
Mérida, una bella ciudad que ofrece mucha cultura literaria.
Mérida es conocida como la ciudad más poblada del sureste mexicano, y al ser considerada una de las fuentes de interés por la cultura ha sido sede de varios concursos, ferias y otras actividades que la vuelven un centro cultural muy grande.
Fue construida sobre la antigua ciudad maya T’Ho la cual fue encontrada deshabitada durante la invasión y colonización europea. La migración ha hecho de esta ciudad un lugar de mezcla de culturas, desde los residuos de habitantes mayas del siglo XVI y hasta el día de hoy las diferentes migraciones europeas, asiáticas y africanas.
La ciudad blanca tiene una combinación de tiempos remotos, que fusionan arquitecturas de diversas épocas, culturas que chocan continuamente creando una mezcla impresionante de vida y conocimiento, además por ser la zona céntrica y mayor habitada del sureste se ha vuelto una especie de capital cultural dentro de Yucatán donde arte, literatura, cine, danza e historia juegan un papel muy importante.




Para empezar, definamos: un héroe es una persona que se distingue por haber realizado una hazaña extraordinaria, admirado por sus buenas cualidades, que reflejan un mejor individuo. Alguien que se sacrifica por una idea más grande que él o ella misma. Sin embargo todo héroe o heroína es humano y, de acuerdo con varias culturas, siguen un camino. Los planteamientos a los cuales el héroe se encuentra van definiendo ciertos rasgos del héroe. Joseph Campbell en su libro El héroe de las mil caras describe la idea de héroe como un entendimiento universal y define pautas que se ven siempre dentro del camino de éste.


El arte y oficio de la escritura, además de ser intensamente bello y gratificante, es amplio, es complejo. Con las mismas herramientas (palabras, gramática, etc) podemos lograr obras infinitamente diferentes unas de otras, dependiendo del objetivo del texto, del estilo narrativo, de su género literario y de mil y un otros detalles que forman la esencia y personalidad de un texto. Los escritores, guardianes y perpetuadores del oficio, somos los que debemos marcar la pauta y ritmo de éstos para que lo que escribimos sea la mejor versión de sí mismo, y contamos con cientos de formas para hacerlo. Una de ellas (principalmente para textos literarios) es jugar con la sintaxis en las descripciones, lo cual crea un fuerte impacto y ayuda a definir la voz del narrador.

Me acuerdo que hace mucho, mucho tiempo, le dejé a mi papá un recado firmado con un amable TQM. Muy asombrado, me dijo “qué desfiguros son esos” cuando le expliqué lo que significaba, le pareció una cosa de jóvenes. Algunos años después, me enteré de que a mi papá no solo le parecía un desfiguro, sino algo totalmente comprensible que en las invitaciones de boda se solicitara amablemente la confirmación al evento con un simple RSVP.
