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  • Partes de un cuento: inicio, nudo y desenlace con ejemplos

    Partes de un cuento: inicio, nudo y desenlace con ejemplos

    Una lámpara apunta a la pared de la sala. Juntas las manos frente a la luz y aparece un conejo; basta imaginar que la sombra se queda ahí cuando las bajas para tener el comienzo de un cuento.

    Las partes de un cuento, en su estructura clásica, son inicio, desarrollo o nudo y desenlace. El inicio presenta la situación; el nudo cuenta cómo se complica y qué hacen los personajes; el desenlace lleva la historia a su cierre. Este esquema ayuda a seguir los cambios del relato y admite variaciones.

    ¿Cuáles son las partes de un cuento?

    Si acompañas una tarea, puedes encontrar planteamiento para el inicio y desarrollo para el nudo.

    En qué es un cuento puedes ver sus características generales. Para reconocer sus partes vamos a seguir una sola pregunta: ¿qué cambia de un tramo al siguiente?

    Anna Navarro Pascual, en su explicación para el INTEF, llama clásica a esa estructura y muestra otras formas de ordenar una historia. Al abrir otro libro, puedes encontrarte con un recorrido distinto.

    Los personajes, el narrador, el tiempo y el espacio son los elementos del cuento. Las partes nos permiten seguir cómo avanza lo que les sucede a esos personajes.

    ¿Cómo es un cuento con inicio, nudo y desenlace?

    Puedes leer La sombra que quería ver de corrido. Después volveremos al momento en que Teo baja las manos: ahí empieza a torcerse su plan.

    La sombra que quería ver

    Teo pegó una luna de papel en la pared de la sala. Puso la lámpara sobre una caja y acomodó dos cojines frente a ella: uno para su abuela y otro para el gato, que prefirió quedarse debajo de la mesa.

    La función se llamaba El conejo que llegó a la luna. Teo había ensayado el salto toda la tarde.

    —Primera llamada —anunció.

    Juntó las manos delante de la lámpara y levantó dos dedos. En la pared apareció un conejo con una oreja torcida. Teo bajó las manos para saludar al público.

    El conejo se quedó allí.

    Teo miró sus dedos, luego la pared. Los movió otra vez. La sombra siguió sentada, con las patas sobre la barriga.

    —Te toca saltar —le susurró.

    El conejo volvió una oreja hacia el sofá.

    Teo acercó la luna de papel. Quizá estaba demasiado lejos. La puso casi encima de la nariz del conejo, pero este se hizo a un lado.

    Su abuela esperó con las manos sobre las rodillas.

    —¿Necesitas que sostenga algo?

    —Todavía no.

    Teo ensayó un salto con su propio cuerpo. La sombra lo miró. Desde debajo de la mesa llegó un bostezo del gato.

    La luna se despegó de una esquina. Teo la sujetó y sintió que la cara se le calentaba. Había preparado una función, y todos estaban esperando.

    —Pues se acabó.

    Apoyó el dedo en el interruptor. El conejo encogió las orejas.

    —Espera —dijo la sombra—. Yo también quiero ver la función.

    Teo miró el cojín vacío.

    —Puedes sentarte junto a mi abuela.

    El conejo bajó por la pared, cruzó el piso y se acomodó en el cojín. Su abuela se hizo un poquito a un lado.

    Teo volvió a juntar las manos. Esta vez apareció un pájaro. Lo hizo volar despacio hasta la luna, que seguía pegada de una esquina.

    Al terminar, su abuela aplaudió. En el cojín de al lado, dos orejas dieron palmadas.

    ¿Dónde empieza y termina cada parte del cuento?

    En el cuento de Teo, el nudo empieza cuando baja las manos y el conejo permanece en la pared. Hasta entonces prepara una función; desde ese momento tiene que averiguar qué hacer con una sombra que actúa por su cuenta.

    ParteQué ocurre en el cuentoFrase que ayuda a localizarla
    Inicio o planteamientoTeo prepara el teatro y ensaya su conejo. Los cojines y la luna sitúan la función.«Teo pegó una luna de papel en la pared de la sala».
    Desarrollo o nudoLa sombra se queda quieta. Teo la llama, acerca la luna y le muestra el salto; sus intentos fallan.«El conejo se quedó allí».
    DesenlaceTeo le ofrece un asiento, la sombra acepta y él representa la función con un pájaro.«Puedes sentarte junto a mi abuela».

    El inicio nos deja entrar en la sala. Vemos qué prepara Teo y quién está esperando. Conocemos la sala mientras Teo coloca la lámpara y acomoda los cojines. Más adelante, su abuela nos muestra cómo es al ofrecerle ayuda.

    El nudo crece con los intentos de Teo. Le pide al conejo que salte; como sigue quieto, acerca la luna. Cuando se le agotan las ideas, siente calor en la cara. Al leer con tu hija o tu hijo, pueden seguir qué provoca cada intento.

    El detonante es ese primer cambio: Teo baja las manos y el conejo sigue en la pared. Durante el nudo vemos qué intenta Teo para que la función continúe.

    Si tú marcas una frase como comienzo del nudo y quien escucha señala la anterior, vuelvan a leerlas. Busquen qué cambia entre las dos. El corte se explica por lo que pasa; repartir los párrafos en tres montones iguales podría partir un intento a la mitad.

    ¿Qué diferencia hay entre clímax y desenlace?

    El clímax es el momento de mayor tensión; el desenlace cuenta cómo llega la historia a su cierre. En el arco narrativo que explica OpenStax en Writing Guide with Handbook, el punto de máxima tensión se distingue de la resolución.

    En el cuento de Teo, situamos el clímax cuando él pone el dedo sobre el interruptor y el conejo encoge las orejas: la función está a punto de acabarse. El desenlace empieza a tomar forma cuando el conejo habla y Teo le ofrece un lugar.

    Si miras…Pregunta que lo distingueEn el cuento de Teo
    El clímax¿En qué momento está más cerca de perderse lo que importa?Teo va a apagar la lámpara.
    El desenlace¿Qué ocurre con el problema al cerrar el relato?La sombra se sienta entre el público y Teo cambia su función.

    Pueden quedar muy cerca. Si Teo apagara la luz, guardara la luna y ahí terminara el cuento, ese gesto sería decisivo y cerraría la historia. Al mirar las diferencias entre clímax y desenlace, fíjate en qué hace cada momento, aunque compartan escena.

    ¿Cómo reconocer un final cerrado y uno abierto?

    Un final cerrado responde a la pregunta principal del relato; un final abierto deja una incertidumbre importante para quien lee.

    El cuento de Teo tiene un final cerrado: el conejo ve la función y Teo consigue representarla. Queda la curiosidad por saber de dónde salió la sombra, pero el problema de esa noche se resolvió.

    Para probar un final abierto, conserva el cuento hasta el dedo en el interruptor y sustituye lo que sigue por esto:

    Teo apartó el dedo. Del otro lado de la pared llegaron tres golpes. El conejo levantó las orejas, como si alguien acabara de llamarlo.

    ¿Quién llamó desde la pared? ¿Se irá el conejo? Teo todavía tiene la función por hacer. Pueden imaginar una continuación a partir de los golpes y las orejas levantadas.

    También se puede cerrar con tristeza: imagina que Teo guarda el teatro y se va a dormir sin hacer la función. En el nuestro elegimos las orejas que aplauden. Añadir una moraleja sería otra decisión de escritura.

    ¿Cuáles son las partes de Caperucita Roja?

    El encargo de visitar a la abuela abre el camino al encuentro con el lobo. Los hermanos Grimm, en «Caperucita Roja» de Bosque adentro, traducida por Iván Hernández, cuentan el engaño y el rescate, y después añaden otro encuentro con un lobo. Seguiremos solo el primer episodio.

    ParteQué sucede en esta versión
    InicioLa madre pide a Caperucita que lleve comida y bebida a su abuela enferma.
    NudoCaperucita encuentra al lobo y se entretiene con las flores. Él llega antes, se come a la abuela y ocupa su cama. La niña entra, pregunta por su aspecto y el lobo se la come.
    DesenlaceUn cazador encuentra al lobo dormido y libera a Caperucita y a su abuela. El lobo muere después de que llenan su vientre de piedras.

    Situamos el clímax al final del diálogo junto a la cama, cuando el lobo salta y se come a Caperucita. El rescate viene después: por eso podemos separar la mayor amenaza de la salida del peligro.

    La tabla resume con nuestras palabras esta traducción al español. Si tu libro cambia el rescate, mira quién lo firma o adapta y busca los cortes en esas páginas.

    ¿Qué pasa cuando cambia el orden del cuento?

    En una estructura lineal seguimos los sucesos según ocurren. También puedes contarlos en otro orden: mostrar primero el resultado y después explicar qué lo provocó.

    Si empiezas por «Apoyó el dedo en el interruptor. El conejo encogió las orejas», entras en plena acción: in medias res. Puedes volver después a la preparación: «Un rato antes, Teo había pegado una luna en la pared».

    O abre con «En el cojín de al lado, dos orejas dieron palmadas» y vuelve al principio para contar cómo llegaron allí. Sabemos que habrá aplausos, pero queremos averiguar quién aplaude.

    ¿Cómo usar las partes al leer e inventar en casa?

    Puedes detenerte antes del desenlace y dejar que quien escucha ensaye una posibilidad. En el cuento de Teo, prueba después de que el conejo encoge las orejas: «¿Qué crees que quiere la sombra?». Escucha su idea, comparte la tuya si quieres y sigue leyendo. Si te pide que continúes, la pregunta puede esperar.

    Para inventar, toma tres tarjetas y anota una cosa en cada una:

    1. Inicio: alguien prepara algo que le importa. Por ejemplo, una niña ensaya una canción para su abuelo.
    2. Nudo: algo cambia y le pide una respuesta. Al cantar, las palabras salen en un idioma que ninguno conoce. ¿Qué intenta la niña?
    3. Desenlace: elige dónde dejar la historia. Tal vez el abuelo contesta cantando en ese idioma; tal vez los dos salen a buscar a quien pueda entenderlos.

    Une las tarjetas y cuenta cómo un intento lleva al siguiente. Si al decirlo se te ocurre otro final, cambia la última tarjeta. Puedes trabajar el ritmo y los diálogos al escribir un cuento para niños.

    Fuentes

    • Anna Navarro Pascual. El texto narrativo. Conceptos y elementos básicos. INTEF, 2021: «Acción» y «Tiempo», secciones sobre estructura y orden temporal.
    • Michelle Bachelor Robinson y Maria Jerskey, con Toby Fulwiler. Writing Guide with Handbook. OpenStax, 2021, §4.3, «Glance at Genre: Conflict, Detail, and Revelation», explicación del arco narrativo y glosario.
    • Portal Académico del CCH, UNAM. «Secuencias de un relato», s. f., apartados de situación inicial, ruptura, desarrollo y desenlace.
    • Jacob y Wilhelm Grimm. «Caperucita Roja», en Bosque adentro: cuentos de Grimm, traducción de Iván Hernández e ilustraciones de Claudia Rueda. Ministerio de Cultura y Ministerio de Educación Nacional de Colombia, primera edición, 2013, pp. 4–8. El análisis de la tabla corresponde al primer episodio.

    Fuentes consultadas el 9 de octubre de 2026.

  • Cómo escribir un cuento con tu hijo como protagonista

    Cómo escribir un cuento con tu hijo como protagonista

    La maleta ocupa medio pasillo. La mueves para pasar y sus ruedas traquetean sobre las juntas del piso: por un momento, parece que estás llevando un vagón.

    Para escribir un cuento con tu hijo como protagonista, elijan un detalle de su vida, algo que quiera hacer y una dificultad inventada. Cuenta qué intenta y cómo termina la aventura. Puedes escribir mientras te dicta, añadir sus dibujos y leerle el resultado para que decida qué conservar o cambiar.

    Si eres su mamá, su tío o su abuela, conoces detalles que pueden entrar en la historia: cómo llama al perro, con quién vuelve de la escuela, qué guarda en los bolsillos. Si les falta una idea, pueden empezar con las preguntas para inventar un cuento en familia.

    ¿Cómo empezar un cuento con tu hijo como protagonista?

    Elijan algo que le guste y conviértanlo en una acción. Si le gustan los trenes, puede querer llevar a alguien de viaje; si dibuja mapas, puede buscar un camino por la casa.

    La NAEYC, en su propuesta para contar historias en familia, invita a partir de sucesos cotidianos que el niño quiera contar y a escribirlos e ilustrarlos después. Para nuestro ejemplo vamos a inventar a Mara, una niña a la que le gusta dibujar recorridos y anunciar las paradas de un tren.

    Escribe el nombre que quiera llevar en el cuento y pregúntale qué detalle suyo le gustaría encontrar al leerlo. Puede aparecer la tía con quien juega, su forma de saludar o los lentes que deja junto a la cama. Si prefiere guardar un detalle para sí, elijan otro. Si quiere convertirse en una ardilla llamada Mara, pueden empezar por ahí.

    Después, dale algo que hacer. «Mara es curiosa» dice poco sobre la aventura. «Mara quiere llevar a su tía de viaje sin salir de la sala» ya permite imaginar una primera escena. Puedes ampliar ese trabajo con cómo crear un personaje para un cuento infantil.

    ¿Cómo puede participar mientras tú escribes?

    Puede contarte una escena, dictarte una frase o dibujar lo que ocurre. Teresa A. Byington y YaeBin Kim, en su artículo sobre las primeras formas de escritura infantil, describen el dictado a una persona adulta al hablar de escritura en preescolar. Aquí te proponemos usarlo para inventar juntos.

    Tú sostienes el lápiz y anotas lo que te dice. Si llama «estación de las pantuflas» al espacio bajo la cama, guarda esas palabras. Luego léeselas para comprobar que escribiste lo que quería contar.

    Cuando haga falta decidir, ofrece una elección pequeña: «¿La maleta sube al tren o se queda en la estación?». Espera su respuesta. También puedes proponer tú la siguiente escena y dejar que la cambie; quizá tú habías imaginado un vagón vacío y él quiere llenarlo de ardillas.

    Si ese día prefiere escuchar, cuéntale tu versión. Puede sumarse después con un dibujo o pedir otra historia. La hoja puede quedarse a medias.

    ¿Cómo usar la plantilla de ocho escenas?

    Te proponemos ocho escenas para pasar de los detalles elegidos a una aventura. Puedes copiar las casillas de la tabla o escribir cada escena en un papelito. Puedes unir, quitar o mover escenas según lo que quieran contar.

    EscenaEn el cuento de MaraPara su cuento
    1. Algo que le gusta hacerMara dibuja un recorrido por la sala.A ___ le gusta ___.
    2. Un planQuiere llevar a su tía de viaje.Esta vez quiere ___.
    3. Algo que complica el planLa maleta de la tía se atora en el túnel.Pero ocurre ___.
    4. Un primer intentoMara propone pasar la maleta de lado.Intenta ___.
    5. Qué pasa al intentarloEl túnel se cae y tapa las vías.Entonces ___.
    6. Una nueva decisiónMara cambia el recorrido para rodear el túnel.Decide ___.
    7. Qué hacen con esa ideaLas dos viajan por la ruta nueva.A partir de esa decisión, ___.
    8. Dónde dejamos la historiaLa tía pregunta por el tren de regreso.Al final ___.

    El primer intento puede salir bien; también pueden encontrar el final antes de llenar las demás casillas. Para mirar cómo se relacionan inicio, nudo y desenlace, puedes volver a las partes de un cuento explicadas con un ejemplo.

    Antes de unir las frases, decide quién contará. Anna Navarro Pascual, en su explicación del narrador para el INTEF, distingue la voz que participa en los sucesos de la que los cuenta desde fuera. Prueba «Dibujé un camino por la sala» si Mara va a contar su aventura, o «Mara dibujó un camino por la sala» si la contarás desde fuera.

    Si tu hija trae la consigna «hacer un cuento donde yo sea el protagonista», pueden empezar con «yo» y una acción que ella elija. La aventura puede ser inventada aunque el personaje lleve su nombre.

    ¿Cómo queda un cuento con esos detalles?

    Este cuento original sigue el recorrido de la plantilla. Mara y su tía son personajes inventados para este ejemplo. Puedes leerlo completo y después elegir con tu hijo qué cambiarían para contar su propia aventura.

    El tren de la sala

    Mara había dibujado un mapa: del sillón a la ventana, de la ventana a la mesa y de la mesa a la puerta. En el piso pegó tiras de papel para marcar las vías.

    Su tía llegó con una maleta amarilla.

    —¿Por aquí pasa el tren de la cocina? —preguntó.

    Mara miró el mapa.

    —Todavía no. Hoy vamos a la ventana.

    La tía se puso detrás de ella y arrastró la maleta. Avanzaron haciendo chu, chu, hasta un túnel que Mara había construido con dos cojines y una caja.

    Mara pasó agachada. La maleta se quedó atorada.

    —Hay que ponerla de lado —dijo.

    La tía la giró. Una esquina empujó un cojín, el cojín tumbó la caja y el túnel cayó encima de las vías.

    Mara se sentó junto al derrumbe. En su mapa, la raya atravesaba el túnel y seguía derechito hasta la ventana.

    La tía esperó con la mano en la agarradera.

    —Puedo dejar la maleta.

    Mara la miró. Le gustaban sus ruedas: sonaban como otro vagón.

    —Que venga. Pero por acá.

    Despegó una tira del piso. La puso junto a la pata de la mesa y añadió otra, haciendo una curva alrededor de los cojines. Después tachó un pedacito del mapa y dibujó la vuelta.

    El tren arrancó despacio. Mara pasó junto a la mesa; la tía la siguió. La maleta dio la curva rozando apenas una tira de papel.

    —Estación Ventana —anunció Mara.

    Se sentaron a mirar la calle. Del otro lado del vidrio, un señor esperaba a que su perro terminara de oler un árbol.

    La tía abrió la maleta y sacó sus pantuflas.

    —¿A qué hora sale el tren de regreso?

    Mara puso el mapa sobre sus rodillas.

    —Cuando se vaya el perro.

    ¿Cómo personalizar el cuento con los gustos de mi hijo?

    Elige algo que le guste a tu hijo e imagina qué hará con ello en el cuento. Mara dibuja un mapa y, cuando se cae el túnel, vuelve al papel para trazar otro camino. Puedes señalar el momento en que tacha la raya.

    Si tu hijo prefiere los animales, quizá quiera llevar un peluche hasta un refugio. La caja puede convertirse en una entrada estrecha y habrá que decidir cómo pasa el animal. Con el peluche en lugar de la maleta, tendrás que pensar qué intenta el personaje y cómo termina su viaje.

    También puede aparecer alguien de la familia con el nombre que tu hijo usa para llamarlo. Si juega con su abuelo, pueden viajar juntos en el cuento. Relee lo que dice y hace el abuelo y añade los gestos y las palabras que reconoces en él. Si alguien usa silla de ruedas, cuenta el recorrido que hace y el lugar por donde pasa, como parte de la escena.

    Cuando termines, lee el cuento y deja que te diga qué cambiaría. «Yo llevaría al perro» puede abrir una versión distinta. Guarda la anterior si quieren volver a leerla.

    ¿Cómo elegimos el final y guardamos la historia?

    Elijan dónde quieren despedirse del personaje. Mara puede llegar a su estación, cambiar el destino o quedarse dibujando el próximo viaje. También pueden cerrar con una enseñanza; en el cuento de Mara elegimos quedarnos junto a la ventana.

    Antes de pasar la historia en limpio, vuelve a leerla con quien la inventó contigo. Deténganse en la frase que te dictó y en la decisión de su personaje: puede pedirte que las cambies. Para trabajar después las palabras, los diálogos y el ritmo, puedes seguir la guía para escribir y revisar un cuento para niños.

    Si quieren darle forma de libro, doblen unas hojas y dejen sitio para los dibujos. Anoten quién inventó la historia, quién la escribió y quién la ilustró; una misma persona puede haber hecho varias cosas. Pongan la fecha y busquen un lugar para guardarla. Quien hizo los dibujos puede elegir cuál va en la portada.

    Fuentes

    • NAEYC. «Everyone Can Be a Storyteller», s. f. Adaptado de Message in a Backpack, Teaching Young Children 8(3), p. 22. Propuestas para contar sucesos cotidianos y escribir e ilustrar la historia.
    • Teresa A. Byington y YaeBin Kim. «Promoting Preschoolers’ Emergent Writing». Young Children 72(5), noviembre de 2017. Apartado «Understanding emergent writing»: dictado a una persona adulta.
    • Anna Navarro Pascual. «Narrador», en El texto narrativo. Conceptos y elementos básicos, INTEF, 2021. Apartados de narrador externo e interno. Autoría y año cotejados en los créditos del recurso.

    Fuentes consultadas el 9 de octubre de 2026. La plantilla y El tren de la sala se prepararon para esta pieza; las propuestas de escritura son orientaciones editoriales.

  • Las preposiciones no siempre son fáciles de usar

    Las preposiciones no siempre son fáciles de usar

    preposicionesLas preposiciones son palabra que sirven de vínculo entre las palabras y elementos de una oración, que las relaciona entre sí.

    Como el español es una lengua muy rica y variada, que además cambia dependiendo del lugar donde se produce, no existen normas precisas para utilizarlas. Tal vez por eso su mal uso es de los errores más comunes cuando hablamos o escribimos. En caso de duda, siempre puedes consultar el diccionario, pero el problema suele estar donde ni siquiera existe la duda. Los casos ejemplificados en el cuadro de abajo son los más frecuentes que hemos identificado.

    Pregunta Respuesta incorrecta Respuesta correcta
    ¿En base a o con base en? En base a Con base en
    ¿De acuerdo a / de acuerdo con? De acuerdo a De acuerdo con
    ¿Acto a realizarse o acto por realizarse? Acto a realizarse Acto por realizarse
    ¿A cuenta de o por cuenta de? A cuenta de Por cuenta de
    ¿En relación a o en relación con? En relación a En relación con
    ¿Respecto a o con respecto a? Respecto a Con respecto a
    ¿Asuntos a tratar o asuntos por tratar? Asuntos a tratar Asuntos por tratar

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