La pantalla se puso un martes para poder terminar de cocinar. Funcionó, y desde entonces está ahí todos los martes, y algunos miércoles.
Esa decisión fue razonable, y conviene saber qué dicen los datos antes de cargar con ella.
Una revisión de 58 estudios con 480.000 participantes encontró que el tiempo total de pantalla caminó sin relación con el rendimiento académico. Lo que sí apareció asociado a peor rendimiento fue ver televisión y jugar videojuegos. Así que la pregunta útil deja de ser cuántas horas y pasa a ser cuál pantalla.
Esto atraviesa varias de las diez razones por las que alguien no quiere leer, empezando por la sexta: el momento.
¿Cuánta pantalla es demasiada?
Hay una respuesta que desordena la pregunta.
Un equipo de la Universitat Jaume I de Castellón revisó 58 estudios de 23 países con 480.000 participantes de 4 a 18 años. De ellos combinó 30 —106.000 participantes— en un metaanálisis.
Resultado principal, en sus palabras: «el tiempo total dedicado a pantallas no se asoció con el rendimiento académico». El efecto medido fue de −0,29, con un intervalo de confianza que cruza el cero: de −0,65 a 0,08 (Adelantado-Renau y cols., JAMA Pediatrics, 2019).
Y el segundo resultado, que va pegado al primero. Ver televisión sí se asoció con peores calificaciones globales —−0,19, de −0,29 a −0,09—, y jugar videojuegos también: −0,15, de −0,22 a −0,08.
Qué significa «se asoció». Que las dos cosas aparecen juntas en los datos.
Puede que la televisión quite tiempo de otras cosas. Puede que en las casas donde hay más televisión pasen además otras cosas. Puede que quien lo pasa peor en la escuela busque más televisión. El estudio mide la compañía entre las dos, y deja la dirección abierta.
Lo que sí se puede hacer con eso: dejar de contar horas y empezar a mirar cuáles.
Qué pantalla compite de verdad con el libro
De la distinción que hace ese trabajo sale una tabla útil para una casa:
| Pantalla | Cómo se comporta frente al libro |
|---|---|
| Televisión encendida de fondo | La que más aparece asociada a peor rendimiento, y la que menos se decide |
| Videojuego largo, de sesión abierta | Aparece asociada también. La sesión sin final natural es lo que come la tarde |
| Videojuego corto, con final de partida | Termina solo, y deja hueco después |
| Video corto en bucle | Sin final natural. Es el formato que más se parece a la tele de fondo |
| Pantalla con texto: chat, subtítulos, artículos | Es lectura, y cuenta como tal |
| Audiolibro o lectura en pantalla | Lectura, con otra carrocería |
La fila que más cambia una casa es la primera: la tele de fondo es la única que nadie decidió encender. Es también la más fácil de apagar, porque nadie la está viendo.
El caso de la pantalla que lee
Una parte del tiempo de pantalla es lectura, y hay una cifra mexicana que lo dimensiona.
En México, 83,5 millones de personas alfabetas de doce años y más declararon leer redes sociales. De ellas, el 83,8 % leyó también otro material —libros, revistas, periódicos, historietas o páginas de internet— y el 16,2 % leyó solo redes (INEGI, MOLEC 2025).
Ocho de cada diez personas que leen en redes leen además otra cosa.
Ese dato describe al país desde los doce años y guarda silencio sobre la infancia. Aun así apunta a algo: leer en pantalla y leer en papel conviven en la misma persona bastante más de lo que la conversación pública sugiere.
Pasa lo mismo que con los cómics, que cuentan como lectura. Los subtítulos de un video, el chat del grupo y el artículo sobre el videojuego son texto que alguien está descifrando.
Qué se cambia primero, si se quiere cambiar algo
Sin cronómetro y sin negociación general. Una cosa concreta:
- Apaga la de fondo. La televisión que nadie está viendo es el cambio más barato y el menos discutido.
- Cambia una franja concreta, antes que el día entero. Media hora, la de antes de cenar por ejemplo, con la casa entera sin pantalla. También las de los adultos.
- Prefiere lo que termina solo. Una partida con final, un capítulo, un video de diez minutos. Lo que se acaba deja hueco; lo que sigue solo se lleva la tarde.
- Pon el libro donde estaba la pantalla, en la misma franja y a la misma distancia de la mano. Si hay que levantarse a buscarlo, pierde.
- Ofrece el formato que compite de tú a tú. Un audiolibro en el coche, o un cómic en la mesa: qué hace cada formato y qué evidencia tiene.
Y una nota sobre el tiempo, que es el recurso de fondo. Entre las personas que en México declaran no leer ningún material, el motivo más frecuente es la falta de interés (34,6 %) y el segundo la falta de tiempo (32,4 %). La lista se detiene ahí. De cuánto tiempo hace falta de verdad se ocupa esta otra pieza.
Sobre la culpa de haberla puesto
Quien pone una pantalla para poder cocinar está resolviendo un problema real con la herramienta que tiene a mano, a las siete de la tarde, después de un día entero.
Competir con un aparato diseñado por equipos grandes para retener la atención es difícil, y el resultado de esa competencia dice poco sobre la casa. El dato de arriba lo respalda: en 480.000 participantes, el total de pantalla caminó sin relación con el rendimiento escolar.
Lo que sí está en tu mano es más pequeño y más concreto: una franja, una pantalla, y el libro más cerca de la mano que el control remoto.
Por dónde empezar
Esta semana, apaga la televisión de fondo y deja un libro en la mesa donde suele estar el control. Nada más. Si a la tercera tarde alguien lo abre, ya tienes tu respuesta.
Y si la pantalla resulta ser la excusa antes que la causa, hay nueve razones más en las diez, ordenadas de la más barata de descartar a la más lenta de cambiar.
De dónde salen los datos
- Adelantado-Renau, Mireia, y coautores, Universitat Jaume I de Castellón, «Association Between Screen Media Use and Academic Performance Among Children and Adolescents: A Systematic Review and Meta-analysis», JAMA Pediatrics 173(11), 1058, 2019. DOI 10.1001/jamapediatrics.2019.3176. Cifras tomadas del resumen del artículo. Consultar
- INEGI, Módulo sobre Lectura (MOLEC) 2025, comunicado 143/25. Consultar
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