Mira, ya sabemos que estás ahí, leyendo uno más de los post de este blog. ¿Acaso no sabes qué es la cuarta pared?
Probablemente no estás entendiendo muy bien qué está pasando porque esta no es la manera en la que acostumbramos comenzar.
Si es el primer artículo que lees, pues bienvenido, si no lo es, bienvenido de vuelta. ¿Está rara la manera en la que estamos escribiendo esta vez?
Sí, no es lo que acostumbramos; de hecho, es una técnica particular, una herramienta que a los escritores les puede ser muy útil.
Se llama romper la cuarta pared.
¿Qué es la cuarta pared?
Romper la cuarta pared es un término que surgió en el teatro y se refiere a cuando los actores se dirigen al público directamente.
Se le llama así porque teóricamente, hay cuatro paredes en escena: la que está detrás del actor, las dos que están a sus costados y una imaginaria que divide el escenario del público, como si fuera una caja con un lado invisible.
Esta técnica ya no sólo se utiliza en el teatro.
Ahora se utiliza comúnmente en el cine, en la televisión, en los videojuegos e incluso algunas veces en la literatura.
Ejemplos dónde se rompe la cuarta pader
Dado que en este blog nos centramos principalmente al arte de la escritura y la narración, acotaremos el tema en estos términos, sin embargo, vale mucho la pena echar un ojo en las otras maneras en las que se ha utilizado esta técnica.
En la serie House of Cards, por ejemplo, el personaje principal rompe la cuarta pared con frecuencia, y le da un efecto muy particular a este thriller televisivo.
En la literatura, es un recurso mucho menos utilizado, pues a menudo puede romper con el hilo de la historia o crear confusión en los lectores.
Es una herramienta difícil de usar, sin embargo, cuando es bien utilizada, puede crear un efecto único que provoque un sentimiento de relación más cercana con el lector, cosa que cualquier autor debería de buscar al escribir un texto.
Hay algunos cómics en los que este recurso ha sido utilizado.
Rompiendo la cuarta pared en comics
Animal Man
Uno de los ejemplos más famosos es en el comic Animal Man en el número 26, que fue el último ejemplar que su creador escribió. En este.

Como se puede ver en la imagen, ésta no es una manera común de romper la cuarta pared, como lo hicimos nosotros al principio del artículo.
Sin embargo, lo que hace es romper el mundo que creó durante veintiséis tirajes, haciendo que el lector se viera inevitablemente abstraído y regresado a la realidad, sin dejar en ningún momento de leer la novela gráfica.
Este es un gran ejemplo de cómo se puede romper la cuarta pared y lograr un efecto maravilloso, que incluso podrá poner a varios adolescentes a tener sus primeros cuestionamientos filosóficos.
Deadpool
Otro ejemplo donde se puede observar que se rompe la cuarta pared es la historieta de Deadpool.
Aquí, el personaje principal le habla directamente a los lectores. En este caso, el recurso le da un giro irónico y cómico a la narración.

Estos ejemplos de literatura ilustrada ayudan a demostrar de manera más clara cómo se puede utilizar el rompimiento de la cuarta pared en una narración, pero esto no significa que sólo se pueda hacer cuando son novelas gráficas. Como ya dijimos, es una herramienta difícil de utilizar pero que puede darle un giro novedoso y fresco a las narraciones, y que definitivamente, vale la pena intentarlo aunque sea en ejercicios pequeños.
Por Sofía Viramontes





El evento se llevará a cabo el miércoles 9 de Marzo a las 7:00 pm en Casa Refugio Citlaltépetl, y la mesa de honor estará conformada por grandes personalidades conocedoras del tema del que habla la bella novela que presentaremos:
Los paréntesis y corchetes son dos de los miles de signos y símbolos en nuestro idioma que son grandes herramientas para los que vivimos de, para y por el lenguaje. Algunos de estos símbolos son muy populares, pero otros son poco utilizados, e inclusive hay muchas personas que no conocen bien sus funciones. Los paréntesis pertenecen a los primeros, mientras que sus primos los corchetes son utilizados principalmente en lenguajes no literarios, como son el matemático, informático o musical, pero poco aprovechados en la comunicación escrita.

A finales del siglo XIX el talentoso arquitecto Emilio González del Campo fue reclutado para diseñar el que habría de ser el último palacio particular edificado en el centro histórico de la Ciudad de México. El hermoso edificio fue comisionado por el grupo que conformaba la sociedad del Casino Español para ofrecer a los miembros del grupo un centro de reunión. En 1905 el club social abandonó su sede original en el palacio de los Condes de Santiago de Calimaya (hoy el Museo de la Ciudad de México) para establecerse en Isabel la Católica # 29 hasta el día de hoy.
Hace una semana, Mariana, la directora de esta editorial, me invitó a escribir un artículo en el que compartiera mi experiencia como escritora con otros creadores del mismo oficio.

Hace aproximadamente 200 años el maestro