Esta Caperucita Roja para niños de 3 a 5 años es una adaptación breve de Idunn para escuchar con una persona adulta. Conserva el bosque, el disfraz del lobo y el diálogo de las orejas y los ojos. La abuela se esconde a tiempo y Caperucita usa su ingenio: las dos terminan a salvo.
Puedes leer el cuento completo, conocer sus cambios respecto de Grimm y elegir preguntas para platicar con tu peque. También encontrarás su duración y otras versiones por edad. Si recuerdas otro final, puedes buscarlo en las versiones de Caperucita Roja. En la lectura de hoy, la niña descubre el engaño y la abuela vuelve a sentarse a la mesa.
¿Cómo es el cuento de Caperucita Roja para niños de 3 a 5 años?
Caperucita Roja · cuento completo para leer juntos
Había una vez una niña que llevaba una capucha roja, regalo de su abuela. Se la ponía para salir, para jugar y hasta para mirar cómo llovía. Todos la llamaban Caperucita Roja.
Una mañana, su mamá puso un pastel y una botella de agua en una canasta.
—Tu abuela está resfriada. Llévale esto y dale un abrazo de mi parte. Sigue el camino hasta su casa.
Caperucita tomó la canasta y salió.
En el bosque oyó crujir unas hojas. Un lobo salió de detrás de un árbol.
—Buenos días. ¿Adónde vas?
—A visitar a mi abuela.
—¿Y dónde vive?
—En la casa que está junto a los tres árboles grandes.
El lobo miró la canasta y se relamió.
—Mira esas flores —dijo—. Podrías llevarle un ramo.
Caperucita se detuvo junto al camino. Cortó una flor amarilla. Luego vio una blanca un poco más lejos.
Una flor, otra flor. El ramo crecía.
Mientras tanto, el lobo corrió hasta la casa de la abuela.
Toc, toc.
—¿Quién es? —preguntó la abuela.
—Soy Caperucita —contestó el lobo con una voz muy delgadita.
La abuela se asomó por la ventana y vio una cola gris. Se metió en la despensa y cerró la puerta.
El lobo bajó la manija y empujó la puerta.
Buscó a la abuela en su cuarto. Solo encontró la cama y un gorro de dormir. Se puso el gorro, se acostó y se tapó hasta la nariz.
Una oreja quedó afuera.
Caperucita llegó con sus flores y entró despacio.
—Buenos días, abuelita.
—Acércate —dijo una voz ronca.
La niña se quedó junto a la puerta del cuarto. Miró la oreja que salía del gorro.
—¡Abuelita, qué orejas tan grandes tienes!
—Para escucharte mejor.
—¡Abuelita, qué ojos tan grandes tienes!
—Para verte mejor.
—¡Abuelita, qué boca tan grande tienes!
—Para comerte mejor.
Caperucita apretó el asa de la canasta. Aquella boca era del lobo. Miró la puerta abierta detrás de ella y tuvo una idea.
—Te traje pastel —dijo—. Ve a sentarte a la mesa del patio. Yo llevo la canasta.
Al lobo le gustó la idea del pastel. Bajó de la cama y salió al patio. El gorro se le cayó sobre los ojos y tuvo que levantárselo con una pata.
Caperucita lo siguió hasta la entrada y cerró la puerta. Clic. Puso el seguro.
Desde la despensa llegó una voz:
—¿Caperucita?
La niña abrió esa puerta. Allí estaba su abuela.
Se abrazaron. Después miraron por la ventana.
El lobo esperaba en la mesa.
—¡Mi pastel! —gritó.
La abuela señaló el seguro de la puerta. El lobo resopló, dejó el gorro en la silla y se fue hacia el bosque.
Caperucita y su abuela pusieron las flores en un vaso. Se sentaron juntas a comer pastel. En la mesa quedó una migajita, y Caperucita la recogió con el dedo.
Versión de Idunn a partir de «Rothkäppchen», de Jacob y Wilhelm Grimm, en Kinder- und Haus-Märchen, tomo I, séptima edición, Dieterich, 1857, pp. 140–144.
¿Qué cambió en esta versión y qué final sigue?
En esta Caperucita nadie es devorado: la abuela se esconde en la despensa y Caperucita saca al lobo al patio con la excusa del pastel, cierra la puerta y las dos quedan a salvo. El lobo se va con hambre. Es un final de Idunn, pensado para los más pequeños; lo demás —el encargo, las flores, el disfraz y las preguntas junto a la cama— viene del cuento de los hermanos Grimm.
En el final de Grimm, un cazador saca a la niña y a la abuela de la panza del lobo; en el de Charles Perrault, el lobo se come a Caperucita. La idea de una niña que escapa con una excusa también es antigua: aparece en una versión oral francesa. Los dos originales completos están en Caperucita Roja original de Perrault y Grimm.
¿Cuánto dura y cómo leerla en voz alta?
Se lee en voz alta en unos tres o cuatro minutos, un poco más con voces y pausas. Funciona de los 3 a los 5 años por sus frases breves, el diálogo que se repite y su final tranquilo.
Puedes darle al lobo una voz ronca y hacerlo sonar distraído cuando se acomoda el gorro. Al llegar a «¡qué ojos tan grandes tienes!», deja un momento para que tu peque conteste por el lobo, o haz tú todo el diálogo si lo prefiere.
¿Podemos leerla antes de dormir y qué hacer si da miedo?
Si tu peque se inquieta con el lobo, detente, pregúntale qué parte fue y adelántale que las dos se salvan.
Si ya disfrutan del diálogo, baja la voz al llegar a las flores y la migaja. Si el lobo les deja ganas de jugar, guarden Caperucita para la tarde y elijan entre los cuentos para dormir.
¿Qué podemos preguntar después del cuento?
- ¿Qué vio la abuela por la ventana?
- ¿Cómo se dio cuenta Caperucita de quién estaba en la cama?
- ¿Por qué el lobo salió al patio?
- ¿Qué hizo la niña cuando la puerta quedó libre?
¿Dónde leer una versión más corta o una para otra edad?
Para una lectura de pocas líneas, sigue con una Caperucita Roja más corta.
Cuando quieran una lectura más extensa, puedes elegir Caperucita Roja para niños de 6 a 8 años. Revisa cuánto dura, qué hace el lobo y cómo termina antes de empezar.
| Edad orientativa | Versión de Idunn | Final |
|---|---|---|
| 3–5 años | Breve, con engaño y amenaza | La abuela se esconde; Caperucita cierra la puerta. Ambas quedan a salvo y el lobo se marcha. |
| 6–8 años | Dos encuentros y rescate con tijeras | Niña y abuela sobreviven; ambos lobos huyen. |
| 9–12 años | Relato largo, con tijeras y piedras | Niña y abuela sobreviven; ambos lobos mueren. |
¿Cómo imprimir esta Caperucita Roja?
Copia el cuento y su crédito a un documento; conserva el nombre de Idunn y la edición de Grimm. Revisa la vista previa antes de imprimir o elige «Guardar como PDF».
La propuesta de Idunn
En Idunn buscamos nutrir la curiosidad desde las primeras lecturas compartidas. Esta Caperucita conserva el juego de las preguntas y ofrece una salida que la niña encuentra por sí misma, con su abuela a salvo.
Fuentes
- Jacob y Wilhelm Grimm. Rothkäppchen, KHM 26, Kinder- und Haus-Märchen, tomo I, séptima edición, Göttingen: Dieterich, 1857, pp. 140–144. Original alemán en Wikisource).
- Charles Perrault; traducción de Teodoro Baró y Sureda. Caperucita roja, Cuentos de hadas, Barcelona: Librería de Juan y Antonio Bastinos, 1883, pp. 61–64. Ilustraciones acreditadas en el volumen a Vicente Urrabieta y Julián Bastinos. Texto español en Wikisource).
- D. L. Ashliman, traducción y edición. The Grandmother (France), Little Red Riding Hood and other tales of ATU 333, Universidad de Pittsburgh; traducción de 2007, colección 1999–2021. Pasaje y nota de procedencia.


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