La gramática no conoce el concepto de sexo, sino de género

PercepciónSe dice, y con toda razón, que las palabras que utilizamos de forma cotidiana transforma nuestro pensamiento, y en estos tiempos en los que la información viaja tan rápido como lo permita nuestra conexión de internet, las ideologías políticas se mezclan más que nunca con el uso del idioma. Esto provoca una deformación en el lenguaje difícil de combatir, en especial en el uso del género, que en nuestro idioma es algo complicado. Hoy hablaremos de algunas reglas de uso del género que te podrán ayudar a que tus textos estén formados con el castellano más limpio que se pueda.

Para evitar futuras complicaciones queremos reiterar que  la publicación de hoy está dedicada a la lucha por el correcto uso del español y nada tiene que ver con nuestras posturas e ideologías sobre el sexismo, que nació como una expresión de respeto a los derechos humanos y no como reglas en el uso idioma.

Los sustantivos en plural conservan masculino en el caso de hacer referencia a ambos géneros. En los sustantivos que designan seres animados existe la posibilidad del uso genérico del masculino para designar la clase, es decir, a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexos.

        Ejemplo:

  • Todos los ciudadanos mayores de edad tienen derecho a voto.

 

De acuerdo con la Real Academia de la Lengua Española (RAE), la actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje, se funda en razones extralingüísticas y generan dificultades sintácticas y de concordancia, lo que complica innecesariamente la redacción y lectura de los textos. Además en el idioma español, el masculino es una forma gramatical que incluye a la femenina, mientras que la forma femenina como forma marcada, se considera excluyente. La gramática no conoce el concepto de sexo, sino de género, de manera que para identificar a un grupo conformado por hombres y mujeres es correcto e incluyente utilizar el género masculino, reconociendo la naturaleza asexuada del grupo.

  • Evita utilizar desdoblamientos como los ciudadanos y las ciudadanas, los niños y las niñas para referirte a un grupo de personas que incluye a hombres y mujeres con los mismos derechos, obligaciones, condiciones y características. El reto histórico de nuestra generación es entender la igualdad, no exacerbar la desigualdad.

La mención explícita del femenino solo se justifica cuando la oposición de sexos es relevante en el contexto.

     Ejemplo

  • El desarrollo evolutivo es similar en los niños y las niñas de esa edad.
  • Se busca lograr la equidad entre hombres y mujeres.

Hasta aquí, la información se obtuvo de Documentos con sentido, una guía editorial concebida y desarrollada por el equipo de Identidad y Desarrollo escrita por  Alejandra Zorrilla y Mariana Viramontes.

En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales, y el de el verbo ser es ente, refiriéndose a “el que tiene identidad” o “el que es.” Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación “ente”. Así, al que preside, se le llama “presidente” y nunca “presidenta”, independientemente del género de la persona que realiza la acción.

Ejemplo: 

  • “estudiante”, no “estudianta”
  • “independiente” y no “independienta”
  • “residente”, no “residenta”.

Este último fragmento fue obtenido de una publicación difundida a través de diferentes redes sociales escrito por una profesora de 60 años, docente en una institución pública de España.

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