Caperucita Roja es el cuento de una niña que cruza el bosque para visitar a su abuela y se encuentra con un lobo que quiere comérselas a las dos. Esta es una versión corta de Idunn, para leer en voz alta en unos tres minutos: conserva el bosque, las flores y el famoso «¡qué ojos tan grandes tienes!», y termina con la niña y la abuela a salvo gracias al ingenio de Caperucita.
Abajo está el cuento completo, cómo leer el diálogo con el lobo entre dos, unas preguntas para platicar y las versiones más largas, por edad, para cuando quieran más.
Caperucita Roja, cuento corto
Había una vez una niña que siempre llevaba una capa con capucha roja, regalo de su abuela. Por eso todos la llamaban Caperucita Roja.
Una mañana, su mamá le dio una canasta con pan y un pastel.
—Llévaselos a la abuela, que está enferma. Ve por el camino y no te entretengas.
Caperucita entró al bosque. Al poco rato, de detrás de un árbol salió un lobo.
—Buenos días, Caperucita. ¿Adónde vas tan temprano?
—A casa de mi abuela, al otro lado del bosque, junto a los tres robles.
El lobo se relamió.
—Mira cuántas flores hay por aquí. ¿Por qué no le llevas un ramo?
A Caperucita le pareció buena idea, y se puso a recoger flores: una amarilla, una azul, otra más allá. Mientras tanto, el lobo corrió por el camino más corto hasta la casa de la abuela.
La abuela lo vio llegar por la ventana. Sin hacer ruido, se metió en la despensa y cerró la puerta por dentro.
El lobo entró, se puso el gorro de dormir de la abuela, se acostó en su cama y se tapó hasta la nariz.
Al rato llegó Caperucita con su ramo. La casa estaba en penumbra.
—¿Abuelita?
—Pasa, pasa, querida —dijo una voz ronca.
Caperucita se acercó a la cama.
—Abuelita, ¡qué orejas tan grandes tienes!
—Son para oírte mejor.
—Abuelita, ¡qué ojos tan grandes tienes!
—Son para verte mejor.
—Abuelita, ¡qué boca tan grande tienes!
—¡Es para comerte mejor!
Entonces Caperucita vio la cola gris que asomaba bajo las cobijas. El corazón le dio un brinco, pero pensó rápido.
—Antes de eso, te traje pastel —dijo—. Te lo dejo en la mesa del patio, que ahí está más fresco.
Al lobo le gustaba el pastel casi tanto como las niñas. Saltó de la cama y salió al patio.
Caperucita cerró la puerta detrás de él y le puso el cerrojo.
—¡Abuela! ¿Dónde estás?
—¡Aquí, en la despensa!
Caperucita abrió y se abrazaron fuerte. Afuera, el lobo buscó el pastel, empujó la puerta, resopló y resopló, y al ver que no se abría, se fue al bosque con las orejas gachas.
La abuela y Caperucita pusieron las flores en un vaso, partieron el pastel y se lo comieron juntas, con la puerta bien cerrada.
Versión de Idunn a partir de Caperucita Roja, de los hermanos Grimm (edición de 1857), con un final nuevo: la abuela se esconde y Caperucita engaña al lobo.
¿Cómo termina esta Caperucita?
En esta versión la abuela se esconde a tiempo y Caperucita se salva con una idea. Es el mismo final de la versión para los más pequeños, contado en menos palabras.
Los finales clásicos son otros. En el de los hermanos Grimm, el lobo se come a la abuela y a la niña, y un cazador las saca vivas de su panza. En el de Charles Perrault, el más antiguo que se conserva por escrito (1697), el lobo se come a Caperucita y el cuento termina ahí, con una moraleja. La niña que escapa por su cuenta también tiene su antecedente: una versión oral francesa en la que Caperucita sale de la casa con una excusa. Los dos originales completos están en Caperucita Roja original, y cómo fue cambiando el final, en las versiones de Caperucita Roja.
¿Cuánto dura y para qué edad es?
Se lee en voz alta en unos tres minutos, un poco más con voces y pausas. Funciona muy bien de los 3 a los 6 años, y también con quien es más grande y quiere una Caperucita rápida o prefiere este final.
Si el lobo le da miedo, haz una pausa antes de «¡es para comerte mejor!» y adelántale que las dos se salvan. De noche, una voz de lobo más ronca que feroz basta.
¿Cómo leer el diálogo de Caperucita y el lobo?
El diálogo junto a la cama es la parte que todos esperan, y se presta para leerla entre dos: una persona hace al lobo y la otra a Caperucita. Antes de cada respuesta del lobo, dejen un silencio. Para dramatizarlo en casa o en el salón bastan tres papeles —quien narra, Caperucita y el lobo— y, si hay más manos, la mamá y la abuela.
¿Qué podemos platicar al terminar?
- ¿En qué momento se dio cuenta Caperucita de que era el lobo?
- ¿Qué idea tuvo para sacarlo de la casa?
- ¿Qué habrías hecho tú en su lugar?
- ¿Por qué la mamá le pidió que no se entretuviera en el camino?
¿Quieres una versión más larga?
| Versión | Qué encontrarás |
|---|---|
| Caperucita Roja para niños de 3 a 5 años | El mismo final de esta, con más repeticiones y escenas |
| Caperucita Roja para niños de 6 a 8 años | El cazador las rescata y aparece un segundo lobo; los lobos huyen |
| Caperucita Roja para niños de 9 a 12 años | La más cercana a Grimm, con el rescate y el segundo lobo |
Para contar qué pasa en el cuento en una tarea, está el resumen de Caperucita Roja, con inicio, nudo y desenlace.
¿Cómo imprimir este cuento?
Copia el cuento, desde «Había una vez» hasta la nota de versión, a un documento, y en el cuadro de impresión elige imprimir o «Guardar como PDF». Cabe en dos hojas.
La propuesta de Idunn
En Idunn creemos que un cuento conocido sigue dando de qué hablar cada vez que se lee. Esta Caperucita es para leer en voz alta, entre dos, y para que la pregunta de después la haga tu peque.
Fuentes
- Jacob y Wilhelm Grimm. «Rothkäppchen», en Kinder- und Hausmärchen, tomo I, 7.ª edición. Gotinga: Dieterich, 1857, pp. 140–144. Texto en Wikisource).
- Charles Perrault. «Caperucita roja», en Cuentos de hadas, traducción de Teodoro Baró. Barcelona: Juan y Antonio Bastinos, 1883, pp. 61–64. Texto en Wikisource).
- D. L. Ashliman (ed. y trad.). «The Grandmother (France)», en Little Red Riding Hood and other tales of type 333. Universidad de Pittsburgh. Texto en línea.


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