Clásicos

Los cuentos clásicos en versiones de Idunn, con el texto original, un resumen y una versión para cada edad. El primero es Caperucita Roja.

  • Caperucita Roja para niños de 6 a 8 años

    Caperucita Roja para niños de 6 a 8 años

    Caperucita Roja para niños de 6 a 8 años es una adaptación de Idunn basada en los hermanos Grimm. Conserva el engaño del lobo, el rescate de la niña y la abuela, y un segundo encuentro en el que ambas actúan juntas. Mantenemos la tensión y cambiamos las muertes de los lobos por huidas.

    Puedes leer el cuento completo, ver qué cambió respecto de Grimm y consultar su duración. Las preguntas y la comparación por edades te ayudan a elegir qué compartir con tu peque. Si recuerdas que el cuento acababa de otra manera, puedes comparar sus finales en las versiones de Caperucita Roja.

    Antes de leer: el lobo se traga a la abuela y a la niña; después salen vivas cuando el cazador le abre la barriga con unas tijeras. El segundo lobo cae al agua y huye. Si hoy prefieren que nadie sea devorado, elige Caperucita Roja para niños de 3 a 5 años, aunque quien escucha tenga más edad.

    ¿Cómo es el cuento completo de Caperucita Roja para niños de 6 a 8 años?

    Caperucita Roja · cuento completo para leer juntos

    Había una vez una niña que tenía una capucha de terciopelo rojo. Su abuela se la había regalado, y a la niña le gustaba tanto que quería ponérsela todos los días. Por eso, en el pueblo la llamaban Caperucita Roja.

    Una mañana, su mamá envolvió un trozo de pastel y lo acomodó en una canasta junto a una botella de agua.

    —Tu abuela está enferma. ¿Puedes llevarle esto? Sal temprano, antes de que haga calor, y sigue el sendero hasta su casa.

    Caperucita acomodó una servilleta alrededor de la botella. Luego tomó la canasta y se despidió de su mamá.

    La abuela vivía en una casa del bosque, bajo tres robles grandes. Caperucita conocía el camino. Mientras andaba, las hojas crujían debajo de sus zapatos.

    De pronto, un lobo salió de entre los árboles.

    —Buenos días, Caperucita. ¿Adónde vas tan temprano?

    —A casa de mi abuela.

    —¿Qué llevas en la canasta?

    —Pastel y agua. Está enferma y voy a visitarla.

    El lobo caminó a su lado. Bajó la cabeza para mirar dentro de la canasta y volvió a preguntar:

    —¿Tu abuela vive lejos?

    —Un poco más adelante. Su casa está bajo los tres robles, junto a los avellanos.

    La niña pensaba en su visita. El lobo, en cambio, quería llegar antes que ella. Al oír la dirección, movió las orejas.

    —Mira cuántas flores —dijo el lobo—. Podrías llevarle un ramo a tu abuela.

    Caperucita levantó la vista. Entre los árboles entraban rayos de sol, y junto al sendero crecían flores amarillas y blancas. Imaginó un ramo sobre la mesa de su abuela.

    Se agachó para cortar una flor. Vio otra un poco más lejos y fue por ella. Luego otra.

    Al levantar la cabeza, tenía las manos llenas y apenas veía el sendero entre los troncos. Acomodó las flores en la canasta y buscó el camino de regreso.

    El lobo ya se había ido.

    Llegó a la casa y tocó la puerta.

    —¿Quién es? —preguntó la abuela desde su cama.

    —Soy Caperucita —dijo el lobo, imitando la voz de la niña—. Te traigo pastel y agua.

    —Baja la manija y pasa, mi niña. Hoy me cuesta levantarme.

    El lobo entró, fue hasta la cama y se tragó a la abuela. Después se puso su ropa, se acomodó el gorro de dormir y se metió bajo las cobijas. Cerró las cortinas de la cama y esperó.

    Caperucita llegó un rato después. La puerta estaba abierta.

    Se detuvo en el umbral. Otras veces su abuela salía a recibirla o la llamaba desde el cuarto. Aquella mañana solo se oía el viento entre los árboles.

    —Buenos días, abuelita.

    Nadie contestó.

    Caperucita dejó la canasta en la mesa. Las flores se inclinaron sobre el asa. Dio unos pasos hacia la cama y apartó la cortina.

    Allí estaba alguien con el gorro de su abuela metido hasta los ojos. Dos orejas asomaban por los lados. Caperucita se acercó un poco, tratando de reconocer aquella cara.

    —¡Abuelita, qué orejas tan grandes tienes!

    —Para escucharte mejor.

    La voz sonaba ronca. La niña miró debajo del gorro.

    —¡Abuelita, qué ojos tan grandes tienes!

    —Para verte mejor.

    Una mano salió de entre las cobijas. Tenía pelo gris y unas uñas largas.

    —¡Abuelita, qué manos tan grandes tienes!

    —Para agarrarte mejor.

    Caperucita retrocedió. Quien estaba en la cama levantó la cabeza y abrió la boca.

    —¡Abuelita, qué boca tan grande tienes!

    —¡Para comerte mejor!

    Era el lobo. Saltó de la cama y se tragó a Caperucita. Después volvió a acostarse y se quedó dormido. Sus ronquidos hicieron temblar las cortinas.

    Un cazador pasaba cerca de la casa y escuchó aquellos ronquidos.

    —Qué raro —murmuró—. Voy a ver cómo está la abuela.

    Entró por la puerta abierta. Al llegar al cuarto encontró al lobo en la cama y, en la mesa, una canasta con flores.

    Se acercó. Tal vez la abuela y su nieta todavía estaban vivas dentro del lobo.

    Tomó unas tijeras y le abrió la barriga mientras seguía dormido. Primero apareció la capucha roja. Caperucita salió y buscó la mano de su abuela, que salió detrás de ella.

    —¡Qué oscuro estaba ahí! —dijo la niña.

    La abuela se sentó en una silla. Caperucita le acercó la botella de agua y se quedó a su lado.

    El lobo despertó. Al ver al cazador, saltó de la cama, corrió hacia la puerta y desapareció entre los árboles.

    Los tres lo vieron alejarse. Después, Caperucita sacó el pastel de la canasta. La abuela partió un pedazo para cada uno, y las flores quedaron en un vaso junto a la ventana.

    Otro día, Caperucita volvió a visitar a su abuela. En el camino encontró a otro lobo que también quiso llevarla hacia las flores.

    La niña siguió andando. Al llegar a la casa contó lo que había pasado.

    —Me preguntó adónde iba y quiso que me saliera del sendero.

    La abuela se levantó y las dos cerraron la puerta.

    Poco después sonaron unos golpes.

    —Abre, abuela. Soy Caperucita y te traigo pastel.

    Caperucita miró a su abuela. Seguían juntas dentro de la casa. Guardaron silencio.

    El lobo dio vueltas por el patio y se subió al techo. Las dos oyeron sus pasos sobre las tejas.

    La abuela recordó el agua en que había cocido unas salchichas. Frente a la casa había un recipiente grande de piedra.

    —Podemos llevar el agua por la puerta de atrás —dijo—. El olor hará que se asome.

    Caperucita tomó una cubeta. Entre las dos llevaron el agua y volvieron a cerrar la puerta.

    Desde el techo, el lobo olfateó. Se acercó a la orilla y estiró el cuello. Quiso mirar todavía más abajo, perdió el equilibrio y cayó al recipiente.

    ¡Chapuzón!

    Salió empapado, sacudió las patas y huyó hacia el bosque. La abuela esperó a que el patio quedara vacío antes de abrir.

    Esa tarde acompañó a Caperucita hasta su casa. Caminaron juntas por el sendero. En un claro se sentaron sobre un tronco a descansar, y la niña dejó la canasta entre las dos.

    Versión de Idunn a partir de «Rothkäppchen», de Jacob y Wilhelm Grimm, en Kinder- und Haus-Märchen, tomo I, séptima edición, Dieterich, 1857, pp. 140–144.

    ¿Qué cambió en esta versión y cómo termina?

    Esta versión sigue el cuento de los hermanos Grimm con sus dos partes. En la primera, el lobo se come a la abuela y a Caperucita, y un cazador las saca vivas con unas tijeras; el lobo huye. En la segunda, otro lobo las ronda, y la niña y la abuela lo engañan juntas con el olor de unas salchichas: el lobo cae al agua y también escapa.

    Lo que cambiamos es el destino de los lobos. En Grimm, al primero le llenan la panza de piedras y muere, y el segundo se ahoga; aquí los dos se van. Las devoraciones y el rescate se cuentan en pocas frases, sin detalles. En el final de Charles Perrault, el lobo se come a Caperucita y el cuento termina ahí. Los dos originales completos están en Caperucita Roja original de Perrault y Grimm.

    ¿Cuánto dura esta Caperucita y puede leerla por su cuenta?

    Para elegir esta lecturaQué encontrarás
    EdadDe 6 a 8 años, para leer en compañía
    DuraciónUnos 8 minutos en voz alta
    Lo que puede dar miedoEl engaño y las dos devoraciones, contadas en breve; el rescate con tijeras
    FinalLa niña y la abuela a salvo; los dos lobos huyen

    Si tu peque va a leerla por su cuenta, lean juntos el diálogo junto a la cama y fíjense en si sigue quién habla. Puedes tomar la narración y dejarle las preguntas de Caperucita.

    ¿Podemos leerla antes de dormir y qué hacer si da miedo?

    Esta versión conserva las devoraciones y el rescate con tijeras. Si una escena inquieta a tu peque, detente y escucha qué parte fue. Puedes contarle que la niña y su abuela salen vivas y preguntarle si quiere seguir o cerrar por hoy.

    Para la noche, elige esta lectura si ya disfrutan de sus episodios. El descanso sobre el tronco cierra el paseo con calma; las preguntas pueden esperar a mañana.

    ¿Qué podemos conversar después y qué enseñanza deja?

    En el segundo encuentro, Caperucita cuenta lo ocurrido y su abuela la escucha. Ambas actúan para salir del peligro. La responsabilidad del engaño y del ataque pertenece al lobo.

    • ¿Qué supo el lobo cuando Caperucita le contó adónde iba?
    • ¿Qué detalle del cuarto te hizo sospechar de quien estaba en la cama?
    • ¿Qué hace Caperucita con su abuela en el segundo encuentro?
    • ¿En qué momento habrías querido ayudar a alguien del cuento?

    ¿Dónde leer Caperucita más corta o para otra edad?

    Si necesitan pocas líneas para una lectura breve, sigue con Caperucita Roja corto.

    Si quieren una lectura más larga y cercana al original, elige Caperucita Roja para niños de 9 a 12 años. Revisa su duración y su final antes de compartirla.

    Edad orientativaVersión de IdunnFinal
    3–5 añosBreve, con engaño y amenazaLa abuela se esconde; Caperucita cierra la puerta. Ambas quedan a salvo y el lobo se marcha.
    6–8 añosDos encuentros y rescate con tijerasNiña y abuela sobreviven; ambos lobos huyen.
    9–12 añosRelato largo, con tijeras y piedrasNiña y abuela sobreviven; ambos lobos mueren.

    ¿Cómo imprimir este cuento de Caperucita Roja?

    Copia el cuento y su crédito a un documento; conserva el nombre de Idunn y la edición de Grimm. Revisa la vista previa antes de imprimir o elige «Guardar como PDF».

    La propuesta de Idunn

    En Idunn buscamos nutrir la curiosidad con historias para leer juntos. Esta Caperucita reúne dos formas de recibir ayuda: el cazador rescata a la niña y a la abuela; después, ambas encuentran cómo enfrentar otro peligro.

    Fuentes

    • Jacob y Wilhelm Grimm. Rothkäppchen, KHM 26, Kinder- und Haus-Märchen, tomo I, séptima edición, Göttingen: Dieterich, 1857, pp. 140–144. Texto alemán en Wikisource).
    • Jacob y Wilhelm Grimm. Rothkäppchen, KHM 26, Kinder- und Haus-Märchen, tomo I, primera edición, Berlín: Realschulbuchhandlung, 1812, pp. 113–118. Texto de 1812 en Wikisource).
    • Charles Perrault; traducción de Teodoro Baró y Sureda. Caperucita roja, Cuentos de hadas, Barcelona: Librería de Juan y Antonio Bastinos, 1883, pp. 61–64. Ilustradores del volumen: Vicente Urrabieta y Julián Bastinos. Texto español en Wikisource).
  • Caperucita Roja para niños de 9 a 12 años

    Caperucita Roja para niños de 9 a 12 años

    Esta Caperucita Roja para niños de 9 a 12 años es una adaptación larga de Idunn basada en Grimm de 1857. Conserva el rescate del cazador y un segundo encuentro en que niña y abuela colaboran. Lleva el final original de Grimm: los dos lobos mueren, sin detalles gráficos.

    Puedes leer el cuento completo, conocer sus cambios respecto de Grimm y comparar otras versiones por edad. También encontrarás su duración y una nota sobre la moraleja de Perrault. Si en tu familia recuerdan otro desenlace, puedes situarlo entre las versiones de Caperucita Roja.

    Antes de compartirla: el lobo se traga a la abuela y a la niña; un cazador les permite salir vivas al abrirle el vientre con tijeras. El primer lobo cae y muere con el vientre lleno de piedras; el segundo se ahoga. Para una lectura donde nadie sea devorado, puedes elegir Caperucita Roja para niños de 3 a 5 años, aunque quien escucha sea mayor.

    Para recorrer la página: cuento completo · cambios de versión · moraleja de Perrault · duración y edad · lectura y miedo · impresión.

    ¿Cómo es el cuento completo de Caperucita Roja para niños de 9 a 12 años?

    Caperucita visita a su abuela, el lobo se hace pasar primero por la niña y después por la abuela, y el cazador las rescata. Después, niña y abuela afrontan juntas otro encuentro.

    Caperucita Roja · adaptación de Idunn desde Grimm

    Había una vez una niña a la que su abuela le había regalado una capucha de terciopelo rojo. La niña se la ponía cada vez que salía de casa y le gustaba sentir la tela suave entre los dedos. Con el tiempo, todos empezaron a llamarla Caperucita Roja.

    Una mañana, su mamá cortó un trozo del pastel que habían horneado el día anterior. Lo envolvió y lo acomodó en una canasta, junto a una botella de agua. Caperucita estaba cerca de la puerta, con la capucha roja sobre los hombros.

    —Tu abuela está enferma y se siente débil —le dijo su mamá—. Llévale esto para que tenga algo que comer. Sal antes de que haga calor y camina con cuidado. Sigue el sendero: si tropiezas y se rompe la botella, llegarás con la canasta mojada.

    La niña sostuvo la botella mientras su mamá ajustaba el envoltorio del pastel.

    —Cuando entres, dale los buenos días. Después tendrás tiempo de mirar lo que hay en su cuarto.

    —Voy a tener cuidado —contestó Caperucita.

    Le dio la mano a su mamá y salió. El asa de la canasta le quedó apoyada en el brazo. Al pasar junto a las últimas casas, se acomodó la capucha y tomó el camino del bosque.

    La abuela vivía a media hora del pueblo. Su casa estaba bajo tres robles grandes, cerca de unos avellanos. Caperucita había recorrido aquel sendero otras veces y reconocía el lugar donde los árboles empezaban a juntarse sobre su cabeza.

    Apenas entró en el bosque, un lobo salió a su encuentro. La niña lo miró y siguió caminando. Desconocía lo que él quería hacer.

    —Buenos días, Caperucita —dijo el lobo.

    —Buenos días.

    El lobo caminó al paso de la niña. Miró la canasta y preguntó:

    —¿Adónde vas tan temprano?

    —A visitar a mi abuela.

    —¿Qué le llevas?

    —Pastel y agua. Está enferma. Ayer horneamos y mi mamá guardó un trozo para ella.

    Caperucita acomodó la canasta en el brazo. El lobo volvió la cabeza hacia el sendero que tenían delante.

    —¿Tu abuela vive lejos?

    —Todavía falta como un cuarto de hora. Su casa está bajo los tres robles grandes, donde crecen los avellanos. Seguro que conoces el lugar.

    El lobo lo conocía. Escuchó la dirección y pensó en la abuela sola, esperando la visita. Quería comerse a las dos, pero necesitaba llegar primero a la casa y tener tiempo para preparar su engaño.

    Caperucita caminaba a su lado, mirando dónde pisaba. Él buscó alrededor algo que pudiera hacerla detenerse. Cerca del sendero había flores; detrás de ellas se veían otras, entre los troncos.

    —Caperucita, mira cuántas flores —dijo—. Vas tan pendiente del camino que se te están pasando todas. ¿Escuchas a los pájaros? Parece que vas rumbo a la escuela.

    La niña levantó la vista. Los rayos de sol entraban entre las ramas y dejaban manchas de luz sobre el suelo. Se oían pájaros arriba, aunque costaba encontrarlos entre las hojas.

    Caperucita pensó en su abuela acostada. Podría ponerle unas flores cerca de la cama, en el vaso donde a veces guardaba los ramos. Era temprano; calculó que alcanzaría a cortarlas y llegar a tiempo.

    Dejó el sendero y se acercó a la primera. La cortó con cuidado para conservar el tallo. Un poco más allá vio otra, más abierta, y fue por ella. Cuando la tuvo en la mano, descubrió unas cuantas junto a un tronco.

    Las juntó, comparó los colores y buscó una más para completar el ramo. Cada flor la llevaba unos pasos más adentro del bosque. La canasta le estorbaba para agacharse, así que la dejó en el suelo un momento y volvió a levantarla después.

    Se detuvo para acomodar los tallos, que se le estaban separando. Tenía que sujetarlos con una mano y levantar la canasta con la otra. Miró una vez más alrededor, buscando dónde había dejado el camino.

    Mientras ella elegía, el lobo se alejó por el camino. Caperucita siguió reuniendo flores hasta que el ramo apenas le cabía entre los dedos. Entonces recordó que su abuela esperaba y buscó el sendero entre los árboles.

    El lobo llegó directamente a la casa. Se detuvo ante la puerta y tocó.

    —¿Quién está afuera? —preguntó la abuela.

    —Caperucita Roja. Te traigo pastel y agua. Ábreme.

    Había escuchado hablar a la niña y procuró que su voz sonara como la de ella. Desde la cama, la abuela oyó el nombre de su nieta.

    —Baja la manija y pasa —contestó—. Estoy demasiado débil para levantarme.

    El lobo empujó la puerta, entró hasta el cuarto y se tragó a la abuela. Luego se puso su ropa y el gorro de dormir. Se acostó en la cama, se cubrió y cerró las cortinas que la rodeaban.

    Se acomodó el gorro sobre la frente. Quedaban dos orejas a los lados, pero dentro del cuarto había poca luz. Desde allí podía oír a quien entrara por la puerta. Esperó.

    Caperucita regresó al sendero y llegó a la casa con el ramo apretado contra el pecho. Encontró la puerta abierta. Se detuvo un momento: su abuela solía dejarla cerrada y contestar cuando alguien tocaba.

    —Buenos días, abuelita.

    Nadie respondió.

    La niña entró. Dejó la canasta y las flores sobre la mesa y miró hacia la cama. Las cortinas estaban cerradas. Todo parecía estar en su lugar, pero le costaba dar el siguiente paso. Había ido muchas veces a esa casa y aquel silencio le resultaba extraño.

    Se acercó y apartó la cortina. En la almohada vio el gorro de su abuela, metido hasta los ojos. Debajo había una cara que apenas reconocía.

    Tal vez la enfermedad le había cambiado la voz y el aspecto. Caperucita quiso oírla hablar. Se quedó junto a la cama, con una mano todavía en la cortina.

    —¡Abuelita, qué orejas tan grandes tienes!

    —Para escucharte mejor.

    La respuesta llegó desde la almohada. Era una voz baja y ronca. Caperucita inclinó un poco la cabeza para mirar bajo el borde del gorro.

    —¡Abuelita, qué ojos tan grandes tienes!

    —Para verte mejor.

    Los ojos la siguieron cuando se movió. La niña miró la cobija, que había empezado a deslizarse hacia un lado. Apareció una mano grande, cubierta de pelo.

    —¡Abuelita, qué manos tan grandes tienes!

    —Para agarrarte mejor.

    Caperucita soltó la cortina. Quien estaba en la cama levantó la cabeza, y la niña pudo ver la boca entera.

    —¡Abuelita, qué boca tan grande tienes!

    —¡Para comerte mejor!

    El lobo saltó de la cama y se tragó a Caperucita. Después volvió a acostarse. Tenía el estómago lleno y ya había conseguido lo que buscaba. Cerró los ojos y se quedó dormido. Sus ronquidos salieron del cuarto y llegaron hasta el sendero.

    Un cazador pasaba frente a la casa. Al oír los ronquidos se detuvo. Conocía a la abuela y quiso comprobar cómo estaba.

    Entró y se acercó a la cama. Encontró al lobo bajo las cobijas, con el gorro de dormir todavía puesto. Era el animal que llevaba tiempo buscando.

    El cazador levantó su rifle, pero se detuvo antes de disparar. Si el lobo se había tragado a la abuela, tal vez ella seguía viva. Bajó el arma y tomó unas tijeras.

    Le abrió el vientre al lobo dormido. Primero apareció el rojo de la capucha. Caperucita salió, y detrás de ella salió su abuela, viva, aunque le costaba respirar.

    Caperucita tomó a su abuela de las manos.

    —¡Qué oscuro estaba adentro! —dijo.

    La abuela se sentó junto a la cama. Caperucita fue por piedras grandes; entre ella y el cazador llenaron con ellas el vientre del lobo. Cuando despertó, quiso levantarse y huir. Las piedras pesaban tanto que cayó al suelo y murió.

    El cazador esperó a que la abuela pudiera respirar mejor. Ella pidió el pastel y el agua. Caperucita llevó la canasta hasta la silla, abrió el envoltorio y puso las flores en un vaso.

    Después de comer, la abuela recuperó fuerzas. El cazador se despidió. La niña se quedó cerca, con las manos sobre el asa de la canasta. Recordó las preguntas del lobo, la dirección que le había dado y el momento en que él señaló las flores.

    Cuando salió para volver a casa, buscó los tres robles y el sendero. Esta vez siguió el camino hasta el pueblo.

    Se cuenta que otro día Caperucita volvió a llevar algo horneado a su abuela. En el bosque encontró a otro lobo. También la saludó y quiso hacerla salir del camino.

    Caperucita siguió andando. Al llegar a la casa, puso la canasta en la mesa y le contó a su abuela lo que había pasado. Recordaba la mirada del lobo y la manera en que se había acercado.

    La abuela escuchó hasta que terminó.

    —Ven —dijo—. Vamos a cerrar la puerta.

    Las dos la cerraron y pusieron el seguro. Poco después, alguien tocó desde afuera.

    —Abre, abuela. Soy Caperucita y te traigo algo horneado.

    La niña estaba dentro, al lado de su abuela. Ambas reconocieron el engaño y guardaron silencio.

    El lobo dio varias vueltas alrededor de la casa. Se acercó a la ventana, regresó a la puerta y terminó subiendo al techo. Quería esperar hasta la tarde, cuando Caperucita saliera para volver al pueblo. Entonces la seguiría a escondidas por el bosque.

    Desde el cuarto, las dos oyeron el ruido de las patas sobre las tejas. La abuela comprendió que seguía esperando. Miró el recipiente grande de piedra que estaba frente a la casa y recordó el agua en que había cocido salchichas el día anterior.

    —Toma la cubeta —le dijo a Caperucita—. Vamos a llenar ese recipiente con el agua de las salchichas.

    La niña llevó la primera cubeta por la salida de atrás. Caminó pegada a la pared y vació el agua en el recipiente. Volvió a entrar y repitió el viaje. La abuela le acercaba la cubeta llena; Caperucita la llevaba y regresaba con ella vacía.

    En uno de los viajes, la niña se detuvo al oír un ruido arriba. Esperó junto a la pared, con la cubeta entre las manos. Su abuela la vio desde la puerta de atrás y aguardó allí hasta que regresara.

    Cuando el recipiente quedó lleno, las dos volvieron a cerrar la puerta. El olor había llegado al techo. El lobo olfateó y se movió hacia la orilla, tratando de averiguar de dónde venía.

    Miró hacia abajo. Estiró el cuello un poco más, y luego otro poco. Se inclinó tanto que perdió el equilibrio, resbaló de las tejas y cayó al recipiente de piedra. Allí se ahogó.

    La abuela esperó antes de abrir. Caperucita recogió la canasta y salió mientras todavía había luz. Desde el sendero volvió la cabeza para despedirse. Su abuela estaba en la puerta y levantó la mano.

    La niña siguió hacia el pueblo. Al llegar a los últimos árboles pudo ver los techos de las casas. Llevaba la canasta vacía y la capucha roja descansaba sobre sus hombros.

    Versión de Idunn a partir de «Rothkäppchen», de Jacob y Wilhelm Grimm, en Kinder- und Haus-Märchen, tomo I, séptima edición, Dieterich, 1857, pp. 140–144.

    ¿Qué conserva esta versión y qué cambió Idunn?

    Esta es la versión de Idunn más cercana al cuento de los hermanos Grimm. Conserva sus dos partes y sus finales: el cazador saca a la niña y a la abuela de la panza del lobo, le llenan la panza de piedras y el lobo muere; después, otro lobo cae en la trampa de las salchichas y se ahoga. Las dos muertes se cuentan en pocas frases, sin detalles, y la escena en que el cazador le quita la piel al lobo se omite.

    Lo que añadimos son pensamientos y gestos: el lobo que mira el sendero mientras planea, Caperucita junto a la cortina tratando de reconocer a su abuela, y en la segunda parte, la niña que cuenta lo que vivió y la abuela que la escucha. El cuento original completo está en Caperucita Roja original de Perrault y Grimm.

    ¿Cómo termina en Perrault y qué dice su moraleja?

    Perrault termina con Caperucita devorada y añade una moraleja en verso. La dirige especialmente a las jóvenes y advierte sobre los lobos de trato dulce. El lobo lleva su engaño hasta el ataque final.

    La traducción de Teodoro Baró de 1883) conserva la devoración de Perrault y recrea la advertencia con otros versos.

    La responsabilidad del engaño y del ataque pertenece al lobo. Esa es la postura desde la que proponemos conversar en Idunn. Si alguien resume la enseñanza como «le pasó por distraerse», vuelve a las escenas: él pregunta la dirección, aparta a la niña del camino y se hace pasar por Caperucita ante la abuela. Después suplanta a la abuela ante Caperucita.

    Pueden discutir la advertencia histórica y los castigos sin tener que aprobarlos. En esta adaptación de Grimm, además, pueden mirar qué cambia cuando Caperucita cuenta lo ocurrido y su abuela la escucha.

    ¿Cuánto dura y para qué edad proponemos esta lectura?

    Para elegir este textoQué encontrarás
    EdadDe 9 a 12 años, para leer en compañía o por turnos
    DuraciónUnos 14 minutos en voz alta; se puede partir después del primer rescate
    Lo que puede dar miedoEl engaño, la devoración, las tijeras, las piedras y dos muertes breves
    FinalLa niña y la abuela sobreviven y, en la segunda parte, actúan juntas

    A esta edad funciona leer por turnos: tú la narración, tu peque los diálogos, o una escena cada quien. Al terminar, pregúntale qué parte le sorprendió.

    ¿Podemos leerla antes de dormir y qué hacer si da miedo?

    Esta versión conserva el rescate con tijeras y la muerte de ambos lobos. Si una escena inquieta a tu peque, detente y escucha qué parte fue. Puedes adelantar que la niña y la abuela sobreviven; ustedes deciden si quieren continuar o cerrar por hoy.

    Para la noche, elígela si ya conocen sus episodios y quieren volver a ellos. Puedes guardar el segundo encuentro para otro día y dejar las preguntas para la tarde.

    ¿Qué podemos conversar después del cuento?

    • ¿En qué momento supiste algo que Caperucita todavía ignoraba?
    • ¿Qué señal de la casa te habría hecho detenerte junto a la puerta?
    • ¿Por qué el cazador decide bajar el rifle?
    • En la segunda visita, ¿qué puede hacer la niña junto a su abuela que habría sido difícil hacer sola?
    • ¿Qué piensas del destino de los dos lobos? ¿Cambiaría algo de lo anterior si huyeran?

    ¿Dónde leer una Caperucita más corta o para otra edad?

    La Caperucita Roja para niños de 6 a 8 años cuenta también los dos encuentros, con menos palabras y con los lobos que huyen. Para una lectura de pocas líneas, elige Caperucita Roja corto.

    Elige según el final y el rato que quieran leer, aunque la edad del título sea distinta de la de quien escucha.

    Edad orientativaVersión de IdunnFinal
    3–5 añosBreve, con engaño y amenazaLa abuela se esconde; Caperucita cierra la puerta. Ambas quedan a salvo y el lobo se marcha.
    6–8 añosDos encuentros y rescate con tijerasNiña y abuela sobreviven; ambos lobos huyen.
    9–12 añosRelato largo, con tijeras y piedrasNiña y abuela sobreviven; ambos lobos mueren.

    ¿Cómo imprimir esta Caperucita Roja?

    Copia el cuento y su crédito a un documento; conserva el nombre de Idunn y la edición de Grimm. Revisa la vista previa antes de imprimir o elige «Guardar como PDF».

    La propuesta de Idunn

    En Idunn buscamos nutrir la curiosidad de quienes leen y de quienes acompañan. Esta versión conserva dos encuentros con el peligro: el primero termina en rescate; en el segundo, Caperucita y su abuela actúan juntas. La lectura deja espacio para conversar sobre sus decisiones.

    Fuentes

    • Jacob y Wilhelm Grimm. Rothkäppchen, KHM 26, Kinder- und Haus-Märchen, tomo I, séptima edición, Göttingen: Dieterich, 1857, pp. 140–144. Texto alemán en Wikisource).
    • Jacob y Wilhelm Grimm. Rothkäppchen, KHM 26, misma colección, tomo I, primera edición, Berlín: Realschulbuchhandlung, 1812, pp. 113–118. Texto alemán de 1812).
    • Charles Perrault. Le petit chaperon rouge, Histoires ou Contes du temps passé, París: Claude Barbin, 1697, pp. 47–56. Texto francés y moraleja en Wikisource/Original/Le_petit_chaperon_rouge).
    • Charles Perrault; traducción de Teodoro Baró y Sureda. Caperucita roja, Cuentos de hadas, Barcelona: Librería de Juan y Antonio Bastinos, 1883, pp. 61–64. Ilustradores del volumen: Vicente Urrabieta y Julián Bastinos. Texto español en Wikisource).
  • Las versiones de Caperucita Roja: Perrault, Grimm y las que vinieron después

    Las versiones de Caperucita Roja: Perrault, Grimm y las que vinieron después

    Las versiones de Caperucita Roja cambian quién se salva y quién enfrenta al lobo. Perrault publicó en 1697 un final con la niña devorada; Grimm incluyó en 1812 el rescate del cazador. Una variante oral francesa permite que ella escape sola. Las reescrituras posteriores cambian voces, acciones y escenarios; puedes elegir qué final quieres leer en casa.

    Puedes comparar los finales, conocer la variante oral francesa y encontrar libros modernos con sus autores e ilustradores. La tabla por edades reúne las tres adaptaciones de Idunn. Para leer los dos textos completos en español, empieza por Caperucita Roja original de Perrault y Grimm. Si hoy buscan pocas líneas, tienes Caperucita Roja: el cuento corto; para acompañar una tarea, sigue con el resumen de Caperucita Roja. La versión corta de Idunn deja a la niña y a la abuela a salvo sin devoraciones; el resumen sigue el rescate de Grimm.

    Puedes ir a los finales, la tradición oral, por qué cambian, los libros modernos, el lobo al revés, las ilustraciones o la elección por edad.

    ¿Cómo termina Caperucita Roja en cada versión?

    En Perrault, el lobo devora a Caperucita; en Grimm, un cazador la rescata junto con su abuela. En la variante oral francesa recogida por Achille Millien, la niña logra escapar por su cuenta, aunque la abuela muere. Cambia también qué hace cada personaje para salir del peligro.

    VersiónQué pasa con la niña y la abuelaQuién actúa al finalQué pasa con el lobo
    Perrault, 1697Ambas son devoradasEl lobo lleva su engaño hasta el ataqueEl relato cierra tras su ataque
    Grimm, 1812 y 1857: primera visitaAmbas salen vivas de su vientreEl cazador las libera; Caperucita busca piedrasMuere al intentar levantarse con las piedras dentro
    Grimm: segundo encuentroAmbas evitan que entre otro loboLa abuela propone un plan y la niña lleva el aguaCae del techo al recipiente y se ahoga
    Variante oral francesa, recogida hacia 1870La niña escapa; la abuela ha sido asesinadaLa niña pide salir y se deshace del hilo que la sujetaPersigue a la niña y llega cuando ella entra en casa
    Idunn: versión de 3–5 años y cuento cortoLa abuela se esconde y la niña cierra la puertaAmbas reconocen el peligro; Caperucita hace salir al loboSe marcha del patio

    Un final feliz para la niña puede conservar la muerte de la abuela o del lobo. Antes de llevarte el libro de la biblioteca, busca qué pasó con los tres.

    ¿El cazador y el leñador son el mismo personaje?

    Grimm llama cazador a quien entra en la casa y usa unas tijeras para liberar a ambas. Perrault menciona leñadores al comienzo: su presencia en el bosque impide que el lobo ataque a la niña ahí mismo. Su relato termina después de la devoración.

    Si recuerdas un leñador que llega con un hacha, revisa quién adapta el ejemplar de tu casa. Ese recuerdo puede pertenecer a otra redacción; los dos originales permiten localizar qué hace cada personaje.

    ¿Quién escribió las versiones originales de Caperucita Roja?

    Charles Perrault y los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm firmaron las dos versiones publicadas que comparamos. Perrault publicó Le petit chaperon rouge en Histoires ou Contes du temps passé, en París, con Claude Barbin, en 1697. Grimm incluyó Rothkäppchen como cuento 26 de Kinder- und Haus-Märchen en 1812 y lo revisó hasta la séptima edición de 1857.

    La niña, el viaje y el engaño también aparecen en relatos de tradición oral. Puedes seguir cómo una historia pasa de una voz a un libro en el cuento popular y sus versiones. Al hablar de original, conviene nombrar la edición: el cuento francés de 1697 y el alemán de 1857 terminan de manera distinta.

    En español, Caperucita roja de Teodoro Baró aparece en Cuentos de hadas, Bastinos, 1883. Baró conserva el desenlace de Perrault y recrea su advertencia con otros versos. Los créditos del volumen nombran a Vicente Urrabieta y Julián Bastinos como ilustradores.

    ¿Qué cambió Grimm entre 1812 y 1857?

    El rescate y el segundo lobo están ya en 1812. En 1857 se amplían las palabras de la madre: pide salir antes del calor y saludar al entrar antes de mirar los rincones. Caperucita llega, dice buenos días y queda sin respuesta. Las piedras y el segundo lobo se mantienen.

    La folclorista Christine Shojaei Kawan comparó ambas ediciones en Estudis de Literatura Oral Popular, en 2012, y señala que el cuento sigue siendo esencialmente el mismo. Puedes verlo al llegar a la casa: en 1857 la niña saluda y nadie le contesta.

    ¿Cómo es la versión oral francesa en que Caperucita escapa sola?

    En Conte de la mère-grand, la niña pide salir para hacer sus necesidades, se libera del hilo que el lobo ató a su pie y corre hasta su casa. Ella encuentra la salida. El lobo ha matado a la abuela y el relato contiene escenas de canibalismo y de la niña desnudándose antes de entrar en la cama.

    D. L. Ashliman conserva el relato y su nota de procedencia en la Universidad de Pittsburgh: Achille Millien lo recogió en Nivernais, Francia, hacia 1870. Paul Delarue estudió esta tradición; sus trabajos figuran en la bibliografía de Shojaei Kawan.

    Millien recogió esta variante después de las publicaciones de Perrault y de la primera edición de Grimm; la fecha en que empezó a contarse queda sin documentar. Al buscar una adaptación para tu peque, mira también qué pasa con la abuela.

    ¿Por qué cambiaron los finales de Caperucita Roja?

    Cambian porque quien vuelve a contar el cuento decide qué harán sus personajes y dónde dejará la historia. Perrault cierra con una advertencia sobre los lobos de trato dulce; Grimm muestra un rescate y, después, a la niña actuando junto a su abuela.

    Dahl explicó que escribió sus rimas como una broma. En Rodari, el juego pasa por equivocarse al contar; en Pescetti, por lo que alguien imagina al escuchar. Una adaptación que suaviza el ataque toma otra decisión: qué peligro y qué desenlace quiere compartir. Abre los créditos del libro para saber quién eligió ese desenlace.

    ¿Qué versiones modernas dejan que Caperucita se salve por sí misma?

    Dahl y Leray hacen que la niña enfrente al lobo; Munari le da aliados; Lon Po Po lleva el peligro a una casa con tres hermanas. Estos cuatro relatos ofrecen distintas salidas del peligro.

    Libro o relatoCómo cambia la salida del peligroQué conviene conocer
    Caperucita roja y el lobo, Roald DahlLa niña mata al lobo con una pistola y después lleva un abrigo de su pielEl lobo devora a la abuela; hay humor negro y muerte
    Caperucita Amarilla, Bruno MunariLos canarios ayudan a la niña frente a un lobo conductorEs uno de los relatos de una antología; el cuento rojo del mismo volumen sigue otra rama
    Lon Po Po, Ed YoungTres hermanas llegan al cierre juntas y vuelven a encerrarse en casa; el lobo queda muertoLa edición citada está en inglés
    Una caperucita roja, Marjolaine LerayLa niña ofrece al lobo un caramelo envenenado y evita ser devoradaLa salida de la niña incluye violencia contra el lobo

    El poema de Dahl apareció en Revolting Rhymes, Jonathan Cape, 1982. Caperucita roja y el lobo, Alfaguara, 2024, lleva traducción de Miguel Azaola e ilustraciones de Adam Larkum. El poema también está disponible en inglés en The Children’s Poetry Archive. Antes de compartirlo, conoce la escena de la abuela y la manera en que Caperucita responde al lobo.

    La guía de lectura de Anaya explica las soluciones de Munari y Enrica Agostinelli: las ranas ayudan a Verde; los canarios, a Amarilla. Azul, escrita e ilustrada por Agostinelli, lleva a nieta y abuela al mar y las enfrenta a un pez-lobo. Caperucita Roja, Verde, Amarilla, Azul y Blanca salió en Anaya en 2001, con ilustraciones de los autores, para leer desde los seis años.

    Lon Po Po, escrito e ilustrado por Ed Young, salió en Philomel en 1989 y ganó la Medalla Caldecott de 1990. Es para niños de cuatro a ocho años. Su desenlace deja a las tres hermanas vivas y al lobo muerto. Es una opción para conocer una variante china si pueden leer juntos en inglés.

    Una caperucita roja, de Marjolaine Leray, Océano Travesía, 2009, detiene a la niña frente al lobo. Pilar Perea Insuasty y M.ª Pilar Núñez Delgado describen el caramelo envenenado en su estudio de 2024. El caramelo cambia quién domina el encuentro, y la salida de la niña conserva una muerte.

    ¿Qué versiones cuentan Caperucita al revés o con un lobo bueno?

    En el libro de detectives de Paz Corral, el lobo se ofrece como ayudante; Hoodwinked lo presenta como reportero. Para reírse al volver a contar, prueba las muestras de Rodari o Pescetti. Los datos de cada libro están en Fuentes.

    Confundiendo historias: corregir a quien cuenta

    Gianni Rodari escribió el relato dentro de Cuentos por teléfono, de 1962. En el álbum de Kalandraka (2004), Alessandro Sanna ilustra y Antonio Rubio traduce. Es para compartir desde los tres años, y estuvo en el Programa Nacional de Lectura de la SEP en 2008.

    Un abuelo cuenta Caperucita con errores y su nieta los corrige. Brenda Bellorín, de GRETEL, explica cómo las ilustraciones reaccionan a esas dos voces. En las dos páginas de muestra, la figura amarilla que propone el abuelo da paso a una roja cuando la nieta lo corrige. Si ya conocen el cuento, pueden leer una voz cada quien y detenerse cuando el abuelo cambia una palabra.

    Caperucita Roja, tal como se la contaron a Jorge: mirar lo que alguien imagina

    Luis María Pescetti firma el texto y O’Kif las ilustraciones. La edición de Loqueleo México (2015) es para compartir desde los cuatro años. El papá cuenta su versión mientras Jorge imagina otra.

    En las primeras páginas, O’Kif deja ver al padre y al niño con imágenes distintas sobre sus cabezas: en la del niño, la niña tiene la piel roja. Puedes preguntar qué quiso decir el papá y qué entendió Jorge.

    Lo que no vio Caperucita Roja: escuchar otras voces

    Mar Ferrero escribe e ilustra este álbum de Edelvives (2013), para niños de seis a ocho años, que ganó el Premio de Ilustración CCEI en 2014. Presenta lo ocurrido desde las versiones del lobo, los animales del bosque y la abuela.

    Caperucita Roja y Abuelita, detectives privados: el lobo ofrece ayudar

    Paz Corral escribe y Fabiola Solano ilustra este libro de Zig-Zag (2014), desde los seis años. El leñador lleva varias noches sin dormir por un cantor desconocido; la niña y su abuela investigan, y el lobo se ofrece como ayudante. Es para seguir las pistas entre los tres.

    Caperucita en Manhattan: llevar el viaje a la ciudad

    Carmen Martín Gaite publicó esta novela con Siruela en 1990, con ilustraciones suyas; es para leer desde los diez años. Sara Allen viaja sola por Manhattan, en una historia de crecer y de libertad, con Miss Lunatic y Mister Wolf entre sus personajes. Es la Caperucita para quien ya quiere una novela.

    Hoodwinked: investigar lo que pasó en casa de la abuela

    La película animada dirigida por Cory Edwards convierte la casa de la abuela en el lugar de una investigación. El lobo es reportero, el leñador es actor y la abuela está viva en un armario. Es de 2005.

    Para compartirla, revisa el audio en español y la clasificación de la plataforma donde la encuentres.

    Fuera de Caperucita, La verdadera historia de los tres cerditos usa también la voz del lobo. Jon Scieszka escribe, Lane Smith ilustra y María Negroni traduce la edición española de Puffin de 1996. Puedes buscarla para escuchar a un lobo contar su propia versión de otro cuento.

    ¿Cómo cambian las ilustraciones entre las versiones de Caperucita?

    En las muestras de Rodari y Pescetti puedes mirar qué cambió entre lo que alguien dice y lo que otra persona imagina o corrige. Detén la lectura un momento y busca ese cambio en el dibujo.

    Sanna cambia la figura amarilla por una roja entre las páginas de Confundiendo historias. O’Kif pone frente a frente las imágenes del padre y de Jorge. Prueba a leer la frase y después mirar el dibujo: ¿en cuál aparece lo que dijo quien cuenta?

    Si buscas otra lectura con transformaciones y personajes extraordinarios, puedes seguir con los cuentos de hadas y sus versiones. Para elegir estos álbumes, fíjate en el nombre de quien ilustra junto al de quien escribe; una edición nueva puede cambiar ese trabajo.

    ¿Qué versión de Caperucita Roja elegir para cada edad?

    Para compartir en casa, proponemos empezar por el final y después mirar el largo. Las edades que propone Idunn para leer juntos se basan en las escenas y el lenguaje de cada versión; puedes elegir la que quieras compartir aunque quien escucha tenga una edad distinta.

    Puedes elegir Caperucita Roja para niños de 3 a 5 años, Caperucita Roja para niños de 6 a 8 años o Caperucita Roja para niños de 9 a 12 años según las escenas que quieran compartir.

    Edad orientativaVersión de IdunnFinal
    3–5 añosBreve, con engaño y amenazaLa abuela se esconde; Caperucita cierra la puerta. Ambas quedan a salvo y el lobo se marcha.
    6–8 añosDos encuentros y rescate con tijerasNiña y abuela sobreviven; ambos lobos huyen.
    9–12 añosRelato largo, con tijeras y piedrasNiña y abuela sobreviven; ambos lobos mueren.

    Para preescolar, la versión de 3 a 5 años y su diálogo funcionan bien. Para una tarea de primer grado que pida comparar, elige dos versiones con su autor. Tú puedes poner la voz y dejar que quien escucha señale qué hizo cada personaje.

    Si el lobo inquieta, detén la lectura y escucha qué parte fue. Puedes adelantar el final de la versión que eligieron o cerrar por hoy. El mismo título puede traer contenidos distintos según el libro.

    ¿Qué moraleja deja cada versión de Caperucita?

    Perrault escribe una advertencia sobre los lobos de trato dulce, dirigida especialmente a las jóvenes. Grimm deja al final de la primera visita la decisión de la niña de seguir el camino indicado por su madre; el segundo encuentro muestra qué hacen juntas ella y su abuela. La variante oral permite conversar sobre la astucia que usa para escapar.

    Para conversar en Idunn volvemos al bosque: el lobo pregunta, engaña y ataca. La responsabilidad del daño pertenece a quien lo hace. Puedes explicar la advertencia histórica y preguntar si ustedes habrían escrito la misma enseñanza al final.

    En las reescrituras cómicas, la pregunta puede cambiar. Con Pescetti, miren qué entendió Jorge; con Ferrero, busquen qué dice cada voz; con las detectives, observen qué papel recibe el lobo.

    ¿Cómo comparar dos versiones en casa o en el salón?

    En una hoja, escribe los dos títulos y el nombre de quien firma cada versión. Después hagan tres columnas: qué pasa con Caperucita, qué pasa con la abuela y qué hace el lobo. Busquen una escena para sostener cada respuesta.

    En la versión corta de Idunn, Caperucita cierra la puerta al lobo; en la de 6–8 años, el cazador entra a la casa para rescatarla. Pueden empezar por esa puerta y buscar qué cambió antes.

    Si quieren cambiar el papel del lobo, prueben una pregunta: ¿qué tendría que hacer para que la abuela le permitiera sentarse a la mesa? Si imaginan uno que quiere pertenecer a una familia, piensen cómo lo pediría y qué decidirían las demás personas. Es un ejercicio para inventar juntos; ustedes eligen qué pasa después.

    ¿Dónde leer versiones de Caperucita cortas, para imprimir o para dormir?

    El cuento corto conserva el diálogo; el resumen reúne los hechos de Grimm. Elige cuál necesitan antes de imprimir.

    Para imprimir, copia el cuento elegido con su crédito a un documento y revisa la vista previa. Puedes elegir «Guardar como PDF». En Fuentes encontrarás las ediciones y muestras legales de los libros actuales.

    Para la noche, conoce primero el desenlace y el tono del lobo. Una historia sin devoraciones puede seguir teniendo una amenaza; una cómica puede dar ganas de jugar. Si hoy prefieren otro relato, elige entre los cuentos para dormir.

    ¿Qué podemos preguntar al comparar?

    • ¿Qué pasa con la abuela en cada versión?
    • ¿Quién encuentra la salida del peligro?
    • ¿Qué cambia en el papel del lobo?
    • ¿Qué dibujo cuenta algo que las palabras dejan sin decir?

    La propuesta de Idunn

    En Idunn buscamos nutrir la curiosidad de quienes leen y de quienes acompañan. Esta selección reúne una historia conocida con distintas voces y finales para descubrir cuánto puede cambiar un cuento. Los cuentos para niños por tema amplían la lectura hacia otros intereses.

    Fuentes

  • La evolución de los cuentos clásicos para niños

    La evolución de los cuentos clásicos para niños

    Los cuentos clásicos para niños cambiaron al pasar entre quienes los cuentan, escriben, ilustran o llevan al cine. Perrault publicó sus cuentos con moralejas en 1697; Grimm revisó su colección entre 1812 y 1857. Algunas adaptaciones reducen la violencia; otras cambian quién resuelve el peligro. Caperucita, Cenicienta, Blancanieves, Los tres cerditos y La sirenita permiten seguir esas decisiones.

    Esta página compara cinco cuentos, los cambios de Grimm y las versiones de cine, con ejemplos de ilustraciones, adaptaciones por edad y una tabla para comparar dos relatos en casa o en el salón.

    Si buscas primero el recorrido de un solo cuento, las versiones de Caperucita Roja y sus finales reúnen la tradición oral, Perrault, Grimm y reescrituras actuales.

    Puedes ir a los originales, la tradición oral, Perrault, los cambios de Grimm, La sirenita, las ilustraciones, el cine, las adaptaciones para pequeños, las reescrituras o la elección y el miedo.

    ¿Cuál es la versión original de cada cuento clásico?

    Al buscar el original, anota quién escribió esa redacción y en qué año se publicó. En un cuento tradicional puedes encontrar varias versiones impresas; en un cuento de autor, como La sirenita, puedes buscar el texto que publicó Andersen.

    CuentoUna versión para leerQué cambia al buscar otra versión
    Caperucita RojaPerrault, 1697; Grimm, 1812 y 1857El final pasa de devoración a rescate; hay variantes con escape de la niña
    CenicientaPerrault, 1697; Grimm, en la traducción de Viedma de 1879Cambian ayudas, calzado y destino de las hermanas
    BlancanievesGrimm, 1812 y 1857La reina pasa de madre a madrastra; cambia cómo sale la manzana
    Los tres cerditosJoseph Jacobs, English Fairy Tales, 1890Dos cerditos son devorados; otras versiones los dejan a salvo
    La sirenitaHans Christian Andersen, 1837El desenlace incluye una transformación en hija del aire; el cine añade personajes con nombre

    Las fechas son las de la versión escrita: estas historias se contaban desde mucho antes. Para leer dos redacciones completas en español, puedes abrir Caperucita Roja original de Perrault y Grimm. Las ediciones y muestras legales de los otros cuentos están en Fuentes.

    ¿Qué significa que una versión sea la correcta?

    Una versión puede ser fiel a la edición de la que parte. Una adaptación puede cambiarla y declarar sus decisiones. Para una tarea sobre Perrault, busca su redacción; para leer en casa, puedes elegir una que conserve el ingenio de la niña y cambie el desenlace.

    El beso que recuerdas pertenece a una Blancanieves concreta. En Grimm de 1857, un tropiezo durante el traslado del ataúd hace salir el trozo de manzana; en la película de Disney de 1937, el príncipe la despierta con un beso. Puedes guardar ambas versiones con sus créditos.

    ¿Los cuentos clásicos se contaban primero a personas adultas?

    Muchos cuentos de la tradición europea circularon entre personas adultas y luego se incorporaron a los libros infantiles. La especialista en literatura Maria Tatar, en una conversación recogida por el MIT en 1999, recuerda que también podían estar presentes niñas y niños. Su participación y sus reacciones quedaron mucho menos documentadas.

    En un libro que recuerdas desde la infancia puedes encontrar hambre, deseo o una amenaza dentro de la familia. Este panorama sigue una parte de la tradición europea; otras culturas tienen sus propios recorridos.

    Dos relatos permiten mirar de cerca la distancia entre contar y publicar:

    • La Caperucita recogida por Achille Millien en Francia, hacia 1870. La niña pide salir, se libera del hilo que la sujeta y escapa. La abuela ha muerto. La variante que estudian Christine Shojaei Kawan y D. L. Ashliman incluye escenas crudas, aunque la niña encuentre su propia salida. La fecha corresponde a la recogida del relato.
    • Los tres cerditos de Joseph Jacobs, 1890. La guía de Anaya sitúa un antecedente impreso en Halliwell, 1853. Jacobs recoge una historia en la que el lobo devora a dos cerditos y el tercero acaba comiéndoselo. Esa redacción conserva además tres intentos de engañar al superviviente después de los soplidos.

    La historia también puede volver del libro a la sobremesa, cuando alguien la cuenta como la recuerda. Ese ir y venir entre la voz y las páginas forma parte de el cuento popular y su transmisión.

    ¿Qué hizo Perrault con los cuentos en 1697?

    Charles Perrault dio forma literaria a relatos y los acompañó con moralejas. En Histoires ou Contes du temps passé, publicado por Claude Barbin en París en 1697, puedes seguir tanto las acciones de los personajes como los versos que comentan esas acciones.

    Claire-Lise Malarte-Feldman estudia el cambio de público al traducir a Perrault: de la élite de los salones parisinos del siglo XVII a un público principalmente joven en el siglo XX. Cada cuento dirige una advertencia distinta a quienes lo leen.

    En Caperucita, el lobo devora a la niña y la moraleja advierte sobre los lobos de trato dulce que siguen a las jóvenes hasta sus casas. La capa y el bosque permiten reconocer el cuento; esos versos te dicen a quién dirige Perrault su advertencia. Puedes explicarla como una enseñanza histórica y volver a la conducta de quien engaña y ataca.

    En Cenicienta, la joven perdona a sus hermanas. El texto francés termina con dos moralejas: una celebra la buena gracia; la otra señala que, para abrirse paso, además del talento hace falta el apoyo de padrinos y madrinas. El hada también puede leerse como alguien que abre una puerta a la corte: esa es nuestra interpretación de los versos.

    La traducción española de Teodoro Baró, Cuentos de hadas, Bastinos, 1883, recrea esas moralejas con versos sobre la bondad y la belleza del corazón. Cambiar de idioma también puede cambiar lo que se dice al terminar. Al comparar, guarda el nombre de quien traduce junto al de quien escribe.

    ¿Qué cambió Grimm entre las ediciones de 1812 y 1857?

    Jacob y Wilhelm Grimm revisaron palabras, relaciones familiares y referencias sexuales, y reforzaron indicaciones de conducta. En Blancanieves cambió quién era la reina; en Rapunzel, la frase que delata a la joven. El peligro y los castigos siguieron en las páginas.

    CuentoPrimera edición, 1812Redacción final, 1857
    BlancanievesLa reina que la persigue es su madre; un criado golpea a la joven y hace salir la manzanaSu madre muere y el padre se casa de nuevo; un tropiezo al llevar el ataúd hace salir la manzana
    RapunzelLa joven revela que su ropa le queda apretada; aparecen sus hijos gemelosDelata las visitas del príncipe al preguntar por qué le cuesta más subir a la hechicera que a él; los gemelos siguen al final
    Caperucita RojaYa aparecen el cazador, las piedras y el segundo loboLa madre amplía sus recomendaciones y la niña saluda sin que nadie le responda

    D. L. Ashliman sitúa los cambios principales de Blancanieves desde la edición de 1819. La comparación de Rapunzel en la Universidad de Pittsburgh permite ver cómo se oculta la referencia al embarazo. Shojaei Kawan señala que las dos Caperucitas siguen siendo esencialmente el mismo cuento.

    Suavizar una parte puede dejar intacta otra. En Blancanieves de 1857, la reina conserva el castigo de bailar con zapatos de hierro ardientes hasta morir. En Rapunzel, el príncipe pierde la vista al caer entre espinas; en Caperucita mueren los dos lobos.

    En el comienzo de Blancanieves traducido por Isabel Hernández e ilustrado por Iban Barrenetxea, Nórdica, 2012, la madre muere y el rey se casa de nuevo. Ruiponche, la Rapunzel traducida por José S. Viedma, conserva el comentario que delata al príncipe y la lesión de los ojos, pero omite los gemelos. Si quieres reconocer qué cambió al llegar al español, continúa con cómo reconocer la versión de un clásico.

    ¿Quién escribió La sirenita original y cómo termina?

    Hans Christian Andersen publicó La sirenita en danés el 7 de abril de 1837, según el registro del Centro Hans Christian Andersen de la Universidad del Sur de Dinamarca. Es una obra de autor. Los créditos de una traducción te permiten encontrar su redacción en español.

    En el fragmento que ofrece el Instituto Cervantes, traducido por Enrique Bernárdez para Cuentos completos, Anaya, 1989, la sirenita sostiene al príncipe para que pueda respirar después del naufragio. Ella actúa desde el comienzo de la historia.

    En la traducción de Jean Hersholt conservada por el centro universitario danés, el final sigue así: el príncipe se casa con otra joven; la sirenita renuncia a matarlo, su cuerpo se vuelve espuma y después ella se une a las hijas del aire. Se le abre la posibilidad de obtener un alma inmortal mediante buenas acciones.

    El cuento sigue después de la espuma. Si una sinopsis se detiene ahí, todavía falta la última transformación y el comentario sobre los niños buenos y malos. Esa salida espiritual pertenece a Andersen; puedes conversar sobre ella como parte de su cuento.

    ¿Cómo cambiaron los cuentos con las ilustraciones del siglo XIX?

    Con las ilustraciones, el cuento ganó escenas que puedes mirar mientras alguien lee. Si te detienes en una, busca qué eligió mostrar quien dibuja y vuelve al pasaje que la acompaña.

    La Biblioteca Nacional de Francia conserva el frontispicio de Gustave Doré sobre la lectura de cuentos en familia, grabado por Adolphe François Pannemaker y fechado en 1862. Su proyecto de investigación sitúa la publicación de Perrault-Doré con Hetzel en 1861 y destaca el gran formato y las láminas fuera del texto. El año del ejemplar y el de salida de una edición pueden diferir.

    En Inglaterra, Walter Crane reunió Cenicienta y Los tres osos, entre otras historias, en New toy book. La Biblioteca del Congreso conserva una edición de Routledge que fecha aproximadamente en 1874, con ilustraciones a color. Son otros cuentos convertidos en un libro para mirar además de escuchar.

    En español, la edición de Perrault traducida por Baró en 1883 acredita a Vicente Urrabieta y Julián Bastinos como ilustradores. El mismo relato podía llegar a casa con otro vocabulario y otras imágenes. Para comparar dos ejemplares, busca el momento en que aparece el peligro y mira cuánto espacio ocupa el dibujo.

    ¿Qué cambió el cine de animación en los cuentos clásicos?

    En el cine, los personajes hablan, se mueven y cantan. El beso de Blancanieves también ocupa el lugar del trozo de manzana que sale de su garganta. Estos son los cambios de cuatro adaptaciones.

    Adaptación animadaAñoCambio o recurso que puedes localizar
    Los tres cerditos, dirigida por Burt Gillett1933El lobo se escalda al bajar por la chimenea y escapa; en Jacobs, el cerdito lo cocina y se lo come
    Blancanieves y los siete enanos1937La despierta el beso del príncipe
    Cenicienta1950Los ratones y el hada tienen papeles propios en la ayuda a la joven
    La sirenita1989Ariel y Eric tienen nombre; Sebastián y Flounder acompañan a la protagonista

    Una versión filmada también decide cómo se ve el miedo. Tatar compara la narración del bosque de Blancanieves con los árboles amenazantes de la película: cambiar el medio puede intensificar una escena aunque se reduzca otra forma de violencia.

    Si el grupo conoce la película, puedes empezar por una diferencia visible: ¿qué hizo salir la manzana?, ¿quién ayudó a la sirenita? Anoten el nombre del libro y de la película antes de comparar.

    ¿Cómo se adaptan los cuentos para los más pequeños?

    Quien adapta puede acortar el viaje, dejar una frase para que se repita o hacer que el lobo salga vivo de la casa. Esas decisiones aparecen también en libros dirigidos a quienes empiezan a leer. La edad que marca el libro orienta; lo que cuenta se ve al abrirlo.

    La Sirenita de Vicente Muñoz Puelles y Laura Catalán, Anaya, 2017, cambia cosas desde las primeras páginas: el rey tiene cinco hijas, frente a seis en Andersen, y es el padre quien autoriza la subida a la superficie. Es para leer desde los cinco años.

    La historia de los tres cerditos, Jacobs traducido por Fernando Santos e ilustrado por Xan López Domínguez, Anaya, 2015, pertenece a una colección para primeros lectores y usa letra ligada. Conserva las muertes del original, empezando por la del primer cerdito. Letra para empezar a leer y final suave son decisiones distintas.

    En las versiones de Idunn, la Caperucita de 3–5 años deja a la abuela escondida y permite que la niña haga salir al lobo; la de 6–8 conserva las devoraciones y el rescate, pero los lobos huyen. Estas adaptaciones parten de Grimm y declaran qué conservaron y qué cambiaron. El original y la versión breve pueden convivir, cada uno con su crédito.

    ¿Qué cambian las reescrituras contemporáneas?

    Pescetti mira lo que un niño imagina mientras escucha; Scieszka le da la palabra al lobo; Munari lleva a Caperucita a una ciudad. La guía de Anaya describe la ayuda que recibe Caperucita Amarilla.

    Caperucita Roja, tal como se la contaron a Jorge, de Luis María Pescetti, con ilustraciones de O’Kif, Loqueleo México, 2015, pone frente a frente lo que cuenta un papá y lo que imagina su hijo. Es para leer desde los cuatro años, y la pregunta que deja es qué diferencia hay entre lo que se dice y lo que se imagina.

    La verdadera historia de los tres cerditos, de Jon Scieszka, ilustrada por Lane Smith y traducida por María Negroni, Puffin, 1996, entrega la voz al lobo. Es para niños de cinco a ocho años. Escuchar al lobo permite preguntar qué afirma y con qué pruebas quiere convencerte; conocer su voz deja abierta la discusión sobre sus actos.

    Caperucita Amarilla, en Caperucita Roja, Verde, Amarilla, Azul y Blanca, de Bruno Munari y Enrica Agostinelli, Anaya, edición de 2001, lleva el encuentro a la ciudad. Ahí, los canarios ayudan a la niña ante un lobo conductor. Al cambiar de lugar, Caperucita también encuentra otros ayudantes.

    Estas reescrituras cambian la voz, lo que se imagina al escuchar y el lugar del encuentro. Una protagonista también puede decidir pedir o aceptar ayuda.

    ¿Suavizar los cuentos les quita algo?

    Puede quitarles tensión, una repetición, una decisión difícil o parte del humor; también puede abrir la lectura a alguien que hoy prefiere otro grado de peligro. Para reconocer el cambio, busca qué hacía el personaje y qué puede hacer en la adaptación.

    La bibliotecaria Pauline Dewan, en Children and Libraries, 2016, defiende que el peligro de ficción forma parte del atractivo de muchos cuentos. Tatar recuerda la interpretación de Bruno Bettelheim sobre su posible función para afrontar conflictos, pero plantea dudas sobre convertir esa lectura en un efecto terapéutico general. Dewan defiende conservar el peligro; Tatar pregunta qué podemos afirmar sobre la reacción de quien escucha.

    Israel Orbach, Edith Vinkler y Dov Har-Even estudiaron la reacción de 132 niñas y niños de 6 a 9 años. En su trabajo de 1993, la ansiedad subió solo después del relato aterrador, y la compararon con la de un relato aterrador con final feliz y con otros relatos. Es un dato de un grupo y de un momento: en casa, lo que manda es lo que inquieta a tu peque.

    Nuestro criterio al adaptar es conservar una dificultad que se entienda y una acción que cambie lo que sucede. Si el lobo sale de la casa porque Caperucita lo engaña, puedes seguir su decisión. Si desaparecen a la vez amenaza, intento y respuesta, revisa qué sostiene la historia que quedó.

    ¿Qué versión elegir según la edad?

    Estas tres versiones de Caperucita Roja de Idunn ofrecen distintos largos y finales para leer juntos. Las edades orientan la elección; también cuenta lo que tu peque quiera escuchar.

    Edad orientativaVersión de IdunnFinal
    3–5 añosBreve, con engaño y amenazaLa abuela se esconde; Caperucita cierra la puerta. Ambas quedan a salvo y el lobo se marcha.
    6–8 añosDos encuentros y rescate con tijerasNiña y abuela sobreviven; ambos lobos huyen.
    9–12 añosRelato largo, con tijeras y piedrasNiña y abuela sobreviven; ambos lobos mueren.

    Si quiere leer por su cuenta, prueba un párrafo y observa si sigue quién habla y qué sucede. Si una escena inquieta, pueden detenerse, adelantar el final o elegir otra lectura. También pueden cerrar el libro y volver mañana.

    Para la noche, puedes cambiar de cuento además de cambiar de versión. En la selección de cuentos para dormir puedes elegir otra historia para leer juntos.

    ¿Cómo comparar dos versiones en casa o en el salón?

    Elige una escena que exista en las dos y anota quién firma cada texto. Puedes usar el despertar de Blancanieves: en Grimm sale la manzana; en la película llega un beso. Luego busquen qué acciones preparan cada desenlace.

    Lo que anotamosVersión AVersión B
    Autor, traductor o adaptador; editorial y año
    Qué peligro enfrenta el personaje
    Qué hace para salir de él y quién ayuda
    Qué pasa con quien causa el daño
    Una escena que sostiene nuestra respuesta
    Qué final queremos compartir hoy y por qué

    Pilar Perea Insuasty y M.ª Pilar Núñez Delgado investigaron la lectura de versiones con 35 escolares de 6 y 7 años en Cali, en 2024. Al leer en voz alta relatos emparentados, los niños hicieron conexiones entre ellos y argumentaron sus preferencias: comparar versiones da mucho de qué hablar.

    Puedes pedir una sola prueba: «¿En qué parte lo viste?». Si prefieren quedarse con el cuento que ya conocen, guarda los otros créditos para cuando quieran volver.

    ¿Qué podemos preguntar sobre dos versiones?

    • ¿Qué cambió en la escena que elegimos?
    • ¿Quién ayuda al personaje en cada relato?
    • ¿Cómo cambia el final cuando el personaje toma otra decisión?
    • ¿Qué añade la imagen o la película a las palabras del cuento?

    La propuesta de Idunn

    En Idunn buscamos nutrir la curiosidad con lecturas para compartir. Este recorrido reúne historias conocidas y cambios que pueden sorprender a quienes las escucharon desde la infancia. Un mismo cuento deja nuevas preguntas cuando llega con otra voz, otra imagen u otro final.

    Fuentes

    • Maria Tatar. Fairy Tales Across Media. MIT, 1999. Conversación.
    • Claire-Lise Malarte-Feldman. The Challenges of Translating Perrault’s Contes into English. Marvels & Tales 13(2), 1999. Resumen.
    • Pauline Dewan. Perennially Popular: The Appeal of Classic Fairy Tales for Children. Children and Libraries 14(2), 2016. DOI 10.5860/cal.14n2.27. Ensayo.
    • Charles Perrault; Teodoro Baró (trad.). Caperucita roja, en Cuentos de hadas. Barcelona: Juan y Antonio Bastinos, 1883, pp. 61–64. Ilustraciones del volumen: Vicente Urrabieta y Julián Bastinos. Texto español).
    • Christine Shojaei Kawan. Caperucita Roja y el lobo, un lugar de destino y dos caminos. Estudis de Literatura Oral Popular 1, 2012, pp. 167–184. Estudio.
    • D. L. Ashliman (trad.). The Grandmother. Universidad de Pittsburgh, 2007. Variante recogida por Achille Millien, Nivernais, hacia 1870. Relato.
    • Charles Perrault. Cendrillon, ou la petite pantoufle de verre, en Histoires ou Contes du temps passé. París: Claude Barbin, 1697, pp. 117–148. Texto francés/Original/Cendrillon).
    • Charles Perrault; Teodoro Baró (trad.). La Cenicienta, en Cuentos de hadas. Barcelona: Bastinos, 1883. Ilustraciones del volumen: Vicente Urrabieta y Julián Bastinos. Texto español).
    • Jacob y Wilhelm Grimm; José S. Viedma (trad.). La Cenicienta, en Cuentos escogidos. Madrid: Gaspar, colección catalogada en 1879. Texto español).
    • Jacob y Wilhelm Grimm. Blancanieves, KHM 53. Ediciones de 1812 y 1857; traducciones de D. L. Ashliman, Universidad de Pittsburgh. 1812 · 1857.
    • Jacob y Wilhelm Grimm; Isabel Hernández (trad.); Iban Barrenetxea (il.). Blancanieves. Nórdica, primera edición, mayo de 2012. ISBN 9788415564102. Muestra, pp. 9–24 · Ficha editorial.
    • D. L. Ashliman. Rapunzel. Comparación de las ediciones de 1812 y 1857, Universidad de Pittsburgh, revisión de 2019. Textos.
    • Jacob y Wilhelm Grimm; José S. Viedma (trad.). Ruiponche. Madrid: Gaspar, edición del siglo XIX, s. f. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, portal Letras Mexicanas.
    • Centro Hans Christian Andersen, Universidad del Sur de Dinamarca. Registro de cuentos, entrada 16: La sirenita, 7 de abril de 1837. Registro.
    • Hans Christian Andersen; Jean Hersholt (trad.). The Little Mermaid. Centro Hans Christian Andersen, Universidad del Sur de Dinamarca. Texto.
    • Hans Christian Andersen; Enrique Bernárdez (trad.). La sirenita, en Cuentos completos, tomo I. Anaya, 1989. Fragmento en el Instituto Cervantes.
    • Hans Christian Andersen; Vicente Muñoz Puelles (trad. y adapt.); Laura Catalán (il.). La Sirenita. Anaya, primera edición, febrero de 2017. ISBN 9788469808771. Ficha editorial · Muestra, pp. 4–5.
    • Joseph Jacobs. The Story of the Three Little Pigs, en English Fairy Tales, 1890. Project Gutenberg.
    • Joseph Jacobs; Fernando Santos (trad.); Xan López Domínguez (il.). La historia de los tres cerditos. Anaya, primera edición, mayo de 2015. ISBN 9788467871470. Muestra, pp. 6–7.
    • Beatriz Bejarano. La historia de los tres cerditos: proyecto de lectura. Anaya, 2015, pp. 2–4. Guía.
    • Gustave Doré y Adolphe François Pannemaker. La lecture des contes en famille, frontispicio, ejemplar de 1862. Bibliothèque nationale de France, RES-Y2-179. Imagen y ficha.
    • Bibliothèque nationale de France. Les contes de Perrault illustrés par Gustave Doré: histoire éditoriale, analyse iconographique, enjeux narratifs. Proyecto de investigación.
    • Walter Crane. New toy book. Routledge, [1874?], 66 hojas, ilustraciones a color. Biblioteca del Congreso.
    • Disney Movies. Blancanieves y los siete enanos, 1937 · Cenicienta, 1950 · La sirenita, 1989.
    • D23. Three Little Pigs, dirección de Burt Gillett, estreno del 27 de mayo de 1933. Ficha.
    • Luis María Pescetti; O’Kif (il.). Caperucita Roja, tal como se la contaron a Jorge. Loqueleo México, 2015, 32 pp. ISBN 9786070128776. Ficha editorial.
    • Jon Scieszka; Lane Smith (il.); María Negroni (trad.). La verdadera historia de los tres cerditos. Puffin, 1996, 32 pp. ISBN 9780140557589. Ficha editorial.
    • Bruno Munari y Enrica Agostinelli, texto e ilustración. Caperucita Roja, Verde, Amarilla, Azul y Blanca. Anaya, edición de 2001. ISBN 9788420790459. Ficha editorial.
    • Emilia Taladriz e Isabel Morueco. Caperucita Roja, Verde, Amarilla, Azul y Blanca: proyecto de lectura. Anaya, 1998, pp. 1–5. Guía.
    • Israel Orbach, Edith Vinkler y Dov Har-Even. The Emotional Impact of Frightening Stories on Children. Journal of Child Psychology and Psychiatry 34(3), 1993, pp. 379–389. DOI 10.1111/j.1469-7610.1993.tb00999.x. Resumen.
    • Pilar Perea Insuasty y M.ª Pilar Núñez Delgado. Aportaciones de la intertextualidad a la competencia literaria: los cuentos tradicionales en la educación básica primaria colombiana. Íkala, 2024. Estudio.
  • Caperucita Roja: el cuento corto en pocas líneas

    Caperucita Roja: el cuento corto en pocas líneas

    Caperucita Roja es el cuento de una niña que cruza el bosque para visitar a su abuela y se encuentra con un lobo que quiere comérselas a las dos. Esta es una versión corta de Idunn, para leer en voz alta en unos tres minutos: conserva el bosque, las flores y el famoso «¡qué ojos tan grandes tienes!», y termina con la niña y la abuela a salvo gracias al ingenio de Caperucita.

    Abajo está el cuento completo, cómo leer el diálogo con el lobo entre dos, unas preguntas para platicar y las versiones más largas, por edad, para cuando quieran más.

    Caperucita Roja, cuento corto

    Había una vez una niña que siempre llevaba una capa con capucha roja, regalo de su abuela. Por eso todos la llamaban Caperucita Roja.

    Una mañana, su mamá le dio una canasta con pan y un pastel.

    —Llévaselos a la abuela, que está enferma. Ve por el camino y no te entretengas.

    Caperucita entró al bosque. Al poco rato, de detrás de un árbol salió un lobo.

    —Buenos días, Caperucita. ¿Adónde vas tan temprano?

    —A casa de mi abuela, al otro lado del bosque, junto a los tres robles.

    El lobo se relamió.

    —Mira cuántas flores hay por aquí. ¿Por qué no le llevas un ramo?

    A Caperucita le pareció buena idea, y se puso a recoger flores: una amarilla, una azul, otra más allá. Mientras tanto, el lobo corrió por el camino más corto hasta la casa de la abuela.

    La abuela lo vio llegar por la ventana. Sin hacer ruido, se metió en la despensa y cerró la puerta por dentro.

    El lobo entró, se puso el gorro de dormir de la abuela, se acostó en su cama y se tapó hasta la nariz.

    Al rato llegó Caperucita con su ramo. La casa estaba en penumbra.

    —¿Abuelita?

    —Pasa, pasa, querida —dijo una voz ronca.

    Caperucita se acercó a la cama.

    —Abuelita, ¡qué orejas tan grandes tienes!

    —Son para oírte mejor.

    —Abuelita, ¡qué ojos tan grandes tienes!

    —Son para verte mejor.

    —Abuelita, ¡qué boca tan grande tienes!

    —¡Es para comerte mejor!

    Entonces Caperucita vio la cola gris que asomaba bajo las cobijas. El corazón le dio un brinco, pero pensó rápido.

    —Antes de eso, te traje pastel —dijo—. Te lo dejo en la mesa del patio, que ahí está más fresco.

    Al lobo le gustaba el pastel casi tanto como las niñas. Saltó de la cama y salió al patio.

    Caperucita cerró la puerta detrás de él y le puso el cerrojo.

    —¡Abuela! ¿Dónde estás?

    —¡Aquí, en la despensa!

    Caperucita abrió y se abrazaron fuerte. Afuera, el lobo buscó el pastel, empujó la puerta, resopló y resopló, y al ver que no se abría, se fue al bosque con las orejas gachas.

    La abuela y Caperucita pusieron las flores en un vaso, partieron el pastel y se lo comieron juntas, con la puerta bien cerrada.

    Versión de Idunn a partir de Caperucita Roja, de los hermanos Grimm (edición de 1857), con un final nuevo: la abuela se esconde y Caperucita engaña al lobo.

    ¿Cómo termina esta Caperucita?

    En esta versión la abuela se esconde a tiempo y Caperucita se salva con una idea. Es el mismo final de la versión para los más pequeños, contado en menos palabras.

    Los finales clásicos son otros. En el de los hermanos Grimm, el lobo se come a la abuela y a la niña, y un cazador las saca vivas de su panza. En el de Charles Perrault, el más antiguo que se conserva por escrito (1697), el lobo se come a Caperucita y el cuento termina ahí, con una moraleja. La niña que escapa por su cuenta también tiene su antecedente: una versión oral francesa en la que Caperucita sale de la casa con una excusa. Los dos originales completos están en Caperucita Roja original, y cómo fue cambiando el final, en las versiones de Caperucita Roja.

    ¿Cuánto dura y para qué edad es?

    Se lee en voz alta en unos tres minutos, un poco más con voces y pausas. Funciona muy bien de los 3 a los 6 años, y también con quien es más grande y quiere una Caperucita rápida o prefiere este final.

    Si el lobo le da miedo, haz una pausa antes de «¡es para comerte mejor!» y adelántale que las dos se salvan. De noche, una voz de lobo más ronca que feroz basta.

    El diálogo junto a la cama es la parte que todos esperan, y se presta para leerla entre dos: una persona hace al lobo y la otra a Caperucita. Antes de cada respuesta del lobo, dejen un silencio. Para dramatizarlo en casa o en el salón bastan tres papeles —quien narra, Caperucita y el lobo— y, si hay más manos, la mamá y la abuela.

    ¿Qué podemos platicar al terminar?

    • ¿En qué momento se dio cuenta Caperucita de que era el lobo?
    • ¿Qué idea tuvo para sacarlo de la casa?
    • ¿Qué habrías hecho tú en su lugar?
    • ¿Por qué la mamá le pidió que no se entretuviera en el camino?

    ¿Quieres una versión más larga?

    VersiónQué encontrarás
    Caperucita Roja para niños de 3 a 5 añosEl mismo final de esta, con más repeticiones y escenas
    Caperucita Roja para niños de 6 a 8 añosEl cazador las rescata y aparece un segundo lobo; los lobos huyen
    Caperucita Roja para niños de 9 a 12 añosLa más cercana a Grimm, con el rescate y el segundo lobo

    Para contar qué pasa en el cuento en una tarea, está el resumen de Caperucita Roja, con inicio, nudo y desenlace.

    ¿Cómo imprimir este cuento?

    Copia el cuento, desde «Había una vez» hasta la nota de versión, a un documento, y en el cuadro de impresión elige imprimir o «Guardar como PDF». Cabe en dos hojas.

    La propuesta de Idunn

    En Idunn creemos que un cuento conocido sigue dando de qué hablar cada vez que se lee. Esta Caperucita es para leer en voz alta, entre dos, y para que la pregunta de después la haga tu peque.

    Fuentes

    • Jacob y Wilhelm Grimm. «Rothkäppchen», en Kinder- und Hausmärchen, tomo I, 7.ª edición. Gotinga: Dieterich, 1857, pp. 140–144. Texto en Wikisource).
    • Charles Perrault. «Caperucita roja», en Cuentos de hadas, traducción de Teodoro Baró. Barcelona: Juan y Antonio Bastinos, 1883, pp. 61–64. Texto en Wikisource).
    • D. L. Ashliman (ed. y trad.). «The Grandmother (France)», en Little Red Riding Hood and other tales of type 333. Universidad de Pittsburgh. Texto en línea.
  • Resumen de Caperucita Roja

    Resumen de Caperucita Roja

    Resumen de Caperucita Roja: una niña lleva comida a su abuela enferma, que vive en el bosque. En el camino, un lobo le pregunta adónde va, la entretiene con unas flores y llega primero a la casa. Se come a la abuela, se acuesta en su cama y, cuando llega Caperucita, se la come también. Un cazador oye los ronquidos, abre la panza del lobo y saca vivas a las dos; luego le llenan la panza de piedras y el lobo muere. Así lo cuentan los hermanos Grimm, en la versión más conocida.

    Abajo está el resumen por partes (inicio, nudo y desenlace), los personajes, cómo termina en la versión de Perrault, la moraleja de cada una y cómo armar un resumen propio para la tarea. Si lo que buscas es el cuento para leerlo, está completo en Caperucita Roja original de Perrault y Grimm, y en una versión corta para leer en voz alta en Caperucita Roja: el cuento corto.

    ¿Cuál es el resumen de Caperucita Roja con inicio, nudo y desenlace?

    El inicio presenta el encargo de visitar a la abuela; el nudo, el engaño del lobo; el desenlace, el rescate.

    ParteResumen de lo que sucede
    InicioUna niña recibe de su abuela un gorrito rojo y todos la llaman Caperucita Roja. Su madre le pide llevar pastel y vino a la abuela enferma, que vive en el bosque, y le indica que siga el camino.
    Nudo o desarrolloEl lobo le pregunta adónde va y dónde vive su abuela. La distrae con las flores y llega antes a la casa. Se hace pasar por Caperucita para entrar, devora a la abuela y se pone su ropa. Cuando llega la niña, ella pregunta por sus orejas, ojos, manos y boca; él también la devora.
    DesenlaceUn cazador oye los ronquidos del lobo y entra en la casa. Le abre el vientre con unas tijeras y libera a Caperucita y a la abuela, que siguen vivas. Después le llenan el vientre de piedras; cuando intenta huir, cae y muere. La abuela come lo que le llevaron y la niña decide seguir el camino cuando su madre se lo indique.

    Para un resumen más largo, une las tres partes de la tabla con tus palabras. Conserva la dirección de la abuela, las flores y la llegada del lobo: así se entiende cómo consigue entrar antes que la niña.

    ¿Qué pasa con el segundo lobo?

    Grimm continúa con otra visita. Caperucita encuentra a un segundo lobo, sigue su camino y le cuenta lo ocurrido a su abuela. Las dos cierran la puerta. El lobo sube al techo; la abuela propone llenar un recipiente con el agua en que coció salchichas y Caperucita la lleva. Al asomarse atraído por el olor, él cae y se ahoga. La niña vuelve a casa a salvo.

    Si tu libro incluye ese encuentro, añádelo como otro episodio a tu resumen. En el primero, el cazador rescata a la niña y a la abuela; en el segundo, ellas preparan juntas el plan.

    ¿Quiénes son los personajes de Caperucita Roja?

    El primer episodio de Grimm tiene cinco personajes: Caperucita, el lobo, la madre, la abuela y el cazador. La tabla sigue lo que hace cada uno en esa primera visita.

    PersonajePapel en este episodio
    Caperucita RojaProtagoniza el viaje: lleva comida a su abuela y cae en el engaño del lobo.
    El loboEs el antagonista: prepara el engaño y ataca a ambas.
    La madreDa el encargo y las indicaciones del camino.
    La abuelaRecibe la visita, es suplantada por el lobo y sale viva gracias al rescate.
    El cazadorEncuentra al lobo dormido y rescata a la niña y a la abuela.

    Para una tarea sobre personajes principales y secundarios, proponemos a Caperucita y al lobo como principales: él prepara el engaño y ella cae en él. La madre, la abuela y el cazador son los personajes secundarios en esta clasificación. En el segundo episodio, la abuela propone el plan y Caperucita lleva el agua. En Perrault, el cazador queda fuera del relato.

    ¿Cómo es el resumen de Caperucita Roja de Perrault?

    En la versión de Charles Perrault, Caperucita lleva una torta y mantequilla a su abuela enferma. El lobo averigua dónde vive, toma el camino más corto y llega primero. Devora a la abuela y espera en su cama. La niña entra, pregunta por su aspecto y también es devorada. El relato termina con una moraleja en verso.

    Charles Perrault publicó ese cuento en 1697/Original/Le_petit_chaperon_rouge). El rescate del cazador pertenece al cuento de Grimm. Para resumir Perrault, el desenlace es la devoración de Caperucita; la moraleja viene después del relato. Si en casa recuerdan otro final, el cuento popular y sus versiones explica cómo una historia cambia al volver a contarse.

    ¿Cuál es la moraleja de Caperucita Roja?

    La enseñanza depende de la versión. Perrault añade una moraleja en verso que advierte sobre quienes se acercan con palabras amables para hacer daño. Grimm deja al final del primer episodio la decisión de la niña de seguir el camino indicado por su madre; luego muestra a la niña y la abuela actuando juntas frente a otro lobo.

    En la traducción española de Teodoro Baró de 1883), los versos finales de Perrault se recrean como una advertencia sobre jóvenes de buena presencia, palabras dulces y grandes promesas. El francés dirige el consejo especialmente a las muchachas. Al escribir la moraleja en el cuaderno, anota de qué versión sale.

    Para conversar en casa, Idunn propone esta enseñanza: puedes contar lo que te inquieta y pedir ayuda; fíjate en lo que alguien hace, además de lo que dice. Es nuestra lectura para compartir, distinta de la moraleja escrita por Perrault. El lobo prepara el engaño y ataca: él es responsable del daño.

    Si acompañas una tarea, pueden escribir la enseñanza de la versión leída y señalar la escena que la sostiene. Por ejemplo, en el segundo episodio de Grimm, Caperucita cuenta lo que pasó y su abuela cierra la puerta con ella.

    ¿Cómo hacer un resumen de Caperucita Roja para una tarea?

    Para preparar un resumen propio, vuelve al cuento y contesta estas preguntas:

    1. ¿Qué encargo recibe Caperucita?
    2. ¿Qué hace el lobo para llegar primero y engañar a las dos?
    3. ¿Cómo termina en la edición que leíste?

    Une tus respuestas en unas cuantas frases. Conserva quién hace cada cosa y el orden en que pasa; puedes contar el diálogo de las orejas y los ojos en una sola frase, como hicimos en la tabla.

    ¿Cómo imprimir el resumen o guardarlo en PDF?

    Copia el resumen o la tabla a un documento, con una línea al pie: «Resumen de Caperucita Roja, de los hermanos Grimm». En el cuadro de impresión puedes imprimirlo o elegir «Guardar como PDF».

    ¿Dónde leer Caperucita completa o una versión por edad?

    VersiónQué encontrarás
    Caperucita Roja cortoTres minutos en voz alta; la abuela se esconde y Caperucita engaña al lobo
    Caperucita Roja para niños de 3 a 5 añosEl mismo final, con más repeticiones y escenas
    Caperucita Roja para niños de 6 a 8 añosEl cazador las rescata y aparece un segundo lobo; los lobos huyen
    Caperucita Roja para niños de 9 a 12 añosLa más cercana a Grimm, con el rescate y el segundo lobo

    Cómo fue cambiando el final de una versión a otra está en las versiones de Caperucita Roja.

    Para seguir leyendo otras obras breves, puedes elegir entre los cuentos cortos para niños.

    La propuesta de Idunn

    En Idunn creemos que un cuento que todos conocen todavía guarda sorpresas: Caperucita tiene más de un final, y descubrirlo es una buena manera de empezar a leer con atención. Un resumen sirve para la tarea; la plática sobre por qué cambió el final, para todo lo demás.

    Fuentes

    • Jacob y Wilhelm Grimm. «Rothkäppchen», en Kinder- und Hausmärchen, tomo I, 7.ª edición. Gotinga: Dieterich, 1857, pp. 140–144. Texto en Wikisource).
    • Jacob y Wilhelm Grimm. «Rothkäppchen», en Kinder- und Hausmärchen, tomo I, 1.ª edición. Berlín: Realschulbuchhandlung, 1812, pp. 113–118. Texto en Wikisource).
    • Charles Perrault. «Le petit chaperon rouge», en Histoires ou Contes du temps passé. París: Claude Barbin, 1697, pp. 47–56. Texto en Wikisource/Original/Le_petit_chaperon_rouge).
    • Charles Perrault. «Caperucita roja», en Cuentos de hadas, traducción de Teodoro Baró. Barcelona: Juan y Antonio Bastinos, 1883, pp. 61–64. Texto en Wikisource).
  • Caperucita Roja original: Perrault y los hermanos Grimm

    Caperucita Roja original: Perrault y los hermanos Grimm

    Caperucita Roja tiene dos versiones escritas célebres: Charles Perrault la publicó en 1697 y los hermanos Grimm la incluyeron en su colección de 1812. En Perrault, el lobo devora a la niña; en Grimm, un cazador la rescata junto con su abuela. Estas traducciones completas siguen el francés de 1697 y el alemán de 1857.

    Puedes leer completos los dos cuentos y la moraleja de Perrault, comparar sus finales y consultar la duración y las preguntas para conversar. En las versiones de Caperucita Roja puedes seguir cómo ha cambiado el cuento. Las dos llevan su final original, así que conviene conocerlas antes de compartirlas: Perrault cuenta que la niña se desviste y se mete en la cama con el lobo; Grimm conserva el corte del vientre y la muerte de dos lobos. Tú puedes leerlas primero y elegir otra versión si hoy buscan una historia más suave.

    Puedes ir al cuento de Perrault, al cuento de Grimm, a las diferencias, a la nota de traducción o a la guía para leer juntos.

    ¿Cómo es Caperucita Roja original de Charles Perrault?

    Perrault cuenta la visita a la abuela y el engaño del lobo, y termina con la niña devorada. Después añade una moraleja en verso.

    Caperucita Roja · texto completo de Perrault

    Había una vez una niña de pueblo, la más bonita que se pudiera ver. Su madre la adoraba, y su abuela todavía más. La buena mujer mandó hacerle una pequeña caperuza roja que le quedaba tan bien que en todas partes la llamaban Caperucita Roja.

    Un día, su madre horneó unas tortas y le dijo:

    —Ve a ver cómo está tu abuela, porque me han dicho que está enferma. Llévale una torta y este tarrito de mantequilla.

    Caperucita Roja salió enseguida hacia la casa de su abuela, que vivía en otro pueblo.

    Al pasar por un bosque se encontró con el compadre Lobo, que tuvo muchas ganas de comérsela. Pero no se atrevió, porque había unos leñadores en el bosque.

    Le preguntó adónde iba. La pobre niña, que no sabía lo peligroso que era detenerse a escuchar a un lobo, le dijo:

    —Voy a ver a mi abuela y a llevarle una torta con un tarrito de mantequilla que le manda mi mamá.

    —¿Vive muy lejos? —preguntó el Lobo.

    —¡Oh, sí! —dijo Caperucita Roja—. Más allá del molino que se ve allá, allá lejos, en la primera casa del pueblo.

    —Bueno —dijo el Lobo—, yo también quiero ir a verla. Yo me iré por este camino y tú por aquel, y veremos quién llega primero.

    El Lobo echó a correr con todas sus fuerzas por el camino más corto. La niña tomó el más largo y se entretuvo recogiendo avellanas, corriendo detrás de las mariposas y haciendo ramos con las florecitas que encontraba.

    El Lobo llegó pronto a la casa de la abuela y tocó a la puerta: toc, toc.

    —¿Quién es?

    —Soy tu nieta, Caperucita Roja —dijo el Lobo imitando su voz—. Te traigo una torta y un tarrito de mantequilla que te manda mi mamá.

    La abuela estaba en cama porque se sentía un poco mal. Le gritó:

    —Tira de la clavija y caerá el pestillo.

    El Lobo tiró de la clavija y la puerta se abrió. Se lanzó sobre la buena mujer y la devoró en un instante, porque llevaba más de tres días sin comer. Después cerró la puerta y se acostó en la cama de la abuela a esperar a Caperucita Roja.

    Un rato después, la niña tocó a la puerta: toc, toc.

    —¿Quién es?

    Caperucita Roja tuvo miedo al oír la voz gruesa del Lobo. Pero pensó que su abuela estaba resfriada y respondió:

    —Soy tu nieta, Caperucita Roja. Te traigo una torta y un tarrito de mantequilla que te manda mi mamá.

    El Lobo suavizó un poco la voz y le gritó:

    —Tira de la clavija y caerá el pestillo.

    Caperucita Roja tiró de la clavija y la puerta se abrió. El Lobo, al verla entrar, se escondió bajo la cobija y le dijo:

    —Deja la torta y el tarrito de mantequilla sobre el cofre del pan y ven a acostarte conmigo.

    Caperucita Roja se desvistió y se metió en la cama. Le sorprendió mucho el aspecto de su abuela en ropa de dormir.

    —¡Abuelita, qué brazos tan grandes tienes!

    —Son para abrazarte mejor, hija mía.

    —¡Abuelita, qué piernas tan grandes tienes!

    —Son para correr mejor, mi niña.

    —¡Abuelita, qué orejas tan grandes tienes!

    —Son para escucharte mejor, mi niña.

    —¡Abuelita, qué ojos tan grandes tienes!

    —Son para verte mejor, mi niña.

    —¡Abuelita, qué dientes tan grandes tienes!

    —Son para comerte.

    Y, al decir esas palabras, el malvado Lobo se lanzó sobre Caperucita Roja y se la comió.

    Moraleja de Perrault · traducción en verso

    Vemos aquí que los niños pequeños, sobre todo las muchachas jóvenes, bonitas, bien formadas y amables, hacen muy mal en escuchar a cualquiera, y que nada tiene de extraño que a tantas se las coma el lobo. Digo el lobo, porque todos los lobos son de distinta clase: algunos tienen un trato agradable, sin ruido, sin malicia ni cólera; familiares, complacientes y dulces, siguen a las señoritas hasta sus casas, hasta sus alcobas. Pero, ¡ay!, ¿quién ignora que esos lobos de dulces maneras son los más peligrosos de todos?

    Traducción completa de Idunn de «Le petit chaperon rouge», de Charles Perrault, en Histoires ou Contes du temps passé, Claude Barbin, 1697, pp. 47–56. Texto francés/Original/Le_petit_chaperon_rouge).

    Perrault dirige su advertencia a las jóvenes y convierte a los hombres de palabras dulces en lobos. Si conversan sobre esos versos, vuelvan a lo que hace el personaje: el lobo prepara el engaño y ataca. La responsabilidad del daño es de quien lo hace.

    ¿Cómo es Caperucita Roja original de los hermanos Grimm?

    Grimm conserva el engaño y añade el rescate del cazador. El texto sigue después con un segundo encuentro: Caperucita y su abuela actúan juntas frente a otro lobo.

    Caperucita Roja · texto completo de Grimm

    Había una vez una niña dulce y pequeña a la que quería cualquiera que la viera. Quien más la quería era su abuela, que ya no sabía qué regalarle. Un día le dio un gorrito de terciopelo rojo. Le quedaba tan bien y ella quería llevarlo siempre, que todos la llamaban Caperucita Roja.

    Un día su madre le dijo:

    —Ven, Caperucita. Aquí tienes un trozo de pastel y una botella de vino. Llévaselos a tu abuela; está enferma y débil, y le harán bien. Sal antes de que haga calor. Cuando estés fuera, camina con cuidado y no te salgas del camino: podrías caerte, romper la botella y dejar a tu abuela sin nada. Al entrar en su cuarto, acuérdate de darle los buenos días antes de ponerte a mirar todos los rincones.

    —Lo haré todo bien —dijo Caperucita, y le dio la mano a su madre para prometérselo.

    La abuela vivía en el bosque, a media hora del pueblo. Cuando Caperucita entró en el bosque, se encontró con el lobo. Ella no sabía qué animal tan malvado era y no le tuvo miedo.

    —Buenos días, Caperucita —dijo él.

    —Muchas gracias, lobo.

    —¿Adónde vas tan temprano, Caperucita?

    —A casa de mi abuela.

    —¿Qué llevas debajo del delantal?

    —Pastel y vino. Ayer horneamos, y mi abuela, que está enferma y débil, podrá comer algo bueno y recuperar fuerzas.

    —Caperucita, ¿dónde vive tu abuela?

    —Un buen cuarto de hora más adentro del bosque. Su casa está bajo los tres grandes robles, y abajo están los avellanos. Seguro que conoces el lugar —dijo Caperucita.

    El lobo pensó: «Esta niña tan tierna es un buen bocado; sabrá todavía mejor que la vieja. Tendré que actuar con astucia para atrapar a las dos».

    Caminó un rato junto a Caperucita y luego le dijo:

    —Caperucita, mira las flores tan bonitas que hay por todas partes. ¿Por qué no miras a tu alrededor? Creo que ni siquiera escuchas lo lindo que cantan los pajaritos. Vas caminando como si fueras a la escuela, ¡y el bosque es tan alegre!

    Caperucita levantó los ojos. Vio cómo los rayos del sol bailaban entre los árboles y que todo estaba lleno de flores hermosas. Pensó: «Si le llevo a mi abuela un ramo fresco, también le daré una alegría. Es tan temprano que llegaré a tiempo».

    Se salió del camino y corrió hacia el bosque a buscar flores. Cada vez que cortaba una, le parecía que un poco más allá había otra más bonita. Iba tras ella y se adentraba cada vez más en el bosque.

    El lobo fue directo a la casa de la abuela y tocó a la puerta.

    —¿Quién está afuera?

    —Caperucita Roja. Traigo pastel y vino. Ábreme.

    —Baja la manija —gritó la abuela—. Estoy demasiado débil para levantarme.

    El lobo bajó la manija, la puerta se abrió y él fue directo a la cama de la abuela, sin decir una palabra, y se la tragó. Luego se puso su ropa y su cofia, se acostó en su cama y cerró las cortinas.

    Caperucita había seguido corriendo de una flor a otra. Cuando reunió tantas que ya no podía cargar más, se acordó de su abuela y se puso en camino hacia su casa.

    Le sorprendió encontrar la puerta abierta. Al entrar en el cuarto sintió todo tan extraño que pensó: «¡Ay, Dios mío! ¿Por qué tengo tanto miedo hoy, si siempre me gusta estar con mi abuela?».

    —Buenos días —dijo.

    Nadie respondió.

    Fue hasta la cama y abrió las cortinas. Allí estaba la abuela, con la cofia tan baja que le tapaba parte de la cara. Se veía muy rara.

    —¡Ay, abuelita, qué orejas tan grandes tienes!

    —Para escucharte mejor.

    —¡Ay, abuelita, qué ojos tan grandes tienes!

    —Para verte mejor.

    —¡Ay, abuelita, qué manos tan grandes tienes!

    —Para agarrarte mejor.

    —¡Pero, abuelita, qué boca tan terriblemente grande tienes!

    —Para comerte mejor.

    Apenas lo dijo, el lobo saltó de la cama y se tragó a la pobre Caperucita.

    Cuando quedó satisfecho, volvió a acostarse, se durmió y empezó a roncar muy fuerte.

    El cazador pasaba en ese momento junto a la casa y pensó: «¡Cómo ronca esta señora! Tengo que ver si le pasa algo».

    Entró en el cuarto y, al acercarse a la cama, vio al lobo acostado allí.

    —Conque aquí te encuentro, viejo pecador —dijo—. Llevo mucho tiempo buscándote.

    Iba a apuntarle con su rifle cuando pensó que el lobo podía haberse comido a la abuela y que quizá todavía fuera posible salvarla. En vez de disparar, tomó unas tijeras y empezó a abrirle el vientre al lobo dormido.

    Después de unos cortes vio brillar el gorrito rojo. Hizo unos cortes más y la niña salió de un salto.

    —¡Ay, qué miedo tuve! ¡Qué oscuro estaba dentro del lobo! —gritó.

    Después salió también la abuela, viva, aunque apenas podía respirar.

    Caperucita fue enseguida a buscar piedras grandes y con ellas llenaron el vientre del lobo. Cuando él despertó, quiso salir corriendo, pero las piedras pesaban tanto que cayó al suelo y murió.

    Los tres estaban contentos. El cazador le quitó la piel al lobo y se la llevó a casa. La abuela comió el pastel, bebió el vino que le había traído Caperucita y se recuperó. Caperucita pensó: «Nunca en mi vida volveré a salirme sola del camino para entrar en el bosque cuando mi madre me lo haya prohibido».

    También se cuenta que otra vez, cuando Caperucita llevaba algo horneado a su abuela, otro lobo le habló y quiso apartarla del camino. Pero ella tuvo cuidado y siguió directo. Le contó a su abuela que había encontrado al lobo, que le había dado los buenos días, pero que la había mirado con ojos tan malos que, de haber estado fuera del camino abierto, se la habría comido.

    —Ven —dijo la abuela—. Vamos a cerrar la puerta para que no pueda entrar.

    Poco después, el lobo tocó y gritó:

    —Abre, abuela. Soy Caperucita y te traigo algo horneado.

    Las dos guardaron silencio y dejaron la puerta cerrada. El lobo de cabeza gris dio varias vueltas a la casa y finalmente saltó al techo. Quería esperar a que Caperucita volviera a casa por la tarde, seguirla a escondidas y comérsela en la oscuridad.

    Pero la abuela se dio cuenta de lo que planeaba. Frente a la casa había un gran recipiente de piedra, y le dijo a la niña:

    —Toma la cubeta, Caperucita. Ayer cocí salchichas; lleva al recipiente el agua en que las cocí.

    Caperucita llevó agua hasta llenar por completo el gran, gran recipiente. El olor de las salchichas le llegó al lobo a la nariz. Olfateó y miró hacia abajo. Por fin estiró tanto el cuello que ya no pudo sostenerse y empezó a resbalar. Cayó del techo directo al recipiente y se ahogó.

    Caperucita regresó contenta a su casa, y nadie le hizo daño.

    Traducción completa de Idunn de «Rothkäppchen», de Jacob y Wilhelm Grimm, en Kinder- und Haus-Märchen, tomo I, séptima edición, Dieterich, 1857, pp. 140–144. Texto alemán).

    ¿Qué cambia entre Perrault y Grimm y cómo termina cada cuento?

    Cambian los alimentos, las palabras de la madre, el diálogo junto a la cama y el final. En Perrault, la abuela y Caperucita quedan devoradas. En Grimm, ambas salen vivas del vientre del lobo; después evitan la entrada de otro.

    DetallePerrault, 1697Grimm, 1857
    Prenda rojaCaperuza que la abuela manda hacerGorrito de terciopelo que la abuela regala
    Lo que llevaTorta y mantequillaPastel y vino
    Palabras de la madrePide visitar a la abuela enfermaPide llevar comida, cuidar la botella y seguir el camino
    Cómo se entretieneElige el camino largo; avellanas, mariposas y floresEl lobo la anima a mirar flores y pájaros
    Entrada a la casaToca y oye la fórmula para abrirEncuentra la puerta abierta
    Preguntas al loboBrazos, piernas, orejas, ojos y dientesOrejas, ojos, manos y boca
    Primer desenlaceEl lobo devora a la niñaCazador, tijeras, rescate y piedras; el lobo muere
    Lo que sigueMoraleja en versoSegundo lobo, abuela y niña colaboran; él se ahoga

    El cazador pertenece a Grimm; los leñadores de Perrault están en el bosque cuando la niña encuentra al lobo. En el cuento de Perrault, esos leñadores hacen que él retrase el ataque. Puedes buscar las dos escenas si en casa recuerdan que alguien llegó con un hacha.

    ¿Qué diferencia hay entre Grimm de 1812 y de 1857?

    El rescate y el segundo lobo están ya en la primera edición alemana de 1812), pp. 113–118. En 1857 se amplían detalles: la madre pide salir antes del calor y saludar antes de mirar los rincones; el lobo piensa expresamente en atrapar a las dos; la niña dice buenos días en la casa y queda sin respuesta. El desenlace conserva el rescate y el segundo encuentro.

    La traducción de Grimm que acabas de leer sigue la redacción de 1857. Puedes abrir la de 1812 y buscar las palabras de la madre para ver cómo cambian. Las adaptaciones posteriores tienen su lugar en la página de versiones enlazada al principio.

    ¿De qué originales parten estas traducciones al español?

    Las dos traducciones conservan todos los episodios y usan palabras actuales para leer en voz alta. La moraleja de Perrault mantiene el sentido de sus quince versos; la rima y la medida cambian al pasar al español. La versión de Teodoro Baró, publicada en 1883, recrea la advertencia con otros versos.

    En Perrault, torta corresponde a galette y mantequilla a beurre. «Tira de la clavija y caerá el pestillo» nombra las dos piezas del cierre antiguo. Huche aparece como «cofre del pan» y ruelles como «alcobas», por su sentido histórico de habitación o espacio junto a la cama.

    En Grimm, Käppchen es un gorrito, Klinke se vuelve manija y Steintrog, recipiente de piedra. El cuento conserva el vino, las tijeras, las piedras y el agua de las salchichas. Los originales nombran los alimentos; Grimm los sitúa bajo el delantal.

    ¿Quiénes eran Charles Perrault y los hermanos Grimm?

    Charles Perrault fue un escritor francés y miembro de la Academia Francesa, conocido por sus cuentos. Jacob y Wilhelm Grimm fueron estudiosos alemanes de la lengua y el folclor que recopilaron cuentos; la cronología de D. L. Ashliman en la Universidad de Pittsburgh permite seguir ese trabajo.

    ¿Cuánto duran y a qué edad podemos leerlos juntos?

    Para estas traducciones completas proponemos una lectura acompañada alrededor de los nueve a doce años, después de que tú revises el contenido. Si va a leer por su cuenta, prueba con un diálogo y mira si puede seguir quién habla.

    En voz alta, el de Perrault con su moraleja se lee en unos cinco minutos, y el de Grimm, con el rescate y el segundo lobo, en unos nueve.

    Puedes dar al lobo una voz distinta sin gritar. En Grimm, detente un momento cuando la niña encuentra la puerta abierta y cuando saluda sin recibir respuesta. Si una escena da miedo, puedes cerrar el cuento y escuchar qué parte inquietó. Ustedes deciden si quieren volver otro día. Las versiones de Idunn para niños de 3 a 5 años, de 6 a 8 años y de 9 a 12 años cambian la extensión, el miedo y el final.

    ¿Qué preguntas podemos conversar después?

    • ¿Qué supo el lobo cuando Caperucita le contó adónde iba?
    • ¿Qué te hizo sospechar de la abuela antes de que llegara la última respuesta?
    • En el segundo encuentro de Grimm, ¿qué hacen juntas la niña y la abuela?
    • ¿Qué final conocías y de quién habías escuchado ese cuento?

    ¿Dónde encontrar Caperucita Roja corta, resumida o para imprimir?

    Si buscas una lectura breve, elige Caperucita Roja corto. Para recordar lo que sucede y preparar una tarea, sigue con el resumen de Caperucita Roja. Al elegir, fíjate en qué final conserva esa versión.

    Para imprimir, copia el cuento con su crédito de traducción a un documento y elige imprimir o «Guardar como PDF».

    ¿Qué cambia en las versiones de Idunn por edad?

    Las edades orientan la lectura acompañada; elige también por las escenas y el final.

    Edad orientativaVersión de IdunnFinal
    3–5 añosBreve, con engaño y amenazaLa abuela se esconde; Caperucita cierra la puerta. Ambas quedan a salvo y el lobo se marcha.
    6–8 añosDos encuentros y rescate con tijerasNiña y abuela sobreviven; ambos lobos huyen.
    9–12 añosRelato largo, con tijeras y piedrasNiña y abuela sobreviven; ambos lobos mueren.

    La propuesta de Idunn

    En Idunn buscamos nutrir la curiosidad de quienes leen y de quienes acompañan. Estas dos Caperucitas reúnen un cuento conocido con finales distintos: una lectura para compartir y descubrir cuánto puede cambiar una historia.

    Fuentes

  • Caperucita Roja para niños de 3 a 5 años

    Caperucita Roja para niños de 3 a 5 años

    Esta Caperucita Roja para niños de 3 a 5 años es una adaptación breve de Idunn para escuchar con una persona adulta. Conserva el bosque, el disfraz del lobo y el diálogo de las orejas y los ojos. La abuela se esconde a tiempo y Caperucita usa su ingenio: las dos terminan a salvo.

    Puedes leer el cuento completo, conocer sus cambios respecto de Grimm y elegir preguntas para platicar con tu peque. También encontrarás su duración y otras versiones por edad. Si recuerdas otro final, puedes buscarlo en las versiones de Caperucita Roja. En la lectura de hoy, la niña descubre el engaño y la abuela vuelve a sentarse a la mesa.

    ¿Cómo es el cuento de Caperucita Roja para niños de 3 a 5 años?

    Caperucita Roja · cuento completo para leer juntos

    Había una vez una niña que llevaba una capucha roja, regalo de su abuela. Se la ponía para salir, para jugar y hasta para mirar cómo llovía. Todos la llamaban Caperucita Roja.

    Una mañana, su mamá puso un pastel y una botella de agua en una canasta.

    —Tu abuela está resfriada. Llévale esto y dale un abrazo de mi parte. Sigue el camino hasta su casa.

    Caperucita tomó la canasta y salió.

    En el bosque oyó crujir unas hojas. Un lobo salió de detrás de un árbol.

    —Buenos días. ¿Adónde vas?

    —A visitar a mi abuela.

    —¿Y dónde vive?

    —En la casa que está junto a los tres árboles grandes.

    El lobo miró la canasta y se relamió.

    —Mira esas flores —dijo—. Podrías llevarle un ramo.

    Caperucita se detuvo junto al camino. Cortó una flor amarilla. Luego vio una blanca un poco más lejos.

    Una flor, otra flor. El ramo crecía.

    Mientras tanto, el lobo corrió hasta la casa de la abuela.

    Toc, toc.

    —¿Quién es? —preguntó la abuela.

    —Soy Caperucita —contestó el lobo con una voz muy delgadita.

    La abuela se asomó por la ventana y vio una cola gris. Se metió en la despensa y cerró la puerta.

    El lobo bajó la manija y empujó la puerta.

    Buscó a la abuela en su cuarto. Solo encontró la cama y un gorro de dormir. Se puso el gorro, se acostó y se tapó hasta la nariz.

    Una oreja quedó afuera.

    Caperucita llegó con sus flores y entró despacio.

    —Buenos días, abuelita.

    —Acércate —dijo una voz ronca.

    La niña se quedó junto a la puerta del cuarto. Miró la oreja que salía del gorro.

    —¡Abuelita, qué orejas tan grandes tienes!

    —Para escucharte mejor.

    —¡Abuelita, qué ojos tan grandes tienes!

    —Para verte mejor.

    —¡Abuelita, qué boca tan grande tienes!

    —Para comerte mejor.

    Caperucita apretó el asa de la canasta. Aquella boca era del lobo. Miró la puerta abierta detrás de ella y tuvo una idea.

    —Te traje pastel —dijo—. Ve a sentarte a la mesa del patio. Yo llevo la canasta.

    Al lobo le gustó la idea del pastel. Bajó de la cama y salió al patio. El gorro se le cayó sobre los ojos y tuvo que levantárselo con una pata.

    Caperucita lo siguió hasta la entrada y cerró la puerta. Clic. Puso el seguro.

    Desde la despensa llegó una voz:

    —¿Caperucita?

    La niña abrió esa puerta. Allí estaba su abuela.

    Se abrazaron. Después miraron por la ventana.

    El lobo esperaba en la mesa.

    —¡Mi pastel! —gritó.

    La abuela señaló el seguro de la puerta. El lobo resopló, dejó el gorro en la silla y se fue hacia el bosque.

    Caperucita y su abuela pusieron las flores en un vaso. Se sentaron juntas a comer pastel. En la mesa quedó una migajita, y Caperucita la recogió con el dedo.

    Versión de Idunn a partir de «Rothkäppchen», de Jacob y Wilhelm Grimm, en Kinder- und Haus-Märchen, tomo I, séptima edición, Dieterich, 1857, pp. 140–144.

    ¿Qué cambió en esta versión y qué final sigue?

    En esta Caperucita nadie es devorado: la abuela se esconde en la despensa y Caperucita saca al lobo al patio con la excusa del pastel, cierra la puerta y las dos quedan a salvo. El lobo se va con hambre. Es un final de Idunn, pensado para los más pequeños; lo demás —el encargo, las flores, el disfraz y las preguntas junto a la cama— viene del cuento de los hermanos Grimm.

    En el final de Grimm, un cazador saca a la niña y a la abuela de la panza del lobo; en el de Charles Perrault, el lobo se come a Caperucita. La idea de una niña que escapa con una excusa también es antigua: aparece en una versión oral francesa. Los dos originales completos están en Caperucita Roja original de Perrault y Grimm.

    ¿Cuánto dura y cómo leerla en voz alta?

    Se lee en voz alta en unos tres o cuatro minutos, un poco más con voces y pausas. Funciona de los 3 a los 5 años por sus frases breves, el diálogo que se repite y su final tranquilo.

    Puedes darle al lobo una voz ronca y hacerlo sonar distraído cuando se acomoda el gorro. Al llegar a «¡qué ojos tan grandes tienes!», deja un momento para que tu peque conteste por el lobo, o haz tú todo el diálogo si lo prefiere.

    ¿Podemos leerla antes de dormir y qué hacer si da miedo?

    Si tu peque se inquieta con el lobo, detente, pregúntale qué parte fue y adelántale que las dos se salvan.

    Si ya disfrutan del diálogo, baja la voz al llegar a las flores y la migaja. Si el lobo les deja ganas de jugar, guarden Caperucita para la tarde y elijan entre los cuentos para dormir.

    ¿Qué podemos preguntar después del cuento?

    • ¿Qué vio la abuela por la ventana?
    • ¿Cómo se dio cuenta Caperucita de quién estaba en la cama?
    • ¿Por qué el lobo salió al patio?
    • ¿Qué hizo la niña cuando la puerta quedó libre?

    ¿Dónde leer una versión más corta o una para otra edad?

    Para una lectura de pocas líneas, sigue con una Caperucita Roja más corta.

    Cuando quieran una lectura más extensa, puedes elegir Caperucita Roja para niños de 6 a 8 años. Revisa cuánto dura, qué hace el lobo y cómo termina antes de empezar.

    Edad orientativaVersión de IdunnFinal
    3–5 añosBreve, con engaño y amenazaLa abuela se esconde; Caperucita cierra la puerta. Ambas quedan a salvo y el lobo se marcha.
    6–8 añosDos encuentros y rescate con tijerasNiña y abuela sobreviven; ambos lobos huyen.
    9–12 añosRelato largo, con tijeras y piedrasNiña y abuela sobreviven; ambos lobos mueren.

    ¿Cómo imprimir esta Caperucita Roja?

    Copia el cuento y su crédito a un documento; conserva el nombre de Idunn y la edición de Grimm. Revisa la vista previa antes de imprimir o elige «Guardar como PDF».

    La propuesta de Idunn

    En Idunn buscamos nutrir la curiosidad desde las primeras lecturas compartidas. Esta Caperucita conserva el juego de las preguntas y ofrece una salida que la niña encuentra por sí misma, con su abuela a salvo.

    Fuentes

    • Jacob y Wilhelm Grimm. Rothkäppchen, KHM 26, Kinder- und Haus-Märchen, tomo I, séptima edición, Göttingen: Dieterich, 1857, pp. 140–144. Original alemán en Wikisource).
    • Charles Perrault; traducción de Teodoro Baró y Sureda. Caperucita roja, Cuentos de hadas, Barcelona: Librería de Juan y Antonio Bastinos, 1883, pp. 61–64. Ilustraciones acreditadas en el volumen a Vicente Urrabieta y Julián Bastinos. Texto español en Wikisource).
    • D. L. Ashliman, traducción y edición. The Grandmother (France), Little Red Riding Hood and other tales of ATU 333, Universidad de Pittsburgh; traducción de 2007, colección 1999–2021. Pasaje y nota de procedencia.