Libertad de expresión: la escritura como agente del cambio
En México el 7 de junio celebramos algo muy especial. Celebramos el tener voz y pluma; poder decir lo que queramos por el medio que queremos. En 1951, al mandato de Miguel Alemán Valdés, se estableció esta fecha como el Día de la Libertad de Expresión.
Aunque esta publicación es parte de la sección de “Tips para Escritores”, esta vez no se trata precisamente de eso. Hoy nos tomamos licencia pues creemos importante hacer honores a los grandes personajes que han cambiado el mundo y dado voz a aquellos que no la tienen, propagando ideas y mensajes que impulsan el crecimiento de la sociedad.



Decidimos hacer esta publicación sobre las aplicaciones comerciales de la escritura, porque a todos los que nos interesa dedicarnos a escribir nos pasa por la cabeza el “¿y de qué voy a vivir?”. Nos gusta pensar que los libros que publiquemos serán un éxito, y deseamos que sí lo vayan a ser, pero mientras tanto, tenemos que comer todos los días y por lo menos tres veces, si se puede. Lo bueno es que hay muchos ámbitos en los que podemos trabajar además de en nuestros textos personales, y precisamente a eso dedicaremos este pequeño artículo.

Hay veces que leer en casa no es suficiente; en ocasiones necesitamos despejarnos, tomar algo, incluso distraernos de la lectura, escuchar cosas diferentes a lo que estamos acostumbrados. Por suerte, en la inmensa capital mexicana hay miles de lugares donde podemos hacer esto. Sentarnos, pedir un café, abrir el libro y comenzar a devorar las palabras.




