Caperucita Roja tiene dos versiones escritas célebres: Charles Perrault la publicó en 1697 y los hermanos Grimm la incluyeron en su colección de 1812. En Perrault, el lobo devora a la niña; en Grimm, un cazador la rescata junto con su abuela. Estas traducciones completas siguen el francés de 1697 y el alemán de 1857.
Puedes leer completos los dos cuentos y la moraleja de Perrault, comparar sus finales y consultar la duración y las preguntas para conversar. En las versiones de Caperucita Roja puedes seguir cómo ha cambiado el cuento. Las dos llevan su final original, así que conviene conocerlas antes de compartirlas: Perrault cuenta que la niña se desviste y se mete en la cama con el lobo; Grimm conserva el corte del vientre y la muerte de dos lobos. Tú puedes leerlas primero y elegir otra versión si hoy buscan una historia más suave.
Puedes ir al cuento de Perrault, al cuento de Grimm, a las diferencias, a la nota de traducción o a la guía para leer juntos.
¿Cómo es Caperucita Roja original de Charles Perrault?
Perrault cuenta la visita a la abuela y el engaño del lobo, y termina con la niña devorada. Después añade una moraleja en verso.
Caperucita Roja · texto completo de Perrault
Había una vez una niña de pueblo, la más bonita que se pudiera ver. Su madre la adoraba, y su abuela todavía más. La buena mujer mandó hacerle una pequeña caperuza roja que le quedaba tan bien que en todas partes la llamaban Caperucita Roja.
Un día, su madre horneó unas tortas y le dijo:
—Ve a ver cómo está tu abuela, porque me han dicho que está enferma. Llévale una torta y este tarrito de mantequilla.
Caperucita Roja salió enseguida hacia la casa de su abuela, que vivía en otro pueblo.
Al pasar por un bosque se encontró con el compadre Lobo, que tuvo muchas ganas de comérsela. Pero no se atrevió, porque había unos leñadores en el bosque.
Le preguntó adónde iba. La pobre niña, que no sabía lo peligroso que era detenerse a escuchar a un lobo, le dijo:
—Voy a ver a mi abuela y a llevarle una torta con un tarrito de mantequilla que le manda mi mamá.
—¿Vive muy lejos? —preguntó el Lobo.
—¡Oh, sí! —dijo Caperucita Roja—. Más allá del molino que se ve allá, allá lejos, en la primera casa del pueblo.
—Bueno —dijo el Lobo—, yo también quiero ir a verla. Yo me iré por este camino y tú por aquel, y veremos quién llega primero.
El Lobo echó a correr con todas sus fuerzas por el camino más corto. La niña tomó el más largo y se entretuvo recogiendo avellanas, corriendo detrás de las mariposas y haciendo ramos con las florecitas que encontraba.
El Lobo llegó pronto a la casa de la abuela y tocó a la puerta: toc, toc.
—¿Quién es?
—Soy tu nieta, Caperucita Roja —dijo el Lobo imitando su voz—. Te traigo una torta y un tarrito de mantequilla que te manda mi mamá.
La abuela estaba en cama porque se sentía un poco mal. Le gritó:
—Tira de la clavija y caerá el pestillo.
El Lobo tiró de la clavija y la puerta se abrió. Se lanzó sobre la buena mujer y la devoró en un instante, porque llevaba más de tres días sin comer. Después cerró la puerta y se acostó en la cama de la abuela a esperar a Caperucita Roja.
Un rato después, la niña tocó a la puerta: toc, toc.
—¿Quién es?
Caperucita Roja tuvo miedo al oír la voz gruesa del Lobo. Pero pensó que su abuela estaba resfriada y respondió:
—Soy tu nieta, Caperucita Roja. Te traigo una torta y un tarrito de mantequilla que te manda mi mamá.
El Lobo suavizó un poco la voz y le gritó:
—Tira de la clavija y caerá el pestillo.
Caperucita Roja tiró de la clavija y la puerta se abrió. El Lobo, al verla entrar, se escondió bajo la cobija y le dijo:
—Deja la torta y el tarrito de mantequilla sobre el cofre del pan y ven a acostarte conmigo.
Caperucita Roja se desvistió y se metió en la cama. Le sorprendió mucho el aspecto de su abuela en ropa de dormir.
—¡Abuelita, qué brazos tan grandes tienes!
—Son para abrazarte mejor, hija mía.
—¡Abuelita, qué piernas tan grandes tienes!
—Son para correr mejor, mi niña.
—¡Abuelita, qué orejas tan grandes tienes!
—Son para escucharte mejor, mi niña.
—¡Abuelita, qué ojos tan grandes tienes!
—Son para verte mejor, mi niña.
—¡Abuelita, qué dientes tan grandes tienes!
—Son para comerte.
Y, al decir esas palabras, el malvado Lobo se lanzó sobre Caperucita Roja y se la comió.
Moraleja de Perrault · traducción en verso
Vemos aquí que los niños pequeños, sobre todo las muchachas jóvenes, bonitas, bien formadas y amables, hacen muy mal en escuchar a cualquiera, y que nada tiene de extraño que a tantas se las coma el lobo. Digo el lobo, porque todos los lobos son de distinta clase: algunos tienen un trato agradable, sin ruido, sin malicia ni cólera; familiares, complacientes y dulces, siguen a las señoritas hasta sus casas, hasta sus alcobas. Pero, ¡ay!, ¿quién ignora que esos lobos de dulces maneras son los más peligrosos de todos?
Traducción completa de Idunn de «Le petit chaperon rouge», de Charles Perrault, en Histoires ou Contes du temps passé, Claude Barbin, 1697, pp. 47–56. Texto francés/Original/Le_petit_chaperon_rouge).
Perrault dirige su advertencia a las jóvenes y convierte a los hombres de palabras dulces en lobos. Si conversan sobre esos versos, vuelvan a lo que hace el personaje: el lobo prepara el engaño y ataca. La responsabilidad del daño es de quien lo hace.
¿Cómo es Caperucita Roja original de los hermanos Grimm?
Grimm conserva el engaño y añade el rescate del cazador. El texto sigue después con un segundo encuentro: Caperucita y su abuela actúan juntas frente a otro lobo.
Caperucita Roja · texto completo de Grimm
Había una vez una niña dulce y pequeña a la que quería cualquiera que la viera. Quien más la quería era su abuela, que ya no sabía qué regalarle. Un día le dio un gorrito de terciopelo rojo. Le quedaba tan bien y ella quería llevarlo siempre, que todos la llamaban Caperucita Roja.
Un día su madre le dijo:
—Ven, Caperucita. Aquí tienes un trozo de pastel y una botella de vino. Llévaselos a tu abuela; está enferma y débil, y le harán bien. Sal antes de que haga calor. Cuando estés fuera, camina con cuidado y no te salgas del camino: podrías caerte, romper la botella y dejar a tu abuela sin nada. Al entrar en su cuarto, acuérdate de darle los buenos días antes de ponerte a mirar todos los rincones.
—Lo haré todo bien —dijo Caperucita, y le dio la mano a su madre para prometérselo.
La abuela vivía en el bosque, a media hora del pueblo. Cuando Caperucita entró en el bosque, se encontró con el lobo. Ella no sabía qué animal tan malvado era y no le tuvo miedo.
—Buenos días, Caperucita —dijo él.
—Muchas gracias, lobo.
—¿Adónde vas tan temprano, Caperucita?
—A casa de mi abuela.
—¿Qué llevas debajo del delantal?
—Pastel y vino. Ayer horneamos, y mi abuela, que está enferma y débil, podrá comer algo bueno y recuperar fuerzas.
—Caperucita, ¿dónde vive tu abuela?
—Un buen cuarto de hora más adentro del bosque. Su casa está bajo los tres grandes robles, y abajo están los avellanos. Seguro que conoces el lugar —dijo Caperucita.
El lobo pensó: «Esta niña tan tierna es un buen bocado; sabrá todavía mejor que la vieja. Tendré que actuar con astucia para atrapar a las dos».
Caminó un rato junto a Caperucita y luego le dijo:
—Caperucita, mira las flores tan bonitas que hay por todas partes. ¿Por qué no miras a tu alrededor? Creo que ni siquiera escuchas lo lindo que cantan los pajaritos. Vas caminando como si fueras a la escuela, ¡y el bosque es tan alegre!
Caperucita levantó los ojos. Vio cómo los rayos del sol bailaban entre los árboles y que todo estaba lleno de flores hermosas. Pensó: «Si le llevo a mi abuela un ramo fresco, también le daré una alegría. Es tan temprano que llegaré a tiempo».
Se salió del camino y corrió hacia el bosque a buscar flores. Cada vez que cortaba una, le parecía que un poco más allá había otra más bonita. Iba tras ella y se adentraba cada vez más en el bosque.
El lobo fue directo a la casa de la abuela y tocó a la puerta.
—¿Quién está afuera?
—Caperucita Roja. Traigo pastel y vino. Ábreme.
—Baja la manija —gritó la abuela—. Estoy demasiado débil para levantarme.
El lobo bajó la manija, la puerta se abrió y él fue directo a la cama de la abuela, sin decir una palabra, y se la tragó. Luego se puso su ropa y su cofia, se acostó en su cama y cerró las cortinas.
Caperucita había seguido corriendo de una flor a otra. Cuando reunió tantas que ya no podía cargar más, se acordó de su abuela y se puso en camino hacia su casa.
Le sorprendió encontrar la puerta abierta. Al entrar en el cuarto sintió todo tan extraño que pensó: «¡Ay, Dios mío! ¿Por qué tengo tanto miedo hoy, si siempre me gusta estar con mi abuela?».
—Buenos días —dijo.
Nadie respondió.
Fue hasta la cama y abrió las cortinas. Allí estaba la abuela, con la cofia tan baja que le tapaba parte de la cara. Se veía muy rara.
—¡Ay, abuelita, qué orejas tan grandes tienes!
—Para escucharte mejor.
—¡Ay, abuelita, qué ojos tan grandes tienes!
—Para verte mejor.
—¡Ay, abuelita, qué manos tan grandes tienes!
—Para agarrarte mejor.
—¡Pero, abuelita, qué boca tan terriblemente grande tienes!
—Para comerte mejor.
Apenas lo dijo, el lobo saltó de la cama y se tragó a la pobre Caperucita.
Cuando quedó satisfecho, volvió a acostarse, se durmió y empezó a roncar muy fuerte.
El cazador pasaba en ese momento junto a la casa y pensó: «¡Cómo ronca esta señora! Tengo que ver si le pasa algo».
Entró en el cuarto y, al acercarse a la cama, vio al lobo acostado allí.
—Conque aquí te encuentro, viejo pecador —dijo—. Llevo mucho tiempo buscándote.
Iba a apuntarle con su rifle cuando pensó que el lobo podía haberse comido a la abuela y que quizá todavía fuera posible salvarla. En vez de disparar, tomó unas tijeras y empezó a abrirle el vientre al lobo dormido.
Después de unos cortes vio brillar el gorrito rojo. Hizo unos cortes más y la niña salió de un salto.
—¡Ay, qué miedo tuve! ¡Qué oscuro estaba dentro del lobo! —gritó.
Después salió también la abuela, viva, aunque apenas podía respirar.
Caperucita fue enseguida a buscar piedras grandes y con ellas llenaron el vientre del lobo. Cuando él despertó, quiso salir corriendo, pero las piedras pesaban tanto que cayó al suelo y murió.
Los tres estaban contentos. El cazador le quitó la piel al lobo y se la llevó a casa. La abuela comió el pastel, bebió el vino que le había traído Caperucita y se recuperó. Caperucita pensó: «Nunca en mi vida volveré a salirme sola del camino para entrar en el bosque cuando mi madre me lo haya prohibido».
También se cuenta que otra vez, cuando Caperucita llevaba algo horneado a su abuela, otro lobo le habló y quiso apartarla del camino. Pero ella tuvo cuidado y siguió directo. Le contó a su abuela que había encontrado al lobo, que le había dado los buenos días, pero que la había mirado con ojos tan malos que, de haber estado fuera del camino abierto, se la habría comido.
—Ven —dijo la abuela—. Vamos a cerrar la puerta para que no pueda entrar.
Poco después, el lobo tocó y gritó:
—Abre, abuela. Soy Caperucita y te traigo algo horneado.
Las dos guardaron silencio y dejaron la puerta cerrada. El lobo de cabeza gris dio varias vueltas a la casa y finalmente saltó al techo. Quería esperar a que Caperucita volviera a casa por la tarde, seguirla a escondidas y comérsela en la oscuridad.
Pero la abuela se dio cuenta de lo que planeaba. Frente a la casa había un gran recipiente de piedra, y le dijo a la niña:
—Toma la cubeta, Caperucita. Ayer cocí salchichas; lleva al recipiente el agua en que las cocí.
Caperucita llevó agua hasta llenar por completo el gran, gran recipiente. El olor de las salchichas le llegó al lobo a la nariz. Olfateó y miró hacia abajo. Por fin estiró tanto el cuello que ya no pudo sostenerse y empezó a resbalar. Cayó del techo directo al recipiente y se ahogó.
Caperucita regresó contenta a su casa, y nadie le hizo daño.
Traducción completa de Idunn de «Rothkäppchen», de Jacob y Wilhelm Grimm, en Kinder- und Haus-Märchen, tomo I, séptima edición, Dieterich, 1857, pp. 140–144. Texto alemán).
¿Qué cambia entre Perrault y Grimm y cómo termina cada cuento?
Cambian los alimentos, las palabras de la madre, el diálogo junto a la cama y el final. En Perrault, la abuela y Caperucita quedan devoradas. En Grimm, ambas salen vivas del vientre del lobo; después evitan la entrada de otro.
| Detalle | Perrault, 1697 | Grimm, 1857 |
|---|---|---|
| Prenda roja | Caperuza que la abuela manda hacer | Gorrito de terciopelo que la abuela regala |
| Lo que lleva | Torta y mantequilla | Pastel y vino |
| Palabras de la madre | Pide visitar a la abuela enferma | Pide llevar comida, cuidar la botella y seguir el camino |
| Cómo se entretiene | Elige el camino largo; avellanas, mariposas y flores | El lobo la anima a mirar flores y pájaros |
| Entrada a la casa | Toca y oye la fórmula para abrir | Encuentra la puerta abierta |
| Preguntas al lobo | Brazos, piernas, orejas, ojos y dientes | Orejas, ojos, manos y boca |
| Primer desenlace | El lobo devora a la niña | Cazador, tijeras, rescate y piedras; el lobo muere |
| Lo que sigue | Moraleja en verso | Segundo lobo, abuela y niña colaboran; él se ahoga |
El cazador pertenece a Grimm; los leñadores de Perrault están en el bosque cuando la niña encuentra al lobo. En el cuento de Perrault, esos leñadores hacen que él retrase el ataque. Puedes buscar las dos escenas si en casa recuerdan que alguien llegó con un hacha.
¿Qué diferencia hay entre Grimm de 1812 y de 1857?
El rescate y el segundo lobo están ya en la primera edición alemana de 1812), pp. 113–118. En 1857 se amplían detalles: la madre pide salir antes del calor y saludar antes de mirar los rincones; el lobo piensa expresamente en atrapar a las dos; la niña dice buenos días en la casa y queda sin respuesta. El desenlace conserva el rescate y el segundo encuentro.
La traducción de Grimm que acabas de leer sigue la redacción de 1857. Puedes abrir la de 1812 y buscar las palabras de la madre para ver cómo cambian. Las adaptaciones posteriores tienen su lugar en la página de versiones enlazada al principio.
¿De qué originales parten estas traducciones al español?
Las dos traducciones conservan todos los episodios y usan palabras actuales para leer en voz alta. La moraleja de Perrault mantiene el sentido de sus quince versos; la rima y la medida cambian al pasar al español. La versión de Teodoro Baró, publicada en 1883, recrea la advertencia con otros versos.
En Perrault, torta corresponde a galette y mantequilla a beurre. «Tira de la clavija y caerá el pestillo» nombra las dos piezas del cierre antiguo. Huche aparece como «cofre del pan» y ruelles como «alcobas», por su sentido histórico de habitación o espacio junto a la cama.
En Grimm, Käppchen es un gorrito, Klinke se vuelve manija y Steintrog, recipiente de piedra. El cuento conserva el vino, las tijeras, las piedras y el agua de las salchichas. Los originales nombran los alimentos; Grimm los sitúa bajo el delantal.
¿Quiénes eran Charles Perrault y los hermanos Grimm?
Charles Perrault fue un escritor francés y miembro de la Academia Francesa, conocido por sus cuentos. Jacob y Wilhelm Grimm fueron estudiosos alemanes de la lengua y el folclor que recopilaron cuentos; la cronología de D. L. Ashliman en la Universidad de Pittsburgh permite seguir ese trabajo.
¿Cuánto duran y a qué edad podemos leerlos juntos?
Para estas traducciones completas proponemos una lectura acompañada alrededor de los nueve a doce años, después de que tú revises el contenido. Si va a leer por su cuenta, prueba con un diálogo y mira si puede seguir quién habla.
En voz alta, el de Perrault con su moraleja se lee en unos cinco minutos, y el de Grimm, con el rescate y el segundo lobo, en unos nueve.
Puedes dar al lobo una voz distinta sin gritar. En Grimm, detente un momento cuando la niña encuentra la puerta abierta y cuando saluda sin recibir respuesta. Si una escena da miedo, puedes cerrar el cuento y escuchar qué parte inquietó. Ustedes deciden si quieren volver otro día. Las versiones de Idunn para niños de 3 a 5 años, de 6 a 8 años y de 9 a 12 años cambian la extensión, el miedo y el final.
¿Qué preguntas podemos conversar después?
- ¿Qué supo el lobo cuando Caperucita le contó adónde iba?
- ¿Qué te hizo sospechar de la abuela antes de que llegara la última respuesta?
- En el segundo encuentro de Grimm, ¿qué hacen juntas la niña y la abuela?
- ¿Qué final conocías y de quién habías escuchado ese cuento?
¿Dónde encontrar Caperucita Roja corta, resumida o para imprimir?
Si buscas una lectura breve, elige Caperucita Roja corto. Para recordar lo que sucede y preparar una tarea, sigue con el resumen de Caperucita Roja. Al elegir, fíjate en qué final conserva esa versión.
Para imprimir, copia el cuento con su crédito de traducción a un documento y elige imprimir o «Guardar como PDF».
¿Qué cambia en las versiones de Idunn por edad?
Las edades orientan la lectura acompañada; elige también por las escenas y el final.
| Edad orientativa | Versión de Idunn | Final |
|---|---|---|
| 3–5 años | Breve, con engaño y amenaza | La abuela se esconde; Caperucita cierra la puerta. Ambas quedan a salvo y el lobo se marcha. |
| 6–8 años | Dos encuentros y rescate con tijeras | Niña y abuela sobreviven; ambos lobos huyen. |
| 9–12 años | Relato largo, con tijeras y piedras | Niña y abuela sobreviven; ambos lobos mueren. |
La propuesta de Idunn
En Idunn buscamos nutrir la curiosidad de quienes leen y de quienes acompañan. Estas dos Caperucitas reúnen un cuento conocido con finales distintos: una lectura para compartir y descubrir cuánto puede cambiar una historia.
Fuentes
- Charles Perrault. Le petit chaperon rouge, en Histoires ou Contes du temps passé, París, Claude Barbin, 1697, pp. 47–56. Texto francés con enlace al facsímil en Wikisource/Original/Le_petit_chaperon_rouge).
- Jacob y Wilhelm Grimm. Rothkäppchen, KHM 26, Kinder- und Haus-Märchen, tomo I, séptima edición, Göttingen, Dieterich, 1857, pp. 140–144. Texto alemán con acceso a las páginas escaneadas).
- Jacob y Wilhelm Grimm. Rothkäppchen, KHM 26, Kinder- und Haus-Märchen, tomo I, primera edición, Berlín, Realschulbuchhandlung, 1812, pp. 113–118. Texto alemán de 1812).
- Charles Perrault; traducción de Teodoro Baró y Sureda. Caperucita roja, Cuentos de hadas, Barcelona, Librería de Juan y Antonio Bastinos, 1883; créditos de ilustración del volumen: Vicente Urrabieta y Julián Bastinos. Texto español en Wikisource).
- D. L. Ashliman. Grimm 26: Little Red Cap, Universidad de Pittsburgh, revisión de 2015. Nota de edición y fuentes.
- D. L. Ashliman. Grimm Brothers’ Home Page, Universidad de Pittsburgh, 1999–2013. Cronología y obras.
- Académie française. Charles Perrault, s. f. Biografía institucional.
- Académie française. Dictionnaire de l’Académie française: huche, primera edición, 1694, tomo I, p. 573; chevillette, novena edición, 2024; bobinette, novena edición, 2024; ruelle, novena edición, 2024.


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