con anticipación, cómo hacer una piñata de siete picos lleva los materiales y los pasos de esa actividad.

¿Cuándo empiezan las posadas y por qué son nueve?

Las posadas tradicionales empiezan el 16 de diciembre y terminan el 24 de diciembre, en Nochebuena. Son nueve noches al contar ambas fechas. Ese ciclo recibe el nombre de novena.

La etnohistoriadora Amparo Rincón Pérez, en una entrevista de la Secretaría de Cultura, explica las nueve jornadas como una evocación de los nueve meses de embarazo de María. Es el sentido religioso del número dentro de esta tradición.

En la práctica, muchas familias hacen una sola posada, y en las escuelas suele ser una convivencia antes de las vacaciones. En algunos barrios las nueve noches se reparten entre varias casas: cada familia recibe una vez.

Después de Nochebuena, el calendario de diciembre sigue con otras costumbres, como el Día de los Santos Inocentes, el 28 de diciembre.

¿Cuál es el origen de las posadas en México?

El INAH sitúa un antecedente de las posadas en las misas de aguinaldo del convento agustino de Acolman, en el actual Estado de México. Eran celebraciones de la época colonial que combinaban lecturas religiosas y representaciones del nacimiento de Jesús.

En un boletín de 2025 sobre el Museo Virreinal de Acolman, el INAH atribuye a fray Diego de Soria la obtención de un permiso del papa Sixto V en 1587 para celebrar misas de aguinaldo del 16 al 24 de diciembre. Son las mismas nueve noches que hoy tienen las posadas.

Con el tiempo, la celebración tomó formas domésticas y vecinales. En su libro Life in Mexico, publicado en 1843, Frances Erskine Inglis, conocida como Madame Calderón de la Barca, cuenta una posada a la que asistió en diciembre de 1840, en una casa de la élite de la Ciudad de México.

Describe una procesión por los corredores, un grupo que canta frente a una puerta cerrada y las voces que contestan desde adentro. Cuando se reconoce a María, la puerta se abre y aparece un nacimiento. Casi dos siglos después, cualquier peque reconocería esa noche.

¿Qué significan los siete picos de la piñata?

Los siete picos representan los siete pecados capitales en una interpretación católica de la piñata. El Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas recoge esa explicación: soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia y pereza.

En esa lectura religiosa, romper la piñata representa vencer las tentaciones; el palo simboliza la fuerza de Dios, y los dulces y la fruta que caen son la recompensa.

Si tu peque pregunta por los picos, cuenten juntos las siete puntas antes de empezar. Para hablar de avaricia, por ejemplo, pueden partir de algo que acaba de ver: querer quedarse con todo lo que cayó de la piñata.

¿Qué se da y qué se come en las posadas?

Se reparten aguinaldos y se comparte comida que cambia según la familia y el lugar. Lo que casi nunca falta es el ponche de frutas, caliente, y los buñuelos. El aguinaldo es la bolsita de obsequios, y la colación, los dulces pequeños de colores que van dentro, con centro de cacahuate o de cáscara de naranja.

Para una reunión en casa basta un menú sencillo y repartido: alguien prepara el ponche, otra familia lleva los buñuelos o los tamales y otra, los vasos.

Pregunta qué se comía en las posadas de tus abuelos. Quizá recuerden quién hacía el ponche o en qué casa se reunían. Puedes anotar ese recuerdo en el margen de la guía y conservarlo para diciembre del próximo año.

¿Cómo vivir una posada con peques en casa?

Elige una tarea que tu peque pueda reconocer y anticipar: acompañar una figura, seguir el canto contigo o recibir al grupo. Para la primera posada, muéstrale antes la puerta y explícale que al final se abrirá para todos.

Si todavía escucha más de lo que habla, puede ir contigo en la peregrinación y mirar las figuras de cerca. El primer año basta con eso: ver, oír el canto y estar ahí cuando se abre la puerta.

Si quiere cantar, ensayen el estribillo unos días antes. Tú lees el verso y tu peque lo repite; para la noche de la posada ya se lo sabrá.

Si le gusta organizar, puede dibujar el recorrido, escribir los nombres en las bolsas o, si ya lee, señalar los turnos del canto. Y si a media fiesta prefiere mirar la piñata desde lejos, también está bien.

Para un rato tranquilo junto a la mesa, pueden conversar sobre una flor de la temporada con la leyenda de la flor de nochebuena. Si la familia vive entre dos idiomas, Las Posadas, en inglés ayuda a compartir la explicación con quienes están aprendiendo español.

¿Cómo organizar una posada en la escuela?

Conviene anunciar qué partes tendrá la convivencia y repartir tareas entre las personas adultas antes del día de la fiesta. En un grupo con creencias distintas, explica la procedencia católica de la costumbre y acuerda con la escuela cómo se abordará.

Puedes preparar una secuencia visual con los momentos de la reunión y colocarla donde el grupo la vea. Si van a representar la petición, marca un lado para los visitantes y otro para quienes reciben; deja que quien prefiera observar tenga una silla junto al grupo.

Durante la piñata, una persona adulta conduce el juego y otra acompaña a quienes esperan. El canto y la mesa pueden organizarse por grupos pequeños. Las bolsas se reparten por lista, de modo que quien se haya apartado un rato reciba también la suya.

Para los ratos de espera, las actividades de Navidad para imprimir dan algo que hacer en las mesas mientras llegan todas las familias.

¿Cómo compartir las posadas en un hogar laico?

Puedes acercarte a las posadas como una tradición cultural y elegir una convivencia centrada en recibir y compartir. Cuenta que su historia viene de la preparación católica para Navidad y explica qué conserva la reunión de tu casa.

Una opción es observar las figuras, contar cómo funciona el canto y después recibir a los invitados con comida y juego. Si prefieren representar la petición, presenta a José y María como los personajes de la tradición cristiana y ofrece a cada persona elegir su forma de participar.

También puedes concentrarte en la hospitalidad: preguntar quién necesita una silla, acercar un vaso o hacer espacio en la mesa. Tu peque puede escoger cómo recibirá a alguien que viene por primera vez. Al organizar la reunión, guarda un lugar para esa decisión suya.

Fuentes

Las estrofas que citamos son tradicionales; la de José sigue la del Misal del día. Fuentes consultadas el 16 de octubre de 2026.

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